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Nº 749
9/7/2007

Alejandro Tiana, secretario general de Educación


"LA ASIGNATURA SÓLO ENSEÑA
LAS VIRTUDES CÍVICAS"

La asignatura de Educación para la Ciudadanía —obligatoria desde el próximo curso escolar— está generando una gran polémica por la oposición frontal del Partido Popular y de la jerarquía de la Iglesia católica, que han llegado a plantear, incluso, su boicot activo en los centros escolares. Esta materia se imparte como tal en otros 22 países democráticos y se encuentra repartida de modo transversal en muchos otros. En esta entrevista, el secretario general de Educación analiza la situación, explica los contenidos básicos y advierte contra el incumplimiento de un precepto legal.

Por P.A.N.
Por qué tanta oposición a la asignatura de Educación para la Ciudadanía?
—Esa pregunta me la hago yo también. Me ha sorprendido esa posición tan desmedida, porque, la verdad, es una materia similar a la que se da en otros países de la Unión Europea. Los planteamientos, los contenidos, los objetivos fueron el resultado de un largo proceso de elaboración, de contraste, de debate. Es cierto que había quien quería que se introdujeran algunas cosas por parte de grupos muy diversos, y yo creo que se encontró un punto de acuerdo muy razonable, y los contenidos, los criterios de evaluación responden a lo que la materia tiene que ser. Es aprendizaje cívico, lo que algunos llaman (como Victoria Camps) las virtudes cívicas. Es eso lo que incluye, junto a una serie de cuestiones que tienen que ver con aprender a vivir en una sociedad progresivamente compleja, plural, y afrontar en la escuela ese tipo de contenidos de una manera abierta, fomentando el espíritu crítico. Por tanto, no es transmitiendo unos valores frente a otros, sino haciendo reflexionar sobre lo que significa tener unos valores comunes. Los contenidos son perfectamente asumibles para cualquier persona, con cualquier concepción que tenga, salvo para quien tenga unos planteamientos contrarios al funcionamiento de una sociedad democrática.

—¿Se puede hacer un resumen esquemático de esos contenidos?
—Sí. La materia tiene unos contenidos que avanzan en círculos concéntricos. Un primer bloque tiene que ver con la persona, la identidad personal, el desarrollo de los afectos y emociones. Toda esa serie de elementos que constituyen la base para poder vivir en común, para conocerse mejor; la autoestima, saber que una persona es un individuo que tiene derechos, deberes, y eso implica conocerse a sí mismo. Obviamente, todo esto adaptado a las edades. Con niños más pequeños es algo que se trata de un modo diferente que con adolescentes. Con éstos es más reflexivo. El segundo círculo concéntrico sería la vida en los entornos cercanos, qué significa vivir en un grupo, en la familia, en un colegio, tener un grupo de amigos; qué conflictos se presentan en ese tipo de contextos, cómo se puede afrontar. Sentimientos como la aceptación de los demás, la tolerancia frente a los que son diferentespor una serie de rasgos. Y un tercer bloque más amplio acerca de lo que significa vivir juntos en una sociedad, en un contexto más formalizado; cuáles son los instrumentos que la sociedad se ha dado para organizar un Estado democrático. Son las grandes declaraciones de los Derechos Humanos, los Derechos del Niño, etc. Cuáles son los valores que tiene la Constitución, cómo se puede afrontar en una sociedad plural la discrepancia; qué es el Derecho, qué significa una Constitución, el funcionamiento de un sistema democrático, qué significa que existan partidos políticos, las elecciones, principios, derechos y deberes, responsabilidad como ciudadanos. Este tercer conjunto de cuestiones es el más amplio en los temarios. El primero es el más reducido, porque, además, la tarea de desarrollo personal no es una tarea circunscrita a una sola área, sino que, sobre todo en la educación primaria, debe estar en el conjunto de la vida escolar.

— ¿ Algunos ejemplos concretos?
—Pues incluye contenidos muy diversos. Desde qué es un sistema de impuestos, o qué significa un sistema de seguridad vial y el Código de Circulación, hasta qué significan las políticas de Defensa en un mundo plural y global; qué es el respeto al medio ambiente y el desarrollo sostenible, los problemas y las ventajas de la globalización. Va tratando temas muy diversos que afectan a la vida colectiva.

