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Nº 739 - 30/4/2007

El hijo del Duque hace méritos con el sucesor de Aznar


RAJOY UTILIZA A SUÁREZ

El prestigio del apellido Suárez en la reciente historia de España, la admiración que despierta entre la clase política.y entre los ciudadanos que vivieron la Transición capitaneada por el primer presidente de la reciente democracia, se ha convertido de nuevo en uno de los reclamos electorales del Partido Popular. Primero fue Aznar
quien fichó a Adolfo Suárez Illana. Ahora es Mariano Rajoy quien, a propósito de la presentación de un libro sobre el Duque, se sube al carro del centrismo dejándose querer por el hijo. "No existen los ex políticos", dice Suárez Jr. La cornada electoral de 2003 ya le ha cicatrizado y está dispuesto a empuñar el estoque.

Por Virginia Miranda

R ecuperar el espíritu de la Transición. Este será el primer punto del programa de Mariano Rajoy. Lo anunció la pasada semana durante la presentación de Pasión por la libertad (Editorial Altera), obra del periodista Federico Quevedo con prólogo de Adolfo Suárez Illana. Y es que el líder del PP cree haber encontrado la horma de su zapato, a pesar de que a José María Aznar le saliera mal la misma jugada.

El libro, donde el autor analiza en profundidad el pensamiento político del primer presidente de la Democracia a través de sus artículos, discursos, conferencias y documentos, se ha convertido en la excusa perfecta para que Rajoy se arrogue la titularidad del centro político en España. Para ello cuenta con la inestimable ayuda del hijo del Duque, que a pesar de su fracaso en las elecciones de 2003 y de lo mal que acabó con la cúpula del partido, se ha lanzado de nuevo al ruedo. "No existen los ex políticos". "Un político puede renunciar al ejercicio diario, pero no a su condición. Soy político y político me moriré", dijo en una reciente entrevista en Telemadrid a propósito del libro –aunque sólo firme el prólogo, acude a los actos profesionales acompañando a su autor– cuando le preguntaron su regresaría a la primera línea. Está claro que no quiere desvelar sus planes, pero también desea que se le tenga en cuenta y que se sepa que, si lo desea y lascircunstancias le son propicias, volverá. Para algo le está echando un capote a Rajoy. El mensaje es sencillo pero efectista. Súarez Illana, consciente de la trascendencia que tiene en este país el nombre y legado político de su padre, le está regalando una perita en dulce al principal partido de la oposición, asegurando que el PP representa al "gran partido de centro" que quiso crear su padre. Recuerda además que fue el Duque quien reconoció personalmente que esta formación era el partido "de centro" que él había querido crear, aunque "otra cosa es que un líder de un partido u otro se aproxime más". A su juicio, la ideología "de centro reformista" defendida por su padre "es la que ahora está en el PP".

Las virtudes, como los vicios, no se transmiten por vía sanguínea. Pero aún perdura el peso del apellido Suárez en el ideario colectivo y el hijo del ex presidente no va a dejar que se diluya en el espacio y el tiempo. Ya hizo valer su linaje en vísperas de las elecciones municipales y autonómicas de 2003. José María Aznar le había dado la alternativa en el XIV Congreso del PP de enero de 2002 incluyéndole en el Comité Ejecutivo de la formación. La "marca Suárez" es sinónimo de centrismo y el entonces presidente quiso con ello dar visibilidad su anunciado viaje al centro. Unos meses después le nombra candidato a la presidencia de Castilla-La Mancha y el político novato comienza a irse de bolos por los municipios de la región para tratar de arañarle algún voto al presidente autonómico, el socialista José Bono. Suárez jr. le echó valor torero –no en vano ha lucido el traje de corto ante más de una vaquilla– y un poco de ayuda extra. Su padre, que según cuenta José García Abad en su libro Adolfo Suárez, una tragedia griega (La Esfera de los Libros), "en privado no disimulaba sus dudas acerca de su hijo, en público hizo lo que pudo por su vástago". Participó en actos de campaña alabando a José María Aznar, incluso cuando ya empezaban a apreciarse los primeros síntomas de su enfermedad. Cuenta también el director de EL SIGLO que "quien primero me alertó [del mal que aqueja al ex presidente] fue Santiago Carrillo [...]. A raíz de las declaraciones que hiciera Suárez de que Aznar había sido el mejor presidente de la democracia, Carrillo me comentó que semejante juicio demostraba que el Duque padecía una lesión cerebral". A pesar de ello, el padre respondió a la llamada de hijo e hizo lo que pudo.

