Hemeroteca Esta semana
 
Nº 754 - 17/9/2007

Rosa Díez, líder de Unión, Progreso y Democracia

"EL VOTO DEL DESENCANTO NOS VENDRÁ DESDE LA IZQUIERDA"

Nada más abandonar un Partido Socialista con el que lleva años de abierto enfrentamiento, la ex eurodiputada y ex candidata a la Secretaría General del PSOE, Rosa Díez, se ha puesto al frente de una nueva formación política, Unión, Progreso y Democracia, con la que pretende concurrir a las próximas elecciones generales. En su ideario destaca la reforma de la Constitución para fijar de modo claro y único las competencias autonómicas, algunas de las cuales, como educación, pretende que sean devueltas al Estado. También propugna la modificación de la Ley Electoral para evitar la sobrerrepresentación de los partidos nacionalistas. Rosa Díez afirma que la mayor parte de sus votos llegarán desde la izquierda.

Por P. A. N.

Era necesario salir del PSOE para defender sus planteamientos?
—Pues sí. Por eso me he ido, porque los he defendido dentro. Son ideas en las que creo, lo que ha formado parte de mi vida y de mi vinculación a la política y al Partido socialista desde hace 30 años. Creo que merecen ser defendidas, y mientras he pensado que sería útil para defender esas ideas, y para influir dentro de mi propia organización, y que era también más útil para los ciudadanos (los partidos son instrumentos al servicio de los ciudadanos, pues lo he hecho dentro. Cuando he llegado a la conclusión de que no servía de nada, ni para abrir un debate en el seno del PSOE sobre el modelo de Estado y la política antiterrorista, pues me he ido para defender esas ideas con libertad y con mayor eficacia.

—Alguna crítica ha recibido por hacer oposición pública y notoria, conservando su militancia y su acta de de eurodiputada.
—La política se hace en la plaza pública. Esto es la democracia. Lamentablemente, en los últimos tiempos hemos visto cómo son las reuniones en los despachos las que trastocan la voluntad de los ciudadanos expresada en las urnas. He sido un cargo público elegido
en las listas del PSOE, pero comprometida con los ciudadanos. Yo he pedido el voto para defender un determinado proyecto, y ése es el que he defendido durante todo el tiempo que he estado en el Partido Socialista. No puede ser que un partido defienda la libertad de expresión de los ciudadanos y castigue la de sus militantes. Creo que esta percepción de la política como algo oculto, algo que se hace en mesas ajenas a los representantes de los ciudadanos, para formar parte de negociaciones oscuras, en vez de la expresión pública de la posición política, tiene mucho que ver con una necesidad de regenerar la política y la democracia. Un cargo público se debe a los ciudadanos, y los ciudadanos tienen derecho a saber lo que el cargo opina en todo momento.

—Han llamado a su nuevo partido Unión, Progreso y Democracia.
—Es un nombre provisional. Refleja bien nuestra idea. Quizá no hemos sido capaces de encontrar un nombre más corto o una sola palabra para expresar lo que queremos hacer. Reivindicamos la unión; la unión es más que la unidad, en el sentido de compañeros, pero en el sentido etimológico del término, de acompañar, de trabajar juntos, de compartir. La unión, frente a un momento en que en España, lo que más se lleva –y parece que es lo más progre– es la diversidad. Creo que hay diversas posiciones, diversas historias, diversas culturas, pero tiene que haber una unión en la ley, tenemos que ser todos iguales. Queríamos expresar que la igualdad sólo es posible con la unión, con la unión en lo sustancial. Progreso, no hace falta que lo explique. Es nuestra apuesta; aunque sabemos que el término progreso no es una palabra de la que se deba apropiar nadie, pero nosotros venimos de la izquierda y no renunciamos a ello. Y, si bien es cierto que sabemos que muchas veces, en nombre de la izquierda, se hacen políticas que fomentan la desigualdad, como, por ejemplo, el Estatuto de Autonomía de Cataluña, que por mucho que se haga en nombre de la izquierda, no son políticas de progreso, nosotros reivindicamos las verdaderas políticas de progreso, las plantee quien las plantee, y rechazamos las políticas que tienen efectos reaccionarios, se planteen por quien se planteen. Y Democracia, porque es nuestra apuesta la regeneración democrática. España tiene un problema, como otros países europeos, y los partidos políticos también lo tienen, y hay una necesidad de abrirse a la sociedad, de ser más transparentes, de que los ciudadanos tengan mayor control sobre sus cargos públicos.

—UPD nace de la Plataforma ¡Basta Ya! ¿Los integrantes de ¿Basta Ya! se van a integrar en el partido?
—No. ¡Basta Ya! es un movimiento cívico al que pertenecemos muchos de los que aquí estamos. En el origen, todos pertenecíamos a ¡Basta Ya!, pero no todos los que pertenecen a ¡Basta Ya! están en la Plataforma Pro –nombre de la organización nacida para la creación de UPD–. Luego hay mucha gente en toda España que nunca han estado en ¡Basta Ya! El movimiento cívico no se disuelve en la Plataforma Pro. De ese trabajo transversal, al margen de la procedencia, ha surgido la idea, la convicción y el compromiso de dar un paso más, de hacer algo más. El siguiente paso ha sido lanzarnos a la arena electoral y política para plantear nuestro proyecto a los ciudadanos en unas elecciones, que es como se influye en la política en los países democráticos.

