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Nº 748 - 2 de julio de 2007

Las firmas de El Siglo discuten de política

Errores y aciertos de Zapatero

Son políticos, periodistas o escritores. Sus reflexiones sobre la actualidad de España y del mundo se asoman a las páginas de esta publicación semana tras semana. Y su firma se ha convertido en una seña de identidad de la revista. En esta ocasión, nuestros colaboradores han abandonado sus secciones habituales para reunirse en torno a una buena mesa e intercambiar impresiones. El pretexto era hablar en torno al Debate sobre el Estado de la Nación que se celebra a lo largo de esta semana, pero el tema les ha conducido por otros derroteros que sin duda han protagonizado la legislatura de Zapatero: el proceso de paz, las leyes sociales, el debate territorial, los pactos o las próximas elecciones generales. Estas son y serán “Las sobremesas de El Siglo”.

Por Virginia Miranda

Tres diputados: dos de ellos socialistas, uno de ERC. Un histórico dirigente de la izquierda. Un ex alcalde y parlamentario del PP. Y un diplomático autor de ensayos, novelas y artículos de opinión. Se trata de los seis colaboradores de esta revista que acudieron a las primeras sobremesas de El Siglo, una nueva sección donde el punto de vista de cada uno de ellos sobre cuestiones de actualidad se entremezcla y se llena de matices a medida que discurre la conversación.

El Debate sobre el Estado de la Nación, el tema de la convocatoria, dio pie a hablar de numerosas derivadas, como son el balance de la legislatura, el proceso de paz, las leyes sociales, el debate territorial, los pactos o las próximas elecciones generales.

El primero en intervenir fue el diputado de ERC, Joan Tardá, que comenzó haciendo una primera aproximación a los que han sido sus encuentros políticos con el Partido Socialista. “En la primavera de 2005, tuvimos la primera gran reunión con el PSOE, y desgraciadamente la última. Se les ofreció un pacto escrito de legislatura y la respuesta fue que no. Alguien dijo que la sociedad española todavía no estaba preparada para tener una relación digamos privilegiada con las izquierdas nacionales. Para nosotros fue un punto de inflexión, pero aún así, estamos bastante satisfechos de haber contribuido a que el PSOE pudiera cumplir su programa electoral porque en la práctica hemos visto que ha habido mucha más colaboración de la que sospechábamos. Recupero aquella idea –continuó Tardá– porque ahora, para nosotros el gran debate es cuál será la estrategia de la izquierda española para la próxima legislatura: si volveremos a sacar del cajón la fórmula inventada por Pujol y Suárez, renovada por Pujol y Felipe González, y posteriormente por Aznar y Pujol, o bien, la izquierda española se aventurará a proseguir un sendero que hemos iniciado con grandes dificultades pero con muy buena voluntad por parte del republicanismo catalán”.

A continuación, Joaquín Leguina, diputado socialista y presidente de la Comisión de Defensa, se aventuró a hablar de la próxima convocatoria electoral. “El gran capital que tiene en este momento el PSOE para volver a ganar las generales se llama PP. Por eso yo hablaría muy poco del PP, porque los capitales políticos hay que mantenerlos y cuidarlos, no desbaratarlos”. Por otra parte, aseguró que “ha venido en ayuda de Zapatero la ruptura del alto el fuego de ETA, sobre todo si no empieza a morir gente. Esto ha clarificado algunas aparentes ambigüedades o negaciones de realidades en las que estaba cayendo el partido, de modo que se le puede permitir navegar hasta el fin de la legislatura como ha prometido el presidente del Gobierno. Si llegamos sin sobresaltos, el PSOE puede ganar tranquilamente las elecciones”. “Lo único que esperaría –añadió– es un poco de moderación y menos juego mediático”.

