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Lista Apuntes
Nº 737
16/4/2007
D N
Québec: retrocede el independentismo

Por José María Benegas

Aunque sea con retraso, no quiero dejar de hacer un comentario sobre las elecciones del pasado 26 de marzo en Québec. El resultado de estos comicios ha supuesto un gran retroceso para el Parti Québécois (independentista). Después de los referendos de 1.980 y 1.995 proponiendo la separación de Canadá, el Parti Quebecois, que disfrazó su posición independentista bajo el lema "Soberanía y Asociación", y concurrió a estas últimas elecciones proponiendo la convocatoria inmediata de un nuevo referéndum, ha obtenido tan sólo el 28% de los votos. La novedad ha surgido de un Partido relativamente nuevo, Acción Democrática de Québec ( A.D.Q.) que ante la sorpresa general ha obtenido el 31% de los votos y ha pasado de 5 a 41 escaños. El slogan de su campaña ha sido "afirmarse sin separarse", proponiendo una amplia autonomía dentro de un modelo de Estado muy similar al español. A.D.Q. es un partido relativamente conservador en los aspectos sociales pero que ha sabido situarse en una posición equilibrada en relación con el problema territorial de Québec obteniendo la mayoría de sus votos de la población francófona. La opción soberanista fue casi mayoritaria durante decenios, sin embargo hoy, en los sondeos ante una posible consulta popular, se sitúa en torno al 35%, ganando adeptos, la idea de una amplia autonomía sin cuestionar la unidad de Canadá. Entre las causas de este descenso los analistas políticos señalan que la idea de independencia o soberanía fue "el proyecto de una generación", cuya hipotética realización se acabó convirtiendo en la prolongación infinita del mismo debate, cediendo paso en las últimas elecciones a una opción sustentada en la reafirmación de la identidad sin separación de Canadá. Este es, sin duda un proyecto más realista, menos traumático y además .posible, resultando esta alternativa más atractiva para las nuevas generaciones que el viejo independentismo que al final se convierte en una ensoñación.

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No voy a insistir en todo lo que se ha dicho y comentado en días pasados, sobre las declaraciones de dos encapuchados etarras y la reiteración sobre todo tipo de excusas y argumentos falaces esgrimidos para eludir el anuncio del abandono de la violencia. Sin embargo, dos cosas me han resultado novedosas: Una que utilizan por primera vez la expresión "Vascongadas" para referirse al actual País Vasco. Se recupera así un término histórico para denominar a las tierras vascas, muy utilizado por Baroja y Una-muno entre otros, y proscrito por el nacionalismo democrático. Alguna vez que lo he utilizado, porque me gusta, me han mirado con mala cara algunos seguidores de Sabino Arana, inventor de la palabra Euskadi hoy oficializada en el Estatuto de Gernika. Se refiere, en concreto, la mencionada declaración a la necesidad de "superar la partición entre Nafarroa y Vascongadas" y en otro pasaje a "los presupuestos de Vascongadas". La segunda cuestión que me parece novedosa es que admitan que en sus filas hay personas que no están de acuerdo con la lucha armada. Cito textualmente: "En la izquierda abertzale sí hay personas que no están de acuerdo con la utilización del instrumento de la lucha armada, y eso, además de ser respetable, es enriquecedor (...). No vemos problema en que la izquierda abertzale trate internamente esos temas, es decir, envalorar y reflexionar sobre las acciones políticas llevadas a cabo por medio de la lucha armada, en hablar sobre las consecuencias que genera ese instrumento político". Es decir, admiten que se produzca en su ámbito interno el debate sobre la eficacia de la violencia terrorista como instrumento. Me parece una novedad. Todo lo demás es más de lo mismo.

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En un magnífico artículo titulado "NenikéKamen", publicado en El País del 13/02/07, Rafael Sánchez Ferlosio acuña dos expresiones ingeniosas para referirse a algunos aspectos de la realidad política de nuestro país. Refiriéndose a la tensión, crispación, y apropiación fundamentalista y dogmática de la Verdad y el Bien, utiliza la expresión "escatologización de los antagonismos", que él mismo trata de explicar al añadir que "escatologizar" significa llevar hasta el final, hasta el límite ( y más allá del límite si nos atenemos a la certera observación de Hegel: "pensar el límite es traspasarlo"); La otra expresión singular viene referida a "la capitalización moral de los muertos" (víctimas del terrorismo, se entiende), para aludir a los que en la confrontación política se apropian de la memoria, de los muertos para espetarla al adversario político. ("Ustedes han traicionado la memoria de los muertos"). Me parece oportuna la consideración. Deberíamos dejar en paz a los muertos, conservarlos en nuestra memoria pero no hablar en nombre de ellos, entre otras cosas porque no sabemos lo que piensan, ni si piensan. Hablemos de lo que sentimos los vivos, víctimas o no del terrorismo, hagámoslo con plena libertad, pero no incurramos "en la capitalización moral de los muertos".

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