Hemeroteca Esta semana
 
Nº 751 - 23/7/2007

Ferraz hace encallar la formación del Gobierno foral

EL LABERINTO NAVARRO

Tras más de mes y medio de negociaciones todo parece indicar que no será posible un acuerdo entre el Partido Socialista de Navarra, Nafarroa Bai e Izquierda Unida-Ezker Batua para la formalización de un gobierno de progreso en la comunidad foral. Pese a la expresa renuncia de NaBai a plantear cuestiones soberanistas o a modificar el estatus territorial y la relación con el País Vasco, las consideraciones de política nacional sopesadas por la dirección federal socialista han impedido un pacto para desbancar a la derecha del poder. El miedo a la utilización de este frustrado concierto por parte del PP aboca a la Comunidad navarra a un gobierno en minoría de UPN o a la repetición de las elecciones..

Por Pedro Antonio Navarro

D espués de 50 días de difíciles negociaciones, los representantes de las formaciones en principio destinadas al establecimiento de un pacto para un Gobierno de progreso en Navarra, PSN, Nafarroa Bai e Izquierda Unida-Ezker Batúa, han dado, prácticamente, por finiquitado el intento.

De la inicial alegría, el pasado 27 de mayo, por la posibilidad de arrebatar a la derecha uno de sus feudos tradicionales, en la sede madrileña de la Ejecutiva Federal del PSOE se pasaba a temer el efecto de una patata caliente en las manos socialistas. En la calle Ferraz se sopesaba el precio de la conquista de Navarra: aparecer ante la opinión pública nacional gobernando con un pacto con Nafarroa Bai, una coalición absolutamente democrática, pero integrada por algunos partidos que reclaman la integración en el País Vasco y hasta la independencia. Aralar, uno de los partidos asociados, procede directamente de Batasuna, a la que abandonaron, precisamente, porque se mostraban contrarios al uso de la violencia, y por defender la vía democrática e institucional como exclusiva para realizar sus propuestas políticas.

Durante todo el proceso negociador, los portavoces de Nafarroa Bai, Patxi Zabaleta y Uxúe Barkos, han insistido en que su objetivo fundamental era desbancar a la derecha representada por la sucursal del PP en Navarra, Unión del Pueblo Navarro (UPN), y crear un gobierno para "la convivencia y el impulso de políticas de progreso". De hecho, desde NaBai se hacía renuncia expresa a plantear cuestión soberanista alguna, ni a modificar el actual modelo de relación entre Navarra y el País Vasco. Todo da a entender que se había cumplido este compromiso, puesto que el acuerdo programático de gobierno con el PSN, partido con una visión muy distinta de la política territorial, y con IU-EB había llegado a ser completo.

Pero no ha sido la línea político-programática la que ha hecho imposible la entente, sino, la propia esencia de Nafarroa Bai y su susceptibilidad a ser utilizada como arma arrojadiza en el resto de España contra el Partido Socialista. El PSN, que había resultado la tercera fuerza política más votada en Navarra, ha dirigido las negociaciones con la segunda, NaBai, y con la quinta, IU. En todas las propuestas presentadas, la presidencia siempre correspondía al socialista Fernando Puras, hecho aceptado desde el principio por los que iban a ser sus socios de gobierno. NaBai, incluso perdía la alcaldía de Pamplona –la candidata era Uxúe Barkos- al negarle su apoyo el PSN, para no coincidir con el sentido de voto de los dos concejales de Acción Nacionalista Vasca (ANV).

Tras haber acordado los contenidos del programa de gobierno, la propuesta de distribución de carteras puesta sobre la mesa por Fernando Puras decepcionaba profundamente a sus eventuales socios: la presidencia y dos consejerías para el PSN, dos consejerías para Nafarroa Bai, una para IUEB y otras seis para ser ocupadas por personas independientes, pero designadas en su totalidad por el propio Fernando Puras. La oferta era considerada como una ruptura de facto del diálogo por parte de sus interlocutores. Un último intento de Puras llevaba a ofertar a todas las fuerzas con representación parlamentaria un gobierno de concentración, que ha sido rechazado por todos.

En la entrevista a continuación, la parlamentaria de Nafarroa Bai, Uxúe Barkos, habla de la frustración de los progresistas y de la propia militancia socialista ante el resultado de las negociaciones. Al cierre de esta edición, pese a diversos intentos, no había sido posible recabar la opinión de algún miembro de la Ejecutiva del PSN.

