La asignatura que rechaza la Iglesia en España está promovida por el Consejo de Europas
Europa también estudia ciudadanía
La enseñanza obligatoria de la asignatura
de Educación para la Ciudadanía se ha convertido en una nueva excusa para
incrementar la estrategia de la crispación en la política española. El
principal partido de la derecha y la jerarquía católica agitan sus banderas y
sus amenazas contra una materia cuya incorporación al currículo educativo es
recomendada por numerosas instituciones y organismos internacionales, entre
otros, Naciones Unidas y el Comité de Ministros del Consejo de Europa. Los
contenidos, recogidos en la Ley Orgánica de Educación (LOE), y consensuados por
una treintena de organizaciones que han participado en su confección, se
imparten, con éste u otro nombre en la práctica totalidad de los países
miembros de la Unión Europea y de nuestro entorno sociopolítico, y como
asignatura individualizada en 22 Estados de la UE. El impulso a esta enseñanza fue respaldado, en octubre de 1997, por todos los Jefes de
Estado y de Gobierno de los Estados miembros del Consejo de Europa –fecha en la
que el presidente del Ejecutivo español era José María Aznar-.
Por Pedro Antonio Navarro
El Comité de Ministros del Consejo de
Europa emitía la recomendación 2.012, del año 2002 para que los Estados
introdujesen en sus sistemas educativos la enseñanza de valores democráticos y
convivencia, ante el alarmante “aumento entre los jóvenes europeos del racismo,
la xenofobia y la intolerancia ante las minorías, así como de la discriminación
y la exclusión social”, como atestiguaban las encuestas y estudios sociológicos
publicados en aquellas fechas.
Sin embargo, no era la primera vez que
este organismo lanzaba la idea de una “educación para la ciudadanía”. El
Consejo de Europa ya había comenzado el diseño de un proyecto educativo para
llevar a los centros de formación la enseñanza de los valores democráticos y de
fomento del respeto, la tolerancia y la convivencia. Tras unas primeras
sesiones en febrero de 1997, en octubre de ese año, la idea obtuvo el respaldo
unánime de todos los Jefes de Estado y de Gobierno de los países integrados en
el Consejo de Europa. En esos momentos, el Gobierno en nuestro país estaba en
manos del Partido Popular, y su presidente era José María Aznar.
Además de la citada recomendación 2.012
del año 2002, el Consejo de Ministros del Consejo de Europa declaraba a 2005
como “Año europeo de la ciudadanía a través de la Educación”, que se fijaba tres objetivos fundamentales. El primero, aumentar la conciencia de
cómo la educación puede contribuir a desarrollar la ciudadanía democrática y la
participación. El segundo, priorizar la enseñanza de estos valores en los
diseños de las políticas educativas de los Estados. En tercer lugar, aportar
los medios suficientes para poder desarrollar esta idea.
No acaban aquí las iniciativas del
Consejo de Europa en este sentido. Para profundizar en la educación para la
ciudadanía democrática y la educación en Derechos Humanos se ponía en marcha un
programa para el periodo comprendido entre 2006 y 2009 titulado ‘Learning and
living democracy for all’ (Aprendiendo y viviendo la democracia para todos),
que se desarrolla en tres líneas básicas: La primera, “Desarrollo y aplicación
de políticas de Educación para la ciudadanía y la inclusión social”. La
segunda, “Nuevas funciones y competencias de los profesores y otros
profesionales de la Educación para la Ciudadanía democrática y educación en Derechos Humanos”. El tercero, “El gobierno democrático de las instituciones
educativas”.
La Comisión Europea también establecía como uno de los objetivos básicos en materia
educativa en 2001 “garantizar que el aprendizaje de valores democráticos y de
la participación democrática por parte de todos los agentes relacionados con la
escuela se vea fomentado de forma efectiva, con el fin de preparar a los
individuos para la ciudadanía activa”.
Pero la preocupación por la difusión de
los valores democráticos, de convivencia y de defensa de los Derechos Humanos
en las escuelas y centros educativos no se reduce al ámbito europeo. En 1994, la Asamblea General de Naciones Unidas declaraba al periodo comprendido entre 1994 y 2004 como
“Década de Naciones Unidas para la Educación en los Derechos Humanos”. A raíz
de esto, UNESCO, organización perteneciente a la ONU, emitía varias recomendaciones para poner en marcha una educación para la ciudadanía.
