Nº 747 - 25 de junio de 2007
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El PSM y la "americanización" de Madrid

por Juan Antonio Barrio

Recientemente (El País, 16/06/07), el sociólogo Enrique Gil Calvo publicaba un artículo achacando el fracaso del PSOE en Madrid no a responsabilidad de los socialistas, sino a una supuesta americanización de Madrid, que explicaría como estructural y casi inexorable la caída del voto socialista en Madrid debido a su semejanza con la sociedad estadounidense, con una "persistente combinación de tasas muy elevadas de inmigración y movilidad social" (...), "la antigua clase obrera ha dejado de serlo" (...) "y ahora se siente clase media propietaria de su vivienda privada deseando distanciarse de sus vecinos inmigrantes que ahora okupan los servicios públicos (educación y sanidad)" (...), "de ahí que su voto refleje un claro refrendo de la privatización educativa y sanitaria que está ejecutando el PP" (...); "en suma, Madrid parece haberse americanizado sin posible retorno" (...), "lo cual quizás exija la americanización del propio PSM si esto pudiera darse".

Pues bien, niego la mayor: ni a mi juicio existe tal americanización, o al menos no es un factor esencial, ni por supuesto inexorable o irreversible ni, desde luego, la americanización del PSM es deseable, y dudo de que sea posible, al menos por ahora.

El resultado electoral parece una combinación de varios factores, unos más estructurales y otros más coyunturales.

Un primer factor se debe, y el propio Enrique Gil Calvo lo señala, a la incidencia de la campaña tremendista del PP sobre la política antiterrorista del Gobierno y sobre su política territorial. La eficacia de este mensaje del PP parece mayor en Madrid.

El problema, y el error, es rehuir el debate de política nacional: eso sóloha conseguido restar fuerza al conjunto de la argumentación.

De cara a las elecciones generales de 2008 es imprescindible, como ha • escrito Antonio García Santesmases: ("El debate de los valores. Lecciones de la experiencia francesa", revista Temas, junio 2007), "aunar todo lo realizado en esta legislatura y articularlo en un discurso comprensible. La memoria histórica y la España plural, el matrimonio homosexual y la educación para la ciudadanía, la alianza de civilizaciones y la extensión de los derechos cívicos exigen un relato que integre estas decisiones en un marco global".

En segundo lugar, y aquí habría que poner datos encima de la mesa, no parece que "barrios antes obreros se pasen al PP" sino más bien que votantes del PSOE, en, por ejemplo, las elecciones generales de 2004 se abstienen. La abstención diferencial, en donde gana la izquierda y donde pierde, sigue siendo alta. ¿Reversible? , o, en todo caso, ¿disminuible? Se verá en 2008.

Un tercer factor sería lo relativo a los servicios públicos. Está claro que hemos fracasado (los socialistas) al intentar convencer de la importancia y la realidad de las privatizaciones educativas y sanitarias del PP. Gil Calvo afirma que el público conoce esto y lo aprueba. Yo no lo creo. Simplemente hay todavía bastante gente que piensa que el Ministerio de Sanidad y el de Educación estatales garantizan en última instancia el carácter público y minimiza la importancia del fenómeno. Pero de ahí a afirmar que hay un claro refrendo de dicha política va un abismo que no se debería franquear.

Otros factores son más coyunturales, pero nada desdeñables: por ejemplo, la influencia retardada del recuerdo del tamayazo. O la penosasucesión de retrasos e infortunios perfectamente evitables pero no evitados en torno a la candidatura en Madrid capital. O el desgraciado incidente de la famosa foto enarbolada por Sebastián.

Aunque puede haber muchos otros factores citaré, por último, uno no menor: el apoyo del principal grupo de comunicación del país a Alberto RuizGallardón o, por lo menos el tratamiento diferencial con respecto al PP en su conjunto. Puede que, efectivamente, en el futuro tenga razón E.G. Calvo y vayamos a ese modelo "a la americana, como el de Los Ángeles", pero hoy por hoy las diferencias son todavía muchas y el recorrido no parece nada inexorable. Claro que el PSM tiene que mejorar sus formas de hacer política, su relación con los ciudadanos, sus programas, su credibilidad en determinadas capas sociales, su capacidad de motivar y sacar de la abstención a muchos ciudadanos, pero no será dando por hecha la americanización irreversible de la sociedad madrileña como lo hagamos. De momento sería buena cosa empezar por ganar las elecciones generales en Madrid y para ello el Congreso Extraordinario del próximo mes de julio tiene que ser una primera oportunidad de sentar las bases para ello. Por cierto, que el candidato más probable para dirigir el PSM es Tomás González, alcalde de Parla. O sea, que la americanización no es deseable, pero desde luego tampoco me parece probable. Tomás es un candidato, creo, muy en la tradición socialdemócrata, aunque con ideas novedosas sobre ciudad/comunidad integrada y multicultural. Los resultados deben provocar una profunda reflexión. Sin pausa y con estudio y sin análisis apresurados, o sea, sin demasiada prisa (con minúscula, pero con mayúscula también vale).

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