—¿Hay una unidad ideológica? ¿Es un partido de izquierdas?
—Nos vamos a definir por nuestro proyecto, que presentaremos públicamente el 29 de septiembre. Estamos empeñados en que nuestras propuestas nos definan. Sé que vamos a estar claramente definidos, pero me gustaría huir de la definición hueca, en la que uno se esconde detrás de una palabra, aunque ninguno de sus actos le definan como tal. A veces, detrás de una palabra lo único que hay es la nada y la falta de ideas. Nosotros estamos terminando un manifiesto que nos definirá programáticamente. Lo que queremos hacer definirá lo que somos. Creo que los ciudadanos también entenderán que somos distintos en eso.

—¿Se integrará con ustedes Ciutadans-Partido de los Ciudadanos? ¿Lo hará sólo su sector crítico?
—Ciudadanos es un partido político que
ya está constituido. Por respeto hacia todos ellos, creo que debemos esperar a que nuestro partido se constituya, y después, hablar entre nosotros. Ver si es posible –yo haré todo lo que esté en mi mano– que trabajemos juntos en muchas cosas que nos unen. Yo creo que muchos españoles lo interpretan como parte de lo mismo. Mucha gente en toda España se sintió esperanzada cuando nació Ciudadanos, y mucha de esa gente está hoy en la Plataforma y siente la misma esperanza y la misma ilusión. Tendremos que ver en qué medida sumamos nuestros esfuerzos para no frustrar ninguna expectativa de éxito, ni la voluntad de la gente.

—Ha trascendido de su programa que plantean un cambio constitucional y, fundamentalmente, una reforma de la Ley Electoral.
—La Plataforma tiene tres ejes fundamentales en su trabajo. El primero es hacer una revisión de la Constitución, analizando la distribución de competencias, a la vista de lo que ha ocurrido en los últimos 30 años y los resultados que ha tenido la distribución actual. Hay que hacerlo como lo han hecho los alemanes, teniendo como objetivo la consecución de la igualdad. Creo que el devenir de los estatutos de autonomía ha producido evidentes desigualdades entre ciudadanos que viven en diferentes territorios de España. Creo que tenemos que hacer una revisión, sin ningún tipo de complejo, pensando en corregir las cosas que han producido efectos perversos, aunque no lo pretendieran. Tenemos que definir en la Constitución cuáles son las competencias del Estado, cuáles las de las comunidades autónomas, y cuáles las de los municipios. No puede ser que estemos sometidos al mercadeo cada cuatro años. ¿Hace falta que algunas competencias del Estado, para ser más eficaces, para fomentar la igualdad, deben estar en las comunidades? Revisémoslo, pero, ¿hay en estos momentos alguna competencia autonómica que debe pasar a ser del Estado, precisamente para también garantizar la mayor eficacia y la mayor igualdad? Pues tengamos la capacidad de plantearlo. Creo que tenemos que empezar a revisar si es normal que en un país como España haya 17 leyes educativas y17 modelos educativos. Hay que hacer una revisión sin complejos y sin hipotecas de lo que ha sido el modelo de desarrollo autonómico, y pensar si, de cara al futuro, ese modelo es viable, eficaz y justo. Yo creo que no lo es.

—¿Y la Ley Electoral? ¿Habrá que suprimir el sistema D'Hont y tener una circunscripción electoral nacional única?
—La Ley Electoral produce distorsiones y desigualdades. El voto a un partido de ámbito nacional vale menos que el voto a un partido que sólo se presenta en una circunscripción electoral, es decir, que a un partido nacionalista. Se trata de que no estén sobrerrepresentados. La propuesta la tenemos que perfilar y plantear el debate –nosotros solos no podemos- para que nos pusiéramos de acuerdo en la modificación del sistema electoral para garantizar la igualdad. Si el objetivo es ese, hay muchos modelos en los que fijarnos en nuestro entorno europeo. Tampoco hay que ir a la circunscripción electoral única, se puede mantener el sistema provincial actual, pero, a la vez, tener una circunscripción nacional, como en Alemania, donde los electores tienen dos papeletas, una de ámbito local, y otra de ámbito nacional. Aplicado a España, podría esta lista elegir a 150 diputados más. Esta lista de ámbito nacional tendría condiciones, como el requerimiento de un número mínimo de provincias en las que presentar candidatura, y un número mínimo de votos para que resulten elegidos sus miembros, y que llevaría a la proporcionalidad casi pura. También llevaría a que cuestiones que afectan a todo el Estado no estuvieran sometidas a la presión y la negociación de aquellos partidos que, ni tienen ámbito estatal ni, en muchos casos, creen en el Estado, que es lo que sucede en España con los partidos nacionalistas. En cuanto a la regeneración democrática, creo que hay que ir a la elección directa de los alcaldes, de los presidentes. No puede ser que lo que se gane en las urnas, se pierda en los despachos.

—Sinceramente, ¿a quién ve más proclive a apoyarlos ahora? ¿A electores del PSOE o a electores del PP?
—No tengo ningún estudio sociológico, pero creo que, entre los que se mueven, entre unos partidos u otros, el mayor voto de desencanto y de orfandad, nosotros lo recibiremos desde la izquierda. La orfandad política en España, mayoritariamente, de una manera abrumadora, es de izquierdas, de la gente que a sí misma se considera de izquierdas. Luego hay mucha gente que lleva en la abstención o en el voto en blanco muchísimos años. En ese colectivo de desencantados de la política, no de huérfanos ideológicos, sino de huérfanos políticos, está una parte importantísima de lo que yo creo que se puede sentir movido a votar a esta nueva fuerza política. Somos un partido que nacimos inequívocamente desde la izquierda.

—¿Cómo se va a financiar esto?
—Como hacen los demás partidos, yendo a los bancos y pidiendo créditos.


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