Nº 743 - 28 de mayo de 2007
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La renovación de la izquierda europea (y II)

por Juan Antonio Barrio

En el anterior artículo dejábamos pendiente la descripción de las distintas posibilidades de la izquierda europea a propósito de las recientes elecciones francesas. A mi juicio, caben tres actitudes-tipo, quizás con algunas tipologías intermedias. Veamos:
Respuesta uno: Yo la denominaría El Alámo, es decir, una actitud básicamente resistencialista: no hay que cambiar nada; si acaso falla la comunicación, o habrá que esperar a que empeore la situación económica para que haya una posición crítica de izquierdas que presione a favor de una respuesta "verdaderamente" de izquierdas, o bien el cambio climático, o bien la certeza de que la siguiente generación vivirá peor llevarán a "circunstancias objetivas" favorables a esa solución.

Respuesta dos: La que los comunistas denominarían liquidacionista, con diversas variantes. La base social de la izquierda habría cambiado decisivamente y la única manera de atraer al centro sería confundirse con él o bien, en un solo partido, (Partido Demócrata Italiano, resultante de la fusión de la Margarita y los Demócratas de Izquierda), o bien mediante una adecuada política de alianzas para formar gobierno, sea en posición de minoría mayoritaria (Austria) o, más difícil todavía, en posición gubernamental pero minoritaria como el SPD en Alemania o el partido socialdemócrata PvdA en Holanda.

Respuesta tres: Como suele suceder, me apunto a esta tercera respuesta. Que no "tercera vía", aunque estoy de acuerdo con la idea de Giddens ("La década de Blair", El País, 12-5-07) en el sentido de que "se trata de mover el centro hacia la izquierda" (y no al revés, añadiría). Ahora bien, ¿qué es la izquierda hoy en día? Muchas cosas, claro. Y sería • absolutamente prepotente o absurdo intentar definir una cosa tan compleja de forma simplista. Pero, por lo menos, debería marcarse alguna línea roja.

Primera línea roja: La política económica y social. No creo que pueda haber política de izquierda sin cuestionamiento de la estructura económica global: otra globalización económica tiene que ser posible para que otro mundo lo sea. Aunque el incremento de la Ayuda al Desarrollo es esencial, no es suficiente. La visión de la economía de mercado de izquierdas no puede ser indiferenciada de la de la derecha. Algunos apuntes en esa visión socioeconómica europea de izquierda: una economía basada en calidad de producto/servicio y no en bajos salarios. Economía de alto valor añadido basado en l+d+i y no en economía especulativa, por ejemplo los hedge funds (fondos especulativos o de alto riesgo) que solo persiguen el rendimiento a corto plazo (ver "Análisis crítico sobre los hedge funds" de 'la eurodiputada holandesa leke van den Burq y Paul Nyrup Rasmussen, danés, presidente del Partido Socialista Europeo).

Un Estado con suficiencia fiscal, ingresos fiscales suficientes para ampliar derechos de ciudadanía y mantener el estado de bienestar. Unas empresas que, además opten por una responsabilidad social corporativa en cuanto a su principal actividad, incluyendo un desarrollo sostenible medioambientalmente y la participación de los trabajadores en el proceso de toma de decisiones "más allá de las simples obligaciones de información y consulta", como en la declaración conjunta recientemente firmada por el PS francés y el SPD alemán. El mismo informe aboga por la necesidad de que el BCE (Banco Central Europeo) tenga entre sus objetivos "el crecimiento y el empleo", no sólo la inflación.

Segunda línea roja: No descartar política de alianzas hacia la izquierda. Por ejemplo, tanto en Alemania como en Holanda hay dos formaciones políticas a la izquierda de la social democracia tradicional. El SP en Holanda (secretario general: Marijnissen) y la Izquierda en Alemania (Oscar Lafontaine). En el primer caso, en Holanda, la suma de los escaños de izquierda no proporciona mayoría, ni siquiera con los verdes. En Alemania, sin embargo, sí. Pero Oscar Lafontaine, viene de las filas del propio SPD, lo que hizo imposible el acuerdo. Pues bien: en mi opinión sería absolutamente imprescindible para las formaciones socialdemócratas tradicionales afirmar la posibilidad de una extensión de las alianzas hacia estas formaciones y los ecologistas. En caso contrario, las posibilidades de crecimiento de estos partidos aumentarán (como ya ha ocurrido en Alemania en las recientes elecciones de Bremen) y las posibilidades de crisis por indiferenciación con la derecha y por "complicidad" con políticas de ajuste neoliberales aumentarán también correlativamente para el PvdA holandés y el SPD alemán.

El Partido Socialista Obrero Español tiene una importante posibilidad de influir en este importantísimo debate al haber eludido hasta ahora muchos de estos errores. Pero será necesario un mayor liderazgo en Europa y una mayor formulación en positivo de los objetivos a medio y largo plazo.


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