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Programas sobre la arena El Siglo se despide con este número de sus lectores y se va de vacaciones. Espero que ustedes disfruten también con un merecido descanso. Afortunadamente la España real no se hunde y los españoles se desplazan como cada verano por tierra, mar y aire. Hasta las cosas más urgentes pueden esperar todavía un mes, incluso para los políticos. José Luis Rodríguez Zapatero se marcha a Doñana –por primera vez veraneará donde Felipe González solía hacerlo– con los deberes hechos tras un brillante Debate del Estado de la Nación y el recambio de algunos ministros quemados. Deja sin embargo Navarra en la incertidumbre, aunque probablemente sepa muy bien cual será el desenlace. Mariano Rajoy no renunciará a sus vacaciones gallegas. También se ha merecido el descanso pues la oposición desgasta más que el Gobierno, pero se ha tenido que llevar los deberes a la playa de Sanxenxo pues tiene toda la tarea por hacer y dudo que algunas decisiones puedan esperar hasta septiembre. No está pasando por un buen momento el líder del PP que no consigue convencer ni a la opinión pública ni a su propio partido sobre la idoneidad de su candidatura. El director de El Mundo, Pedro J. Ramírez, que ejerce una influencia profunda en el Partido Popular acierta al diagnosticar que su presidente se encuentra en el punto más bajo de su liderazgo. Tras el fracaso en el Debate del Estado de la Nación que el gallego trató de convertir en moción de censura al Gobierno ha quedado desarmado y más cautivo si cabe de lo peor de su tropa. Lo que exigían las circunstancias era un formidable puñetazo en la mesa de la sede de su partido, en la calle Génova de Madrid y un cambio de mensaje y de equipo. Probablemente es lo que le pedía el cuerpo a este hombre de natural pastueño condenado a desempeñar un papel estridente y machacón pero lo que hemos percibido es todo lo contrario: le ha dimitido Josep Piqué, uno de sus hombres más templados e inteligentes, y han colocado sus peones en Cataluña, los elementos más rancios de la derecha: los Acebes y compañía. Un gran paso en la dirección equivocada que es la que marca con reiteración y certera equivocación José María Aznar. La principal obligación de los dirigentes es mantenerse descansados en la medida de lo posible para no cometer errores irreparables pero no creo que puedan perder un minuto ni Jesús Caldera ni Juan Costa designados para coordinar los programas electorales de sus respectivos partidos. A la vuelta del verano empieza de hecho la campaña electoral y hay que empezar a machacar, a las respectivas parroquias y al respetable público en general al que “darán la vara” los seis meses que faltarán para las elecciones. El mero hecho de que José Luis Rodríguez Zapatero haya confiado el programa electoral del PSOE a su ministro de Trabajo y Asuntos Sociales –"el ministro de las personas" según expresión del presidente– muestra la opción de éste por estas políticas. También es significativo que Mariano Rajoy se lo haya encargado a Juan Costa, el segundo hombre de Rodrigo Rato lo que, junto con las últimas intervenciones públicas del presidente del PP señalan que este partido pondrá el énfasis en las cuestiones económicas. Incluso se especula estos días en la calle Génova con la posibilidad de que Rajoy ofrezca a Rato, el segundo puesto por Madrid para reforzar esta vía, una solución de doble efecto pues le permite terciar en la confrontación de Ruiz-Gallardón y Esperanza Aguirre colocando a un dirigente difícil de discutir en las filas de los populares. Rodrigo Rato se ha vuelto de Washington dejando tirado la dirección del FMI, un puesto tan honorable para él como para su país alegando razones personales, pero las ambiciones políticas son las razones más personales de los políticos. Rato, que dirigió con buena mano la política económica de este país puede dar votos a Rajoy y colocarse en lugar muy visible si el candidato fracasa. Parece que las cosas vuelven por sus caminos naturales: la derecha se centra en la economía y la izquierda en lo social; la primera pone el énfasis en la producción y la segunda en el reparto, aunque todos coinciden en que no hay reparto sin producción. A ese grado de madurez hemos llegado, una madurez que nos permite marcharnos de vacaciones con la tranquilidad de que este país goza de buena salud. El Siglo desea que usted lo disfrute. José García Abad |
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