Nº 742 - 21 de mayo de 2007
 
Hemeroteca Esta semana

De ‘ABC’, de Zarzalejos

Inteligente portada de ABC, la del martes 15 de mayo, festividad de San Isidro. A toda página: “Pumpido niega ahora que el apoyo de Batasuna sirva para ilegalizar ANV”. Subtítulos: “La formación asume públicamente la defensa del programa proetarra. Documentos de ANV mantienen exigencias de Telesforo Monzón, como “liberar a todos los prisioneros de guerra” Es verdad. Pumpido había efectuado, días antes, en El País una serie de consideraciones que ocupaban un recuadro en la portada citada de ABC, foto del fiscal general del Estado incluida. Esto fue lo que dijera Pumpido: “Si los líderes de Batasuna se manifiestan de manera que ANV es su opción, naturalmente este comportamiento podría ser un indicio adicional para su futura ilegalización o, incluso, para su suspensión por la vía penal, que puede hacerse en cualquier momento, incluso antes de las elecciones”.

Le ha sucedido a Conde Pumpido aquello de que “por la boca muere el pez”. Este hombre parece empeñado en convertirse en un fiscal mediático y, por consiguiente, famoso. Le empieza a pasar lo mismo que, salvadas las circunstancias, le aconteció al magistrado Baltasar Garzón cuya popularidad se asemeja a la de Isabel Pantoja, quien vuelve a estar de actualidad, si es que en alguna ocasión ha dejado de estarlo, hasta el extremo de que relevantes sectores de la derecha española intentan presentar a la tonadillera como una especie de heroína, perseguida por el nauseabundo zapaterismo. Garzón también continúa siendo una suerte de Gary Cooper que aún no está en los cielos y, en cambio, ya disfruta de portentosa celebridad. Hablando de Garzón, todo hay que decirlo, su imagen ha quedado empañada por la resolución del Tribunal Europeo de los Derechos Humanos, radicado en la ciudad de Estrasburgo, que deja a caer de un burro la instrucción del caso Marey, llevada a cabo por Garzón. No sólo sale tocado Garzón de las resoluciones de ese Tribunal. Otros, como Conde-Pumpido, Martín Pallín y algunos más, todos ellos sesudos jueces del Supremo, deben de estar con mal sabor de boca, una cierta inquietud y algún que otro insomnio.  Los GAL han comenzado a provocar sorpresas desagradables, y eso que la mayoría de los medios han mirado hacia otra parte y han silenciado, o difuminado, lo que es un espectacular cambio de rumbo en relación a los malditos GAL.

Volvamos no obstante al diario ABC. Habilidad sin duda en la portada, mientras en el interior la prosa plúmbea y repetitiva  del zarzalejismo domina las planas de opinión. Abundan hasta la saciedad cotidiana las diatribas contra el Gobierno Zapatero. Un editorial ataca a Pumpido. Hemos subrayado que se equivocó yéndose de la lengua, pero de ahí a sostener como hace el periódico madrileño de Vocento que “el Estado de Derecho funciona cuando las instituciones encargadas de velar por él son leales con el mandato constitucional de aplicar las leyes (…) Y Pumpido no está siendo leal con la Constitución ni con el Ministerio Fiscal” no deja de ser un mayúsculo disparate. Como lo es este otro párrafo: “El blindaje a ANV es sólo la gota que colma el vaso, ya repleto después de la indigna excarcelación de De Juana Chaos y de la absolución regalada a Arnaldo Otegi, precedidas de tomas de posición en contra de medidas cautelares contra dirigentes batasunos que, a pesar de la sentencia de ilegalización, siguen haciendo política en nombre de Batasuna”.

Pero el editorial de incienso y panegírico destinado a Benedicto XVI desborda los límites de la carcunda abeceril. Estremecido ante Su Santidad, Zarzalejos, que sigue procurando parecer el más católico de entre los periodistas peperos en su peculiar combate contra los locutores de la COPE, escribe cosas como éstas: “La triste herencia del marxismo y la preocupación ante las formas autoritarias de gobierno estuvieron presentes sin rodeos ni ambigüedades en los discursos del Pontífice. Benedicto XVI no olvida, por supuesto, la realidad socioeconómica y de ahí su llamamiento para luchar contra la miseria y las estructuras sociales injustas. Sin embargo, tiene muy claro que la solución no está en volver la vista hacia un pasado imaginario ni en defender proyectos ideológicos dogmáticos y fracasados. Muy al contrario, el futuro está en la justicia y la solidaridad, haciendo de Iberoámerica “el continente del amor”. A ese modelo desea contribuir la Iglesia, siguiendo la enseñanza del Papa”.

Es una lástima que Zarzalejos no nos haya explicado con precisión si en ese concepto idílico de hacer de América del Sur y del Centro un “continente del amor” cabe introducir el empleo o no del condón o de la píldora del día después. También convendría que nos aclarara el director de ABC en qué lugar de América es posible referirse, sin violar la historia y violentar la verdad, a la “triste herencia del marxismo”, al margen de la excepción cubana acerca de la cual podría incluirse, como herencia y como situación aún actual, el bloqueo inhumano llevado a cabo por los EE UU. ¿Por qué alude Zarzalejos a la herencia del marxismo (inexistente) y no a la de los dictadores sangrientos, como Pinochet o los Videla? Cualquier día de estos a Zarzalejos lo hace Benedicto cardenal primado de España. Todo se andará.

Luis G. del Cañuelo

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