El diplomático y escritor José María Ridao comenzó haciendo un primer análisis general de la situación política. Las próximas generales “se perciben de manera muy distinta a como se percibían otras convocatorias –explicó–. No hay entre los electores una voluntad de escoger entre programas, sino de dar o quitar la razón en el contencioso que hemos tenido durante cuatro años, consecuencia de una división social que ha llegado más lejos que nunca en una situación institucional más inestable que nunca”. Las razones de ello, dijo, “son básicamente dos. Una de ellas es que el PSOE, cuando llega al Gobierno, hereda íntegramente una agenda muy específica de la anterior legislatura que es la agenda ideológica, hasta entonces apartada del debate político. Nadie se planteaba qué es España, cómo es España o si España debe ser de una manera o de otra, por lo menos no desde el Gobierno central”. Pero Aznar, continuó Ridao, “alienta de manera subrepticia una revisión del pasado y Zapatero pretende responder a eso creando una ley”. “Y sobre ese a mi juicio error del Gobierno –comentó– se suma una actitud de la oposición que es, cuando menos, irresponsable. El PP ha decidido una estrategia de oposición consistente en conseguir el pleno de sus votos y desactivar el pleno de los votos del PSOE. Y hasta este momento, lo que cabe decir es que gran parte de esa estrategia le ha funcionado. Tres años después de haberse iniciado la legislatura, el PSOE no ha conseguido la más mínima distancia de seguridad para enfrentar las próximas elecciones”.

A continuación, el ex secretario general del PCE, Santiago Carrillo, valoró la gestión de Zapatero. “Empezó su periodo de Gobierno con un programa que para la izquierda era satisfactorio, fundamentalmente porque se trataba de la ampliación de los derechos de los ciudadanos, del desarrollo de la política de autonomías evidentemente necesaria, y del gran problema político que ha dominado esta legislatura, que es el del terrorismo”. Sin embargo, consideró que se ha encontrado con la dificultad que representa “una derecha que todavía es la derecha de siempre, uno de cuyos alimentos ideológicos proviene de la Iglesia oficial”, y carece “de un partido unido detrás y dispuesto a hacer una política realmente de izquierdas”. En cuanto al terrorismo, uno de los temas que, por otra parte, protagonizaron la conversación de los colaboradores durante la tertulia organizada por El Siglo, dijo que a Zapatero le ha faltado fuerza para hacer lo que denomina una política de apaciguamiento. “En vez de multiplicar la represión contra ETA en el periodo de la negociación, se debía haber hecho una política de apaciguamiento para fortalecer en ETA las corrientes favorables a la paz. Se ha hecho todo lo contrario, creo que debido a la influencia de la posición del PP y de una parte del PSOE que comparte la idea de que al terrorismo hay que aplastarle”. Por otra parte, el histórico dirigente dijo que “la Transición española tiene una asignatura pendiente, que es lograr una derecha europea”, y apeló al entendimiento de la izquierda española y de las izquierdas de las nacionalidades históricas.

Juan Antonio Barrio, diputado socialista y vicepresidente de la Comisión de Presupuestos, apuntó la necesidad de elaborar “un relato respecto a las reformas de los Estatutos en base a esa concepción de la España plural, a la ampliación de derechos, a los temas socioeconómicos importantes y a la búsqueda del margen de maniobra en política exterior” para poner en valor lo que el Gobierno viene haciendo durante la legislatura. “A ver si somos capaces de construir un discurso que de verdad nos llene de contenido”, añadió. En cuanto al proceso de paz, defendió la posición de Zapatero, y señaló que “entre la presión de los más radicales de ETA y la presión de la derecha, se ha podido hacer poco”. Sobre las reformas territoriales, explicó que “no somos capaces de elaborar un diseño de verdad sobre este asunto. Por ejemplo con Nafarroa Bai. No podemos decir que se puede ser independentista, que se puede defender cualquier idea, además cuando Nafarroa Bai renuncia a sus postulados máximos, y luego negarse a un acuerdo con esta coalición como al que se ha llegado con ERC en Cataluña o con el Bloque en Galicia. Esto me parece que es no tener claro el diseño de la España plural”.

