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Nº 739 - 30 de abril de 2007

AVE, quince años después

Han pasado 15 años desde que acompañe a SS MM los Reyes en el viaje inaugural del AVE Madrid-Sevilla. La viveza del recuerdo de aquella primavera del mágico 92 hace difícil creer que haya pasado tanto tiempo.

El AVE es uno de los elementos más simbólicos de nuestra adhesión a la UE. Hoy todo el mundo aplaude el éxito de ese nuevo modo de transporte, pero entonces algunas críticas fueron feroces y merecen ser recordadas. Como la de Aznar, entonces líder de la oposición, que en una entrevista en TVE que merecería ser visionada de nuevo calificaba el AVE como un "capricho de los socialistas", que después de la Expo "iría vacío y no mantendría la anunciada velocidad de 300 km/h" (sic).

Los 40 millones de pasajeros que han utilizado desde entonces este "capricho" y los 20 millones más que han viajado por la nueva línea en trenes convencionales son la mejor respuesta a esas críticas man iqueas que falsifican la realidad para mejor descalificar al adversario político.

Ante el éxito del AVE, el Gobierno del PP se lanzó a prometer trazados de alta velocidad de todas partes a todas partes para que todo el mundo estuviera contento. Y colocaron múltiples primeras traviesas que durante muchos años fueron también las últimas, mientras el único tramo iniciado, el Madrid-Lérida, se demoraba y acababa en un fiasco técnico que le ha impedido durante años alcanzar la velocidad del Madrid-Sevilla.

Después del AVE dimos prioridad a los trenes de cercanías en las grandes periferias urbanas de Madrid y Barcelona, que entonces, como ahora, sufrían una grave crisis de capacidad y calidad y donde la rentabilidad social era más elevada que en grandes infraestructuras lineales con altos plazos de ejecución.

No existe un sonado aniversario de la mejora en la red de cercanías de hace diez años, pero fue un éxito comparable, o superior, al del AVE Madrid-Sevilla. Pasado el tiempo, la expansión urbana de las periferias ha generado un aumento de demanda en las cercanías ferroviarias y deficiencias en el servicio que reclaman de nuevo una atención prioritaria.

La ocasión también es buena para dar a cada cual el mérito que le corresponde. Como ministro de Transportes desde marzo de 1991 me correspondió la tarea de acabar contrarreloj unas obras complejas en las que muchos técnicos y funcionarios invirtieron sin reservas su mejor saber hacer. Pero la decisión de que la línea Madrid-Sevilla fuera de alta velocidad ferroviaria fue del anterior ministro, José Barrionuevo, que se llevó la peor parte de las críticas, como les ocurre a los que se adelantan a su tiempo.

A mediados de los 80 era evidente para los que conocían el deficiente estado de nuestra red ferroviaria que su gran cuello de botella estaba en el paso por Despeñaperros. Allí, por una sola vía debía circular todo el tráfico de pasajeros hacia el Sur y todas las mercancías que llegaban y salían por los puertos andaluces desde Cádiz a Almería. Era el punto crítico de la red, de pésimo trazado, difícil mantenimiento y continuos accidentes. Cualquier programa de optimización de inversiones indicaba que los recursos adicionales debían invertirse en el eje Madrid-Sevilla.

Pero dejando aparte las consideraciones técnicas, hay que resaltar que fue una decisión política a favor de la cohesión territorial, en contra de la lógica del mercado, para anclar el Sur en el desarrollo general del país y evitar la emergencia de zonas de subdesarrollo endémico que, como en el caso italiano, son después muy difíciles de corregir.

Por ello, el AVE es también el símbolo de la política de cohesión del espacio físico, con evidentes consecuencias sociales, que España reclamó con tanto éxito en la UE y de la que ahora se van a beneficiar los nuevos países del Este.

El AVE, los AVE que surcarán el territorio de España serán puentes entre sus gentes para evitar las fronteras y las incomprensiones que la incomunicación levantó entre nosotros. Celebremos pues su aniversario quince años después.

José Borrell
*Miembro de la Comisión de Energía (ITRE) del Parlamento Europeo

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