—¿Quiénes han intervenido en la confección de los textos?
—Para elaborar el currículo de la asignatura partimos del trabajo que estaba realizando el Comité Nacional que se creó en 2005. Ese año fue declarado Año Europeo de la Ciudadanía a través de la Educación por el Consejo de Europa. Todos los países de la UE crearon un comité nacional y desarrollaron un conjunto de actividades. En España la celebración de ese año se aprobó por unanimidad en el Parlamento, en 2004, y se creó un Comité Nacional en el que había representantes de las Administraciones y de organizaciones muy diversas vinculadas al trabajo de la educación para la ciudadanía. A partir del trabajo de ese comité celebramos una serie de reuniones para afrontar cuáles deberían ser los contenidos. Ahí participaron, por un lado, responsables de Administraciones, por ejemplo, del Instituto de la Mujer, de Protección Civil, del Ministerio de Medio Ambiente, etc. Luego, trabajaron bastantes ONG que, durante el debate previo a la Ley Orgánica de Educación (LOE), habían hecho llegar propuestas. Algunas fueron muy activas, como Intermón-Oxfam, o Entreculturas. Participaron asociaciones que llevan tiempo trabajando en el desarrollo de una cultura de la paz, o de una cultura ciudadana, por ejemplo, el Proyecto Atlántida o el Seminario Galego de Cultura de Paz, organizaciones que llevan muchos años trabajando en este campo. Participaron asociaciones como la Federación de Religiosos de la Enseñanza (FERE), que mostró interés por ellos; participó el Grupo Cives, creado en torno a la Universidad Carlos III... La lista ascendía a una treintena de organizaciones. Se celebraron varias reuniones y, al final se llegó a una propuesta de contenidos que resultó aceptable por todos. Eso se transformó en un borrador de currículo que, preceptivamente, se envió a las comunidades autónomas, al Consejo Escolar del Estado, y ahí se fueron puliendo unas últimas cosas. No hubo objeciones planteadas por las comunidades autónomas, ni por las gobernadas por el PSOE, ni en las que ejerce el poder el PP. No hubo objeciones en la Comisión General de Educación, que es la que reúne a los vice-consejeros de cada autonomía, y luego, en el Consejo Escolar del Estado se plantearon algunas enmiendas que, en su mayoría, fueron rechazadas muy ampliamente. Por eso sorprende toda la reacción, porque en los momentos procesales lógicos de discutir los contenidos y de hacer propuestas no se han hecho, y las que sí, han encontrado un apoyo muy minoritario. No se puede decir que no lo hemos hablado, que lo hemos impuesto. Me parece una falsedad.

—En nuestro entorno sociopolítico, con gobiernos de signos distintos, hay muchos países en los que se imparte una asignatura similar.
—Muchos. En la práctica totalidad de los países miembros de la UE se aborda la Educación para la Ciudadanía. Hay diferencias en su aplicación. Varios países lo abordan de una forma transversal –como nosotros también; aunque incluyamos una asignatura específica nuestro planteamiento también es transversal–, y luego hay países que lo tratan en una asignatura independiente, o que incluyen contenidos muy similares en otra asignatura (Ciencias Sociales, en Holanda hay una que se denomina Desarrollo Personal y Social). Países que tengan una materia específica en alguna de las etapas de la primaria o la secundaria, en total hay 22. No somos una excepción.

—No sólo la Iglesia católica, sino comunidades autónomas, como la de Madrid, que han alentado la objeción de los padres.
—La Comunidad de Madrid ha dicho que va a admitir una alternativa a la materia, pero la ley no lo contempla, y la presidenta, Esperanza Aguirre, cuando lo dijo sufrió una desautorización de Mariano Rajoy, diciéndole que la ley está para cumplirse. En sus decretos de educación primaria y secundaria obligatoria ellos incluyen la materia, no tienen previsiones de otra cosa. Creo que a las familias se les está transmitiendo un lenguaje muy equívoco, porque se dice que la materia incluye cosas que no incluye. Yo hasta he oído decir que la asignatura trata del aborto, de la eutanasia –algo completamente falso–, que fomenta el relativismo moral o la ideología de género, que no se sabe muy bien qué quiere decir. Si padres y madres leen los contenidos, me cuesta creer que vayan a objetar.

—¿Cuál será la reacción del Gobierno en caso de que ese llamamiento a la objeción tuviese cierto éxito?
—La asignatura es obligatoria y hay que cursarla. No está prevista ninguna clase de exención ni una asignatura alternativa. Por tanto, desde el ministerio hemos dicho que no cumplir una ley tiene consecuencias. Nos lo han interpretado como que estamos amenazando, pero no es amenaza, es obvio. Si unos padres deciden que su hijo no va a una clase, eso tiene consecuencias.

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