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El posible comunicado de ETA marca la agenda política
ESPERANDO A GODOT
Tras una insólita detención y su conducción por la fuerza pública a la Audiencia
Nacional, el líder de Batasuna, Arnaldo Otegi, tardaba sólo una hora en ser
absuelto por el tribunal, al retirar la Fiscalía la acusación contra él por
enaltecimiento del terrorismo. Al Partido Popular le ha faltado tiempo para poner el
grito en el cielo y acusar al Gobierno de "entregarse" a ETA y de tratar de "comprar
un comunicado" de esta organización. En realidad, todo el mundo está esperando
un gesto, bien en forma de comunicado, o incluso con una entrega de armas, en el
que reafirmen nítidamente su voluntad de abandonar el uso de la violencia, como
se les está exigiendo desde las distintas organizaciones de la izquierda abertzale,
para reconstruir un proceso de paz que quedó roto en diciembre de 2006.
Por P.A.N.
No se puede estar intentando
comprar un comunicado de ETA
dando la impunidad a De Juana
y a Otegi. Diga lo que diga el comunicado ya da igual, porque el precio habrá sido demasiado alto; no hay precio más alto que pisotear la ley y el Estado de Derecho". Así de contundente e irritado se mostraba el secretario general del Partido Popular, Ángel Acebes, al tener conocimiento de que la Fiscalía de la Audiencia Nacional había retirado los cargos de enaltecimiento del terrorismo contra Arnaldo Otegi, el pasado 21 de marzo.
Los sucesos que tanto han indignado a la cúpula del PP se producían a lo largo de una jornada un tanto extraña, que comenzaba con un aviso del líder de Batasuna de que no podría desplazarse a la sala donde había de ser juzgado, debido al temporal de nieve en el norte del país. El tribunal, que había desestimado en varias ocasiones, y sin la preceptiva argumentación jurídica, la petición de la Fiscalía para que se pospusiese la vista oral, ordenaba la detención del líder abertzale en su domicilio y su traslado a Madrid por vía aérea. Aunque comenzaba con diez horas de retraso, el juicio duraba poco. Tras la presentación de pruebas, el ministerio fiscal retiraba los cargos de enaltecimiento del terrorismo contra el portavoz de Batasuna, y el tribunal –presidido por el magistrado Fernando Bermúdez de la Fuente, que hace tiempo ocupó espacio en los medios cuando se supo que había recogido firmas entre los funcionarios de Justicia contra el Estatuto de Autonomía de Cataluña, en una campaña organizada por el PP- le declaraba absuelto.
No parece que la actuación de ciertos jueces conservadores y próximos al Partido Popular haya contribuido a impulsar el proceso de paz puesto en marcha por el presidente del Gobierno, y bruscamente concluido con el brutal atentado en la terminal 4 del aeropuerto de Barajas. En esos meses no cejaron en su celo contra el entorno abertzale, logrando poner al Ejecutivo en más de un apuro.
Este proceso por exaltación del terrorismo durante el funeral de la activista de ETA Olaia Castresana (muerta en 2001), ya había sido celebrado por el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco, con el resultado de la absolución de los dos imputados en aquella ocasión, Araitz Zubimendi y Jon Salaberria. Durante las últimas semanas, en diversas ocasiones, tanto la defensa, como la fiscalía, habían solicitado un aplazamiento al tribunal, sistemáticamente denegado, sin una decisión argumentada.