El que fuera alcalde de Salamanca y diputado del PP, Fernando Fernández de Trocóniz, descartó, como el resto de tertulianos, que la legislatura se vaya a acabar anticipadamente. Pero no por ello se ahorró alguna crítica a Zapatero. “Creo que tiene un problema de origen muy importante. Y es que ni siquiera cuando tenía siete años pudo soñar que iba a ser secretario general del PSOE. Y lo fue. Y pensaba que le quedaba mucho para llegar a presidente del Gobierno. Y lo fue mucho antes de lo que él imaginaba”, ironizó. Además, dijo que “los avatares internos de las diferentes divisiones dentro del PSOE le obligaron a cargarse a la flor y nata del partido que se había forjado durante muchísimos años en la clandestinidad, en la oposición y en el Gobierno. Eso es un disparate. Este país está muy acostumbrado a cargarse generaciones de políticos. Al PSOE de Felipe González, al cual por cierto admiro profundamente, se lo carga posteriormente Zapatero. Y realmente, lo que le hace falta es aprender”. A propósito de la protección cultural, de la que criticó que se aplique el mismo rasero a los bienes de la Iglesia que a los públicos, relató una curiosa anécdota. “Siendo yo alcalde, se restauró una Iglesia románica con fondos municipales y de la Comunidad Autónoma. Desgraciadamente, la propiedad seguía siendo de la parroquia, de modo que cuando finaliza su rehabilitación, amablemente le llamo al párroco para decirle, ‘vamos a ponernos de acuerdo para ver cómo compartimos el uso de la Iglesia recién restaurada’. Aunque en realidad no había que compartir nada porque se había arreglado con fondos públicos un edificio que estaba arruinado. Y me dice el párroco, ‘no, ¿cómo que ponernos de acuerdo para ver cómo utilizamos la Iglesia? La Iglesia es mía’”.

Tras los comentarios divertidos de los asistentes al almuerzo-debate, Joan Tardá retomó el asunto de la posible disolución de las Cortes. “Yo no sé si el presidente del Gobierno va a disolver o no. Lo que puedo decir es que a nosotros no nos interesaría que lo hiciera”.

—¿Por qué? –le preguntó Leguina–.

—Porque nosotros desearíamos tener otra oportunidad para poder pactar unos presupuestos socialdemócratas –contestó–.

—Lo tienes en tu mano –le dijo el socialista–.

—Digo que desearíamos poder –explicó–. Quisiéramos tener una nueva oportunidad para votar a favor de los presupuestos para que fueran socialdemócratas y que cumplieran la ley. Respecto a nuestro Estatuto y respecto a los otros Estatutos. Es decir, desearíamos poder terminar la legislatura con el mismo entusiasmo con el que la iniciamos. Lo que realmente nos preocupa es cómo se consolida la alianza entre nosotros y el PSOE. Y que no exista por parte del PSOE la tentación de volver a las fórmulas arcaicas de pacto con la burguesía catalana y con la vasca. Antes saqué a colación la entrevista que mantuvimos en la primavera de 2005. Y repito que aún así, nosotros volveríamos a hacer lo mismo que hemos hecho en 2004, cuando teníamos como objetivo enterrar el aznarismo.

—Habéis fracasado –le indicó Barrio, provocando la risa de sus compañeros–.

—Bien –continuó Tardá–, nosotros hemos aportado lo que hemos aportado: ocho diputados. Es más, estamos orgullosos de haber contribuido en todas las leyes sociales. En algunas hemos conseguido lo que queríamos. Por ejemplo. El jueves vamos a votar una ley que equipara la lengua de signos catalana a la lengua de signos española. Y la Ley de Dependencia y otras más. Ha habido leyes en las cuales el PSOE ha cedido menos, aunque también es verdad que gestiona un presupuesto.

