Hemeroteca Lista sin maldad
Nº 750
16/7/2007

La Prensa se mueve

Y vaya si se mueve: RCS, la italiana propietaria de El Mundo y compañía, se ha hecho con Recoletos, una apetecible pieza, arrebatándole el plato humeante de la mesa a Vocento, que ha tenido que encajar el golpe junto al del descenso de ABC; mientras, el grupo de Polanco siente el aliento de Pedro J. Ramírez en el cogote al tiempo que espera, no sin cierta aprensión, la gestación de un periódico, El Público, iniciativa de un grupo emergente  tripulado por Jaume Roures, el patrón de La Sexta, que le acosará por la izquierda antes de que finalice el año.

Quizás no se haya atribuido la importancia justa a la absorción de Recoletos por Rizzoli Corriere de la Sera (RCS). El nuevo complejo, Unidad Editorial, presume de ser el primero en internet y el líder de la prensa diaria, gracias a la formidable tirada del deportivo Marca y de haber alcanzado de lunes a viernes con su diario bandera a El País, la almendra de Prisa, un hecho, este último, que el diario de Polanco desmiente. La compra de Recoletos, editora de Marca, Expansión y demás, ha avivado la crisis interna de Vocento, el primer editor de prensa regional propietario también del diario ABC. Por cierto: ¿ha dimitido su director, José Antonio Zarzalejos? Esta empresa había avanzado conversaciones con sus amigos de Recoletos que no remató por una diferencia de cuatro perras. El Siglo ya informó en su día de las luchas internas por el liderazgo que se encarnaban en el presidente, Santiago Ybarra; los Luca de Tena y Bergareche que se saldó con la victoria de los dos primeros, quienes previsiblemente cederán el testigo a las nuevas generaciones.

¿Qué ocurre mientras tanto en el Grupo Prisa? La SER, la Cuatro de televisión y Sogecable son poderes formidables y El País sigue siendo el mejor periódico y el más influyente pero, al menos los adictos, detectamos signos de deterioro. Es una decadencia lenta como la del Imperio Romano aunque esperamos que en este caso sea reversible. De momento El País ha reaccionado al intento de sorpasso de Pedro J. multiplicando ofertas de tazas, cedés y deuvedés, pero estoy seguro de que a su estado mayor no se le oculta que son arbitrios de corto alcance y que el resurgimiento sostenido sólo se consigue mejorando contenidos. Esperamos novedades para septiembre. No es fácil cambiar cuando uno está en la cúspide, vencer inercias y acomodos. Por otro lado, Sogecable, donde se ha puesto mucho dinero, no responde a las expectativas. Para colmo se han producido incertidumbres respecto a la sucesión del gran patrón que, aunque afortunadamente mejora de salud, ha alcanzado una edad que quizás aconseje un relevo bien merecido. Nadie puede negarle la consecución de un imperio editorial de una potencia y calidad sin precedentes en este país.

La conmoción que se está produciendo en la prensa supera lo industrial y la curiosidad morbosa de todo pugilato. Es ésta una industria que tiene que ver con el derecho de los ciudadanos a una información veraz, con el  pluralismo y amplitud de la crítica y, en definitiva, con la calidad democrática. La concentración que observamos en otros sectores tiene mayores consecuencias en el de la Prensa. No es irrelevante quién manda en los medios.

Las empresas periodísticas son una industria pero no una industria como las demás, como la siderurgia o la construcción; nacen como las otras, para ganar dinero, pero persiguen también otros beneficios no dinerarios, unos atípicos que son típicos en ellas: la influencia que da poder, reputación, o blindaje social que a veces aplican a otros proyectos no periodísticos. Responden, por tanto, a una lógica empresarial pero también a una dinámica política. En este sector no siempre se respeta el derecho constitucional a la quiebra si uno consigue una audiencia razonable.

Antes de la absorción de Recoletos ya se producía una alta concentración en España. Aparentemente, el ciudadano cuenta con multitud de ofertas en prensa, de pago y gratuita, radio, televisión o internet pero al final el cotarro era controlado por tres ciudadanos: Polanco, Ybarra y Lara. Prisa, Vocento y Planeta administraban el 70 por ciento del poder mediático. Habrá que hacer ahora nuevos cálculos. Pedro J. Ramírez no es el propietario pero es quien esgrime la batuta en Unidad Editorial. El relevo fulminante del director de Marca, el periódico de pago más vendido, por un hombre de su plena confianza proclama su poderío.

  José García Abad

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