Hemeroteca Lista sin maldad
Nº 737
16/4/2007

Conthe y la maldición de la CNMV

La pregunta es: ¿por qué no termina de consolidarse la Comisión Nacional del Mercado de Valores? Desde su fundador, Luis Carlos Croissier, que no fue cuestionado por nadie, no ha habido presidente que se salvara, bien por sospechas de connivencias político-empresariales, bien por fallos en la gestión o ambas cosas a la vez.

Lo de Conthe no tiene precedentes porque es difícil que un personaje tan singular los tenga. Es una pena que haya tenido un mal final un hombre que partió de tan buenos principios. Su pecado, como el de Lucifer, el ángel preferido por Dios, ha sido la soberbia pero hay que reconocerle una actividad extraordinaria que desgraciadamente con alguna frecuencia se quedaba en activismo, que es cuando la actividad se consume en sí misma sin resultados apreciables.

Conthe se ha enredado con demasiada frecuencia en polémicas provocadas por declaraciones imprudentes generadoras de réplicas y contrarréplicas alejadas del fondo de los asuntos en las que el presidente derrochó energías y se dejó algunas plumas de credibilidad. Hubiera sido muy recomendable que Conthe se hubiera aplicado su propio libro, El mundo al revés. Es un trabajo muy convincente en el que, basándose en las maravillosas narraciones de Lewis Carroll, hacía notar cómo, con frecuencia, decisiones adoptadas con las mejores intenciones deparan efectos contrarios a los buscados.

En cierta manera le ha perdido su brillante incontinencia  y un pelín de soberbia. Miguel Ángel Fernández Ordóñez (MAFO), actual gobernador del Banco de España, solía decir: “Nadie debería creerse un 30 por ciento más inteligente que nadie. Ni siquiera Manolo Conthe”. Quizás le haya faltado la humildad que proporciona la conciencia de las limitaciones de toda acción y de los condicionantes propios del contexto en que se inscribe. Entiéndase que no le reprocho su posible “desobediencia política” , ni que no se comportara como un estómago agradecido. Por el contrario, aplaudo que quisiera mostrar la independencia que le exigía el cargo aunque ello contrariara a Pedro Solbes, que le puso allí luchando con la oposición de gente del PSOE que barruntaba los riesgos de tal nombramiento. Por el contrario, aplaudo a Conthe por ejercer su trabajo a conciencia en todos los sentidos de la palabra independientemente del proveedor de su poltrona. Este país ganaría mucho si aplicaran este principio los honorables miembros de otros consejos, incluidos los del poder judicial.

Lo que le reprocho es que no respetara la constitución del organismo que preside. Me ha sorprendido que tras resaltar ante los medios que la CNMV es muy independiente porque las decisiones no las tomaba él, como dice la prensa,  sino el consejo de la entidad, formulara una dimisión-protesta que significa de hecho que no asumía la decisión de los órganos de gobierno. Me refiero a la forma y no al fondo, porque es meritorio que abandonara el organismo al no compartir la opinión mayoritaria, pero debió hacerlo sin abofetear por ello al órgano colegiado.

Genio y figura hasta la sepultura, administrativa por supuesto, se marcha aplicándose el código Conthe que es como colgarse del árbol que él mismo había plantado. 

Quizás haya exigido personarse en el Congreso de los Diputados, además de por un arranque megalómano, por dramatizar ante la representación de la soberanía nacional la escasa autonomía del organismo que preside. En cierta ocasión le escuché quejarse de que en el Ministerio de Economía, a la que está adscrita la CNMV, se trataba a esta como si fuera el PMM (Parque Móvil de los Ministerios). Para el vigilante de los mercados representaba toda una odisea conseguir la autorización para contratar una secretaria.

Hay que reconocer que el balance Conthe ha sido muy positivo, que su código ha representado un avance notable para mejorar las practicas del gobierno corporativo y que estaba actuando en la buena dirección para dificultar, si no reducir, los abusos del mercado, que es su hijo póstumo. Pero hasta a los mejores escribanos se les cae un borrón y este hombre no supo o no pudo evitar que tan saludable iniciativa fuera descalificada, bien es verdad que de forma un tanto simplista, como una apelación al chivatazo anónimo.

Qué envidia nos da a algunos la Fed, la Reserva Federal de los Estados Unidos, donde un hombre como Alan  Greenspan ha podido mantenerse en su puesto durante 18 años sobreviviendo con el respeto de todos a varios presidentes de la nación, desde Ronald Reagan hasta George Bush.

  José García Abad

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