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Nº 750 - 16 de julio de 2007

Jesús Caldera, ministro de Trabajo y coordinador del programa electoral del PSOE’

“El pleno empleo es perfectamente

factible”

El ministro de Trabajo y Asuntos Sociales acaba de recibir el encargo del presidente del Gobierno de coordinar la elaboración del programa electoral del Partido Socialista para las próximas elecciones generales. Exultante tras el reciente Debate del Estado de la Nación que, según su opinión, ha ganado sin duda alguna Zapatero, se propone dar un paso más en la ampliación de derechos de los españoles y en su protección social. Tras valorar como “la mejor legislatura de la historia reciente española” los tres años de gobierno socialista, anuncia en esta entrevista para El Siglo las claves de sus futuras promesas electorales.

Por Inmaculada Sánchez

La propuesta estrella del reciente Debate del Estado de la Nación, conceder 2.500 euros por cada nuevo hijo, ¿fue sugerencia suya?

—No, fue una decisión del presidente del Gobierno. Es un complemento de toda la política de familia que se ha hecho en la legislatura, que ha sido intensísima. Este año, por ejemplo, una familia media, con dos hijos, pagará unos 1.200 euros menos de IRPF. La nueva medida señala con el dedo un debate que necesitamos hacer en España: que nacen pocos niños. Esta ha sido siempre una reflexión del Ministerio de Trabajo pero la decisión le corresponde al presidente.

—En el Debate, el presidente presumió de  cifras económicas. ¿De cuáles puede presumir el ministro de Trabajo?

—El presidente ha hecho una política muy intensa a favor de las personas. A mí me suele llamar “el ministro de las personas”. Y dentro de esa política hay algunas que corresponden a este ministerio. Una: la política de empleo. Entre 2001 y 2004, por cierto, siendo el señor Rato ministro de Economía,  en España se creó empleo, sí, pero entre 2004 y 2007 se ha creado un 42 por ciento más. Ya hemos creado por encima de dos millones y medio de empleos en tres años. Además, en sólo un año hemos conseguido 2.300.000 empleos estables. Con lo que demostramos que la política de diálogo social, respetando los derechos de los asalariados, puede dar buenos resultados. Sin embargo, el gobierno de Aznar y Rato hicieron un decretazo y recortaron los derechos de los trabajadores. Por lo tanto, la diferencia es evidente. Aquí se crea empleo, de gran calidad. O de mejor calidad. Por ejemplo, la EPA de 2006 demuestra que de los 600.000 empleos creados, 400.000 son cualificados. Frente a lo que se piensa de que España sólo crea empleo no cualificado. Es mentira. También más estable, aunque todavía tenemos un problema serio. Y empleo femenino. Mas de la mitad de esos dos millones y medio de empleo, un 56 por ciento, es femenino. De esto no es que se presuma, es que es la realidad. Si añadimos la Ley de la Dependencia, la de Igualdad, o la de los autónomos... Creo que viendo los resultados de la gestión es inequívoco que ésta es la legislatura mejor de toda la historia de la democracia en España.

—Le han vuelto a encargar la elaboración del programa electoral. ¿Se esperaba el encargo siendo ministro? ¿Con quién va a contar para su concreción?

—El presidente lo ha decidido, en mi condición de miembro de la dirección del partido, y yo se lo agradezco mucho. Quiero hacer un programa muy participativo, como el anterior. Hicimos un programa con la gente, con múltiples organizaciones y que se ha cumplido gobernando con ellos, en alianzas. Yo no he tomado ninguna decisión en este ministerio sin consenso social. Quiero seguir en esa línea. Por tanto, el programa va a venir dado con la participación de miembros del gobierno y del partido, por supuesto, pero, sobre todo, con la de múltiples organizaciones y asociaciones a las que vamos a convocar a una gran Conferencia Social para escuchar sus propuestas

—¿Cuándo va a tener lugar esa Conferencia Social?

—Entre finales de octubre y principios de noviembre. Más bien noviembre porque hay que prepararla bien. Espero que nadie dude ya de que las elecciones serán en marzo. La mejor prueba de la derrota del Partido Popular en el Debate de la Nación es que entraron pidiendo que hubiera elecciones anticipadas y ya no lo han vuelto a pedir. Rajoy dijo que estaba agotada la legislatura pero, al día siguiente ya no lo pensaba. Creo que lo que pensaría es: “uff, si me disuelven ahora me hacen polvo”, ¿no? Pero la legislatura se agotará, como debe ser. Luego habrá una Conferencia Programática, ya en enero. Pero yo tengo puestas muchas ilusiones en la Conferencia Social porque, al final, lo que importa es escuchar a los ciudadanos.

—Desde el Gobierno, no obstante, es más difícil hacer promesas electorales que cuando se está en la oposición. ¿Qué promesas les quedan por hacer si asegura haber cumplido casi todo?

