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| Nº 738 - 23 de abril de 2007 |
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Apuntes de un viaje a México
por Juan Antonio Barrio L a posibilidad de dar dos charlas en la ciudad mexicana de Córdoba me permitió intercambiar contactos con distintas personas de la izquierda mexicana. Estos apuntes parten de esos intercambios y algunas lecturas relacionadas. El primer elemento a destacar es la gran frustración por la derrota de la elección presidencial en julio de 2006. Una derrota ajustadísima (240.000 votos de 30 millones) que motivó insultos, sospechas y denuncias de fraude. Hay un consenso bastante generalizado acerca de la gestión de las protestas y la reclamación de volver a contar "voto por voto, casilla por casilla" asociada a la protesta. Después el Tribunal Supremo denegó el recuento total (sólo autorizó uno parcial que produjo algunos ligeros cambios que no alteraban el resultado en lo esencial), confirmó el resultado y el candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador (AM-LO, como le conoce todo el mundo) mantuvo las protestas y acabó mandando "al diablo las instituciones", lo que ya produjo un consenso mucho menor. Existe un claro riesgo de que esto pueda ocasionar algún perjuicio a la izquierda en los próximos comicios para algunos Estados o en las municipales de septiembre 2007. La situación se ha reconducido en parte con la formación de una especie de gabinete en la sombra. Uno de los problemas es que en el sistema el perdedor presidencial no está en nada. Por lo menos, no en el Parlamento, donde la coalición "Por el Bien de Todos", que apoyaba a AMLO, se transformó en un grupo parlamentario común (Frente Amplio Progresista) con 127 escaños sobre 500 en el Congreso -el mejor resultado obtenido por la izquierda- agrupando a los tres partidos principales: PRD (Partido de la Revolución Democrática), el más numeroso; Convergencia Democrática, partido ascendente, y Partido del Trabajador, izquierdista minoritario. El PRD se encuentra ante un proceso interno con muchas corrientes en su seno -hasta nueve- y un proceso congresual que acabará con una nueva dirección en enero 2008. La existencia de poderes institucionales fuertes (Marcelo Ebrard, gobernador de México DF; Lázaro Cárdenas, gobernador de Michoacán) y diferencias ideológicas y estratégicas hacen complejo prever cuál será el resultado. La izquierda mexicana, parece haber acuerdo sobre ello, tiene que construir un partido fuerte, o más de uno, pero con una presencia social mucho mayor y más permanente superando personalismos y sin depender tanto de cada elección presidencial. Un partido ascendente en ese clima parece ser Convergencia Democrática, particularmente en Estados importantes como Veracruz. Algunos de los debates en el momento político mexicano, sin ánimo de exhaustividad, son los siguientes: _ Despenalización del aborto, ley de parejas de hecho, etc., cuestiones morales muy contestadas por una Iglesia tremendamente conservadora. ¿Suena familiar? Sí, pero México es un país de contrastes: junto a una religiosidad desbordante, aunque algo epidérmica, hay un laicismo total en la escuela pública y un tono crítico hacia las actitudes de la jerarquía muy subido de tono en los periódicos, incluso con viñetas o artículos difíciles de imaginar en la prensa española. _La reforma fiscal. Todo el mundo la ve como absolutamente necesaria. Las principales fuentes de ingresos siguen siendo el petróleo y las remesas de los emigrantes. Combatir, no ya el fraude, sino la masiva elusión fiscal es imprescindible en un Estado con un número de funcionarios muy alto. _El narcotráfico. Las peleas entre narcotraficantes dejan ejecuciones continuas, pero también asesinatos de policías o periodistas críticos. Aunque hay una Subprocuradoría (similar a nuestra Fiscalía) especializada en la delincuencia organizada, los resultados, hoy por hoy, no son demasiado brillantes. _La relación con EE UU. Frente a la actitud mucho mas sumisa de Fox, el nuevo presidente Calderón al menos mencionó el tema del muro que está levantando EEUU en la frontera, muro físico y legal. En un país absolutamente sensibilizado hacia este problema, y con la sensación muy real de un intercambio desigual con esa potencia en lo comercial, y también con la idea de que más restricciones a la vida de los más de 28 millones de mexicanos que viven allí (y aportan mucho a la economía de EE UU) sería algo hipócrita y profundamente injusto. _La dirección de la política económico social. Recientemente se ha producido la reforma del sistema de pensiones. La dirección neoliberal del sexenio de Fox tuvo como consecuencia la caída brusca del ingreso medio per capita en términos relativos y un incremento prácticamente nulo de cotizantes en los dos sistemas de seguros sociales. Afrontar estos temas y muchos otros, definir una política de transformaciones profundas, construir una democracia, cada vez mas auténtica, son tareas que la izquierda mexicana está dispuesta a afrontar. Será muy importante su éxito en el país más poblado de los que hablan nuestra lengua, un país que debe ser clave en el futuro como extremo de un puente hacia la Unión Europea donde España debe estar en el primer puesto del otro lado. •
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