Hemeroteca Esta semana
 
Nº 745 - 11/6/2007

López Aguilar, Puras, Fernández Vara y Barreda renuevan el poder territorial del PSOE


NUEVOS BARONES PARA UNAS GENERALES

Con mayoría absoluta o pendientes de pactos, los nuevos barones del PSOE se perfilan como la fuerza territorial en la que deberá apoyarse José Luis Rodríguez Zapatero de cara a las generales de 2008. Guillermo Fernández Vara en Extremadura y José María Barreda en Castilla-La Mancha han superado con nota su primer combate electoral en las autonómicas. Juan Fernando López Aguilar en Canarias y Fernando Puras en Navarra ultiman sus contactos con el resto de fuerzas políticas en sus respectivas Comunidades para hacer posible su investidura. La época en la que los tres tenores socialistas llevaban la voz cantante ha concluido y para dar paso a la nueva era de los barones ZP.

Por Virginia Miranda

N i su proclamación como secretario general del PSOE en 2000, ni siquiera su triunfo electoral en 2004, le otorgaron una victoria moral en las filas socialistas. Hasta que no ha conseguido renovar el poder territorial, José Luis Rodríguez Zapatero no ha podido tomar definitivamente las riendas de su partido. Tras el 27-M, la debacle de Madrid se ha interpretado como un fracaso del presidente. Que una de sus apuestas personales se haya dado soberano batacazo en los comicios, el candidato a la alcaldía de la capital, Miguel Sebastián, ha querido interpretarse como un síntoma de que los ciudadanos no están conformes con su política y que podría tener los días contados en el Palacio de La Moncloa. Pero esa no deja de ser una lectura sesgada; también Juan Fernand López Aguilar fue elegido candidato del PSOE en Canarias por su amigo Zapatero y, de no torcerse las cosas, acabará siendo investido presidente. Y el Gobierno de la Comunidad Foral de Navarra depende en buena medida de la decisión final de Fernando Puras, que también ha optado al cargo de je fe de un Ejecutivo autonómico gracias a la intervención directa de Ferraz. Por otra parte, en los tradicionales feudos socialistas con Andalucía, Extremadura y Castilla-La Mancha, Guillermo Fernández Vara y José María Barreda han demostrado que en el PSOE regional de ambas autonomías hay vida más allá de sus históricos dirigentes, Juan Carlos Rodríguez Ibarra y José Bono. Sin desmerecer el toque de atención que le han dado los madrileños o los valencianos a Zapatero, el partido no sólo ha repetido en las Comunidades en las que ya gobierna, sino que está a punto de ampliar su cuota de poder territorial y en eso es en lo que tratará de apoyarse la formación para ganar de nuevo las generales en 2008.

Al presidente le costó arrancarle el sí quiero a su ministro de Justicia y otrora secretario de Política Municipal y Libertades Públicas del PSOE. Hacía tiempo que López Aguilar se había despedido de las islas y en sus planes no entraba abandonar el Consejo de Ministros para regresar a Canarias con undestino incierto. Pero a un jefe del Ejecutivo no se le pueden dar largas por mucho tiempo y, ante sus reiteradas peticiones para que fuera el candidato socialista a la presidencia autonómica, tuvo que acabar dando su brazo a torcer. Pronto se dio cuenta de que en el fondo no había sido tan mala idea. Las encuestas le eran favorables y el pasado 27 de mayo logró darle la vuelta al marcador de forma espectacular. El PSC-PSOE pasó de ser la tercera fuerza política a ser la primera con 26 diputados, una cifra que hasta entonces no había logrado ningún partido en las islas, con una diferencia de más de 100.000 votos respecto a Coalición Canaria y el Partido Popular. Sin embargo, el equilibrio de poder entre las tres formaciones está muy fragmentado en el archipiélago y es prácticamente imposible alcanzar mayoría absoluta para ser investido presidente sin necesidad de pactos o acuerdos de gobernabilidad. De modo que desde el 28 de mayo, el candidato socialista ha mantenido encuentros y contactos para buscar el apoyo de CC y evitar que los nacionalistas y los populares le cierren el paso.