—Lo difícil es cumplir todo lo que se compromete. He de decir aquí que el presidente, que es una figura excepcional desde el punto de vista de los valores y los compromisos, siempre nos ha exigido cumplir la palabra dada. Por fortuna lo estamos haciendo. No es fácil. No creo que nunca haya habido un grado de cumplimiento de un programa electoral, no sólo en España sino en más sitios, como el que hemos tenido en esta legislatura. Pero queda mucho por hacer. Tenemos que ir al pleno empleo y para eso hay que tomar medidas.

—¿Qué medidas?

—Medidas que estarán relacionadas con la elevación del salario mínimo, con ayudas a la innovación y el desarrollo para favorecer la actividad de las empresas, con un modelo de crecimiento económico más sostenible, con una mejora de la estabilidad en el empleo, porque eso favorece a las empresas... Habrá una panoplia de medidas en esa dirección. También hay que seguir fortaleciendo la protección social. Hemos hecho muchas cosas ya. Hay quien dice que sólo la Ley de Dependencia o sólo la Ley de Igualdad justifican una legislatura, y las hemos sacado adelante las dos. Pero hay más.

—¿Por ejemplo?

—Universalizar el acceso a la educación desde los cero años. Que haya una red suficiente de plazas en escuelas infantiles con ayuda pública –no quiere decir que todo lo pague el Estado-. Y con la ayuda de las comunidades, los ayuntamientos, las empresas y las familias se pueda acceder a ese nuevo gran derecho universal para poder decir: “así puedo tener hijos, no tengo que dejar de trabajar”.  Así España superará a la media europea en número de personas trabajando y tendremos menos paro que Europa. Eso en los próximos cuatro años. También hay que seguir ayudando a la emancipación de los jóvenes. Necesitan empleo y vivienda. Hay que conseguir un desarrollo sostenible. Tenemos un problema muy serio con el cambio climático y hay que plantearlo con mucha energía. Los ciudadanos tienen que ser conscientes de ello. De nosotros depende el futuro. Este va a ser un punto esencial de nuestra interlocución con la sociedad.

—¿La universalización de las plazas de guardería requeriría una ley? ¿Daría tiempo en una legislatura a conseguirlo?

—No creo que sea necesaria una ley. Vamos a ver qué instrumento precisa. Debe ser, como hicimos con la Ley de Dependencia, un modelo cooperativo entre todos y creo que las Administraciones estarán dispuestas. Cuatro años quizá sea poco tiempo. Igual necesita, como planteamos con la Ley de Dependencia, entre cuatro y ocho años. Hoy sólo tenemos un 20 por ciento de plazas. No se pueden hacer milagros de la noche a la mañana, pero se puede conseguir perfectamente en ese tiempo que he dicho y seríamos, quizá, uno de los pocos países de Europa que lo tuviera, junto con los  nórdicos. Es mi aspiración, y creo que es posible.

—Lo del pleno empleo ya hay algunas voces del empresariado que lo están poniendo en duda. Algunos informes aseguran que  la creación de empleo se está ralentizando ya. ¿No se arriesgan mucho convirtiendo esto en una promesa electoral, ustedes que alardean de cumplirlas?

—No, no es arriesgado. Esto es un objetivo, como es lógico. Pero tengo que decir que la creación de empleo no se está ralentizando. Eso es una falacia. El empleo sigue con una fuerza enorme. Si comparamos nuestra situación con cualquiera del mundo podemos competir con el mejor: 4 por ciento de crecimiento del PIB, 2,6 de inflación y  3,4 de crecimiento del empleo. Eso no lo consigue nadie. Este año estamos exactamente igual que el pasado. Me niego a admitir a los agoreros de la desgracia, que, por cierto, lo llevan diciendo hace trece años y las cosas siguen igual, o cada vez mejor. Con este gobierno mejor que con el anterior.

—¿No cree, entonces, que vaya a aminorarse la creación de empleo?

—En absoluto. El empleo seguirá creciendo con mucha fuerza en España. Que, en los próximos años, en lugar de tener una tasa de crecimiento del 3,4 estemos en el 3,2 ó 3,1, eso no es una ralentización, eso es un mantenimiento del crecimiento de forma extraordinaria.  Y eso es lo que va a ocurrir.

—¿Incluso si la construcción desacelera, como parece, su actividad?

—Qué va. Eso es otra falacia. No es verdad que el sector de la construcción esté a punto de tener una caída de actividad. Es radical y absolutamente falso. Cuando llegué al gobierno había dos millones de trabajadores afiliados a la Seguridad Social en el sector de la construcción. Hoy hay dos y medio. El año pasado, la tasa de crecimiento del sector fue del 3,7 por ciento. Lo que llevamos de éste es de cerca de un 3. Pero sigue aumentando. Cuando se dice que hay una ralentización se está malinterpretando la situación, seguramente de forma interesada. Yo tengo cada mes más trabajadores de la construcción en la Seguridad Social. Aumentan y seguirán aumentando.

—¿Es factible lo del pleno empleo?

