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Nº
745 - 11 de junio de 2007 |
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| Hemeroteca | Esta semana |
De la responsabilidad política que exige
En la Televisión de Federico estuvo Jaime Mayor Oreja la noche del martes día 5 de junio, cuando empezaba o estaba a punto de empezar el reencuentro de ETA con las armas. Era La hora de Federico, que así se denomina este programa semanal. Allí había acudido en el estreno, una semana antes, Esperanza Aguirre, la presidenta de la Comunidad de Madrid, tras su éxito electoral del 27-M. Esperanza fue, al fin y al cabo, quien le facilitó a Federico su acceso como propietario a un canal de televisión. Federico empieza a ser omnipresente. Ocupa la franja matinal de la COPE, controla el diario electrónico Libertad Digital y le han regalado una televisión. Es todavía un pequeño Murdoch, pero ya irá creciendo. Cuenta con relevantes apoyos políticos en la derecha más neocon, desde José María Aznar a toda la plana mayor ortodoxa del Partido Popular. Esperanza y él alardean públicamente de sus buenas relaciones personales. Ella le lanza requiebros alabando su tarea periodística. Por cierto, Aznar, quien sigue siendo amigo de Federico, está que se sale, últimamente. Asesora a Murdoch, prospera en el mundo de los negocios hasta haberse convertido en personaje de relieve en el ámbito privilegiado de los paraísos fiscales y promueve actos de homenaje a los disidentes frente a las dictaduras con George W. Bush. Otra vez juntos, Aznar y Bush, Bush y Aznar, tanto monta, monta tanto”. Era la primera vez que España, desde el siglo XVIII, estaba en el centro de los asuntos mundiales”, ha recordado el ex presidente con añoranza de aquellos memorables días de trasiego por Latinoamérica, cuando se dedicaba a vender a los mandatarios de Chile y México, entre otros, las excelencias de la inminente guerra de Iraq. Eran los tiempos felices, para él, de las Azores, cuando trataba también de explicar a los españolitos de a pie las razones por las que se había comprometido con la noble causa de la libertad made in USA. “Hemos sacado a España del rincón de la historia”, afirmaba como si él fuera la reencarnación del emperador Carlos I de España y V de Alemania o, al menos, la de su hijo Felipe II. Jaime Mayor Oreja, en el aludido programa de Jiménez Losantos, cumplió con brillantez su papel de ideólogo en la batalla contra el terrorismo etarra y, de paso, contra el nacionalismo vasco. Esta asignatura es su especialidad y la desarrolla con contundencia dialéctica y expositiva. “No se le puede pedir al PP que no recuerde que aquí hay una responsabilidad política”, afirmó Mayor Oreja. Porque la ruptura del alto el fuego no sólo tiene culpables en la organización terrorista. Hay culpables también que ocupan carteras ministeriales y, sobre todo, el culpable máximo es José Luis Rodríguez Zapatero. Como el proceso de paz, roto finalmente por ETA, fue un proceso de claudicación, cesión y rendición del Estado de Derecho, que está en manos del Gobierno actual, el ex ministro de Aznar y, en el presente, eurodiputado, considera que hay que exigir responsabilidades políticas a Zapatero. Pronto escuchará Zapatero su “!Váyase, Sr. Zapatero!”. El responsable de los atentados que se nos vienen encima es Zapatero porque, según Mayor Oreja, “ETA está legalizada, el PCTV en el Parlamento vasco y ANV en los Ayuntamientos”. Nunca un presidente del Gobierno había legalizado a ETA. Zapatero, sí. “Hoy estamos mucho peor, todo lo contrario de lo que decía Zapatero hace tres años”, añadió en la conversación televisada con Federico. ¿Cómo estábamos cuando a finales de 1999 ETA hizo lo mismo que ahora y terminó con la tregua?” No sé con exactitud cómo estábamos entonces, pero lo cierto es que ETA regresó a los asesinatos, murió mucha gente y hubo en Euskadi mucho dolor, y en el conjunto de España lo hubo también. Estuvimos mucho peor de lo que decía Aznar cuando ETA anunció su tregua. Así fue y todo el mundo entendió que la culpa no era de Aznar, sino de los terroristas. Ningún ministro de Interior de los Gobiernos de González compareció en la televisión para acusar a Aznar y exigirle responsabilidades políticas. Mayor Oreja el 23 de enero del año 2000 hizo unas declaraciones a la agencia EFE. Las hizo en medio de la manifestación contra ETA que tuvo lugar en Madrid y en la que participaron todos los partidos democráticos. Había ETA matado por vez primera tras la tregua. La víctima había sido un militar. Y Mayor Oreja dijo: “El Gobierno está dispuesto a dialogar en la medida que ETA no mate”. ¿Cuántas barbaridades no diría Oreja ahora si el ministro del Interior, Pérez Rubalcaba, dijera, tras el primer atentado que perpetre en los próximos días o semanas ETA, que el Gobierno estaría dispuesto a dialogar en la medida que los etarras dejaran de matar? ¡No se puede dialogar con los asesinos!, ha clamado el PP durante el período del alto el fuego. Pero el PP dialogó, negoció, movió presos, facilitó expatriaciones, recortó la pena a De Juana Chaos y, al final, fracasó. Nadie abrió la boca para reprocharle a Aznar su fracaso. Porque en aquella época los españoles de cualquier color político entendían, a diferencia de cuanto ha hecho en la actualidad el PP, que el fracaso de Aznar era el fracaso de todos. Y que los culpables eran los matones adscritos a la banda terrorista llamada ETA. Luis G. del Cañuelo |
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