![]() |
||
Nº
749 - 9 de julio de 2007 |
||
| Hemeroteca | Esta semana |
De las televisiones y los medios de comunicación, Dijo Rajoy hace ya algunos días en el diario El Mundo: “Voy a formar Gobierno. Estoy convencido”. El líder del Partido Popular, sin embargo, se puso de inmediato la venda antes que la herida: “¿Qué es lo que pasa? Que mi adversario en este momento no es tanto el Partido Socialista como las televisiones. ¿Qué balance de gestión se puede presentar? ¿Qué proyecto de futuro se puede presentar? Es muy complicado, porque, al final, lo que vamos a ver en los próximos meses es lo del dóberman multiplicado por tres. (…) La campaña que vamos a vivir los próximos días no va a ser de defensa de las posiciones del Gobierno, sino que va a ser una campaña en toda regla contra el Partido Popular (…) La única reflexión que hago es que es evidente que el Partido Socialista tiene mucho más apoyo de los medios de comunicación que el Partido Popular. Eso es un hecho objetivo”. Pintorescas manifestaciones, las de Rajoy. No hacen más que confirmar que los dirigentes de la derecha confunden de forma deliberada, con frecuencia, sus opiniones, que son lógicamente subjetivas, con la realidad, que es objetiva. ¿La TVE de los Buruaga y Urdaci favorecía al PSOE? ¿O era sobre todo una maquinaria permanente de propaganda conservadora? ¿Se puede decir que, después de las reformas de fondo sobre RTVE, impulsadas por el actual presidente del Gobierno, Rodríguez Zapatero, la radio y televisión del Estado siguen sendo gubernamentales? Isabel San Sebastián, en todo caso, tiene la clave de este asunto. Uno de sus artículos en el diario de Pedro J. Ramírez, titulado Mariano y los cuervos, lo dedicaba a la reflexión de Rajoy sobre el supuesto prosocialismo de las televisiones. “No puedo estar más de acuerdo, aunque detecto una preocupante ausencia de autocrítica”, apostillaba la siempre aguerrida San Sebastián. ¿Cuáles son las consideraciones de esta periodista claramente pepera? “Efectivamente, no puede decirse que el líder de la oposición cuente con grandes apoyos en la caja tonta que informa a millones de hogares españoles, a menudo en exclusiva. ¿Por qué otra razón cree que lo primero que hicieron los socialistas nada más recuperar el poder fue regalar unas cuantas licencias a sus amigos de siempre, y añadir algún nombre más a las listas, con el fin de forjar nuevas y agradecidas lealtades? ¿Qué piensa que les sucedería a determinados empresarios del sector con este Ejecutivo, si las críticas de sus medios fueran excesivamente duras? ¿Y qué fue lo que hizo el PP cuando estaba en situación de influir de manera determinante en el panorama televisivo? En éste, como en otros campos, la capacidad de los populares para criar cuervos se ha demostrado insuperable”. Vaya, vaya. ¿Quiénes son tales cuervos a los que refiere Isabel San Sebastián? Lo explica así: “Tal vez sean los viejos complejos de la derecha, acaso una tendencia a la autodestrucción no superada, o quién sabe si pura y simple incompetencia, pero lo cierto es que el partido que lidera Mariano Rajoy ha experimentado siempre una atracción fatal hacia los conversos, o directamente hacia los contrarios, cuya fidelidad ha durado lo que el pesebre del que se alimentaban. Así como María Antonia Munar es el paradigma de la ingratitud política, el mundo de los medios de comunicación presenta una lista completa de periodistas y empresarios de los que jamás debería volver a fiarse el aspirante a La Moncloa. ¿Conocerá él esos nombres? ¿Habrá aprendido la lección o volverá a equivocarse?” Los complejos que San Sebastián atribuye al PP son otra fantasía. Durante los ocho años de mandato de José María Aznar esos complejos no existieron. Hubo un severo control de los medios de comunicación. Hubo proyectos faraónicos de montar imperios médiáticos de carácter aznarista a tope. Hubo ataques de castigo para amedrentar al Grupo Prisa y, como corolario, acogotar a los oponentes mediáticos. Hubo listas negras. Hubo una ocupación asfixiante de RNE y de TVE. Hubo intromisiones directas de Aznar para quitar y poner directores de periódicos, tanto en ABC como en La Vanguardia y tertulianos vetados o impuestos digitalmente. La presión fue enorme y negar estos hechos únicamente cabe entenderlo como un grave problema de amnesia o un huracán de cinismo. En fin, es mejor que Rajoy no hable de televisiones y de otros medios. Me remito a la carta al director que, el lunes 25 de junio de 2007, publicó el diario El País y que se titulaba Sobre la victoria del PP en Valencia. Firmaba la misiva Manuel Peris Vidal. Y sus observaciones eran éstas: “Tengo la impresión de que, al menos en Valencia, deberíamos analizar (…) la manipulación constante llevada a cabo por el Gobierno valenciano del PP a través de su principal medio propagandístico, la Televisión Pública Valenciana. Esta última se ha dedicado, durante la última legislatura, a inculcar a la población una serie de tópicos basados en el miedo: que la izquierda quiere dejar sin agua para el regadío a la Comunidad Valenciana; que nos quieren dejar en manos de partidos políticos anticonstitucionalistas; y, finalmente, se sacaron de la manga un burdo chantaje dirigido a un sector de la juventud tradicionalmente abstencionista: sólo si ganaba el PP tendríamos Fórmula 1 en Valencia”. Sin Canal 9 de Valencia y sin Telemadrid de Esperanza Aguirre, los resultados electorales en la Comunidad Valenciana y en la Comunidad de Madrid, los feudos más florecientes del PP, habrían sido muy distintos. Mariano Rajoy debería ser desde luego mucho más prudente en el momento de buscar coartadas a su posible fracaso en las generales. Y debería predicar con el ejemplo. Luis G. del Cañuelo |
| Hemeroteca | Esta semana |
| © El Punto Prensa, S.A. c/ Ferrocarril, 37 duplicado - 28045 Madrid. Tfno: 34 91 516 08 14/15/08 E-mail: siglo@elsiglo-eu.com |
