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 Nº 740 - 7 de mayo de 2007

Sampedro cumple 90 años

por Carlos Berzosa

EI 1 de febrero José Luis Sampedro cumplió 90 años, pero como se encontraba invernando en las Islas Canarias los amigos no pudimos celebrarlo con él como hubiera sido nuestro deseo. No obstante, le escribimos unas páginas que ahora se pueden leer, pues con el nombre de Perfiles de José Luis Sampedro han sido publicadas por el Departamento de Economía Aplicada I de la Universidad de Sevilla y la Fundación Caja San Fernando.

En este pequeño libro se encuentran firmas como las de Saramago, Castilla del Pino, Lledó, Beiras, García Montero, Almudena Grandes, Carmen Alborch, Ángeles Caso y otros más, a quienes ruego que perdonen que no les cite pues haría un tanto larga esta lista. Es una publicación que resulta muy saludable tanto por el número como por la calidad de quienes escriben, nombres relevantes del mundo de la literatura, de la filosofía y de la ciencia económica. Leer esas páginas es una verdadera fiesta intelectual debido a lo grato que siempre resulta ojear felicitaciones salidas de la pluma de personas tan ilustres, que al tiempo nos descubren el lado humano de un personaje tan peculiar como Sampedro, su valía intelectual y lo importante que ha sido para nuestra universidad y para la cultura española por sus destacadas contribuciones literarias y en el campo de la economía.

El pasado 19 de abril el Círculo de Lectores organizó una fiesta de homenaje por su cumpleaños, en la que participamos amigos, compañeros, familiares y escritores hablando unos minutos sobre él, recordando anécdotas, expresando nuestros sentimientos de cariño hacia su persona y lo mucho que representó para tantos de nosotros. Intervino el doctor Valentín Fuster, quien lo trató en el hospital Monte Sinaí de Nueva York cuando fue ingresado más cerca de la muerte que de la vida. A él le debemos en gran parte que Sampedro siga con nosotros. Unas horas antes de la intervención de Fuster y de la mía, que quedaron para el final, me cupo el gran honor de investir doctor honoris causa de la Universidad Complutense a este magnífico médico e investigador que ha triunfado allende de nuestras fronteras, ni más ni menos que en Estados Unidos.

En la facultad donde yo estudié, Ciencias Políticas, Económicas y Comerciales de la Universidad Complutense, su forma de dar las clases, su erudición, su manera de enfocar la economía dejó una impronta y una huella inolvidables en las numerosas generaciones de estudiantes que en la década de los cincuenta y de los sesenta tuvimos la suerte de tenerlo como profesor y maestro. En el ejercicio de la docencia sus cualidades pedagógicas e intelectuales eran realmente estimables, y sus conocimientos eran tan imponentes que no resulta fácil encontrar ejemplos similares en la universidad española, ni en la de antes ni en la de ahora. Era enormemente seductor con su gran habilidad oratoria, pero, además, hacía pensar, reflexionar, e introducía dudas sobre los esquemas mentales que se habían configurado a lo largo del bachillerato y en la propia universidad. En concreto, nos enseñaba a los que tuvimos la suerte de haber sido sus alumnos a ser nosotros mismos. Algo realmente impagable.

Su visión económica en los años de docencia estuvo marcada por la heterodoxia, tanto en el enfoque estructural que adoptó y que él mismo elaboró para afrontar el análisis de la realidad, que supera con creces el planteamiento ortodoxo y convencional de la economía, como en su capacidad crítica con el sistema vigente, que denuncia con gran valentía, profundizando en las esencias que le caracterizan y en los efectos más perniciosos para el desarrollo de la humanidad y del hombre como ser integral.

Sampedro se puede encuadrar en una corriente de pensamiento económico en la que encontramos nombres tan prestigiosos como Myrdal, Galbraith, Hirschman, la escuela estructuralista latinoamericana, con nombres como los de Celso Furtado y Osvaldo Sunkel entre los más sobresalientes, y el sociologismo francés con contribuciones tan significativas como las de Perroux y Marcha!. Todos ellos coinciden, aunque con diferencias y matizaciones, en la idea común de que la economía convencional, aun aceptando sus logros, no es suficiente para la investigación económica. Unos buenos compañeros de viaje, sin duda.

*Rector de la Universidad Complutense de Madrid

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