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Nº 752 - 3 de septiembre de 2007 |
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La fábrica globalizada (II) por Carlos Berzosa E I flujo creciente de inversiones externas y de comercio internacional ha ido configurando esa fábrica globalizada, en la que hay que tener en cuenta, además, que en este proceso gran parte de los intercambios de mercancías tienen lugar entre las propias empresas multinacionales, y así sucede también con las inversiones. Estas relaciones comerciales, financieras y de inversiones directas han conducido a que se establezcan precios de transferencia entre las empresas del mismo grupo. Esto es, precios que no vienen determinados por el mercado sino por los intereses estratégicos de las empresas, que de este modo reasignan sus flujos financieros dentro del propio grupo empresarial vía precios, lo que supone un trasvase de recursos sin necesidad de tomar decisiones de inversiones. Además, a partir de los años 70 han tenido lugar cambios significativos en el proceso de producción, que han modificado el panorama de la empresa transnacional y de todo el aparato productivo. Éstos han afectado sobre todo a la creciente segmentación del proceso de trabajo y al fomento de la externalización de servicios y actividades productivas. Con estas medidas se ha buscado disminuir los costes fijos que suponen la construcción y mantenimiento de grandes plantas, y abaratar costes mediante la subcontratación de otras empresas pequeñas y medias, que en ocasiones pertenecen al mismo grupo, de actividades que en periodos históricos anteriores eran realizados en la gran fábrica. Estas prácticas conducen a un adelgazamiento de las instalaciones de la gran empresa y a la disminución de la mano de obra empleada. En torno a las grandes empresascrecen y se desarrollan multitud de pequeñas y medianas empresas, que, sin embargo, tienen como cliente principal, aunque no sólo, a la gran empresa de la que dependen muy estrechamente. De este modo resulta compatible la concentración de poder económico de los grandes grupos con la pervivencia e incluso el aumento del número de empresas medias y pequeñas. La segmentación del proceso de trabajo y la externalización conducen asimismo a que se pongan en práctica, con la finalidad de disminuir los costes de almacenamiento, las entregas a tiempo justo. La planificación de la producción y de las entregas de los proveedores viene facilitada por la implantación de las tecnologías de la información y de las comunicaciones. El uso de estas tecnologías supone asimismo la eliminación de puestos de trabajo tradicionales, por eso la tendencia creciente de las grandes empresas a disminuir sus efectivos de mano de obra, al igual que sucede cuando tienen lugar fusiones de poderosos grupos empresariales. Esta pérdida de puestos de trabajo no significa necesariamente disminución del empleo en términos macroeconómicos, debido a que se crean empleos en actividades nuevas,como puede ser todo el sector informático y servicios que van surgiendo a medida que una economía se desarrolla y se hace más compleja y diversificada. Otra cuestión es si la calidad de los empleos que se crean es similar o superior a los destruidos. Esto es, si los nuevos tienen las mismas condiciones de estabilidad y económicas que los que se pierden. Por lo general, aunque no se pueden hacer afirmaciones categóricas, es que no es así, y eso es lo que está conduciendo a una mayor precariedad, en casi todos los países ricos, del empleo y a una pérdida de los salarios en relación con las rentas que se derivan de la propiedad en el conjunto del Producto Interior Bruto. Al tiempo, estos cambios se están produciendo en el espacio internacional, así que muchos procesos de trabajo se realizan en países diferentes de los que reside la casa matriz de la empresa, la cual queda en bastantes casos sólo para el ensamblaje, mientras que la producción se ha desplazado a países con salarios más bajos. Se aprovecha esa mano de obra abundante y barata y jornadas de trabajo mucho más largas, así como el trabajo infantil, no para favorecer el desarrollo del país, sino solamente con fines de abaratar costes y de competir con un mayor grado de éxito en el mercado mundial. Este modo de actuar no está favoreciendo el desarrollo del Tercer Mundo, que se queda como fábrica de maquila, o como productor de determinados procesos de la producción total, y está a su vez perjudicando los derechos sociales del mundo desarrollado. • |
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