Hemeroteca Lista sin maldad
Nº 753
10/9/2007

Presupuestos para unas elecciones

Felipe González comprendió que su tiempo de gobernante incesante había llegado a su fin cuando Pujol se negó a apoyarle los Presupuestos. Técnicamente no había ningún problema pues la ley prevé la prorroga de las cuentas del año anterior, pero semejante expediente era inviable políticamente. La decencia aconseja que quien no consigue que las Cortes le aprueben sus Presupuestos las disuelva y convoque de nuevo al pueblo soberano. Era a la sazón ministro de Economía Pedro Solbes, el mismo que ahora gestiona las cuentas del gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero. La situación es ahora muy diferente: Felipe González prometía entonces para el pasado mientras que el presidente actual está en fase ascendente.

ZP ha tenido que desenvolverse desde el 14 de marzo de 2004 en una dependencia más aparente que real; condicionado por una coalición renovable en cada acto parlamentario pero que ha resultado más sólida de lo que  podría suponerse. Y es que el adversario común une mucho. Un Partido Popular en el monte no deja a las otras oposiciones más salida que apoyar al Gobierno.

Año tras año los diputados de Izquierda Unida y de Esquerra Republicana de Cataluña han amenazado con el voto en contra para después, tras una negociación que a veces tenía aires de campanario, consumar el apoyo a la ley económica fundamental. Es el ritual acostumbrado, aunque ya en las cuentas para 2007, el año pasado, los republicanos no votaron a favor. En esta ocasión la proximidad electoral prevé una escenificación más fuerte y el dirigente de ERC Joan Puigcercós ya ha anunciado su voto en contra, pero las fuertes inversiones anunciadas para Cataluña probablemente le aconsejen a cambiar de opinión.  El no en política es siempre relativo y es de esperar que tanto los republicanos catalanes, como Convergència i Unió, los nacionalistas vascos y canarios así como Izquierda Unida-Los Verdes terminarán llegando a un acuerdo bien retribuido.

El Presupuesto que ha pergeñado Solbes para 2008 no es electoralista en el peor sentido de la palabra, en el de la demagogia tantas veces practicada por gobiernos en apuros. Las cuentas son prudentes y continuistas al mejor estilo Solbes: los gastos no financieros se elevarán en la misma proporción en que se estima el crecimiento del PIB,  consiguiéndose un superávit de 2.886 millones de euros. La economía parece permitir, a pesar de las incertidumbres, una apuesta convincente por políticas sociales y de infraestructuras –la mitad de los gastos–. Unos 75.000 millones de euros tendrán una finalidad social, a lo que difícilmente pueden oponerse las formaciones que se titulan de izquierdas… Ni las de derechas, con la obligada excepción del Partido Popular.

Antes del verano el viento económico soplaba con ímpetu a favor del navegante. Tras el turbulento agosto, sin embargo, el jefe de máquinas, el siempre prudente Solbes, ya ha reconocido que la situación es de “incertidumbre e indefinición”, lo que siempre es malo en economía. A pesar de ello apuesta por que el país consiga un crecimiento para 2008 cercano al 3 por ciento, lo que no es poca cosa tal como les está yendo al resto de países de la UE, y ha apostado por aprobar también este año el crucial examen de los Presupuestos. Aunque haya que hacer más números.

El proyecto estrella de las cuentas generales del Reino será el desarrollo de la Ley de Dependencia. La aplicación se está haciendo poco a poco, empezando por las dependencias más agudas pues no es posible construir de la noche a la mañana los centros precisos ni garantizar la adecuada selección y formación profesional de quienes tendrán la responsabilidad de atender a los dependientes, pero es un proceso tan progresivo como irreversible. No tiene marcha atrás. A este proyecto no se opuso Esquerra, que además de izquierdista es independentista, a pesar de que esta norma ofrecía aspectos discutibles respecto a la organización autonómica del Estado. Fue una ley apoyada hasta por el Partido Popular y a la que sólo se opusieron el PNV y Convergència i Unió pero ahora ambos se conforman con que el Estado haga las transferencias necesarias. No recibió más recurso de anticonstitucionalidad que el de Navarra pero tras las nuevas relaciones de fuerza en la Comunidad Foral es previsible que tal recurso se retire.

Los Presupuestos no serán, como he dicho, electoralistas, pero se han pergeñado para un año de elecciones. Parece claro que los socialistas los utilizarán como pieza fundamental de su campaña. Unos Presupuestos son algo más convincente que un programa electoral pues los objetivos no son retóricos, sino cuantificados y comprometidos con fuerza de ley. Ellos garantizan, por ejemplo, que en el aeropuerto barcelonés se invertirán 1.500 millones de euros para que al final del año El Prat sea un gran núcleo de comunicación. También aseguran con palabra de honor un fuerte avance en las nuevas líneas ferroviarias de Alta Velocidad.

  José García Abad

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