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Nº 739 - 30 de abril de 2007

Jaume Roures, patrón de La Sexta, prepara la salida de un diario nacional

El ‘Polanco’ de ZP

Es catalán, se define de izquierdas, tiene 57 años y es el empresario de comunicación que más ha crecido en los últimos tres años, justo los que lleva gobernando el PSOE. Su exitosa productora de contenidos audiovisuales y películas, Mediapro, sumó hace un año a su lista de participadas una cadena de televisión, La Sexta, y prepara en estos meses la salida de un nuevo periódico de alcance nacional que se llamará El Público. Sigiloso pero con paso firme, Jaume Roures está construyendo un imperio mediático que pretende situarse a la izquierda del de Polanco y al que desde el PSOE no pierden de vista. Entre sus socios están amigos de Zapatero pero también empresarios que vislumbran negocio. Si su apuesta se consolida, el mapa mediático español daría un vuelco.

Por Inmaculada Sánchez

Estuvimos muy motivados con la compra del diario “Avui”, y como al final no lo vamos a tener nos planteamos lanzar un periódico. Somos muy tozudos así que lo haremos. No sé decirle cuándo, pero lo haremos”. Era una respuesta de Jaume Roures en febrero de 2005 al digital Presston Comunicación en una de las escasísimas entrevistas que ha concedido. Mediapro había intentado quedarse con la histórica cabecera catalana pero, finalmente, fue el dueño de Planeta, José Manuel Lara, quien la consiguió. Dos años después Roures ya acaricia con los dedos un rotativo propio.

Al empresario no le gusta aparecer en los medios ni en los saraos públicos.  De hecho apenas hay fotografías de él. Pero ello no quiere decir que no tenga una amplia agenda de contactos. Además de muchas ganas de tener un periódico. Y ambas circunstancias se han conjugado en la etapa de gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero para convertirle en el empresario “a no perder de vista”.

Roures ya había hecho gala de su saber hacer en las relaciones con el poder durante sus primeros pasos como empresario en Cataluña. Tanto durante los gobiernos de CiU como cuando el Tripartito se instaló en el Palau de la Generalitat sus negocios florecieron. Han sido, sin embargo, sus más recientes socios quienes le han situado en un lugar de referencia en el mapa mediático del “zapaterismo”. José Miguel Contreras es, sinduda y  según todas las fuentes consultadas, el hombre clave en la red de relaciones en las que Roures apoya su cada vez más amplio grupo.

 Además de socio de Globomedia, la productora de contenidos televisivos fundada por Emilio Aragón y Daniel Écija, Contreras es íntimo amigo de Miguel Barroso, quien fuera el primer secretario de Estado de Comunicación de Zapatero, y ambos han asesorado en materia informativa al PSOE y a no pocos de sus líderes desde los ochenta.

El dueño y fundador de Mediapro, que ya llevaba tiempo colaborando con la empresa de Contreras, llega a un acuerdo de fusión con Globomedia a comienzos de 2006 convirtiéndo a la empresa resultante en uno de los tres primeros grupos independientes de producción de toda Europa. Roures -y, también Contreras- conseguía el tamaño necesario para lanzarse a empresas aún más ambiciosas y sensibles políticamente: conseguir una televisión y un periódico diario.

La tele la lograron ese mismo año. El gobierno de Zapatero afrontó múltiples críticas desde la oposición pero permitió a Polanco  que su Canal Plus emitiera en abierto y concedió un nuevo canal analógico mediante concurso. “Se trata de que haya más pluralidad. Las dos teles privadas actuales están claramente escoradas a la derecha y RTVE, con el objetivo de Zapatero de alejarla del Gobierno tampoco ayuda mucho, así que  el hecho de que haya otras dos teles, digamos dentro de la órbita “progresista” no es nada más que intentar equilibrar el panorama”, explicaban entonces desde Moncloa.

La  oferta ganadora del concurso para el nuevo canal no podía ser otra que la liderada por Mediapro-Globomedia. Su acreditada experiencia en la producción audiovisual y su músculo financiero avalaban la concesión y, de hecho, a pesar de los comentarios, la adjudicación no llegó a ser impugnada por nadie.

La Sexta acaba de cumplir su primer año y no muchos creían que el grupo se fuese a lanzar tan pronto a otro proyecto de la envergadura y el riesgo de un diario nacional. Pero así ha sido.

