F abián
Hemeroteca Esta semana
Nº 748
2/7/2007

El debate de política general: 'fets i no paraules'


Por Joan Tardà i Coma*

El 1 de marzo de 2004 la ciudadanía habló claro. Mandó la prepotencia y la mentira a la oposición. Catalunya, con una arrolladora victoria de las formaciones de izquierdas, se erigió como punta de lanza de ese cambio. Un mes más tarde investimos a José Luís Rodríguez Zapatero como quinto presidente del Gobierno español de la era democrática. La esperanza del cambio y de empezar a pasar página a esa negra noche de ocho años comenzó a hacerse realidad.

Pero pasados tres años y medio de legislatura, las comparaciones resultan inevitables. Me viene a la cabeza el voto favorable a la investidura de por parte de Esquerra y de Izquierda Unida, un recuerdo de entusiasmo el de aquel inicio de legislatura. Pero en estos momentos, en el tramo final de la legislatura, en la misma semana del último debate de política general y en el escenario de las primeras negociaciones de los Presupuestos Generales del Estado uno se pregunta si la fotografía final del mandato nos traerá a los republicanos catalanes tan buen recuerdo como aquella primavera de 2004.

El PSOE sabrá cómo quiere terminar la legislatura: si con el entusiasmo y desacomplejamiento inicial o con el miedo al qué dirán (al qué dirá el PP) instalado en Moncloa desde el debate estatutario catalán. Las fuerzas de izquierdas de la bancada del hemiciclo de la Carrera de San Jerónimo han contribuido en el 90% de leyes de raíz socialdemócrata y progresistas, tanto en lo respecta a la consolidación del Estado del Bienestar como en todo lo concerniente a los derechos de ciudadanía. Pero no es menos cierto es que ese miedo al qué dirán ha provocado, a menudo, que el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero haya puesto el freno de mano.

Pues bien, ha llegado el momento de demostrarlo. Si no hay compromiso de respetar en los Presupuestos Generales del Estado lo mandatado en el Estatut respecto a las inversiones en infraestructuras en Catalunya en consonancia con la aportación catalana al PIB español, Esquerra no avalará los Presupuestos del próximo año. No es ningún capricho: es una cuestión de lealtad con un Gobierno amigo como es el catalán. Sólo reclamamos que se cumpla la ley, que se cumpla el Estatut. Las inversiones previstas en el texto estatutario para Catalunya son más que necesarias. Las cifras demuestran el déficit inversor en los últimos 20 años y la realidad todavía lo constata más con los continuos dramas en el servicio de Cercanías de Renfe que cada día convierte en una estresante aventura el simple hecho de que centenares de miles de trabajadores puedan ir a ganarse el pan. En otras palabras, de la lealtad en la aplicación del Estatut dependerá en buena medida la estabilidad del Gobierno de Entesa de Progrés.

Desconocemos a ciencia cierta cuándo van a disolverse las Cámaras y evidentemente cualquier escenario sobre la correlación de fuerzas en la próxima legislatura es pura especulación. Por ello se entenderá hasta qué punto debería ser importante para futuras alianzas entre las fuerzas de la izquierda, el saber acabar la legislatura con el mismo ánimo que con el que dimos el pistoletazo de salida. Plurilingüismo en las instituciones del Estado, incremento de los fondos para desarrollar la Ley de Dependencia y las políticas de acogida de la inmigración, aumento de las pensiones no contributivas que permitan dar un verdadero hachazo a la pobreza, retorno de la documentación incautada a particulares por las tropas franquistas y todavía depositada en Salamanca y, por supuesto, cumplimiento del Estatut forman parte de algunos aspectos ineludibles por parte del gobierno. Eso sí, ya no nos valen promesas. Como decía el eslogan del president Montilla en la última campaña electoral: fets, no paraules. Hechos y no palabras.
Pues eso.

*Portavoz del Grupo Parlamentario Esquerra Republicana de Catalunya en el Congreso

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