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Nº 735 - 2/4/2007

Aunque el Gobierno no peligra


ERC DA SU PRIMER SUSTO A MONTILLA

Casi tres meses después de la formación del nuevo tripartito catalán, ERC ha vuelto a romper la baraja. El partido independentista dirigido por Josep [luís Carod-Rovira y Joan Puigcercós, que tiene serios problemas internos debido a su política de alianzas en Cataluña y en el Congreso de los diputados, ofreció el pasado 25 de marzo al líder de CiU, Artur Mas, su apoyo para presidir la Generalitat si a cambio los nacionalistas convocan un referéndum sobre el futuro de Cataluña el 27 de mayo, el mismo día en el que están convocadas las elecciones municipales en toda España. De momento, la propuesta republicana parece haber caído en saco roto, aunque CiU no descarta pactos futuros con ERC. El PSC y el Ejecutivo presidido por José Montilla quitan hierro a la propuesta, pero un cierto malestar recorre las filas socialistas. El partido mayoritario en el Govern no se fía de sus socios independentistas.

Por P. S. (Barcelona)

E l nuevo tripartito se caracteriza por su aparente unidad y cohesión internas. El presidente José Montilla ha impuesto un estilo de gobierno sobrio y poco dado al escándalo y las divergencias internas entre los socios se solucionan de puertas para adentro y no a través de los medios de comunicación, como solía ocurrir con Pasqual Maragall. Sin embargo, tal y como ocurrió con el primer tripartito, ERC ha vuelto a dar la nota; se ha salido del guión que pactó tras las elecciones catalanas del 1 de noviembre de 2006 con el PSC e ICV-EUiA, y parece estar dispuesta a cambiar de bando y aliarse con CiU.

El Consejo Nacional de ERC acordó el pasado 24 de marzo trasladar a sus socios de Gobierno una resolución a favor de un referéndum de autodeterminación, y un día después, el vicesecretario general del partido, Xavier Vendrell, anunció la disposición de los republicanos a apoyar la presidencia de Artur Mas a la Generalitat a cambio de que CiU convoque una consulta popular sobre el futuro de Cataluña.

La propuesta cayó como un jarro de agua fría en las filas socialistas y de ICV-EUiA, aunque sus principales dirigentes minimizaron la naturaleza de la oferta y la interpretaron enclave de pugna electoral entre independentistas y nacionalistas por ganarse el espacio más soberanista de la sociedad catalana.
Según diversos analistas, la maniobra de ERC obedece ante todo a razones internas. El partido independentista vive desde las pasadas elecciones autonómicas una situación delicada, ya que una parte sustancial de sus bases y un sector del Consejo Nacional no aceptan la política de alianzas que sellaron Josep Lluís Carod-Rovira y Joan Puigcercós con el PSC e ICV-EUiA.

Las bases independentistas de ERC, sobre todo en las comarcas más nacionalistas de Cataluña, consideran que la dirección ha hipotecado los objetivos estratégicos en aras de permanecer en el Govern y creen que pagará un precio político muy alto en las municipales y las elecciones generales del año que viene.

El ex consejero de Gobernación y miembro del Consejo Nacional de ERC, Joan Carretero, es en estos momentos la cara visible de esta crisis interna. Carretero, que en el último Consejo Nacional pidió a Carod-Rovira y Puigcercós que abandonen el Gobierno, representa una corriente que va ganando adeptos entre los militantes que critican la falta de rumbo político de los dirigentes.

De momento, Puigcercós, en su calidad de secretario general, controla el aparato del partido, pero él y otros dirigentes tuvieron que maniobrar en el último Consejo Nacional para acentuar el perfil soberanista de Es-guerra Republicana y sacarse de la manga una oferta de pacto a CiU. No es casualidad que fuera Vendrell, un hombre de la máxima confianza de Puigcercós, el dirigente que se encargó de expresarla públicamente. Aunque todavía está por ver la repercusión que tendrá en el Gobierno catalán la oferta de ERC, de momento, CiU la ha rechazado, aunque con la boca pequeña. Después de que Xavier Vendrell reiterara su oferta el lunes 26 de marzo, pidiéndole a CiU que dé "un salto adelante", porque la propuesta republicana va "en serio" y "es positiva para el país en caso de que sea aceptada", el portavoz de ERC en la Cámara catalana, Joan Ridao, consideró que la posición de su partido no representa "en ningún momento" una deslealtad al pacto de Gobierno suscrito con el PSC e ICV-EUiA, porque Carod-Rovira ya hizo una oferta a Mas en la misma línea después de las autonómicas, y ésta no fue aceptada por el líder nacionalista. Ridao aseguró que lo único que hizo Vendrell, en nombre de la dirección, fue "ponerle fecha concreta en el 27 de mayo" a la oferta de pacto. CiU reaccionó inmediatamente y puso en duda la seriedad y viabilidad de la propuesta republicana. Artur Mas retó a ERC a debatirla en el Parlamento y el secretario general de la federación nacionalista, Josep Antoni Duran i Lleida, la calificó de "poco seria", aunque advirtió que en CiU "estamos abiertos al diálogo".

Por su parte, el portavoz parlamentario de CiU, Felipe Puig, tildó la oferta de "provocación" y "ejercicio de frivolidad", aunque un día después suavizó sus palabras y se mostró dispuesto a llegar a pactos futuros con los independentistas, porque "algún día ERC y CiU deberán tener acuerdos más sólidos". Pero consideró que antes se tendrá que reformar la actual legislación para que la Cámara autonómica pueda convocar un referéndum sobre el futuro de Cataluña.

Puig vaticinó que nacionalistas e independentistas "nos encontraremos tarde o temprano", pero de momento aconsejó a ERC que "madure un poco más". Tras haber ridiculizado y rechazado la oferta de los independentistas, el portavoz parlamentario de los nacionalistas señaló que CiU y ERC comparten "la defensa" de "un deseo, una ilusión y unas necesidades que van más allá del sentimiento patriótico", lo que parece indicar que las direcciones convergente y democristiana están valorando la posibilidad de pactar con el partido de Carod-Rovira en un futuro cercano.

Perplejidad socialista. Así las cosas, la Ejecutiva del PSC, aunque en privado, no disimula su perplejidad y malestar, aseguró que la propuesta de ERC a CiU no cuestiona la estabilidad del Govern ni la autoridad del president José Montilla. Eso sí, el portavoz del PSC en el Parlamento, Miguel (ceta, advirtió a ERC que "no cuente" con los socialistas para "determinadas aventuras fuera de la Constitución y de las reglas democráticas que nos hemos dotado".

Iceta no escondió su "sorpresa" ante la propuesta de los republicanos, y Montilla le pidió explicaciones a Carod-Rovira. Oficialmente, la situación está controlada, y en palabras del consejero de Política Territorial y Obras Públicas y portavoz del Gobierno catalán, Joaquim Nadal, la oferta de ERC a CiU no compromete la "estabilidad ni la solidez" del Ejecutivo. Esta postura también la comparte ICV-EUiA, cuyo secretario general de los ecosocialistas, Jordi Guillot, aseguró que "no hay ninguna crisis" en el Govern.

Sin embargo, según fuentes socialistas consultadas por EL SIGLO, "en el Gobierno y en la dirección del PSC ha sentado muy mal la propuesta de ERC. Estamos escarmentados con los republicanos. Maragall los expulsó del primer tripartito porque eran desleales y les hemos dado una segunda oportunidad al pactar con ellos el segundo tripartito. Si persisten en defender posturas inaceptables, estamos seguros de que habrá una crisis de Gobierno en un futuro cercano".


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