En idéntico sentido se ha pronunciado la Organización de Estados Americanos (OEA). En su asamblea General celebrada en 2002, como
reseña la profesora Irene Martín Cortés, se aprobaba una resolución por la que
se pedía a la Unidad de Desarrollo social y Educación de su Secretariado
general “el desarrollo de un estudio que orientara a los Estados sobre cómo
incorporar la enseñanza de principios y valores democráticos en los currículos
escolares”. Mediante otra resolución se solicitaba una sesión especial de su
Asamblea General bajo el lema “El fomento de la cultura democrática a través de
la educación”, que, finalmente, se llevaba a cabo en 2003.
En función de las recomendaciones del
Consejo de Europa, inicialmente aceptadas por todos los Estados miembros, la Ley Orgánica de Educación (LOE) española disponía la introducción de dos asignaturas
obligatorias cuya finalidad es la de “favorecer la formación de futuros
ciudadanos con criterio propio, respetuosos, participativos y solidarios, que
conozcan sus derechos, asuman sus deberes y desarrollen hábitos cívicos para
que puedan ejercer la ciudadanía de forma eficaz y responsable”, según aparece
literalmente en el decreto publicado en el Boletín Oficial del Estado (BOE) de
fecha 5 de enero de este 2007.
La primera asignatura se denomina
oficialmente “Educación para la ciudadanía y los Derechos Humanos”. Está
destinada a ser impartida en los dos últimos cursos de la Enseñanza Primaria (5º y 6º), y en los tres primeros de la Enseñanza Secundaria Obligatoria (ESO). La segunda lleva por nombre “Educación Ético-Cívica”,
y deberá ser desarrollada en el último curso de la ESO. Pero la iniciativa gubernamental en esta materia no termina aquí. También se ha remitido
para su estudio y discusión a las comunidades autónomas un borrador, por parte
del Ministerio de Educación, en el que se incluye una sustitución de la actual
asignatura de Filosofía, que se cursa en 1º de Bachillerato, por la de
“Filosofía y Ciudadanía”, en la que se profundizarían los conceptos incluidos
en las materias de cursos previos, y con una perspectiva más analítica y
reflexiva.
Los contenidos. Pero, ¿cuáles son los
contenidos de esta Educación para la ciudadanía? En el caso de la asignatura
que se va a impartir en la enseñanza Primaria a partir del curso próximo, el
Ministerio de Educación los divide en tres grandes bloques. El primero es
denominado “Individuos y relaciones interpersonales y sociales”. En él propone
un modelo de relaciones que se fundamenta en el reconocimiento de la dignidad
de todas las personas, el respeto a los demás, a pesar de que sus opiniones,
creencias o posiciones sean de orientación diferente a la propia. También se
fomenta la aceptación de la diversidad y la defensa de los derechos de todas
las personas. Con ejemplos extraídos de situaciones cotidianas se analiza y
fomenta la igualdad entre hombres y mujeres en el ámbito familiar y en el mundo
del trabajo. Igualmente se da importancia a la asunción de las
responsabilidades individuales en el contexto de la autonomía personal.
El segundo bloque se denomina “La vida en
comunidad”. Trata de la convivencia en las relaciones con el entorno, de los
valores cívicos en los que se basa una sociedad democrática, como la justicia,
el respeto, la tolerancia, la igualdad, la solidaridad, la ayuda mutua, la
cooperación y la cultura de paz. También trata de la forma de abordar la
convivencia y el posible conflicto en los grupos de pertenencia, como la
familia, la escuela, el vecindario, los amigos, y de los derechos y deberes
individuales dentro de la relación en cada uno de esos grupos, promoviendo la
identificación de la diversidad, la participación y sus múltiples modelos y reforzando
el rechazo a cualquier forma de discriminación. También se aborda el
reconocimiento de la diversidad cultural y religiosa que se encuentra en el
entorno más próximo. La igualdad de hombres y mujeres en cuanto a deberes y
derechos, el respeto por las costumbres y modos de vida distintos a los propios
y ejemplos y elementos que permiten identificar, para su rechazo, situaciones
de discriminación, marginación e injusticia social.