De lograr un acuerdo con el partido de Paulino Rivero o asegurarse al menos que no impedirá su nombramiento como nuevo presidente canario, López Aguilar se enfrentará a dos prioridades específicas de las islas –en su programa aparecen temas comunes con los socialistas de otras autonomías como acabar con las listas de espera en Sanidad, proveer a los jóvenes viviendas asequibles o aumentar las prestaciones sociales–: que Canarias diseñe el papel que debe jugar ante el desafío de la inmigración y conseguir la aprobación del Estatuto de Autonomía en las Cortes Generales. Éste último asunto ha sido precisamente tema de discordia entre López Aguilar y Rivero, después de que el socialista se preguntara "qué viabilidad" tendría la reforma estatutaria "si no está apoyada por el PSOE", lo que el secretario de Organización de CC, José Miguel Barragán, ha definido como un intento de "condicionar el Estatuto a estar en el próximo Gobierno".

Si el ex ministro de Justicia ha sido la apuesta de Zapatero en Canarias, Fernando Puras ha sido la de Ferraz en Navarra. Fue el secretario de Organización del PSOE, José Blanco, quien intercedió personalmente para que el secretario general del PSN, Carlos Chivite, desistiera de su intención de concurrir a las elecciones para dejar paso a otro dirigente más proclive a los pactos con Nafarroa Bai, la coalición de partidos nacionalistas en la Comunidad Foral liderada por Patxi Zabaleta, para desbancar del poder a UPN. Hasta que fuera designado candidato el pasado 30 de septiembre, Puras era un desconocido fuera del territorio navarro. Entre 1995 y 1996 fue consejero de Salud y Bienestar Social durante el tripartito presidido por Javier Otano (PSN-CDN-EA). Tras los comicios autonómicos celebrados en 2003 resultó elegido parlamentario foral y designado portavoz del grupo parlamentario socialista y portavoz del PSN-PSOE en la Comisión de Régimen Foral, Convivencia y Solidaridad. Tras el Congreso de 2004 de la Ejecutiva del PSN, que se saldó con la salida de Juan José Lizarbe de la secretaría general y la elección de Carlos Chivite para el cargo, ocupó la Secretaría de Política Institucional de la Ejecutiva del PSN.

Tras formalizar su candidatura, Miguel Sanz, presidente de Navarra, y el Partido Popular de Mariano Rajoy, hicieron campañacontra su supuesta intención de entregar a la Comunidad Foral a los intereses de los nacionalistas. Sin embargo, Fernando Puras, que siempre ha negado su intención de cambiar el estatus de la autonomía, nunca admitió de forma explícita que fuera a pactar con Nafarroa Bai, emplazando al resto de partidos a la celebración de los comicios del 27 de mayo para hacerles saber cuál sería finalmente su decisión. Han pasado dos semanas de aquello y aún sigue manteniendo contactos con UPN, que ha cambiado su discurso para tender puentes a los socialistas, y con NaBai. El partido de Sanz sigue siendo la primera fuerza en la Comunidad, pero su sensible retroceso y el espectacular ascenso de las fuerzas integradas en la coalición nacionalista han convertido a Puras en el hombre clave para formar Gobierno. El candidato del PSN ha recordado que los dos pilares de su discurso y de sus planes, de ser finalmente investido presidente, son el respetó al marco institucional de Navarra y las políticas sociales. A este respecto dice que Nafarroa Bai bajó su perfil nacionalista durante la reciente campaña electoral, aspecto en el que "habría dificultades muy importantes", para poner "el acento en las políticas sociales".

