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Nº 746 - 18 de junio de 2007
La OTAN, ¿para qué?

por Santiago Carrillo

La Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) fue el principal instrumento de la Guerra Fría dirigido por los Estados Unidos contra la Unión Soviética. A través de él, los norteamericanos lograron un control casi absoluto sobre los ejércitos del mundo occidental, sus servicios de inteligencia y sobre muchos políticos en ejercicio. El pretexto para esta enorme concentración de poder, era evitar la expansión del comunismo. Los capitalistas de todo el mundo consideraban la OTAN como el escudo esencial para la defensa de sus privilegios. La socialdemocracia defendió también la estructura político-militar que recortaba severamente la soberanía e independencia de muchos Estados. Con el arma de la OTAN en una mano y en la otra el control de poderosas dictaduras promovidas o apoyadas por ellos, los EE UU, conseguían manejar cómodamente la política mundial.

Cuando se produjo la implosión de la Unión Soviética y la disolución del Pacto de Varsovia, cuando el sistema capitalista cesó de sentirse amenazado por "el comunismo", la OTAN era ya un potente organismo burocrático, político, militar, policiaco e incluso económico con vida propia, disponible para seguir manteniendo la hegemonía mundial en mano de los EE UU. Había desaparecido el "enemigo" que servía para justificar su fundación, pero seguía siendo un instrumento valioso de poder y con este carácter, ya desnudo de razones "morales", resultaba muy útil para la industria armamentista de EE UU y para la política imperial de esta superpotencia.

En estos tiempos la OTAN ha sido utilizada para la desmembración y el bombardeo de Yugoslavia, para establecer un férreo cerco en torno a Rusia, que ya no es comunista pero sigue siendo un enorme territorio con grandes riquezas naturales que los capitales americanos aspiran a colonizar; y ha servido también para que Bush inicie lo que considera la III Guerra Mundial, su guerra por el petróleo en la que con mentiras y violaciones del derecho internacional, ha conseguido disponer de las infanterías de diversos países.

De improviso, el Consejo de Europa, actuando esta vez en defensa de nuestro continente, ha proyectado sus focos sobre uno de los acontecimientos más sórdidos y vergonzosos de esta época: la utilizaciónde nuestros países como encubridores de los secuestros de numerosos ciudadanos, de su traslado sin trabas por nuestros aeropuertos, de la instalación de cárceles secretas, donde encerrarlos y torturarlos en plena ilegalidad.
Durante meses los gobiernos europeos habían escapado a la cuestión, haciéndose los sordos, mirando a otro lado y casi nos habíamos plegado al silencio, invocando la "seguridad", el "terrorismo" y otras excusas, utilizadas para cubrir a los sicarios de Bush y a sus cómplices europeos.

Del informe encargado por el Consejo de Europa, resulta claro que la OTAN fue el instrumento de que se sirvieron Bush y su equipo, para asegurarse la complicidad de órganos fundamentales de los Estados europeos, en lo que es una traición a todas las leyes y principios democráticos, a la soberanía y seguridad de nuestros países.

¿Qué va a pasar ahora? ¿Qué van a hacer los políticos europeos, van a callar y a obedecer en silencio las consignas de Washington?

¿Qué van a hacer los medios de comunicación? ¿Van a enterrar la noticia, como han hecho con otras del mismo cariz, a la mayor gloria de Bush?

Se trata de algo muy serio que descubre una realidad: que la OTAN, desaparecido el régimen soviético, se ha convertido exclusivamente en un instrumento de control y de utilización de los aparatos de Estado europeos, de funcionamiento más oscuro, contra los principios democráticos que los ciudadanos debemos salvaguardar a toda costa.

La existencia de la OTAN carece ya de todo sentido. Es un desecho del pasado. Alguien tendrá que empezar a poner el cascabel al gato.

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