De Umbral elogiando a Rajoy y del gato al agua
Cuando sólo suena en la calle el silencio
político de los rivales, he aquí que un político eminente con dotes económicas
e imaginación creadora se pone en marcha y a la cabeza de las iniciativas. Nos
referimos a Mariano Rajoy, que está consumando un planteamiento fiscal como
cumbre de su actuación e iniciativa de todo el panorama que él controla u
orienta más o menos. Queremos decir que el señor Rajoy va a dar la batalla en
el campo económico haciendo reformas y modificaciones en el mapa del euro”.
Esta párrafo pertenece a un artículo
publicado el pasado 13 de julio en el diario El Mundo. ¿Quién es el autor del
mismo? Para pasmo de algunos, entre los que me cuento, y aunque el personaje se
las trae y desde hace muchísimo tiempo dejó de ser el que en algún momento fue,
se trata de Francisco Umbral. Este panegírico dedicado a Rajoy es de Umbral.
Manda huevos, que diría Trillo Figueroa, cada vez más mudo, cada vez más
desaparecido en combate. Trillo vivió su tiempo de gloria gracias al desembarco
de soldados españoles en el islote de Perejil, cuando el entonces ministro de
Defensa de José María Aznar López creyó que ese desembarco podría llegar a
parecerse al de Normandía. Se quedó en agua de borrajas y se convirtió en
chirigota gaditana en época de carnavales.
Meses después, Trillo Figueroa, católico
de machamartillo, destacado miembro de la Prelatura del Opus Dei, se transformó
en fervoroso paladín de la guerra de Iraq y hasta plantó cara públicamente a Su
Santidad el Papa Juan Pablo II, quien se desgañitó sin éxito atacando la
invasión armada de George W. Bush, Tony Blair, el jefe de Trillo Figueroa y
algunos otros cruzados claramente belicosos, dispuestos a implantar la
democracia en Bagdad, tras arramblar con el petróleo y arrasar el país.
Consiguieron este último objetivo y el del petróleo. La democracia es una
caricatura cruel, una máscara de baile de disfraces, mientras la muerte acecha
cada día a centenares y miles de personas, en su mayoría inocentes.
Vamos de sorpresa en sorpresa, siquiera
aparente. ¡Umbral apoyando a Rajoy! ¡Dios nos coja confesados! Este bufón de la
corte elogiando a don Mariano Rajoy Brey, registrador de la propiedad, heredero
no consumado de Aznar López, mientras el famoso escritor enseña sus vergüenzas
y consagra su vocación de cínico. “Podemos decir, señala ampulosamente Umbral,
(…) que creemos en la capacidad de Rajoy y de sus equipos para llevar a cabo
todo esto, es decir un programa que deja al de Zapatero en meramente
espectacular y de efecto, pero poco sólido y poco sincero. Efectivamente, la
espectacularidad ha tenido más vigencia en estos años que la realidad de la
vida nacional en sus coordenadas económicas e industriales. Lo que ahora
anunciamos devolverá a Rajoy una política de clase media y de garantías
sucesivas. Rajoy mejora todas las tarifas oficiales en un sentido o en otro,
pero siempre dando solidez a los impuestos y legitimidad a las prestaciones.
Este programa nace del hombre más ecuánime de la política española, un
personaje atractivo en sus ofertas fiscales y buen guardián de sus propias
iniciativas”.
El oficio de panegirista, en todo caso,
es habitual. En Época, el semanario del Grupo Intereconomía, entrevistaban hace
unos días a Antonio Jiménez, que modera cada noche un debate que transmite
Radio Intereconomía e Intereconomía TV. Se llama El gato al agua, está escorado
hacia la calle Génova 13 de forma descarada. Su cutrez es visible y audible. El
tal Jiménez alardea en la entrevista propagandística, de encargo, que en su
programa “se habla con total libertad de todos los asuntos, donde se expone
descarnadamente la actualidad política, donde somos críticos y bastante contundentes
en lo que consideramos que no debemos bajar la guardia: la libertad, la
Constitución y la unidad de España”.
Es un debate diseñado para dar carnaza a
la fiera ultramontana. Los telespectadores y los oyentes pueden votar a los que
son sus favoritos. “¿Quién suele ganar?”, le preguntan. Jiménez responde: “Se
llevan muchos gatos al agua Isabel San Sebastián, Aleix Vidal-Quadras, Isabel
Durán, Carlos Dávila, Alfonso Rojo, Alfredo Urdaci…” ¿Queda claro? La relación
de los triunfadores, exhibida por Jiménez habla por sí sola. Es de una gran
elocuencia. De Isabel San Sebastián a Alfredo Urdaci. Ellos pueden hablar “con
total libertad”, naturalmente. Es de agradecer, aunque se echa en falta a
Francisco Umbral.
Luis G. del Cañuelo |