—Absolutamente. Hay un porcentaje pequeño de personas  que hemos heredado del pasado difícil de España, que son difícilmente empleables, por su falta de cualificación, por la falta de movilidad social...pero que va disminuyendo.

—¿Qué porcentaje suponen?

—Entre el 3, el 4 por ciento. Por tanto, de ahí habría que descontar. ¿Es fácil bajar del 8?. No, pero, ¿se va a bajar?. Sí, sin duda.

—¿Para dejarla en cuánto?.

—Ya veremos. Para dejarla en el entorno del pleno empleo, que está entre del 5 y el 6 por ciento. Lo vamos a conseguir en los próximos años.

—De la anteriores promesas electorales, la del acceso a la vivienda, quizá, es en la que menos se ha conseguido. Rafael Simancas, en la última campaña autonómica, prometió en Madrid una ley para dotar de vivienda social a todo el que cumpliese unas condiciones. ¿Está pensando el PSOE en alguna medida similar en su programa?

—Lo vamos a estudiar. No es el momento de adelantar acontecimientos. La imagen de que no hemos llegado en este tema es algo que se ha querido transmitir. El presidente no ha dicho que no hayamos cumplido nuestros objetivos. Los hemos cumplido. Otra cosa es que el precio de la vivienda, todavía, sea elevado. Pero ha caído de forma notable. Y, sobre todo, nosotros hemos multiplicado por dos las ayudas para el acceso a la vivienda. Quiero recordar que el anterior gobierno no sólo no las aumentó, sino que las decreció. Este gobierno ha puesto mucho dinero encima de la mesa para  que las familias puedan acceder a la vivienda. Y lo hemos resuelto en parte. Todavía no se ha resuelto del todo. Claro, Hay que seguir haciendo un esfuerzo. Hemos hecho una Ley del Suelo, que el PP no votó, que exige que al menos el 30 por ciento de los nuevos terrenos urbanizables se dediquen a promoción social, con un precio tasado. Esa es una buena medida. Sí, será un punto esencial del programa en el que estamos trabajando.

—La gran ley de esta legislatura, la de Dependencia, necesita de las comunidades autónomas para empezar a ser percibida por los ciudadanos. ¿Qué  autonomías  están yendo a buen ritmo y cuáles no? ?Cree que hay interés electoral en ello?

—Espero que no haya dos velocidades. Si no tendrán que responder ante los ciudadanos las que se queden atrás. Pero, visto el mapa actual, sí que hay comunidades que han hecho mayores esfuerzos que otras. Curiosamente la mayoría de las comunidades socialistas. Y la mayoría de las de PP están a la cola. No todas, pero sí la mayoría.

—¿Cuáles están a la cola? ¿Dé nombres?

—Por ejemplo, está la Comunidad Valenciana, Murcia, Canarias. También Galicia, pero recordemos que ahí ha gobernado durante 17 años Fraga y, en un año no se corrigen las cosas. Madrid está bien. También están muy bien, por encima de la media, Extremadura y Castilla-La Mancha. Y Asturias. Pero se va a hacer un esfuerzo y no creo que tenga que haber dos velocidades.

—Ley de Dependencia, universalización de las guarderías, 2.500 euros por cada nuevo hijo, subir el salario mínimo... ¿Va a haber para tanto?

—Sin duda. Siempre hacemos política social productiva. Todas las medidas que he tomado generan empleo: la Ley de la Dependencia generará más de 300.000 empleos, la nueva red de escuelas infantiles generará empleo... Una parte del gasto vuelve a la Administración vía cotizaciones a la Seguridad Social...Vista la evolución de nuestra economía es perfectamente posible.

—Rajoy ha anunciado, tras el Debate, una importante rebaja de impuestos. ¿Los socialistas también van a entrar en esa carrera de rebajas fiscales?

—Lo de Rajoy suena a palos de ciego. Tras perder el Debate, intenta a la desesperada, una propuesta que no tiene coherencia interna y que perjudicaría gravemente a los recursos públicos. Este gobierno, ha bajado los impuestos al que tiene una nómina. A lo largo del debate del programa veremos si hay margen para mejorar los servicios públicos y el trato fiscal a las rentas del trabajo, que es nuestro gran objetivo. El presidente planteó que habría margen, seguramente. Eso hay que verlo y estudiarlo, siempre en un marco de sostenibilidad de las finanzas públicas y de mejora de la protección social.

—¿Usted también piensa que bajar impuestos es de izquierdas?

—A los trabajadores, por supuesto.

—En cuanto a  la ampliación de derechos. ¿Se plantean entrar en su programa en temas como la eutanasia o el cuarto supuesto del derecho al aborto?

—Estudiaremos todo. Pero he de decir que no aprecio una especial necesidad social de hacer cambios regulatorios en esas materias.

—¿Es capaz de resumir en una frase,  o un eslogan, los objetivos de su próximo programa electoral?

—El mensaje sería: “Por los derechos de las personas”.

Los excesos se pagan muy caros por Enric Sopena


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