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Nº 754 - 17 de septiembre de 2007

A la lucha por el poder entre Cebrián y la familia se suma la pinza Roures-Pedro J.

Tensión en el imperio Polanco

Este jueves, justo dos meses después del fallecimiento de Jesús de Polanco, tendrá lugar un emotivo homenaje en su recuerdo que intentará ejercer de bálsamo sobre las tensiones desatadas en el imperio mediático que fundó. La sorda pelea por el poder entre Juan Luis Cebrián, su primer ejecutivo, y los herederos del magnate coincide, además, con la aparición esta misma semana de un nuevo diario que pretende restar lectores a El País y con una feroz batalla desatada por los derechos del fútbol televisado que amenaza a su tele de pago. Enfrente, el gobierno de Zapatero parece asistir a las hostilidades sin querer mover un dedo, para disgusto de Prisa y de parte del aparato del PSOE. Jaume Roures, impulsor del nuevo diario, cuenta, además, con un aliado de excepción, Pedro J. Ramírez.

Por Inmaculada Sánchez

La familia y el grupo Prisa comunican que un acto cívico de homenaje tendrá lugar el jueves, día 20 de septiembre, a las 20 horas en el Círculo de Bellas Artes”. “Sí, invita la familia y el grupo pero, lógicamente, lo organizamos el grupo”, añade un alto directivo de Prisa. La figura de Jesús de Polanco, fallecido a los 77 años de edad el pasado julio, será el referente de la cita pero quienes conocen cómo se ha gestado el evento señalan a Cebrián como el impulsor e interesado capitalizador del evento.

El formato del “acto cívico” y sus oradores (Ver en páginas siguientes “Gallardón hablará en el homenaje a Polanco”), parecen apoyar a quienes ven la mano del primer director de El País dirigiéndolo en un intento de demostrar a los herederos del magnate que, a pesar de no tener peso en la propiedad del imperio, él sigue siendo “quien controla la línea editorial y las decisiones de futuro en cuanto a contenidos”, en palabras de un alto cargo del PSOE, donde se sigue con mucha atención lo que pasa en Prisa desde que el fundador fue soltando las riendas debido a su enfermedad.

Ya dio que pensar, en plena diáspora agosteña, el comunicado a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) de la familia Polanco aclarando quiénes seguían controlando la propiedad del grupo Prisa, alrededor de cuyo 40 por ciento de capital cotiza en Bolsa. Los firmantes del protocolo familiar, los cuatro hijos de Jesús de Polanco, Ignacio, Isabel, Maria Jesús y Manuel, y su ex mujer, Isabel Moreno, “se comprometen a no transmitir ni disponer de las acciones de Rucandio (la sociedad familiar), salvo transmisiones a favor de los hijos y aportaciones a sociedades patrimoniales, hasta que transcurran 10 años desde el fallecimiento de Jesús de Polanco”, rezaba la comunicación a la CNMV.

Todo un aviso para navegantes (o para uno sólo, apellidado Cebrián), en opinión de quienes conocen la tensión en la que actualmente se mueven las relaciones en la cúpula de Prisa.

El propio magnate fallecido ya dio muestras de no querer manifestarse a favor de un control familiar absoluto para el futuro cuando en noviembre pasado, consciente de la presencia de su enfermedad, optó por designar próximo presidente a su hijo Ignacio, quien nunca había peleado por el poder, y por mantener a Juan Luis Cebrián como consejero delegado de Prisa y a su sobrino, Javier Díaz Polanco, como primer ejecutivo de Sogecable, en un movimiento que fue interpretado dentro de la casa como un aplazamiento de las hostilidades que ya se percibían latentes.

Tras la desaparición del patriarca, su primogénito, Ignacio Polanco, nombrado presidente, habría hecho piña con su primo e íntimo amigo, Javier Díez Polanco, para hacer frente a un futuro incierto en el que, por primera vez en la historia del grupo, las amenazas llegan desde la izquierda política del país.

Es por ello por lo que, según los que conocen las interioridades de Prisa, el nuevo presidente habría hecho notar en su toma de posesión tanto el hecho de que la sociedad familiar controla directa e indirectamente el 60 por ciento del capital –que nadie lo olvide–, como que mantendrá “el apoyo continuado a la gestión del actual equipo profesional que encabeza el consejero delegado, Juan Luis Cebrián”. “En tiempos de tribulación no hacer mudanza”, aconseja la máxima de San Ignacio de Loyola. La guerra del fútbol televisado y la aparición de un nuevo diario que amenaza a un sector clave de lectores de El País  se ciernen sobre el primer grupo mediático nacional como nunca antes había ocurrido. Ante tal panorama, debemos estar todos juntos, si es posible. Más tarde, ya veremos.