Suárez Illana registró los peores resultados electorales que el PP ha alcanzado jamás en la autonomía. Su inexperiencia, su casi anecdótica relación con la región –el vínculo le viene de su suegro, Samuel Flores, el acaudalado dueño de numerosas hectáreas castellano-manchegas–, y la práctica imbatibilidad de su contrincante, jugaron en su contra. El partido no podía reprocharle nada. El joven abogado había puesto su nombre y empeño a la causa electoral. Sin embargo, las desavenencias llegaron cuando creyó que el apellido y lo que éste representa le bastaban para escalar peldaños dentro de la formación.

Cuenta García Abad en su libro que, tras su patinazo en las urnas, "le pide al secretario general del partido, Javier Arenas, todo el poder en Castilla-La Mancha: la jefatura del mismo [...]. El [entonces] secretario general del PP nacional escucha los planes de Suárez atónito y trata de hacerle comprender [...]. Le promete como compensación hacerle más adelante senador [...]. Junior no acepta e insiste en su amenaza de no coger el acta de diputado y su deseo de entrevistarse con el presidente nacional [...]. Aznar aplica al hijo del Duque la misma medicina que éste había administrado a veteranos de su partido, a quienes excluyó de las listas porque fueron derrotados en otras elecciones [...]. No obstante, explicó que seguiría en el partido como militante de base por su "adhesión inquebrantable" a José María Aznar, quebrantada un año después, según admitió el hijo del Duque durante la charla que mantuvimos [...]. Cuando el PP celebró el XV congreso [...], los organizadores del mismo le hicieron notar que mejor no apareciera por allí".

Sin embargo, desde entonces ha llovido mucho y muchos son los cambios acaecidos en el PP. Para empezar, Aznar ya no es el líder de la formación, y Génova también ha introducido sensibles variaciones en su organigrama. Además, estando en la oposición, a los populares no les viene nada mal que el hijo del hombre que pilotó la Transición esté dispuesto a echarles una mano para reconducir al partido y retomar el viaje al centro, única posibilidad de ganar las generales de 2008, aún a riesgo de que el experimento les salga rana como ocurrió tras los comicios de 2003 –con independencia de que haya un cargo orgánico de por medio–. Así las cosas, Suárez Illana, que sigue con su despacho de abogados y colabora con el diario El Mundo firmando artículos en su Tribuna Libre, se deja ver y querer a la espera de que Rajoy le permita dar sienda suelta a sus aspiraciones políticas.

Para conseguir el efecto deseado, para persuadir a los votantes de centro, Rajoy, durante la presentación del libro sobre el pensamiento político de Suárez –a la que también asistieron, entre otros, la candidata del PP a la presidencia de Castilla-La Mancha, María Dolores de Cospedal, o la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, quien por cierto ha llamado Adolfo Suárez al primer colegio de los PAU del norte de la Comunidad–, rememoró la época del Gobierno del Duque para atacar al Ejecutivo socialista; al de González y al de Zapatero, para ponerlo en contraposición con la idea de centro político. El líder del PP negó cualquier responsabilidad sobre el clima de crispación que viene caracterizando el actual periodo de sesiones. Y lo hizo echando la vista atrás, acusando a los socialistas de

desarrollar un ejercicio "sistemático, despiadado y tenaz" de "demolición, acoso y derribo" contra Suárez tras las elecciones de 1979 y hasta que dimitió del cargo de presidente. Regresando al momento actual, aler-
tó sobre una "corriente de revisionismo" que cuestiona el papel histórico del Rey y de Suárez en el "milagro" de la Transición, y que quiere sustituir "la única página de incontestable éxito político que habíamos consti-
tuido en dos siglos" por "un experimento democrático fallido: la II República". Así las cosas, la presentación de un libro se convirtió en un acto electoral del PP utilizando el buen nombre de Adolfo Suárez. •

Federico Quevedo, autor de Pasión por la libertad

"Rajoy puede hacer del PP un partido centrado"

Pasión por la libertad da cuerpo al pensamiento político de Adolfo Suárez que impulsó la idea del centrismo en España.
—Todo el pensamiento político Adolfo Suárez se basa en la idea de centralidad, tanto en el proyecto de reforma posterior al franquismo, como en el de elaboración de la Constitución. Incluso en su via política posterior. Centralidad de la vida política como idea de unidad, de superación de los conflictoss clásicos que habían mantenido los españoles enfrentados.