Aunque ni fuentes oficiales de Mediapro ni el propio Roures, requeridos desde El Siglo, han querido hacer comentario alguno sobre el futuro periódico, esta revista ha confirmado que ya existe un diseño del mismo, que se ha contratatado a un periodista como director y que tiene sede en Madrid (Ver recuadro “Un periódico de papel pero muy ligado a internet”).

“No estoy muy seguro de que nos venga bien. Creo que no es lo mejor. Lo mejor es que “El País” se aclare”. Así comenta un alto cargo del PSOE la posible aparición de “El Público” que, si los planes de Roures y sus socios no tienen ningún serio tropiezo, tendría lugar antes de fin de año.

El citado cargo socialista no hace más que evidenciar una inquietud que circula por algunos despachos del partido y que responde a una idea: los promotores del nuevo periódico no son cercanos a Ferraz sino a Moncloa. Si a ello se añade el “desconcierto” que transmite “El País” a los estrategas del aparato la llegada de un nuevo rotativo, aunque situado en la órbita progresista, no termina de verse como un elemento positivo.

Pese a las reticencias que la nueva cabecera pueda generar en el Partido Socialista,  es evidente que los planes de Jaume Roures coinciden, de lleno, en la dinámica del nuevo dirigente del PSOE. Su ya esperada irrupció en el mercado de los diarios de pago viene a coincidir con un cierto desapego de los socialistas con el rotativo que ha sido su cabecera de referencia desde los años de la transición, “El País”.

Aunque el rotativo del grupo Prisa continúa siendo, sin ningún lugar a dudas, el periódico más cercano al actual gobierno socialista, la tradicional relación de este periódico con el PSOE, por la vía de la amistad entre su consejero delegado, Juan Luis Cebrián, y el ex presidente Felipe González, se ha venido enfriando al ritmo de la llegada de los nuevos dirigentes del partido.

Sólo la reciente decisión del Partido Popular de realizar un boicot a los medios del grupo Prisa, por las declaraciones en contra de su partido del presidente del grupo, Jesús de Polanco, han podido motivar un acercamiento de éstos al nuevo núcleo de poder del PSOE (Ver nº 735 de El Siglo: “Desafio al “Gran Poder”. El PP reconcilia a Polanco con Zapatero”).

Nadie sabe calibrar, en este momento, el alcance que los planes de Roures puedan llegar a tener en los apoyos mediáticos de Zapatero pero su sola presencia inquieta a más de uno.

De Bandera Roja al capitalismo. No son muchos los que conocen al exitoso empreario catalán que, a pesar de su solvencia económica sigue usando americanas “de pana”, camisas sin corbata y un look “muy de izuierda antigua”, según quienes le tratan.

No sólo eso. Cuando se llama a su productora, Mediapro, preguntando por él, no es posible que te atienda “su”secretaria, porque tal figura no existe. “Es que aquí no tenemos la estructura habitual de otras empresas”, se explica la telefonista, que, no obstante, toma nota del recado a su jefe.

Jaume Roures fue un conocido militante de Bandera Roja durante el franquismo y la transición llegado, posteriormente, al mundo de la empresa de la mano de su proverbial sentido de la oportunidad. Y de su osadía. “Cuando nadie daba un duro por las retransmisiones deportivas él fue el pionero”, explican quienes conocieron sus inicios.

Roures es un empresario “hecho a sí mismo”. Inició su carrera al hilo de la de TV3, la cadena autonómica catalana y una de las más prestigiosas de las televisiones públicas del país. Durante ocho años fue productor de Informativos y, posteriormente, de las retransmisiones deportivas.

“Cuando sólo TVE cubría los viajes del Rey y la familia real, él fue quien consiguió que TV3, con escasos medios, lograra imágenes de sus desplazamientos e información de los mismos menos oficialista y más dinámica”, explica un antiguo cargo de la cadena autonómica. “Fue un pionero”, añade.

Roures no sólo consiguió repercusión con su forma de producir informaciones lejos del alcance habitual de su cadena: su gran hallazgo fueron los acuerdos en las retransmisiones deportivas.

Cuando aún no se vislumbraban los millones que moverían los derechos de los clubes de fútbol y sus partidos, Roures lideró la unión de las cadenas autonómicas en la FORTA, la Federación de Organismos de Radio y Televisión Autonómicas, para pujar por la exclusiva de los partidos. “Con ello vió dónde estaba el dinero y el poder”, explica un conocido de aquella época. Su amistad personal con Johan Cruyff también le ayudó  en esta etapa a enhebrar las necesarias relaciones entre clubes.