Tras el anuncio de Nafarroa Bai y de IUEB de votar en contra de la investidura del candidato de la derechista Unión del Pueblo Navarro, queda en manos socialistas la posibilidad de permitir un gobierno de UPN en minoría –sólo bastaría que el PSN se abstuviese-, o provocar la convocatoria de nuevas elecciones autonómicas si sumase su voto al de NaBai e IU, imposibilitando el gobierno de UPN. El plazo se acabará el próximo 18 de agosto y, a menos que se produzcan inesperados giros y novedades, todo podría terminar con una nueva llamada a las urnas. El propio Fernando Puras calificaba esta posibilidad como una "irresponsabilidad", aunque también admitía, a finales de la semana pasada, que "quizá, a día de hoy, la opción más realista que se presenta es la celebración de elecciones".

Todo indica que la política nacional y la inminencia de las elecciones generales del próximo mes de marzo se han cruzado en el camino de un Gabinete progresista en Navarra. Algunas voces apuntan a que se permitiría gobernar a UPN en minoría, y la posterior presentación de una moción de censura tan pronto se terminen los comicios generales. Pueden ser sólo especulaciones, pero visto el proceso negociador de este mes y medio, podrían tener cierto fundamento.

 

Uxue Barkos, diputada y portavoz de Nafarroa Bai

"EL TECHO DE LA NEGOCIACIÓN HA SIDO IMPUESTO POR EL PSOE"


Perdió la alcaldía de Pamplona por la negativa de los socialistas a votar en el mismo sentido que Acción Nacionalista Vasca (ANV). Ahora, tras mes y medio de largas negociaciones, el PSN diverge de las posiciones de Nafarroa Bai y de IU, por lo que el pacto de progreso en Navarra parece que no llegará a concretarse. La
diputada nacionalista lamenta la oportunidad perdida, señala a la dirección federal socialista como responsable del fracaso y advierte de la frustración que ha creado este desencuentro entre fuerzas progresistas en los militantes de todas las formaciones, incluido el PSN. Advierte que no se abstendrán para permitir un gobierno en minoría del PP navarro, la UPN.

Por P A. N.

Para ustedes han sido los socialistas quienes han roto las negociaciones para un Gobierno de progreso en Navarra, y ellos les acusan a ustedes por no aceptar su propuesta.
—Es una cuestión de analizar hechos. Cuando el Partido Socialista de Navarra (PSN), el pasado 5 de julio, hace una propuesta de formación de gobierno presidido por Fernando Puras –tercera fuerza en Navarra, quiero recordar-, con una participación para Nafarroa Bai de dos consejerías, de otras dos para el PSN, una para Izquierda Unida y seis consejerías independientes, nombradas por el propio Puras, lo que entendemos es que esuna propuesta de gobierno que no se corresponde con lo que es fundamental en un ejecutivo de estas características, que es un gobierno de coalición. Pero, más allá de esa propuesta –que no es que NaBai acepta o no-, que no concurre en lo que debe ser un gobierno de coalición, un tripatrito que necesita las cosas bien reglamentadas para que sean efectivas, para que doten de estabilidad a ese futuro gobierno, el PSN vuelve el 16 de julio diciendo que el margen se ha estrechado y que no hay para más. Eso, a todas luces, es una ruptura.

—¿Cree que el PSN ha sido autónomo para tomar sus decisiones durante la negociación?
—Esto debiera ser una afirmación, con hechos constatables, por parte del PSN. Pero lo que sí es cierto es que a lo largo de todas las negociaciones han estado planeando las declaraciones de Ferraz (sede del PSOE federal), y en concreto, de su secretario de Organización, José Blanco, en torno al coste que un acuerdo gubernamental con Nafarroa Bai pudiera tener en el escenario electoral de marzo de 2008, y esto, a todas luces, no es un límite que marca el PSN, sino que mar'ca el PSOE. A partir de ahí, el margen de maniobra que haya tenido o no el PSN es el propio PSN el que debiera confirmarlo. Pero insisto en que ese techo que finalmente ha sido la azotea que ha impedido llegar al acuerdo es impuesto por el PSOE, por Ferraz.

— ¿Qué será más probable desde ahora, la convocatoria de nuevas elecciones o un gobierno en minoría de Unión del Pueblo Navarro (UPN)?
—Nafarroa Bai no va a votar a un candidato de UPN. Esto es evidente. Tampoco se va a abstener, que sería una manera clara, aunque no expresa, de permitir un gobierno en minoría de UPN. ¿Qué harán el resto de los partidos? Eso entra en el terreno de lo futurible. Son el resto de los partidos quienes deben hablar, en concreto, el PSN, porque, tanto Nafarroa Bai, como Izquierda Unida ya han expresado su posición absolutamente contraria a que UPN y CDN, que son las fuerzas de derechas en Navarra y que han perdido la mayoría absoluta, cuenten con nuestro voto ni con nuestra abstención.

