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Nº
733 - 19 de marzo de 2007 |
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De la admiración de Ramírez por Zaplana El sindicato de intereses funciona a las mil maravillas. Aludo a la conjunción de ayudas mutuas en todos los terrenos o casi todos entre Pedro J. Ramírez, Federico Jiménez Losantos y Eduardo Zaplana, como principales accionistas o protagonistas. Sólo desde esta perspectiva puede comprenderse el editorial del 14 de marzo de 2007 en el diario El Mundo, desbordante de entusiasmo por la intervención del portavoz del Grupo Popular en la Comisión de Interior del Congreso de los Diputados, a raíz de la decisión adoptada por el Gobierno respecto a De Juana Chaos. Demasiadas alabanzas para tan pícara y desafortunada actuación parlamentaria de quien, por ejemplo, obvió la sentencia del Tribunal Supremo, clave de cuanto posteriormente ha podido poner en marcha, dentro de la más estricta legalidad, el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, lo que fue además refrendado por el juez de Vigilancia Penitenciaria de la Audiencia Nacional. ¡Con cuánto embelesamiento escribe sobre Zaplana el editorialista del diario que dirige Ramírez! Veamos este párrafo: “Zaplana, que estuvo contundente pero sereno y agudo, en una de sus mejores intervenciones parlamentarias, acusó al Gobierno de “humillarse” ante un terrorista “repulsivo” y evocó el siniestro pasado del felipismo en relación a los GAL y la guerra sucia”. Contundente aunque sereno y agudo, ¡admirable Zaplana, loor y gloria a ti, rey de la gloria! Y si no de la gloria, rey midas de la Terra Mítica, ingenioso parlanchín telefónico en sus años jóvenes, eficaz negociador de comisiones, no obreras, claro. Parlanchín huero, trilero de tres al cuarto, fabulador compulsivo, demagogo sin escrúpulos. Ramírez se volcó con especial énfasis en favor de su amigo, el cartagenero moreno, porque es un secreto de Polichinela que el ex presidente de la Generalitat de Valencia, ex ministro de Trabajo (¿para cuándo el Tribunal de Cuentas cumplirá, de una vez y hasta el fondo, con sus obligaciones fiscalizadoras) y ex portavoz del hasta hace poco menos de tres años presidente del Gobierno José María Aznar, atraviesa por horas bajas en el seno del sancta sanctorum de Mariano Rajoy. Le agradeció asimismo su evocación de los GAL. Nada satisface más a Ramírez que los GAL salgan de cuando en cuando, con la mayor frecuencia posible, a escena. Anda muy cabreado estos días porque Felipe González y Baltasar Garzón coincidieron como oradores en un acto organizado por la Caixa. “El juez estrella encuentra por fin a mister X”, podía leerse en la portada de El Mundo, como destacado pie de foto donde se veían juntos y a punto de darse la mano los dos enemigos de antaño. Garzón se desmarcó de la tutela de Ramírez hace ya diez años. No se lo han perdonado ni Ramírez ni su corte de comparsas. Garzón cayó en desgracia entre los que en el pasado contribuyeron a encumbrarlo a cambio de liderar judicialmente el acoso y derribo de González, del cual el juez había sido su número dos en la lista electoral del PSOE por Madrid el año 1993. Garzón rompió con Ramírez y sus amigos cuando Aznar dio la orden de bombardear por tierra, mar y aire al Grupo Prisa. El juez que llevó la voz cantante en semejante asunto fue Gómez Liaño. Acabó siendo condenado por prevaricación. La condena la redactó el Tribunal Supremo. Liaño en la actualidad se dedica a la abogacía y defiende chorizos y chorizas implicados en casos de corrupción urbanística, como acaece en el escándalo de la ciudad de Marbella. En ocasiones expone sin pudor su opinión acerca de cuestiones de actualidad en el rotativo de Ramírez. Siempre que viene a cuento, el director de ese periódico lo cubre de elogios. Como a Zaplana. Otro párrafo laudatorio de Zaplana, en el editorial citado de El Mundo, es éste: “Zaplana cogió a Rubalcaba en un flagrante fuera de juego cuando el ministro se jactó de disponer de una propuesta para conceder el tercer grado a De Juana, lo que demuestra que la fundamentación jurídica de la “prisión atenuada” se realizó para vestir la decisión ya adoptada por el Ejecutivo”. Extraño razonamiento el del autor del comentario. El Gobierno, a través del ministro del Interior y de la Dirección General de Instituciones Penitenciarias, de lo que dispuso a la hora de resolver el caso De Juana es del margen de elección que la legislación vigente otorga a todo Gobierno cuando se dan las premisas avaladas por el Tribunal Supremo y, posteriormente, por el juez de Vigilancia Penitenciaria de la Audiencia Nacional. Es decir, que el Gobierno pudo optar por la fórmula de prisión atenuada a cumplir en el domicilio de De Juana o por otras como la del tercer grado. Escogió la de prisión atenuada. ¿Rubalcaba en fuera de juego? Más bien Zaplana, quien todavía sigue con ansiedad febril buscando el balón cuando el partido ya ha terminado. Luis G. del Cañuelo |
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