| Hemeroteca |
![]() |
|
| Nº 741 -14 de mayo de 2007 |
|
Un izquierda para la alternativa
por Santiago Carrillo L
a mayoría de los franceses, en unas elecciones notables por la altísima participación, ha dado su El resultado de estas elecciones ha venido a poner de manifiesto la crisis que atraviesa la izquierda y no sólo en Francia. Una crisis de identidad que acusa los destrozos causados en ella por la ofensiva de la ideología liberal, que tras el fracaso de la experiencia soviética ha afectado también a los partidos socialistas y socialdemócratas. Mientras los partidos comunistas que no supieron advertir a tiempo la corrupción del sistema soviético, con el que habían aparecido identificados hasta el fin, quedaban reducidos a la más mínima porción electoral, los partidos socialistas y socialdemócratas fueron penetrados seriamente por la ideología liberal. Blair y los laboralistas ingleses, uniéndose
a Bush en la aventura iraquí fueron la expresión Aunque es cierto que los nuevos desarrollos del capitalismo han modificado la situación de lo que históricamente fue el proletariado y las fronteras de clase parecen más confusas, la crisis de la izquierda no se debe solamente a este hecho objetivo, sino a las dificultades que ésta no ha sabido superar todavía para enfocar sus planteamientos ideológicos y sus instrumentos políticos, adaptándolos a las nuevas realidades. Esto ha favorecido la extensión de la idea de que más allá del capitalismo no hay ninguna formación social posible. Sin embargo, el capitalismo sigue siendo un sistema que mantiene una situación de desigualdad y de opresión en el mundo; de guerras injustas, de nuevos problemas, incluida la ruina y el agotamiento del planeta, que exigen cambios sociales y políticos, reformas revolucionarias del sistema, de los que depende incluso el futuro de la especie humana. Ségolène Royal, en el discurso que pronunció al reconocer la victoria de Sarkozy, tuvo palabras muy certeras al plantear que ese resultado planteaba la necesidad de una renovación de la izquierda y que esa era la condición necesaria para modificar la situación en un futuro predecible. Esa es la lección que la izquierda debe sacar de acontecimientos como el sucedido la semana pasada en Francia. Pero hay que ir en esa renovación hasta el fondo, hasta la raíz. Hay divisiones que vienen del pasado y que hoy son injustificables; hay aparatos burócratas y partidistas generadores de prácticas politiqueras que son un obstáculo a la renovación, hay inclinaciones a pensar que para vencer a la derecha es preciso copiarle y borrar las diferencias con ella, lo que lleva a la gente a pensar que da lo mismo votar a unos que a otros, porque todos son iguales. La izquierda tiene que unirse y renovar ideas e instrumentos, superando el pasado, sin renunciar a los grandes ideales de libertad, igualdad y fraternidad, hoy más necesarios todavía que ayer, que han sustentado históricamente la acción de las fuerzas de progreso. La tarea no es fácil y requiere la movilización del mundo del trabajo y del mundo de la cultura y la ciencia. Este último tiene una responsabilidad particular: él debe ser la vanguardia en la conformación del pensamiento que debe llevar a cabo un auténtico cambio en el mundo. |
| Hemeroteca |
| © El Punto Prensa, S.A. Plaza de España, 18 28008 Madrid. Tfno: 34 91 516 08 14/15/08 E-mail: siglo@elsiglo-eu.com |