—Dice que Suárez era partida-o del consenso en las cuestiones ndamentales. Pero el PP no se ha umado a ese consenso en la lucha antiterrorista.
—El libro incluye un capítulo sencial dedicado al consenso porque tiene gran trascendencia en el pensamiento político de Suárez. Referido efectivamente a los grandes asuntos de Estado. Esa idea de consenso fluye en toda la Transición para poder hacer, precisamente, la reconciliación nacional, y para poder llevar adelante esa superación de los conflictos de la que hablábamos antes. ¿Qué ocurre ahora? Dices que el PP no quiere llegar a un acuerdo en materia antiterrorista. En fin, yo discrepo. Quien da un primer paso en la ruptura del famoso pacto antiterrorista no es el PP, es el Gobierno de la nación, por tanto a quien habrá que pedirle explicaciones es al Ejecutivo.

—Y que diría Suárez de sobre el Estado autonómico actual?
—Suárez era muy respetuoso con las minorías. Siempre ha creído que se puede conceder a los nacionalismos cierto margen de maniobra en la Constitución porque haydos grandes partidos estatales que van a actuar como muro de contención ante pretensiones que puedan superar la idea de España. Sin embargo, quizá Suárez pecó de cierta ingenuidad pensando que los partidos nunca iban a cambiar esta opinión. Hoy en día, hay una parte del PSOE, que es la que gobierna, que ya no ve las cosas igual. Si hoy pudiera decirnos algo, Suárez diría que hay que volver al camino del consenso y del modelo de Estado tal y como se plasmó en la Constitución.

—Su hijo, Adolfo Suárez Illana, dice que el PP es el heredero del pensamiento político de su padre. ¿Usted está de acuerdo?
—Yo no lo he dicho en el libro porque quiero alejarlo de cualquier condicionamiento político, aunque es evidente que de su lectura se pueden sacar determinadas conclusiones. Pero no lo dice su hijo, lo dice el propio Suárez. Está recogido en el prólogo de un libro de Díaz Arana sobre el centro político, donde asegura que el PP es el heredero del espíritu de centro de la UCD. Cuando su hijo fue candidato a la presidencia de Castilla-La Mancha, al menos en dos mítines dice que ve al PP como el gran partido de centro que a él le hubiera gustado hacer de la UCD.

—¿En el fondo y no tanto en las formas? Desde que el PP perdiera las elecciones, el clima de crispación política es notable. No es el más deseable para un político como Suárez.
—Seguramente no. Pero yo creo que todos los políticos tienen una parte de responsabilidad en ese clima de crispación. En cualquier caso, el que gobierna siempre es el que tiene la obligación de intentar evitarlo. La tuvo en su día Aznar y no lo hizo. Hoy la tiene Zapatero, y creo que tampoco lo está haciendo.

—¿Rajoy es el heredero de Suárez? ¿Es el más idóneo para tomarle el testigo?
—Si pensamos en un político moderado, sereno y centrado, sí. ¿Si es el más idóneo? Bueno, es el que ahora mismo tiene en su mano la posibilidad de hacer del PP un partido centrado y con ambición de ganar las elecciones con un planteamiento liberal. Pero en fin, esto lo tienen que decir las urnas.

—El hijo del ex presidente tuvo una mala experiencia política en el PP. ¿Sabe si volverá a intentarlo?
—Eso tendría que preguntárselo a él. Simplemente puedo aludir a una frase que decía mucho su padre y que ahora pronuncia él, y es que no hay ex políticos, los políticos lo son siempre. Otra cosa es que en un momento dado estén en primera línea y luego les toque permanecer en segunda o tercera. No hay ex políticos, los políticos llevan la profesión en la sangre.

—¿Es significativo que hayan coincidido Suárez IIllana y Rajoy en la presentación de su libro?
—No. Rajoy ha venido primero porque le encantó la idea del libro cuando se la enseñé, y segundo por el cariño especial que tiene hacia mí. Nos conocemos desde hace mucho tiempo, le pedí que me presentara el libro y no lo dudó. En cuanto a la presencia de Adolfo Suárez (llana, se trata de un gran amigo mío, ha aprobado el libro y evidentemente no podía faltar a la presentación, sería ilógico. El acto ha sido sobre todo un homenaje a su padre. No buscaría más lecturas que esa.



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