—¿Cuál sería el escenario más satisfactorio para los intereses de Nafarroa Bai?
—En este momento no hay escenario satisfactorio posible. Más allá de los intereses de cualquier partido, no hay escenario satisfactorio para la ciudadanía navarra. Eso es evidente. No es posible, al parecer, y según las posiciones del PSN, llegar a un acuerdo, a un gobierno de coalición, a un gobierno de progreso y de convivencia. Habrá que esperar a ver cómo se desarrollan los sucesos, pero no hay escenario satisfactorio posible para los ciudadanos.

— En caso de que hubiese que repetir las elecciones, ¿cree que NaBai se vería apoyada por los ciudadanos navarros, tal y como ha sido en estos comicios pasados?
—Creo que una repetición de elecciones sancionaría lo que ha sido este último mes y medio, las posiciones, las negociaciones yla dignidad, que reivindico aquí; la dignidad con que la coalición ha respondido a lo que los resultados del 27 de mayo –y, por tanto, la voluntad de los hombres y mujeres de esta comunidad- expresaron. Si esa dignidad en las negociaciones, y esa fuerza por mantener lo que la mayoría de los navarros expresó en las urnas, tiene o no recompensa, no lo sé. Lo que espero es que la posición que ha mantenido Nafarroa Bai sea analizada con objetividad, con serenidad y con expresión positiva.

—Mariano Rajoy hace una propuesta de reforma de la Ley Electoral para que no se pueda gobernar si no se alcanza un mínimo del 30 por ciento de los votos.
—Son propuestas interesadas, al calor de unos intereses puntuales, en este caso, del PP y para con Navarra. No ha tenido el mismo problema en Baleares, y menos todavía en Canarias: Me parece una propuesta tan interesada, tan cogida con pinzas y expresada con poca elegancia, en torno a sus intereses partidarios, una vez más, que creo que no merece mayor valoración.

—¿Han perdido la esperanza en futuros pactos con el PSN?
—Yo distingo claramente entre la militancia socialista, la voluntad de los socialistas en Navarra, que ha sido inequívoca y, además, enormemente expresiva a lo largo de este mes y medio, y la gestión que los actuales dirigentes han hecho de todo este capital político. Si algo en NaBai ha tenido peso importante a la hora de mantener unas negociaciones difíciles era la expresión inequívoca de la militancia socialista. Nafarroa Bai nunca ha escondido que las fuerzas de progreso en Navarra se articulan en torno a tres partidos, la coalición Nafarroa Bai, el PSN e Izquierda Unida-Ezker Batúa. Por tanto, ahí está el núcleo del pacto y la posibilidad de un pacto de progreso y de convivencia, que ha sido muy fracturada por los sucesivos gobiernos de UPN. Lo que sí espero es que en próximas convocatorias electorales el peso de la balanza quede mejor definido, más dibujado a favor de quien ha sabido mantener a lo largo de este mes y medio la dignidad, la fuerza y la pujanza por un Gobierno de progreso y convivencia en Navarra.

—¿Cree que esto tendrá repercusión en las próximas elecciones generales para ustedes y para la izquierda abertzale en general?
—El que pueda tener consecuencias para Nafarroa Bai.:. Yo sólo espero una cosa, que no tenga consecuencias en el desánimo de la gente por la política. Esto sí me parece fundamental.

—¿Cree que puede salir más de un frustrado tras este largo e infructuoso mes y medio de negociaciones?
La posibilidad de que se hubiera producido un gobierno de progreso en Navarra era muy deseada por los votantes de Nafarroa Bai, y por los votantes del PSN y los de Izquierda Unida. Esto ha quedado clarísimamente expresado estos días en una comunidad pequeñita, como es Navarra, y en la que el boca a boca acaba teniendo, casi, peso de encuesta. Lo que espero, de verdad, es que esa frustración que en estos momentos existe, no lleve al desánimo sobre la participación en política. Todo lo contrario; esta vez se ha demostrado que se puede romper la mayoría absoluta de un feudo del PP, como lo había sido durante años Navarra, que se puede, con la participación activa en política, hacer frente a esas formas de gobernar, y que lo que hay que hacer, con más contundencia, es combatirlo desde las urnas siempre. •


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