Esta inédita situación de desasosiego que se ha instalado en el hasta ahora considerado “intocable” grupo Prisa no tiene una única causa. La llegada de Zapatero y los suyos a la dirección del PSOE ya marcó entonces –año 2000– un punto de inflexión: el conocido como prisoe comenzaba a declinar.

El prisoe se rompe. Mientras Felipe González, que también participará en el homenaje a Polanco esta semana junto a Cebrián, desconfiaba, cuando no ponía zancadillas a la gestión del nuevo líder leonés, los zapateristas se abrían a otros medios y, para gran disgusto de Prisa, aceptaban entrevistas y cercanía con su principal bestia negra, el director de El Mundo, Pedro J. Ramírez.

“Ha habido desajustes con Prisa, es cierto”, no niega desde Ferraz un alto cargo del aparato, “pero porque no nos hemos querido dejar influir”, añade. Aunque ahora, reconoce, el panorama mediático que se les presenta a apenas seis meses de las elecciones generales no les agrada en absoluto.

“Con Prisa siempre ha habido una relación de amor-odio, sobre todo en los dirigentes que no vivieron la transición, como Felipe o Cebrián, que ha enturbiado el encuentro entre Zapatero y los actuales cuadros de El País”, explica un veterano dirigente socialista de Madrid, que mira con recelo el devenir de la situación en Prisa. Parafraseando el título del libro firmado a medias entre el consejero delegado de Prisa y el ex presidente del gobierno –“El futuro no es lo que era”– ya no son pocos los que, dentro del PSOE, empiezan a pensar que sus verdaderos aliados mediáticos de cara a las elecciones están por definirse.

En tanto en casa de Polanco crecían a la par tanto la desconfianza con el PSOE de Zapatero como, internamente, la tensión entre los directivos de la vieja guardia y los de la nueva, a la que, paradójicamente, le había abierto la puerta el mismísimo Cebrián –”él siempre se apunta a ser el más moderno de todos”, señala, irónicamente, un dirigente de Prisa–, otros actores del escenario mediático nacional no han perdido la oportunidad de luchar por hacerse con un papel protagonista.

Entre ellos, el más osado, sin duda, ha sido el catalán Jaume Roures, fundador y primer dirigente de la productora Mediapro además de socio de Globomedia y el grupo Arbol, que lidera José Miguel Contreras, en la televisión en abierto que más recientemente llegó a los hogares españoles, la Sexta.

Roures, tildado de “amigo del Gobierno”, más que por su pasado de izquierdas por la relación de su socio Contreras con Moncloa y el PSOE, a quien ha asesorado en distintos momentos en materia de comunicación, no se ha contentado con ver crecer a su productora de cine y hacerle un hueco en la tarta audiovisual a su cadena de televisión. “Queremos lanzar un periódico y lo haremos. No sé cuándo, pero lo haremos”, había dicho en una de sus escasas entrevistas hacía dos años. Y esta misma semana verá cumplido su sueño: el rotativo Público saldrá a la calle el jueves 20 si no surgen problemas de última hora.

Público se ha nutrido de un equipo redaccional joven aunque con experiencia y mayoritariamente identificado con un perfil progresista (Ver “Los fichajes también hablan”). Saldrá a 50 céntimos y con el objetivo de captar a los lectores de menos de 40 años que no se identifican con “el ladrillo de El País”.

Las expectativas del nuevo rotativo son, en principio modestas –pretende vender unos 50.000 ejemplares en las principales capitales de provincia (no estará a la venta en todos los municipios)–, pero, si las consigue, podría resultar muy perjudicial para El País.

El rotativo de Prisa lleva décadas rentabilizando ser el primer diario en difusión nacional, lo que le concede un plus en el precio de sus anuncios. Este verano, El Mundo se ha acercado peligrosamente a sus cifras de venta en quiosco en días laborables (los domingos no tiene rival) y , según los números de las agencias de publicidad, si más de la mitad de esos 50.000 ejemplares de Público se restan de las ventas de El País  las cuentas de Prisa podrían tener problemas. No es de extrañar, pues, que en la veloz carrera de Roures por hacerse un hueco en la cabeza del sector mediático nacional, haya encontrado un aliado de excepción en el grupo que dirige Pedro J. Ramírez, Unidad Editorial.