Pero el "comunicado" del que habla Acebes está gravitando sobre la situación, como algo más que una posibilidad. Múltiples signos desde la izquierda abertzale están indicando que algo profundo está cambiando enese mundo. A las declaraciones de semanas anteriores de Arnaldo Otegi, en las que afirmaba que el Estado no debería pagar ningún precio político para la consecución de un acuerdo, o las más sorprendentes, de una propuesta, perfectamente constitucional, de fusión entre las autonomías de Navarra y el País Vasco "dentro de la legalidad vigente", se suman otras nuevas claves que se han ido desgranado a lo largo de la semana pasada. Así, en una entrevista concedida a una emisora radiofónica catalana, el pasado 20 de marzo, el portavoz de Batasuna, si bien no hacía la condena expresa de la violencia que desde todos los sectores se le viene exigiendo desde hace años, sí daba otro paso más adelante, afirmando que "nadie plantea, y si lo planteara, estaría en un error, construir un Estado independiente en Euskadi desde la lucha armada o desde la imposición armada, porque en términos sociales y políticos,
no se podría sostener; no es posible construir un proyecto independentista si no es por las vías democráticas". El tono general de la entrevista se circunscribía en estos o parecidos términos. Incluso mostraba claramente distancia con los posicionamientos de ETA, cuando explicaba que, a su criterio, ETA luchaba con armas "porque considera que en estos momentos no existen condiciones democráticas para que un proyecto independentista se pueda construir desde medios democráticos, pero ésa es su opción. (...) para Batasuna existe una oportunidad abierta" para plantear una vía democrática con la que alcanzar sus objetivos.
Incluso durante la celebración de la vista en la Audiencia Nacional, el pasado 21 de marzo, al ser preguntado por los magistrados sobre su intención de enaltecer el terrorismo durante el homenaje a Olaia Castre-sana, Otegi aseguraba que ésa no había sido su intención, y que nunca lo había hecho, que sólo pretendía realizar un discurso político. En otro momento del interrogatorio, el líder independentista afirmaba el deseo de sus compañeros y de él mismo de "vivir en paz" y de tratar de convencer democráticamente a los ciudadanos del País Vasco de que "el socialismo y la independencia" constituyen las mejores opciones de futuro para el territorio.
Más cerca de la condena. No aparece la palabra "condena", pero jamás había resultado tan claro y diferente el discurso de Batasuna como lo está siendo en los últimos meses y, especialmente, en las últimas semanas. Sobre el atentado en la terminal 4 de Barajas, Otegi lo calificaba de "acontecimiento brutal en Madrid", que le hacía reflexionar acerca de que en su organización "siempre hemos planteado que en términos morales no
se puede plantear esta solución". El dirigente independentista, que está seguro de que "estamos rozando con los dedos de la mano la solución", sabe que el calendario es implacable y que queda muy poco tiempo para que su partido pueda presentarse y concurrir en igualdad de condiciones a las próximas elecciones autonómicas y municipales. También sabe que el Gobierno, acosado hasta la extenuación por el PP, no puede prodigar gestos conciliadores, y que debe seguir asegurando la exigencia del cumplimiento estricto de la Ley de Partidos, si no quiere ser linchado por el gran partido de la derecha. Por esa razón, las opciones para todos se reducen. Si Batasuna tiene una oportunidad de subirse al carro de las elecciones, ésta pasa por lo que le recordaba el pasado miércoles el presidente del Partido Nacionalista Vasco, Josu Jon Imaz, quien, tras recordar que su partido se había opuesto a la aprobación de la controvertida Ley de Partidos, también instaba a los abertzales, y especialmente a Otegi, a que hicieran uso de "coraje y audacia" para que se reconozca públicamente que la violencia no tiene ningún sentido.
Por eso, en esta partida de ajedrez a varias bandas, con cada vez menos tiempo para desplazar las piezas, todos saben que es ahora cuando a ETA le toca "mover ficha", tras los "movimientos" recientes efectuados por el Ejecutivo, y ante la demanda incesante del propio entorno abertzale que ve que puede escaparse su oportunidad de interlocución política y de estar presente en instituciones clave para el futuro desarrollo de su actual estrategia.
Lo acontecido durante esta semana pasada hace concebir muchas expectativas de que en fechas próximas pueda hacerse público el "comunicado" que ya se ha apresurado a invalidar Ángel Acebes. Probablemente, un comunicado en el que de modo inequívoco se anuncie el fin definitivo de la violencia y una metodología propuesta o, tal vez, como en ciertos ambientes abertzales se comenta, una entrega simbólica de armas o un calendario para la desactivación. O tal vez, la "sorpresa" –si es que ETA no da señales de vida- pudiera ser un rechazo abierto a la violencia, públicamente expresado por Batasuna. Desde el análisis de sus últimas declaraciones, esa eventualidad no parece tan imposible.
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