Poco tardó Roures en ver que su destino estaba fuera de TV3. Según le criticaron en su momento,  el empresario catalán se fue de la cadena autonómica, montando su propia productora, Mediapro, en 1994, para seguir haciendo el mismo trabajo aunque desde fuera y cobrando aparte.

También después de ganar Zapatero las elecciones de 2004, y ya convertido en un magnate de la producción televisiva se ganó una sonora polémica a cuenta del programa de TVE “España directo”, que producía su empresa con gran calidad pero con los medios y trabajadores del ente público. Los sindicatos de RTVE, ya soliviantados por el futuro recorte de plantilla que se cernía sobre ellos, atacaron duramente la decisión de Carmen Cafarell, entonces directora general de RTVE, de externalizar la producción de un programa que aspiraba a convertirse en emblema de la programación de tarde de la cadena, a costa de utilizar medios de la empresa pública. Quienes reconocen esta “habilidad” de Roures para inmiscuirse en la producción de las cadenas públicas y sacar beneficio -”nada extraño tal como hoy se mueve la produccion audiovisual”, explican- también señalan el espíritu emprendedor y arriesgado del empresario para justificar el extraordinacio crecimiento de sus empresas en los últimos años.

Tras su fusión con Globomedia, ambas productoras crearon Imagina, participada en un 20 por ciento por WPP, compañía británica líder en servicios de comunicación, y atrajeron otra importante cantidad y calidad de inversores que han dado imagen y solvencia a sus proyectos.

Su apuesta por La Sexta, a pesar de sus inciales pérdidas y su difícil acceso al competitivo mercado de las audiencias,  ya ha conseguido, en su primer año de vida, atraer a Gala Capital, que se hizo con el nueve por ciento del capital de la cadena, y más tarde a la Caja de Ahorros Vizcaya BBK, que invirtió un 5 por ciento en la televisión a través de Imagina, de la que ha tomado un 9,8 por ciento de su capital, diversificando el accionariado que sigue controlando Roures y sus socios de Globomedia, a través de GAMP (Grupo Audiovisual de Medios de Comunicación)  con cerca de un 70 por ciento del capital, y la mexicana Televisa, con un 40 por ciento. La sorpresa saltó hace unos días cuando el conocido inversor Juan Abelló, cercano al Partido Popular y a Aznar, decidía colocar “sólo unos 250 millones de euros”, según fuentes cercanas a la operación, en La Sexta, a través de su sociedad de inversiones Torreal que se hacía con el 20 por ciento de la cadena.

Sus cercanos repetían en los días posteriores a la compra que no se interpretara la operación con ninguna intencionalidad política. Conocido el personaje, que se hizo popular tras  su “pelotazo” conjunto con Mario Conde por la compra y posterior venta de la compañía Antibioticos en los años ochenta, así parece y sólo cabe pensar que busca para su dinero una interesante rentabilidad, a pesar de que dentro del PP haya causado extrañeza su decisión.

La entrada de Abelló no hace más que dotar de “solvencia” a los proyectos de Roures, cuyas dimensiones se miden ya  en los 600 millones de euros que ha facturado el grupo Imagina el pasado 2006, año en el que el grupo tuvo un espectacular incremento de ingresos del 39 por ciento, según sus datos oficiales.

Roures es un empresario “típico” en la búsqueda de rentabilidad, según quienes le conocen, aunque un poco “raro” en su imagen pública, poco dada a prodigarse. De hecho, en el inicio de emisiones de La Sexta, ni Maragall, ni Montilla, ni Saura, ni Bargalló, la plana mayor del Tripartito que en ese momento gobernaba Cataluña, ni Moraleda, que como Secretario de Estado de Comunicación quiso apoyar con su presencia el arranque del nuevo medio, consiguieron una foto chocando sus copas de champán con el empresario.

 Es el “magnate desconocido”, según quienes le siguen con atención. Y si su proyecto de diario sale adelante empezará a ser más seguido por  todos, especialmente por el grupo Prisa, a quien llegará a hacer la competencia más directamente.  “Es muy difícil hacer daño a “El País”. Es tremendamente arriesgado”, opina la mayoría de dirigentes de medios consultados. No obstante, Roures es un especialista en apuestas. Ya lo hizo con el cine y con las retransmisiones deportivas. Su próximo reto es un diario nacional. El futuro dirá si le ha merecido la pena.