El comunicado de ETA formalizando el fin del alto el fuego no parece haber influido en el proceso, y parte de los interesados –socialistas y nacionalistas– alegan que la banda terrorista no puede alterar la agenda política de los partidos. Sin embargo, Puras aún no ha querido desvelar sus intenciones e insiste en que hacen falta más reuniones. No tanto para saber qué hacer en Navarra como qué ocurrirá finalmente en Pamplona. Zabaleta condiciona el acuerdo en la Comunidad al que pueda alcanzarse en la capital autonómica, donde la mayoría absoluta pasa por coaligarse con ANV. A este respecto, Puras ha manifestado que "nosotros ya dijimos que para la elección de la alcaldía por parte del PSN no serían determinantes los votos de ANV y que otro tipo de hipótesis no se habían contemplado", añadiendo que ese escenario "sigue inalterado, porque no lo hemos contemplado nunca y no lo contemplamos ahora".

Los casos de Guillermo Fernández Vara en Extremadura y José María Barreda en Castilla-La Mancha no entrañan las dificultades de sus compañeros. Cuando se entrevistó con Zapatero en Ferraz tras su designación como candidato, el consejero de Sanidad en funciones de la Junta, hijo político del aún presidente Juan Carlos Rodríguez Ibarra, le entregó un sobre cerrado con el número de diputados que lograría el 27-M. Se dijo que le había prometido al presidente mejorar los últimos resultados de su antecesor, aunque él confesó discretamente que "ese secreto no se revelará hasta que pasen las elecciones. Lo que sí puedo decir es que le llevé esa carta para que estuviera tranquilo, comprometiéndome a obtener determinados resultados si podía contar con su ayuda [ver su entrevista en el número 712 de EL SIGLO]". Lo cierto es que el sucesor de uno de los barones territoriales del PSOE de mayor peso político sí ha mejorado respecto a 2003, sacándole un punto de ventaja al veterano dirigente. Entre los planes de Gobierno de Fernández Vara, de quien dicen es un político moderado, dialogante y hábil en las distancias cortas, modelo de socialista del agrado de Zapatero, destaca la mejora de las infraestructuras con vistas a incrementar el crecimiento empresarial y turístico.

Barreda ya tiene experiencia de Gobierno. Tras la marcha de José Bono al Ministerio de Defensa en abril de 2004, el hasta entonces vicepresidente castellano-manchego se encontró con el reto de sustituir a uno de los pesos pesados del partido. Pero ha sido ahora, el pasado 27 de mayo, cuando ha tenido que enfrentarse por primera vez al veredicto de los ciudadanos, que han dado al PSOE su séptima mayoría absoluta en la región, aunque la candidata del Partido Popular, María Dolores de Cospedal, le ha arrebatado tres escaños. El presidente autonómico es un hombre de Bono, y sus opiniones sobre el debate territorial o los pactos con los nacionalistas son coincidentes. Sin embargo, el carácter de José María Barreda le mantiene más alejado de los focos que a su antecesor y sobre todo de las polémicas, fundamentalmente de aquellas que le puedan enfrentar al inquilino de La Moncloa. Lo que no quiere decir que se amilane cuando se trata de defender los intereses de su Comunidad, como es el caso del agua. De cara a la próxima legislatura, el jefe del Ejecutivo castellano-manchego, como el extremeño, tiene previsto mejorar la red de comunicaciones por carretera, y ya ha advertido que seguirá defendiendo los recursos hídricos de la región. A este respecto, el Estatuto de Autonomía, pendiente de admisión a trámite en el Congreso, será sin duda su gran proyecto de cara al comienzo de la legislatura, fundamentalmente en lo que atañe a su articulado adicional relativo a la fecha de caducidad del Trasvase Tajo-Segura, una de sus principales reivindicaciones.

López Aguilar, Puras, Fernández Vara y Barreda representan la renovación del poder territorial del PSOE, la de unos nombres y la de una forma de hacer política que ha prevalecido durante décadas. Ahora le toca el turno a los "barones ZP", los que deberán allanarle el camino desde ahora y hasta las generales de 2008.


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