F abián
Hemeroteca Esta semana
Nº 750

16/7/2007

La resaca del debate de política general


Por Joan Tardà i Coma*

Que el presidente Rodríguez Zapatero salió airoso del debate de política general nadie lo pone en duda. Incluso lo han acabado reconociendo los apologetas de Rajoy. Pero al mismo tiempo, queda claro que tan sólo venció al Partido Popular, lo cual no es poco. Pero a nuestro entender, no suficiente.

Esperábamos de José Luís Rodríguez Zapatero la voluntad de ir concluyendo la legislatura con las mismas complicidades con las que la inició, es decir, permitiendo visualizar un conjunto de resoluciones acordadas con Izquierda Unida y Esquerra Republicana a fin y efecto de poner en valor todo lo andado conjuntamente y, más importante todavía, prefigurar futuras alianzas. Nos da la impresión de que por aquello del miedo al qué dirán, Zapatero se esconde y no explica la legislatura histórica en giro a la izquierda que han supuesto estos cuatro años con la multitud de leyes impulsadas por el bloque de izquierdas en el Parlamento estatal.
Esquerra no se lo puso difícil durante el debate de política general y en las conclusiones o resoluciones. Al contrario, porque si conceptualmente todo lo demandado por los republicanos es coincidente con lo programado por el Gobierno, ¿a qué se debe el desencuentro? No parece suficiente la razón aducida por parte del Grupo Socialista para rechazar las resoluciones de Esquerra de que éstas pretendieran incluir fecha de realización o de caducidad porque es una cuestión de sentido común. Si nos hallamos en la recta final de la lesgislatura, el compromiso de cumplir una resolución fruto del debate debe tener garantizado su cumplimiento antes de finalizar el curso. Tan sencillo como eso.

Valgan dos ejemplos bien distintos que ilustran lo dicho. El primero, el retorno de la documentación incautada por las tropas franquistas en Catalunya y depositada en Salamanca. Se aprobó la ley y se comprometió la devolución en esta legislatura, un hecho que no se ha cumplido ya que únicamente retornaron a Catalunya los documentos pertenecientes a la Generalitat. Los de los particulares, de altísimo valor emocional para sus propietarios y descendientes, y los pertenecientes a entidades y ayuntamientos, siguen en la ciudad castellana. El PSOE ni tan siquiera enmendó nuestra propuesta que únicamente reclamaba que se cumpliera la ley. Otra vez aquello del miedo al qué dirán, al qué dirá el PP. Y eso que contábamos con la presunta complicidad de la nueva ministra Carme Chacón, que más allá de su compromiso político incluso había empeñado su palabra de honor en facilitar la culminación del retorno de todos los papeles a Catalunya.

En segundo lugar, también fueron vetadas por parte del PSOE peticiones de Esquerra tan consolidadas en años precedentes como el Fondo económico para las Comunidades Autónomas y Ayuntamientos para la acogida de inmigrantes o la necesidad de garantizar las inversiones a realizar en Catalunya, que son un mandato del Estatut.

O sea, lo dicho: el presidente del Gobierno venció al Partido Popular, pero sólo al Partido Popular. Porque la victoria tuvo otras derivadas, evidentemente diseñadas previamente. A saber. Lo que sí es claro es que abonó un poco más el campo del pacto con la derecha catalana y continuó arrinconando a las izquierdas. Aquella derecha regionalista que sostuvo ocho años a Aznar en Moncloa y que volverá a hacerlo si se le presenta la oportunidad. Al tiempo.

Por lo que se desprende de la actitud del presidente del Gobierno en el debate de política general, a partir de ahora viviremos el vértigo del todo vale. Muestra de ello lo es el retorno de figuras políticas trasnochadas para intentar arañar unos supuestos votos al PP. Todo ello, desgraciadamente, al albur de la ruleta rusa etarra. Y es que después de la euforia por la borrachera del debate, presidente Zapatero, tenga en cuenta que puede sobrevenir una buena resaca.

*Portavoz del Grupo Parlamentario Esquerra Republicana de Catalunya en el Congreso

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