Tardá también habló del conflicto del País Vasco. “Nosotros hemos sido profundamente leales. Siempre hemos dicho lo mismo: apoyo al Gobierno español. Pero que el Gobierno español nunca haga nada de espaldas a las instituciones vascas. Lo que hemos dicho nosotros es que hay que ir con cuidado para no caer en las treguas-trampa del señor Rajoy, que dice que da apoyo pero no da apoyo, porque ha convertido el terrorismo, la catalanofobia y la inmigración en su mascarón de proa para acabar con el Gobierno socialista. Ahora, nosotros le hemos dicho [a Zapatero] en privado que no tenía sentido no acercar a los presos. Santiago Carrillo ha apelado a hacer un gesto más, que quizá hubiera caído en saco roto, no lo sabemos, pero lo cierto es que se hubiera podido ser un poco más atrevido”. Cambiando radicalmente de asunto, Tardá continuó su intervención para hablar de la reforma constitucional. “Esta legislatura es una ocasión perdida. Por ejemplo. Hoy en día, el Parlamento español está secuestrado, y lo digo yo, militante de un sindicato de clase, por la mesa del diálogo social. Cómo puede ser que sindicatos y patronal pacten todo, ciertamente dando estabilidad al sistema, pero sin apenas dejar capacidad de maniobra al Parlamento. Cuando hablamos de modernizar el sistema democrático español también hablamos de superar la Transición. Uno puede estar muy orgulloso de ella, pero lo que no puede ser es que estar orgullosos signifique sacralizar algunas líneas maestras legislativas de la Transición”.

—Sobre lo que plantea Joan Tardá. Yo no sé si soy centralista. Yo soy de izquierdas. Y no entiendo que, una vez aprobada la Constitución, que políticamente es un pacto, se tenga que repactar cada día –le interpeló Leguina–.

—Cada día no –negó Tardá–.

—Venimos hablando de nuevo pacto en torno a las decisiones constituciones con los vascos en general y con los catalanes en particular desde dos días después de pactar la Constitución –prosiguió Leguina–. Siempre he estado de acuerdo para aclarar mi centralismo con las reivindicaciones económicas de Cataluña. Desde el origen era una barbaridad en contra de las instituciones catalanas. Pero no estoy de acuerdo con otras cosas que dice el Estatuto. No estoy de acuerdo en lo de la lengua, no estoy de acuerdo en que un Estatuto te congele la decisión de la soberanía popular sobre los presupuestos durante no sé cuántos años...

El que fuera presidente de la Comunidad de Madrid también hizo una valoración sobre la política antiterrorista de los últimos años. “El problema de pactar con otros grupos políticos, incluidos los terroristas, es que hay radicales, especialmente los terroristas, que no pactan nada. ¿Por qué? Porque siempre están en su programa máximo. En esas condiciones, la Ley de Partidos, que efectivamente tiene problemas jurídicos, es una ley muy simple que se le aplica a los niños: o sopa, o teta. Usted está en las instituciones democráticas y renuncia a la violencia, o está con la violencia. No podemos meter en las instituciones democráticas a gente que a la salida te pueda pegar un tiro en la cabeza. Porque ya lo hemos visto. En el País Vasco, mientras no desaparezcan no sólo el terrorismo, sino las actitudes absolutamente nazis en el comportamiento, no habrá libertad. El Estado tiene no sólo derecho, tiene la obligación de defender la libertad de las personas, de todas”.