El tercer bloque, “Vivir en sociedad”,
amplía el contexto de los anteriores. Propone un planteamiento social que
abarca más. Se acerca a la necesidad de normas de convivencia y su
conocimiento. Incluye los principios de convivencia que se establecen en la Constitución. Aborda el conocimiento y la valoración de los servicios públicos y de los
bienes comunes, así como las obligaciones de las administraciones públicas y de
los ciudadanos para conseguir su mantenimiento. Hay un tratamiento específico y
más pormenorizado de algunos de los servicios públicos y de los bienes comunes,
con un tratamiento adaptado a la edad de los alumnos en esta fase educativa. La
mayor atención recae sobre Protección Civil, seguridad, educación vial y las
actuaciones de Defensa al servicio de la paz.
Los contenidos de la asignatura impartida
en la ESO, “Educación Ético-Cívica”, consisten en una ampliación y una
adecuación a la edad de los alumnos de lo ya planteado en Educación para la Ciudadanía. En este caso se agrupan en cinco bloques. El primero, denominado “Aproximación
respetuosa a la diversidad”, consiste en un entrenamiento en el diálogo, el
debate y, como su nombre indica, una aproximación respetuosa a la diversidad
personal y cultural. El segundo bloque está titulado “Relaciones
interpersonales y participación”. Trata aspectos relativos a las relaciones
humanas, que pasan por el respeto a la dignidad personal y la igualdad de
derechos individuales, el reconocimiento de las diferencias, el rechazo a todo
tipo de discriminaciones y el fomento de la solidaridad. Como asunto más
específico, analiza la participación activa y la representación en el centro de
estudios, donde, en esos niveles, los alumnos ya pueden jugar un papel
institucional y gozan de derechos de representación en los Consejos. El tercer
bloque lleva por título “Deberes y derechos ciudadanos”. En él se imparte el
conocimiento de los principios recogidos en los textos internacionales,
especialmente todos aquellos impulsados para consagrar la defensa de los
derechos humanos y de las minorías. En este tramo el alumno aprende a
identificar situaciones en las que se violan estos derechos. Se aborda la
actuación que corresponde a los tribunales ordinarios y a los Tribunales
Internacionales en casos en que se produzcan situaciones de violación de los
Derechos Humanos. Un cuarto bloque, denominado “Las sociedades democráticas del
siglo XXI” analiza el funcionamiento de los que consideramos Estados
democráticos, estableciendo los rasgos característicos de estos sistemas y sus
mecanismos garantistas. Se profundiza especialmente en el modelo político español,
sus instituciones y los diversos niveles de las administraciones públicas; los
procesos electorales y otros modos de participación democrática. También se
analiza el papel y las funciones de los servicios públicos.
El quinto bloque, “Ciudadanía en un mundo
global”, se orienta a la explicación de las características de la sociedad de
nuestros días. Profundiza en los diversos tipos de desigualdades y sus
diferentes causas que podemos encontrar en un mundo interconectado. Se analiza
el proceso de globalización y su consecuente interdependencia. También hay
espacio para la explicación y conocimiento de los principales conflictos
internacionales que se desarrollan en la actualidad y el papel de los
organismos internacionales como agentes que pueden contribuir a la solución de
estos problemas, o su actuación preventiva, dando a conocer sus estructuras y
su modelo de funcionamiento.
Aplicación y dificultades. No son pocas
las dificultades que esta Educación para la ciudadanía está encontrando en su
camino. A la ya más que conocida oposición de la jerarquía católica se une la
alianza estratégica con el principal partido de la derecha, el PP, varios de
cuyos líderes han expresado su apoyo al llamamiento a la objeción de conciencia
contra la asignatura proclamado desde los púlpitos eclesiales.