El diario de Ramírez no ha perdido oportunidad de informar ampliamente de la próxima aparición del rotativo impulsado por Mediapro –”a pesar de que también les puede quitar a ellos lectores, pero pesa más que hagan daño a Prisa”, explican desde el PSOE–, como también de lo que está perjudicando  al imperio Polanco en audiencia televisiva y en valoración de sus acciones la guerra de los derechos del fútbol desatada también por el catalán.

Aunque ambos grupos se encuentran en las antípodas ideológicas si se analizan las líneas editoriales de El Mundo y de La Sexta (a Público aún sólo “se le supone” la suya), Roures y Pedro J. parecen estar protaginizando una nueva edición de la famosa “pinza” en su día creada por el mismo Ramírez y el entonces líder de IU, Julio Anguita, en contra el PSOE. Ahora, según analizan algunos observadores del mundo editorial español, se trataría de “ir a por Prisa” en un momento especialmente delicado para el grupo tras el fallecimiento de su fundador.

Como es sabido, Roures, también, ha provocado la ruptura de su alianza con Sogecable, la filial audiovisual de Prisa, para repartirse los derechos televisivos del fútbol mediante la compra en exclusiva de la mayoría de éstos en los clubs de primera división. Sogecable lo ha denunciado ante la justicia, por incumplimiento de contrato y pirateo de la señal televisiva desde que comenzara la Liga esta temporada.

La andanada de Roures se presenta, en este caso, mucho más grave para los intereses de Prisa que la hipotética competencia de Público ya que los partidos televisados mueven cientos de millones y pueden ser la clave para que Vía Digital, la plataforma de tv de pago del grupo de Polanco, sea o no sea rentable.

Mientras el caso se dilucida en los tribunales en Prisa han tomado nota del desapego del Gobierno. En los tiempos de Aznar, su vicepresidente Cascos salió, ley en mano, en defensa de la televisión de Telefónica, entonces rival de Prisa, y del “interés público” del fútbol. Hoy, los dirigentes de Sogecable asisten con estupor a la innacción del gobierno socialista.

Es más, cuando el primer domingo de septiembre el director de El País entrevistaba al presidente y le preguntaba sobre el hecho de que una empresa (Mediapro) hubiera roto el modelo de reparto del fútbol televisado, Zapatero respondía con una enorme distancia. “No entiendo de fútbol, más que nada porque si no, Rubalcaba me dará duro”, contestaba socarrón. “Y de derechos de fútbol entiendo menos. Yo lo único que deseo es que los intereses de los ciudadanos se respeten y que haya paz”. Punto.

El “nuevo País” se retrasa. Con un frente de tamaña magnitud abierto, en Prisa han decidido retrasar la salida del nuevo diseño del diario El País. El propio Juan Luis Cebrián anunciaba antes del verano que el próxiimo 30 de septiembre estaría en la calle la nueva imagen del rotativo que pretendía “comprender mejor la realidad y acercarse al público del siglo XXI”.

Sin embargo, la que va a ser la mayor revolución gráfica del periódico desde que éste viera la luz, hace ya tres décadas se va a retrasar hasta mediados o finales de octubre, según fuentes solventes del grupo. El motivo es doble. Por un lado el diseño encargado a una agencia especializada ha parecido demasiado rompedor y agresivo para la mayoría de los directivos del rotativo, que no quieren que se pierdan las fundamentales señas de identidad de El País. Por otro, según reconoce un alto cargo de Prisa, “la decisión es distanciarse lo más posible de la aparición de Público, para que no parezca que se trata de una respuesta, ya que, además, esto se decidió hace más de un año”.

“A nosotros no nos gusta nada la salida de Público”, explican desde la sede central del PSOE. “A seis meses de las elecciones, aunque se trate de un medio afin, su incidencia en el electorado será cero, y lo único que puede provocar son efectos nocivos en El País de cara a nosotros”. “Todavía, Prisa es nuestro aliado natural, a pesar de todo, y de lo demás nunca se sabe”, concluye.