José María Ridao, tras su primera aproximación a la situación política general, quiso hablar en su segunda intervención “desde una posición abiertamente de izquierda. La primera cuestión es que no entiendo que lo que falta es relato. Lo que no ha habido ha sido programa, lo que ha habido ha sido un absoluto extravío de sus electores”, y sobre la afirmación de Carrillo a cerca de la ampliación de derechos, dijo que “sencillamente estamos trasladando la iniciativa política al terreno de la propaganda, de la presión sobre los medios para que se hable de determinada manera u otra”. En segundo lugar, el colaborador de El Siglo dijo estar de acuerdo con Santiago Carrillo en que el peso de la Iglesia en estos momentos en España “es un peso excesivo. Pero justo por eso me pregunto por qué el Gobierno ha aceptado una vía de financiación como la que ha aceptado de la Iglesia. La tercera cuestión es por qué seguimos preguntándonos desde la izquierda cómo es el PP. No, la pregunta es cómo se combate políticamente al PP. Y la conclusión es que al PP se le ha combatido muy mal cuando tres años después de iniciada la legislatura, no se distancia el PSOE ni dos puntos. Y acabo con un cuarto punto, que quizá suene extraño. Yo no considero apropiado el famoso proceso de paz. La resolución de mayo de 2005 hay que explicar por qué parte de una idea que es, como se ha visto ahora, peregrina. Y era la idea de que sin apoyo del PP, se podía avanzar en una negociación con ETA sin quedar atrapados, tarde o temprano, en una pinza entre las fuerzas que crean resistencia a esa negociación. Pero además, no se nos ha explicado por qué cuando una vez metidos en esta operación se acepta que, en el mismo momento en que se declara que la verificación se ha concluido, ETA empieza a meter dosis de violencia creciente en el llamado proceso y el Gobierno no para en ningún momento. Todo esto a cambio de nada, a tal punto que llegamos al final de este asunto justamente con la premisa contraria a la que se inició, que era primero la paz y luego la política. Y para acabar, no es comprensible la actitud que se ha tenido frente a ANV. Personalmente no soy partidario de la Ley de Partidos, suscribo lo que ha dicho Joaquín Leguina de que el sistema democrático tiene que defenderse de esa gente, pero entiendo que había que hacer un esfuerzo en el Código Penal, que es donde tenían que haber quedado fuera. Pero dicho esto, no es asumible que el Gobierno diga que ha hecho lo que la ley le exige. No, la ley no exige nada, la ley ampara. Por tanto, volvemos al punto de partida. Se necesita una explicación política del famoso proceso de paz. Si no, se está dejando terreno a lo que estamos viendo, que son revelaciones de Gara por un lado, y revelaciones de los medios afines al PP por otro”.

Juan Antonio Barrio discrepó de su compañero. “Hombre, Entonces, ¿no hacemos nada? ¿Cómo el PP no apoya no hacemos nada? Santiago dice que se ha hecho poco, es discutible, pero en cualquier caso, era muy difícil con el PP en contra y con los radicales de ETA”. Y a empleó el ejemplo de Irlanda. “Hay veces que se saca a colación con un mimetismo que no me gusta, pero quizá el asunto del IRA es interesante en cierto sentido, y es que los políticos mandaban en los militares”. Trasladado el caso al País Vasco, Barrio defendió la posibilidad de que “en un momento, dado los políticos pueden mandar parar”.

“Hay que ver en qué condiciones inicia Zapatero la política de negociación –prosiguió Carrillo–. El atentado del 11-M desplaza al terrorismo de ETA, además, está el acuerdo de paz en Irlanda. Y la experiencia de Irlanda muestra que es el brazo político del IRA el que ha impulsado, desarrollado y llevado a buen fin las negociaciones de paz. Pienso que en esas condiciones, y teniendo en cuenta las conexiones reales de ETA y IRA, pensar en la posibilidad de una negociación estaba totalmente fundado”. Por otra parte, el ex secretario general del PCE consideró que “la Ley de Partidos ha hecho un flaco servicio y me parece un error que no se haya permitido a Batasuna participar en estas elecciones. Ha sido el argumento ideal para los partidarios del terrorismo, porque ha sido la demostración de que la vía política está cerrada”.

Los asistentes al debate continuaron defendiendo vivamente su postura respecto al conflicto vasco. “No podemos sostener simultáneamente dos discursos –explicó Ridao–. Si era difícil, si en la pugna entre moderados y radicales siempre ganan los radicales, hay que explicar muy claramente por qué se fue a ello. Creo que tampoco hay que hacerse una falsa representación sobre el contexto. Si es usted quien está en una mala posición, ya vendrá a contarme lo que quiera. Pero desde luego yo no doy ningún paso en dirección a usted. Porque esto es lo que ha pasado; que se acuerda un pacto antiterrorista con el PP y, por otro lado y simultáneamente, se está comprando al señor Eguiguren un ingenio que tenía desde hace varios años y que a nadie le había interesado. Esto es lo que hacía de entrada que todo este proceso de paz fuera altísimamente inviable. Insisto una vez más, si hay otras razones, el Gobierno tiene que darlas cuanto antes, porque ahora mismo está todo el mundo sometido a la espera de revelaciones adacadabrantes por un lado o por otro”.