Un periódico de papel, pero muy ligado a internet

El nuevo diario que proyecta el equipo de Jaume Roures ya tiene un diseño definido y una duda respecto a su nombre. Puede ser “El Público” o, simplemente “Público”, según quienes conocen cómo se desarrolla el proyecto.

 Hace poco más de un año, Roures encargó al conocido estudio barcelonés Cases y Associats  un diseño completo de un nuevo rotativo, rompedor y moderno.

Toni Cases, que hubo de despedir hace poco más de un mes a su histórico socio Quim Regas, repentinamente fallecido, entregó a Roures hace unas semanas el que puede ser el diseño del futuro rotativo. Para entonces, el empresario catalán ya tenía elegido, y fichado, a quien será el conductor y director del diario.

Se trata de Ignacio Escolar, un joven periodista de 31 años, hijo de periodista -su padre es el director del exitoso gratuíto “20 minutos”, Arsenio Escolar, líder en prensa escrita según el último EGM- y conocido en el mundo de los blogs de internet.

Aunque hasta hace un mes, cuando retornó a Madrid a hacerse cargo del proyecto, trabajaba de director adjunto del grupo La Voz de Almería-Localia,-Cadena Ser de Almería, de Prisa, cargo en el que estuvo más de un año, Ignacio Escolar ya se había hecho un hueco entre los lectores asiduos de los blogs de internet.

El ya director de El Público o Público, según se decida finalmente- es un decidido entusiasta de la Red   como mecanismo de comunicación. De hecho, fue seleccionado hace un par de años por el diario ”El Mundo” como uno de los 25 españoles más influyentes en internet, debido a las muchas consultas que tenía su página. También ha recibido el primer premio de periodismo digitalManuel Porquet por su artículo “¡Por favor, pirateen mis canciones!”, publicado en la Red y que abogaba por la libre circulación de música y contenidos audiovisuales a través de internet.

Pero que nadie se equivoque, Ignacio Escolar no parece ser un periodista sin perfil político, a pesar de su pasión por los ordenadores..

“Empecé escribiendo de tecnología y ahora hablo la mayor parte  del tiempo de política. Y a todo el mundo le gusta discutir de política”, reconoce en una entrevista concedida a cuenta de sus reconocimientos como bloggero. Entre sus temas preferidos últimamente está el desarrollo del juicio del 11-M y el descalabro de la teoría de la conspiración propagada desde el PP. Desde luego, nadie que consulte esta página puede dudar de encontrarse ante unos contenidos contrarios al PP.

Ignacio Escolar, además, es músico y tiene un grupo que ha logrado editar un  LP y varios singles. Su amplio perfil parece del gusto de las apuestas de Roures y sus socios. Si ya en los informativos de La Sexta no dudaron en elegir a periodistas con la imagen mas joven y “fresca” de la televisión de aquel momento -ficharon a Mamen Mendizabal, Helena Resano y Cristina Villanueva para sus programas más emblemáticos- ahora han querido que sea un periodista de apenas 30 años el que conduzca su futuro periódico.

Su entusiasmo por la Red es un valor añadido para sus actuales patronos. Según quienes conocen cómo pretende abrirse paso el nuevo rotativo, la idea es que el periódico se distribuya, inicialmente, en las grandes ciudades y remita a sus lectores a una dirección de internet en la que exista una importante interacción entre periódico y usuarios.

“Es una apuesta muy novedosa, destinada a la  gente más joven y dinámica de la sociedad, de futuro. Nadie sabe cómo puede funcionar, pero es, desde luego, original”, explica una fuente bien informada de cómo se está gestando el nuevo “Público”. A priori, el perfil que busca este nuevo periódico podría encajar muy bien entre ese electorado joven al que, desde el principio, ha pretendido seducir José Luis Rodríguez Zapatero.

Es por eso que gente como José Miguel Contreras, consejero delegado de La Sexta y socio de Jaume Roures, y el ex secretario de Estado de Comunicación, Miguel Barroso, pueden sentirse muy cómodos con el proyecto. Los “Migueles”, como se les ha llamado muchas veces despectivamente desde Ferraz, son comunicadores muy pendientes de la evolución de las audiencias y de las más modernas técnicas de información y parece que “El Público”, tal como se proyecta, les va como anillo al dedo. En Moncloa lo miran con agrado. Falta conocer cómo lo acogerán los lectores.

De un 3 a 1 a un 3 a 2 , por Enric Sopena


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