Los mayores impedimentos se concentran en
las comunidades autónomas gobernadas por el Partido Popular. El ejemplo
paradigmático está en la Comunidad de Madrid, presidida por Esperanza Aguirre,
que había declarado a esta entidad “región exenta de Educación para la Ciudadanía”, y que había proclamado que está “decidida a que quien quiera hacer una objeción
de conciencia a la asignatura de educación para la ciudadanía en Madrid, la
pueda hacer”. Pese a que esto, como le recordaran desde el Ministerio de
Educación, y el propio presidente de su partido, Mariano Rajoy, constituiría
una ilegalidad y “las leyes está para cumplirlas” –Rajoy dixit-, la presidenta
madrileña, en atribución de las competencias educativas que están transferidas,
ya ha anunciado que se han “elaborado normas de la administración educativa,
de tal modo que ni siquiera se aplicará la Educación para la Ciudadanía”, puesto que, con la ilusión de una victoria electoral del PP en 2008, se ha dispuesto
que la asignatura comience a impartirse en Madrid en el curso 2008-2009,
“cuando ya habrá ganado Mariano Rajoy”, aseguraba Aguirre, recordando la
promesa de éste de eliminar la materia si llegaba al Gobierno.
De hecho, sólo siete comunidades
autónomas incluirán la Educación para la ciudadanía en el currículo escolar del
próximo curso. Andalucía, Aragón, Asturias, Cantabria, Cataluña, Extremadura y
Navarra serán las pioneras y, además, sólo se comenzará incluyéndola en tercero
de la ESO.
El secretario general de Educación,
Alejandro Tiana (ver entrevista en pags 14 y 15. ) analiza de modo positivo la
situación: “creo que eso debería permitir que sea una entrada paulatina y que
podamos ir viendo cómo va marchando y aprender de ahí todos”.
La inclusión de una nueva materia en el
currículo también se enfrenta a otras dificultades de orden técnico. Una de las
más relevantes es la selección y la formación del profesorado. Para ello, el
propio Ministerio de Educación y varias comunidades autónomas han dispuesto una
serie de actividades para solventar de la mejor manera esta situación. Ya se
han puesto en marcha diversos cursos de formación del profesorado (algunos de
ellos, durante el verano). La ministra de Educación, Mercedes Cabrera, se
inclina por que los profesores encargados de impartir estas nuevas asignaturas
provengan del área de Filosofía y Ciencias Sociales, aunque, según la actual
normativa, la decisión última a este respecto corresponde a los propios centros
educativos.
También la ley permite una cierta
adaptación de la materia a cada una de las comunidades autónomas, lo que
anuncia diferencias importantes en según qué lugar del país vaya a ser
desarrollada. Así, por ejemplo, el consejero (del Partido Popular) de Educación
y Cultura de la Comunidad murciana, Juan Ramón Medina –que, a diferencia de lo
expresado por Esperanza Aguirre, comentaba que se aplicaría la asignatura en su
región “sin ningún reparo ni ninguna demora”-, explicaba recientemente que en
su territorio, la implantación de la materia se haría “sobre la base de
explicar la constitución y los principios en ella contenidos”.
En su intento por desactivar la fuerte
polémica suscitada por las voces más agresivas de la Conferencia Episcopal y el PP, desde el Ministerio de Educación se suavizan los mensajes y se
da a entender que la asignatura es lo bastante flexible, como para poder ser
adaptada al gusto de las escuelas. José Luis Pérez Iriarte, director general de
Educación, Formación Profesional e Innovación Educativa, señala que esta
materia es “compatible” con el ideario propio de cada centro educativo, y que
una vez que todo eche a rodar se aclararán “determinados malentendidos”.
La Educación para la Ciudadanía, asignatura de implantación recomendada por el Consejo de
Europa, que ya funciona en la práctica totalidad de los países de la UE, no tendrá un estreno sencillo dentro de nuestras fronteras. La polémica artificial que le
ha precedido terminará al comienzo del próximo curso escolar, en el mes de
septiembre. Pero no todos los estudiantes españoles podrán cursarla. Ocho
comunidades autónomas y dos ciudades autónomas han decidido retrasar su
impartición hasta el curso 2008-2009. Entonces creen que el Partido Popular
estará en el poder, y que será eliminada del currículo escolar. Puede que en el
caso de una hipotética victoria popular, una vez en el Gobierno se reconozca
que esta enseñanza es un hecho completamente extendido entre nuestros socios
comunitarios, y ya no se trate de “adoctrinamiento”, sino de extensión de la
cultura ciudadana. También puede que tal triunfo electoral no se produzca.