“Irlanda no tiene nada que ver con el País Vasco en relación al terrorismo”. Fernández de Trocóniz, contrario a las comparaciones anteriormente apuntadas, recordó que “en Irlanda no había un grupo terrorista, había dos, y en Irlanda el terrorismo no se financiaba extorsionando. En el País Vasco, sí. Y es que en el País Vasco, más que un grupo terrorista es una banda mafiosa. Se trata de gente que sobrevive delinquiendo y exige dinero por proteger. Negociar. ¿Por qué Zapatero negoció o quiso negociar? Porque había echado a todos los del PSOE de antes, que sabían que la negociación no puede conducir a nada. Bienvenido que no quiera seguir negociando porque es imposible hacerlo”. Sin cambiar de tercio, el que fuera regidor de Salamanca aventuró que “en el discurso del Estado de la Nación, cuando evidentemente le ataque Rajoy por el intento de pacto con los terroristas, Zapatero va a decir que la negociación está acabada, que tenía la opción legítima, y es verdad, de intentarlo, pero nunca va a reconocer que se había equivocado, sino que las conversaciones han sido infructuosas. Y adelante y a correr, que faltan ocho meses para las elecciones”.

El dirigente de Esquerra recondujo el debate hacia los acuerdos que su formación ha venido manteniendo a lo largo de la legislatura con el Partido Socialista. “Para nosotros, la alianza, entre comillas, con el PSOE, no era táctica, era profundamente estratégica. Ahora empezamos a dudar si realmente también lo era de estrategia, y no de táctica, la alianza del PSOE con nosotros. Empezamos a dudar de si no ha sido el síndrome del klinex, aquello de usar y tirar. Quisiéramos aclararlo en el debate de política general. Recuerdo haberle oído decir a Zapatero: ‘incluso vosotros, los independentistas, estaréis tan cómodos en esta España plural mía que tendréis dificultades para continuar siendo independentistas’. Lo cual, oído por parte de un presidente de Gobierno español después de ocho años de aznarismo, sonaba a música celestial. Pero con el tiempo las cosas se han ido torciendo. Sé que sintiendo en el cogote el aliento de diez millones de votantes del PP, no iba a ser fácil. De ahí nuestro apoyo muchas veces incondicional”. Y recordó que los independentistas votaron en el Congreso la Ley de Defensa Nacional. “A mí me lo dicen esto hace un par de años y no me lo creo”, reconoció Tardá, quien por otra parte ironizó sobre el tipo de pactos a los que han llegado los dos partidos nacionalistas catalanes en las Cortes. “Nosotros no somos bisexuales políticamente. Solamente podemos entendernos, aún cuando la relación sea difícil y a veces frustrante, con la izquierda española. No somos como CiU, que tanto puede hacérselo con unos, que con otros”. A pesar de su predisposición al pacto con los socialistas, el diputado republicano advirtió que su grupo votará los Presupuestos Generales del Estado si se cumple, dice, la ley del Estatuto de Autonomía. “Si no, ¿qué pasará? Pues nos veremos obligados a votar en contra, de hecho ya se lo hemos comunicado. Entraremos en un proceso de dudas que no nos va a ayudar en nada. Pero también hay que reconocer que el PSOE tampoco podrá presentar al final de legislatura un catálogo estratégico de virtudes más allá de la aprobación de algunas leyes sociales”, indicó.

—No creo que Zapatero esté descontento, nadie en el PSOE esté descontento con la lealtad que habéis mantenido en el Congreso de los Diputados, sería muy injusto. No se lo he oído a nadie ni dentro ni fuera –le dijo Leguina–.

—¿Entonces cómo es que andan haciendo negocios con Duran? –se quejó Tardá–.

