Del periodista González y del político
Basagoiti
Cayetano González, alter ego mediático de
Jaime Mayor Oreja, como lo es Isabel San Sebastián, escribe también y
regularmente en el diario El Mundo. Analizó hace unos días las elecciones
municipales y autonómicas y, naturalmente, hizo una vez más hincapié en su
discurso catastrofista respecto a la política de José Luis Rodríguez Zapatero
en lo concerniente al terrorismo etarra. Así, y tras asegurar que, “por
ejemplo, Rajoy tiene motivos para estar más contento que triste”, precisaba
que “ETA-Batasuna también tiene muchos más motivos de alegría que de pesar”.
Las razones de la satisfacción de Rajoy
eran las siguientes: “Después de que desde el Gobierno y sus aledaños
mediáticos hayan intentado en estos tres años la laminación y la expulsión del
mapa político del PP, ahora resulta que le gana las elecciones al PSOE por una
diferencia de 155.991 votos, siendo la primera vez en nuestra historia reciente
que un presidente del Gobierno pierde las primeras elecciones municipales que
se celebran tras su llegada a La Moncloa. Un triunfo que otorga al líder del PP
la pole position en su particular pero decisiva carrera con Zapatero y que se
sustanciará en las próximas elecciones generales”.
Pero en las primeras elecciones
municipales de Aznar, que tuvieron lugar el año 1999, y aunque el PP ganara en
las urnas, ya se produjo para los conservadores una pérdida significativa de
ciudades y de alguna autonomía, lo que sucedió cuatro años después, 1995, de
que la derecha hubiera abrumadoramente barrido del mapa a la potente hegemonía
socialista, que procedía de 1979, 1983 y 1987. González elude, por lo demás,
referirse a las elecciones locales de 2003. Me permito modestamente recordarle
que en ésas, las del mencionado año 2003, triunfó por una cifra similar a la de
ahora el PSOE, circunstancia que fue despreciada, minimizada, ridiculizada y
hasta negada públicamente por el Partido Popular.
¿Y cuáles son los fundamentos de la
“alegría” de ETA-Batasuna? González argumenta que “han vuelto a las
instituciones a través de la tapadera de ANV, gracias a Zapatero y a su fiel
escudero, el fiscal general del Gobierno, que no del Estado, Cándido Conde-Pumpido.”
Y concreta que “pueden llegar a gobernar en 40 ayuntamientos del País Vasco y
de Navarra; gestionarán unos 250 millones de euros anuales en los mismos y
recibirán unas sustanciosas ayudas económicas por vía oficial, que unidas a las
que consiguen a través de la extorsión, por la vía del impuesto revolucionario,
garantizarán la viabilidad de su mafioso proyecto totalitario”.
Repasa este periodista mayororejista la
situación y concluye que “la banda terrorista sabe que, ahora más que nunca,
está en sus manos la administración de los tiempos, que es una forma más fina
de decir que tiene a Zapatero cogido por ciertas partes”. Muy preocupado por el
futuro, se pregunta González: “Y los españoles, ¿cómo están en su conjunto
después de estas elecciones? Seguramente también la procesión irá por barrios,
pero sin duda que muchos conciudadanos que creen en España y en la dignidad del
Estado de Derecho estarán sumamente preocupados por la vuelta de ETA a las
instituciones, por la falta de libertad que se ha vuelto a poner de manifiesto
en la campaña y el día de las elecciones en el País Vasco y porque Navarra
pueda ser abocada por mor de la negociación política de Zapatero con ETA a una
situación sociopolítica que la debilitará como parte importante que es de
España”.
Es una lástima que Cayetano González,
antes de lanzarse a escribir estas cosas, que son de carril o de guión de
campaña del PP, no se hubiera tomado la molestia de, por sí solo, indagar en la
sociedad vasca sobre el grado de aprobación que merece a los vascos la política
de Zapatero en torno a ETA y Batasuna. El esfuerzo de González no habría sido
ni complicado ni excesivo. El mismo día que El Mundo publicaba su comentario en
El País figuraba una interesante crónica, firmada por A. Uriona, y fechada en
Bilbao. En la crónica aludida se podía leer lo que transcribo: “El presidente
del Partido Popular en Vizcaya, Antonio Basagoiti, expresó ayer una versión
diferente a la de Mariano Rajoy sobre los resultados electorales en Euskadi.
Aseguró que se evidencia que a una parte de la sociedad vasca “no le ha
parecido tan mal el proceso de negociación con ETA y la presencia de Batasuna
en las urnas” y que esta reflexión debe ser tenida en cuenta por el PP. “Hay
que se conscientes de la realidad”, dijo, como forma de que los populares mejoren su “discurso, política y planteamientos”.
Cauto y prudente, procurando no salirse
demasiado de la ortodoxia del PP, lo que le hubiera podido costar muy caro,
porque las disidencias son siempre peligrosas y más en un partido tan
radicalizado como es el popular, Basagoiti no dejó de arremeter contra el
proceso de paz, al que calificó de “nefasto” y “erróneo para la paz y la
libertad”. Y agregó que la postura de su partido en este asunto “es de máxima
importancia”, ya que, según dijo, “es la única alternativa a negociar y ceder
con ETA”. Es decir, Basagoiti trató de guardar la ropa, mientras nadaba. Pero
ello no le impidió reiterar una consideración sensata: “Hay que ser conscientes
de lo que piensa la gente para reaccionar adecuadamente”. Lo ves, Cayetano
González, incluso en el partido con el que te identificas hay personas con
capacidad para una visión más amplia, más panorámica de lo que ocurre. “Hay
que ser conscientes de la realidad”, que es una certera norma de conducta.
Luis G. del Cañuelo |