La educación para la ciudadanía en Europa
La práctica totalidad de las naciones que
integran la Unión Europea incluyen entre las materias a impartir en la
enseñanza obligatoria una asignatura similar en sus contenidos a la de
Educación para la Ciudadanía, que desde el próximo curso académico será
enseñada en nuestras escuelas e institutos. Las diferencias entre unas naciones
y otras se encuentran en las modalidades utilizadas y en el curso en el que es
introducida. Algunos países le dan tratamiento de asignatura independiente y
completa, mientras que en otros casos, sus contenidos se integran en otra
asignatura, o se distribuye de manera transversal entre varias. También resulta
muy común que se produzca una mezcla de dos y hasta de las tres modalidades.
La situación en los socios de la UE y países de nuestro entorno queda como se refleja en el siguiente cuadro.
PRIMARIA
ASIGNATURA PROPIA INTEGRADA EN OTRA TRANSVERSALES
Bélgica Alemania Austria
España Bélgica Bélgica
Estonia Eslovaquia Bulgaria
Finlandia España Chipre
Grecia Finlandia Dinamarca
Portugal Holanda España
Rumanía Hungría Francia
Suecia Irlanda Grecia
Islandia Italia
Letonia Letonia
Lituania Luxemburgo
Luxemburgo Malta
Noruega Noruega
Polonia Portugal
Reino
Unido Reino Unido
República
Checa Suecia
SECUNDARIA BASICA
ASIGNATURA PROPIA INTEGRADA EN OTRA TRANSVERSALES
Chipre Alemania Austria
Eslovaquia Bélgica Bélgica
Eslovenia Chipre Bulgaria
España España Dinamarca
Estonia Estonia España
Finlandia Finlandia Finlandia
Grecia Francia Holanda
Irlanda Grecia Italia
Letonia Hungría Malta
Lituania Irlanda Noruega
Luxemburgo Islandia Portugal
Polonia Letonia Reino
Unido
Portugal Lituania Suecia
Reino Unido Luxemburgo
República Checa Noruega
Rumanía Polonia
Suecia Reino
Unido
Rumanía
SECUNDARIA SUPERIOR
ASIGNATURA PROPIA INTEGRADA EN OTRA TRANSVERSALES
Austria Alemania Bélgica
Bulgaria Bélgica Bulgaria
Chipre Chipre Dinamarca
Eslovenia Eslovaquia España
España* España Finlandia
Estonia Estonia Holanda
Finlandia Finlandia Malta
Francia Francia Polonia
Grecia Grecia Portugal
Italia Hungría Reino
Unido
Luxemburgo Irlanda Suecia
Noruega Islandia
Polonia Letonia
Reino Unido Lituania
Suecia Luxemburgo
Polonia
República
Checa
Reino
Unido
Rumanía
Los libros de texto
La oposición a la incorporación de la
asignatura de Educación para la Ciudadanía por parte de la derecha política y
eclesiástica está siendo dura y permanente, pero la inclusión de esta materia
en el currículo educativo ya no tiene marcha atrás. Una clara prueba de ello la
da el hecho de que la mayoría de las editoriales españolas dedicadas a la
confección de libros de texto escolares ya han concluido sus manuales de esta
asignatura y, en la mayoría de los casos, incluso ya están a la venta. Hasta la
editorial SM (Sociedad Marianista) –que fue citada por el presidente del
Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, durante el reciente Debate sobre el
estado de la Nación-, de inspiración católica, ya dispone de su propio texto.
Lo que sí se constata entre unas y otras
ediciones es la existencia de ciertas diferencias, si bien todas, en lo básico,
incluyen los contenidos mínimos establecidos por Educación. El volumen “Praxis.
Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos”, de la editorial Octaedro,
coescrito por J. Muñoz, J.M. Aran, M. Güell e I. Marías, divide el temario en
ocho capítulos. El primero, ‘Las relaciones interpersonales: sexualidad y
afectividad’, hace un repaso por todos los tipos de familia recogidos en la Constitución, incluido el matrimonio entre personas del mismo sexo. También da relevancia a
la utilización de métodos anticonceptivos. El capítulo segundo está dedicado
íntegramente a la homosexualidad y a la represión histórica contra el colectivo
de homosexuales, lesbianas y transexuales. El tercero trata sobre la
problemática de las personas con cualquier tipo de discapacidad y sus
dificultades para la integración social, así como las medidas para conseguirla.
