Nº 735 - 2 de abril de 2007
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Sin declaraciones

por Miguel Ángel Aguilar

El Partido Popular, que tras las palabras de Jesús de Polanco ante los accionistas de PRISA se ha sentido ofendido como la princesa del garbanzo y ha demostrado una sensibilidad rayana en rosa de pitiminí, permanece instalado en las represalias de su comunicado vallisoletano del 23 de marzo. A tenor del mismo, en adelante, todos los que se encuentren bajo la obediencia disciplinaria de la dirigencia del PP deberán rehusar acudir a cualquier convocatoria de los medios de ese grupo de comunicación. Los lectores, los oyentes y los espectadores de todo ese conglomerado van a ser puestos a dieta político-ideológico-doctrinal al verse privados de las declaraciones que les hubieran sido destinadas en exclusiva.

El paso de los días ha demostrado que el racionamiento prescrito no excluye que por regla general los periodistas de El País, la Cadena SER o Cuatro vayan a recibir la callada por respuesta cuando acudan en sentido inverso a las convocatorias que el PP haga a los medios de comunicación. Hay salvedades como las probadas por la aIcaldesa Teófila de Cádiz y también algunos contagios en áreas colindantes como la de esa parroquia donde los periodistas de Localia fueron despedidos con cajas destempladas una vez conocido por su titular que formaban parte del gran satán Polanco.

En las redacciones de los medios de comunicación sometidos a ese plan de adelgazamiento se han guardado, en líneas generales, las formas. De manera que ni la privación ha suscitado la avidez de la bulimia ni el rechazo de la anorexia. El propósito manifiesto es atender a las necesidades de sus audiencias para que puedan seguir al tanto de cualquier información relevante en el área del principal partido de la oposición. Cualquier brote del espíritu de represalia se considera inaceptable y las invitaciones a coloquios y debates van a seguir siendo cursadas aunque sus recipiendarios adelanten su opción por la táctica de silla vacía.

Que la reacción del boicot adoptada por el Partido Popular sea absurda en su unilateralidad, conforme ha sido caracterizada por el filósofo escritor y miembro de "¡Basta Ya!" Fernando Savater, para nada descarta nuestro deber de explorar a dónde llevaría que los medios optaran por aplicarse voluntariamente esa receta de manera generalizada respecto a todos los partidos políticos. Imaginar una prensa española sin ese zigzagueo abrumador de declaraciones y de las reacciones a las declaraciones y de las declaraciones sobre las reacciones a las primeras declaraciones, tal vez nos pondría ante diarios de la claridad del International Herald Tribune o del Financial Times. De modo que, sin los árboles de las declaraciones en el primer plano, alcanzaríamos a ver el bosque.

Semejante purga de los actuales excesos permitiría dedicar espacios mucho más amplios a los asuntos con los que sintoniza la población, muchas veces excluidos porque se impone acoger el ruido de la torrentera de la confrontación.
¿Aprenderemos?

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