—No lo sé, es bastante incomprensible –reconoció el socialista–. Económicamente, la estructura del Estado se tiene que adaptar al Estatuto. En lo que no estoy de acuerdo por ejemplo es en eso del bilingüismo. Y todos los nacionalistas catalanes habláis de la España federal. Pero no puede ser una España federal desequilibrada. ¿Cómo decía Maragall? Un federalismo asimétrico. Eso no es factible.

—De hecho ya lo es –señaló Barrio–.

—La asimetría es una realidad –añadió Carrillo–.

—Bueno, bueno, moderato cantabile. En el País Vasco son cuatro gatos, y también en Navarra. En Cataluña hablamos de muchos habitantes. Entonces vamos a ver, ¿por qué no se habla en términos de multilateralidad? Es fundamental para llegar a un equilibrio –aseguró Leguina–.

El conflicto vasco volvió a aparecer en la conversación. El vicepresidente de la Comisión de Presupuestos, optimista respecto a las posibilidades de victoria de Zapatero en el Debate del Estado de la Nación, lamentó que el PP, tal y como ha anunciado, “vaya a meter el tema del terrorismo una vez más”. E interpelando a Ridao, añadió: “vamos a ver, ¿qué cesión se ha hecho? Porque en fin, habría un debate muy interesante con Santiago Carrillo que dice que se deberían haber dado más pasos”.

—Ese es otro debate. Yo pregunto por qué se inicia –respondió Ridao–.

—¿Por qué se inicia? Porque es la obligación de cualquier presidente del Gobierno intentarlo cuando parece ser que es ETA quien se dirige al Gobierno –continuó Barrio–.

—No es ETA la que se dirige al Gobierno –aseguró el diplomático–.

“Parece ser que sí”, volvió a decir el diputado, y es en este punto donde los dos inician una discusión en la que también interviene Carrillo y Leguina.

—Yo lo que no entiendo es que se niegue la necesidad de intentar un acuerdo de paz –dijo el más veterano–. ETA es una organización de terroristas que vive de matar gente, como se ha dicho aquí, pero tiene un apoyo social muy considerable en el País Vasco. Un apoyo que no disminuye, que se mantiene. Y además por este camino creo que se puede incluso fortalecer. Lo que es claro es que al terrorismo etarra no le vamos a exterminar por la fuerza del Estado de Derecho.

—Dice Santiago Carrillo que cómo se le puede negar la posibilidad a Zapatero de intentarlo. Insisto en que estamos teniendo una discusión política, no una discusión moral. La cuestión que yo planteo es, por qué ahora, por qué así, por qué con este análisis –explicó Ridao–.

—Porque había habido el 11-M, y porque ha habido paz en Irlanda, y por Anoeta –contestó Carrillo–.

—Pero el argumento que te doy es, cuando tú tienes al enemigo acorralado, desmoralizado, derrotado, no eres tú el que mandas a Eguiguren, esperas que te envíen a ti a alguien –indicó Ridao–.

—Eso no ha sido así –aseguró Barrio–.

—Juan Antonio, tú sabes perfectamente que en el último Comité Federal le dije directamente a Zapatero, ‘o haces un relato coherente de lo que ocurrió entre la bomba de Barajas y la actualidad, o vamos de cabeza’ –declaró Leguina–. Y me contestó, tienes razón, pero hay cosas que no puedo contar. Yo entiendo que un presidente no puede desvelarlo todo, pero es el primer Gobierno de la democracia española que toma decisiones y se niega a defenderlas. Y eso nos sangraba por todos los lados en términos de votos. Por eso, la ruptura de la tregua de ETA, a quien mejor le ha venido electoralmente es al PSOE.

—Si Zapatero hubiera podido hacer la paz, gana las elecciones. De modo que, a quien ha favorecido la ruptura del proceso yo creo que es al PP –opinó Carrillo–.

—Creo que te equivocas. Ya lo veremos en las elecciones. El PSOE, si hubiera seguido en esta sangría de ambigüedades, iba a la derrota –aseguró Leguina–.