El punto cuarto analiza los movimientos migratorios, el problema del racismo y
la diversidad cultural en un nuevo mundo globalizado. En su capítulo quinto, el
libro de Octaedro hace un repaso del movimiento feminista y su camino para
conquistar los derechos de la mujer. El sexto trata sobre los sistemas
democráticos, la participación ciudadana y la Constitución española. En el séptimo aborda los derechos de los consumidores, mientras que el
último capítulo está dedicado a la educación vial. También incluye un
acercamiento a las diferencias entre países ricos y en vías de desarrollo, los
Derechos Humanos y las ONG.
De todos los publicados hasta el momento,
el volumen de Octaedro es el que más críticas está recibiendo por parte de los
estamentos más conservadores, especialmente por el tratamiento abierto que da a
la homosexualidad y a la sexualidad en general.
El libro editado por Editex, de Mariano
González Clavero, también divide el temario en ocho capítulos. El primero se
centra en las relaciones personales y también incluye los Derechos Humanos, la
situación de la infancia, el cuidado a las personas dependientes y los
problemas de acoso en los centros escolares. El segundo capítulo se detiene en
la participación ciudadana, la seguridad vial y las actividades de las ONG. En
el tercero se analiza la Declaración de los Derechos del Hombre, así como,
particularizadamente, la evolución de los derechos de la mujer a través de la
lucha feminista. El cuarto apartado, titulado ‘Democracia y sus instituciones’
hace un repaso por las distintas administraciones, los modelos de
participación, el estado de las autonomías y también las distintas
instituciones comunitarias en el seno de la UE. El capítulo quinto entra en el análisis del cambio que se está produciendo en nuestras sociedades, las
sociedades multiculturales, la intolerancia en sus diversas formas y el papel
en la formación de conciencias de los medios de comunicación. El séptimo se
ocupa de los servicios públicos y se detiene en la explicación del
funcionamiento de los impuestos. Para el último apartado deja el análisis de
las consecuencias de la globalización, así como las consecuencias sobre la
naturaleza de las actividades humanas. Contiene un anexo en el que se incluye
información sobre diversas ONG de distintas orientaciones y finalidades.
También incorpora una relación de los Objetivos del Milenio.
El texto editado por SM ha sido escrito
por el filósofo José Antonio Marina. En él se hace hincapié en la familia como
“núcleo de la sociedad”. La única referencia a la homosexualidad en todo el
texto se encuentra en el capítulo dedicado a la diversidad y la discriminación,
en el que se condena la homofobia. Este libro de Fundación Santa
María-Ediciones SM es el que menos problemas crea entre los sectores más
conservadores de la Iglesia católica, y ya se ha comenzado a recomendar que sea
el manual de referencia en los colegios privados y concertados de orientación
católica.
Otras muchas editoriales ya cuentan
también con sus textos de Educación para la Ciudadanía. El de la editorial Santillana ha sido dirigido por la teóloga Carmen Pellicer.
Editorial Teide, Edebé, Bruño, Algaida o Ediciones del Serbal son otras de las
empresas que ya han lanzado al mercado sus libros de texto. En todos ellos se
abordan cuestiones como la igualdad entre hombres y mujeres, la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la seguridad vial, la participación en la vida
pública, las instituciones democráticas, las actividades de las ONG, la ayuda
al desarrollo, la guerra, la pobreza, la globalización y sus consecuencias, el
consumo responsable, el cambio climático relacionado con la actividad humana y
sus posibles soluciones o el desarrollo sostenible.
Es decir, prácticamente, los contenidos
mínimos establecidos por el Ministerio de Educación, aunque con ciertas
diferencias y matices que permiten que unos textos resulten más aceptables que
otros, especialmente a las escuelas pertenecientes a órdenes religiosas, que
prefieren abiertamente los libros de texto que no se detienen demasiado en la
situación de los gays y lesbianas, en el reconocimiento al matrimonio entre
personas del mismo sexo ni, en general, en todos los aspectos de la sexualidad
humana y las relaciones afectivas. |