Hemeroteca
Lista Punto de vista
Buscador
Nº 748 - 2 de julio de 2007
Por qué no tenemos una derecha europea

por Santiago Carrillo

El Partido Popular se ha convertido en el bloque integrista de la derecha española. Ninguna comparación con lo que en el momento de la Transición fue la Unión de Centro Democrático, liderada por Adolfo Suárez, con una vocación claramente reformista. No es casual que al adquirir el acusado carácter integrista que le caracteriza hoy, el PP no encuentre aliados políticos con la facilidad conque los logró durante sus ocho años en el poder, como ha podido observarse a la hora de constituir los gobiernos municipales y autonómicos, allí donde no alcanzó la mayoría absoluta. Esta situación hubiera hecho reflexionar a cualquier otro partido y pareció un momento que el Sr. Rajoy era capaz de hacerlo cuando sugirió que el suyo podría renovar los acuerdos anteriores con CiU y con el PNV. Pero inmediatamente mostró que esta sugerencia era puro oportunismo al anunciar que un acuerdo de los socialistas navarros con Nafarroa Bai sería considerado como un casus belli. Después de la posición tomada contra el Estatuto de Cataluña y contra el Plan lbarretxe y de su negativa a un pacto antiterrorista de todas las fuerzas parlamentarias, el Sr. Rajoy encara las elecciones generales de marzo próximo con actitud hostil a la derecha democrática de las nacionalidades periféricas. Y desde luego dispuesto a aprovechar lo que sea, incluido el ataque de Al Qaeda a los cascos azules españoles destacados en el Líbano, para hostigar al Gobierno de Rodríguez Zapatero.

La asignatura pendiente de laTransición democrática española sigue siendo la ausencia de un partido conservador de tipo europeo. La derecha de nuestro país continúa pareciéndose más a Le Pen que a Sarkozy Es una particularidad que inquieta a todos los auténticos demócratas. La personas de mi generación constatamos que en la España actual, donde todo ha cambiado con respeto a los años treinta del siglo pasado –las estructuras económicas y políticas y desde luego la izquierda política y hasta los nacionalismos periféricos–, lo único que permanece igual, insensible a todos los cambios, es esta derecha que a la hora de buscar homólogos los encuentra en los tristemente famosos gemelos que gobiernan Polonia.

Una de las causas de esta actitud reside sin duda en que en nuestro país disfrutamos de la existencia de una iglesia oficial en la que sigue dominando la ideología y el espíritu del nacionalcatolicismo, que fue una de las piedras angulares del franquismo. Parte de nuestros obispos tienen la misma hechura de aquellos que consideraron la Guerra Civil como una gloriosa cruzada religiosa. Gente que piensa tener un derecho divino a dominar al Estado ya imponer su moral a todos los ciudadanos y que cada dos por tres llama a la desobediencia civil frente al Gobierno democrático. El Estado tolera pacientemente que la emisora oficial de la Iglesia realice campañas que no están lejos de la difamación pura y simple de las instituciones del Estado y de los partidos democráticos y sus personalidades.

Este tipo de Iglesia, bien distinta a la actitud de la Iglesia en otros países europeos, ha perdido influencia entre muchos de los españoles católicos, pero la conserva entre las fuerzas de la derecha, a las que imprime su sello. Es un factor de perturbación en un país que ha logrado superar fenómenos típicos de su propia historia. Ha desaparecido una izquierda que, como reacción frente al integrismo católico, quemaba iglesias y conventos en los pocos períodos de liberalismo político. La izquierda de hoy ha aprendido a convivir con la Iglesia católica, lo que sin duda ha representado un progreso. Lo que falta ahora es que la Iglesia oficial aprenda a convivir con el Estado aconfesional y laico.

Que la Iglesia oficial vuelva a la política que aplicó el cardenal Tarancón años atrás cuando la derecha montaraz escribía en las paredes "Tarancón al paredón". Quizá este retorno al estilo del cardenal demócrata sea una de las cosas que más influyan para que la derecha española alcance la modernidad y sea el factor de equilibrio que hoy no es en nuestro sistema democrático.

Hemeroteca
Lista Punto de vista
Buscador
© El Punto Prensa, S.A. c/ Ferrocarril 37 duplicado - 28045 Madrid.
Tfno: 34 91 516 08 14/15/08        E-mail: siglo@elsiglo-eu.com