La política antiterrorista se había convertido en la gran protagonista del debate, pero aún hubo tiempo para que los colaboradores de El Siglo hablaran de lo que resta de legislatura y de los posibles pactos postelectorales. José María Ridao consideró que el Gobierno necesitaba abrir iniciativas nuevas y le recomendó tres: deshacer la combinación de intereses que existen tras la corrupción urbanística, mantener una posición respecto a determinados conflictos ahora difuminada y seguir con la cuestión europea y reconducir a la legalidad a los trabajadores inmigrantes de las áreas de la construcción, la agricultura intensiva y los servicios.

Por su parte, Joan Tardá dijo que el Gobierno tiene un problema “compartido con el resto de fuerzas políticas que le hemos dado apoyo a lo largo de esta legislatura, y es cómo convertir en valor lo que se ha hecho. La Ley de Dependencia por ejemplo, una ley fundamental al servicio de la socialización de la riqueza. Y en beneficio de las clases populares, que son las que tienen que darnos el apoyo electoral para continuar estando en el poder. La ley del suelo también es un capital. O la Ley de Financiación de los Partidos”.

A continuación, el propio diputado de ERC propuso a sus compañeros aventurar qué alianzas políticas cabe esperar tras las generales. Leguina explicó que existen “varias hipótesis. Una, que gane en diputados y en votos el PSOE. Otra, que no gane pero pueda formar Gobierno sin el PP. Esa segunda solución a mí me parece mortal para el PSOE. Mortal y muy complicado. Pero vamos a la primera que es más fácil. Creo que va a intentarlo con vosotros antes que con CiU, una formación que probablemente se va a dividir porque estaba ahormado para un señor que echaron antes de tiempo que era Pujol. Ahora, otra cosa es que el PSOE ganara por mayoría absoluta. A mí me parece que en ese caso, en el sistema español, debe buscarse también sus apoyos”.

Ridao consideró que cuando todos son incógnitas, “es difícil decirlo. Lo que sí creo es qué es lo que debería hacer el PSOE para garantizarse con mayor margen del que dan las encuestas hasta ahora las elecciones: abrir iniciativas políticas”.

Carrillo, en la última ronda de intervenciones, le hizo a Zapatero algunas recomendaciones. “Debería tener en cuenta el dato que ha publicado la prensa sobre los salarios de los trabajadores, que han bajado en 10 años de un 4% cuando los beneficios de los empresarios han llegado a límites extraordinarios. Pienso también –prosiguió– que debería poner en valor la ley del suelo y la ley de financiación de los partidos, las dos medidas más eficaces para la lucha contra la corrupción que pueden tomarse por el momento. Creo asimismo que Zapatero debería escuchar más a los ciudadanos españoles y pensar que el PSOE, en este país, no es el único portavoz de la izquierda”.

“El Gobierno lo que tiene que hacer es no hacerlo muy mal e intentar que haya la máxima participación –añadió Juan Antonio Barrio–. La gente, para votar en la izquierda, tiene que estar ilusionada mínimamente. Por eso es muy importante poner en valor las cosas positivas que se han hecho y tener un proyecto coherente”.

Fernando Fernández de Trocóniz cerró con su última intervención Las sobremesas de El Siglo, aportando también su punto de vista sobre las próximas elecciones y las asignaturas pendientes del Estado. “Siempre he defendido que las elecciones no se ganan, las elecciones se pierden. Y la gente va a votar si tiene miedo a lo que está enfrente. Yo no veo indicios en España que hagan variar de forma importante el sentido del voto. Pero la distancia de seguridad no existe, de modo que los votos pueden cambiar de forma completamente aleatoria”. “En materia de políticas sociales –añadió–, algunas necesitan, desde hace muchísimo tiempo, un cambio en profundidad. Se trata de la sanidad y la educación, dos asignaturas pendientes de este país. Y nadie, no es que se vaya a atrever a hacerlas, es que no hay ideas de cómo se pueden hacer”.

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