Los fichajes también dicen mucho

Los nombres y trayectoria de los profesionales que se han embarcado en el nuevo diario señalan, en cierta medida, por dónde puede ir la línea del nuevo rotativo. Por eso, y por el “daño” que podría hacer a la competencia, todo el sector ha estado muy pendiente de quiénes “se iban con Roures”.

El perfil del director responde perfectamente al de los lectores que pretende enganchar: se trata de Ignacio Escolar, joven periodista de 31 años  (edad inédita para el primer ejecutivo de un diario nacional), apasionado de internet (tiene desde hace años un blog personal de gran éxito entre los internautas), y procedente del grupo Prisa (fue director adjunto del grupo La voz de Almería-Localia-Cadena Ser, en Almería).

Junto a él, en los primeros puestos estarán dos periodistas procedentes del grupo Zeta, en concreto de la revista Tiempo: su director hasta hace un par de semanas, Jesús Maraña, que será subdirector en Público, y otro de sus responsables, Manuel Rico, que será el redactor jefe de la sensible sección de Política Nacional.

Junto a ellos, Roures ha conseguido un golpe de efecto al contratar a uno de los periodistas que más se ha significado haciendo información nada complaciente con el gobierno de Zapatero, Fernando Garea, hasta ahora redactor de política de El Mundo.

Con él quizá pretenda Roures matizar en parte el sambenito que ya lleva su periódico antes de ver la luz : el de ser “amigo del Gobierno”.

Avalando esta tesis estarían otros fichajes de periodistas que proceden de distintas áreas de comunicación del actual Ejecutivo o del PSOE. Así, firmarán trabajos en el nuevo rotativo Amparo Estrada, ex jefa de prensa de la Agencia Tributaria, Ana Pardo de Vera, ex asesora de prensa del Secretario de Estado de Defensa, o Miguel Angel Marfull, hasta ahora asesor de prensa del mismísimo José Blanco, secretario de Organización del PSOE, aunque todos ellos con una trayectoria profesional previa que les define como  excelentes periodistas a pesar de su juventud (todos andan en la treintena).

También significativa resulta la incorporación al proyecto, en funciones de director  general, de Juan Pedro Valentín, el ex director de informativos de Telecinco que tan poco gustó al PP después de suceder en el cargo a Luis Fernández, actual director general de RTVE, y cuya dimisión forzó Aznar cuando ocupaba La Moncloa.

Aunque en su carrera de fichajes, Roures ha recibido algunas sonoras calabazas y no ha conseguido arrebatar a El País a ningún periodista de relieve mediático el grupo de Prisa sí ha sufrido recientemente, por otras vías, un par de importantes pérdidas.

La primera se produjo antes del verano para sorpresa de muvchos: el histórico periodista de deportes de Prisa y fundador de El País, Santiago Segurola, se iba al grupo de Pedro J. Ramírez como segundo de a bordo del diario Marca, recién incorporado a Unidad Editorial tras la compra de Recoletos por parte de El Mundo. El segundo, otro de los hombres fuertes de Prisa en el terreno audiovisual: el director general de Contenidos de Sogecable, Fernando Bovaira, dijo adiós a la empresa hace unos días.

Gallardón hablará en el homenaje a Polanco

Este jueves el alcalde de Madrid volverá a dar motivos a sus compañeros de partido para criticarle: será uno de los cinco oradores que intervendrán en el acto de homenaje al fallecido fundador de Prisa.

La cita, convocada por “la familia y el grupo Prisa” y abierta, en principio, al público hasta llenar el aforo de la Sala Fernando de Rojas del Círculo de Bellas Artes de Madrid, pretende evocar la trayectoria de Jesús de Polanco a través de algunas de las personas que mejor lo conocieron y admiraron. La elección de los oradores juega un delicado equilibrio y no dejará indiferente a nadie.

En primer lugar hablará el filósofo y amigo personal del empresario Emilio Lledó. Después, será Alberto Ruiz-Gallardón quien tome la palabra para glosar los méritos del desaparecido editor. Le seguirá Felipe González, el ex presidente socialista que tan bien se entendió con Polanco y su grupo mediático.

Finalmente, hablarán las dos cabezas del poder en disputa en Prisa: el consejero delegado, Juan Luis Cebrián, y el presidente e hijo del fundador, Ignacio Polanco. Unas breves piezas de musica clásica y flamenco pondrán la rúbrica al acto.

Otoño 'caliente', también en el periodismo por Enric Sopena


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