1 4 6 9
Hemeroteca Lista Temas de portada
Buscador
Nº 732 - 12 de marzo de 2007

La estrategia del PP alienta a la extrema derecha

vuelven los ultras

Banderas preconstitucionales, gritos de “España cristiana y no musulmana”, o de “Zapatero, anticristo”, incendio de una sede socialista en Madrid, falangistas de la mano de militantes del PP insultando al presidente... Son algunos de los datos que confirman la irrupción de la extrema derecha en la escena política del país. Al calor de la desaforada estrategia del Partido Popular contra la política antiterrorista del Gobierno no pocos grupos extremistas y algunos conocidos dirigentes del pasado ultra español se han lanzado a la calle sin complejos. Aunque en Génova, el equipo más cercano a Rajoy intenta preservar al líder de estas compañías, los populares no muestran síntomas de querer templar el ambiente. Su más conocido agitador mediático, Federico Jiménez Losantos, defendía, incluso, en antena, días antes de la manifestación del día 10, el uso de la bandera preconstitucional como “más tradicional” que la del escudo monárquico.

Por Inmaculada Sánchez

Hacía tiempo que no se veían en las calles. Las banderas con el escudo del águila de San Juan, que Franco instauró en 1938, llevaban décadas recluídas a las concentraciones de nostálgicos que, con motivo del aniversario de la muerte del dictador, cada 20-N reivindicaban el pasado franquista. En las últimas semanas, sin embargo, han aparecido en varias de las manifestaciones que, con presencia de dirigentes del PP, protestan contra la política antiterrorista del gobierno.

“Vuelven a florecer los aguiluchos”, alertó la semana pasada el Secretario de Organización del PSOE, José Blanco, en referencia a la enseña franquista. Días después hubo de ser protegido por la policía en Castellón cuando acudió a un acto de precampaña. Jóvenes militantes del PP, entre los que se encontraba, incluso, Mariano Sardina, líder de las juventudes del partido en la provincia, llegaron a gritarle “terrorista” y “asesino”.

El domingo anterior había sido el propio presidente del Gobierno quien tuvo que anular su prevista visita al ayuntamiento de Lorca, en Murcia, después de que su plaza de acceso se viera ocupada por unos 300 simpatizantes del PP, entre los que también figuraban falangistas portando su bandera del yugo y las flechas y otras preconstitucionales, que proferían gritos e insultos contra el Gobierno. Ese mismo fin de semana la sede local del PSOE en Alcalá de Henares sufría la agresión de unos desconocidos que incendieron su puerta y parte de su local, un suceso que los socialistas no habían vuelto a vivir, fuera del País Vasco, desde los agitados años de la transición.

La ya reiterada presencia de elementos ultras y violentos en actos de protesta contra el PSOE o el Gobierno no es casual ni anecdótica para quienes empiezan a analizar con preocupación este retorno de la extrema derecha. Las fuentes consultadas no dudan en señalar a la sostenida y creciente tensión que las convocatorias de algunas organizaciones, aparentemente desligadas del PP pero con todo su apoyo, vienen provocando desde que Rodríguez Zapatero anunciara su intención de abrir un proceso dialogado para el fin de la violencia de ETA.

Aunque desde entonces han crecido algunas plataformas y agrupaciones cívicas para arropar esta estrategia antigubernamental (Ver en páginas siguientes el recuadro “Peones negros, rosas blancas y patriotas”) ha sido la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) desde que la dirige José Francisco Alcaraz, la que ha liderado esta marea anti-Zapatero en las calles.

Ya desde el principio sus convocatorias discurrieron por los caminos de la tensión: su primera manifestación en protesta de cualquier intento de negociación con ETA, el 25 de enero de 2005, se hizo famosa por el intento de agresión al entonces ministro José Bono, que acudió con su hijo y al que varios manifestantes increparon e intentaron golpear con un palo.

Después de que el Congreso aprobase la resolución que permitía al Gobierno iniciar el proceso, el 4 de junio de 2005 volvió a llamar a manifestarse en una marcha que concluía en la plaza de la Republica Dominicana, en Madrid, donde Iñaki de Juana Chaos perpetró uno de sus atentados en el que murieron varios guardias civiles.

Cinco marchas más, todas en Madrid, ha convocado la AVT contra el Gobierno desde entonces: 25 de febrero, 10 de junio y 25 de noviembre de 2006, y, tras el atentado de Barajas, el 3 de febrero de 2007 y, más recientemente, después de la rebaja de la condena por parte del Supremo a De Juana Chaos, el 24 de febrero.

A lo largo de estas sucesivas convocatorias, el líder de la AVT, de la que se han ido separando otras organizaciones de víctimas, ha ido radicalizando cada vez más sus posiciones y ha dejado ver, sin pudor alguno y para incomodidad de algunos dirigentes del PP, un claro sesgo extremista y opuesto, incluso, al orden institucional.

Su cuidada imagen como látigo del Zapatero negociador ya sufrió un duro revés cuando en junio pasado, al acudir a una concentración convocada por la plataforma “Rosas Blancas por la Dignidad”, protagonizó un afectuoso saludo, con apretón de manos incluído, con el conocido ultra Ricardo Sánez de Ynestrillas.

Hijo de militar golpista (su padre participó en el intengo de golpe conocido como “Operación Galaxia”) posteriormente asesinado por ETA, Ynestrillas militó en la Fuerza Nueva de Blas Piñar, pasó tres años en la cárcel acusado de participar en el asesinato del diputado de Herri Batasuna José Muguruza, fundó un nuevo partido ultra, Alianza por la Unidad Nacional, y había salido de la esfera pública después de ser condenado a siete años de cárcel en 1999 por disparar contra un camello por no venderle droga.

Alcaraz no tuvo reparos en saludarle en junio como tampoco quiso disimular su disgusto más recientemente durante la marcha convocada el pasado 24 de febrero contra la decisión del Supremo de rebajar la pena a De Juana. Tras las críticas, que acusaban a la AVT de ir contra una decisión judicial y de no respetar el Estado de Derecho, Alcaraz admitió cambiar el objetivo de la convocatoria por algo más genérico, pero se negó a leer el discurso que tenía previsto al final de la misma.

Fueron, precisamente, presiones del PP las que le forzaron a desmarcarse de los ataques directos al Supremo. A pesar de ello, sus dirigentes no han dejado de acudir a sus convocatorias.

Como tampoco lo han hecho los miembros de la derecha más recalcitrante. Falange Española, casi el único partido de ultraderecha que sigue presentado alguna que otra candidatura en las sucesivas elecciones municipales, no ha dejado pasar la oportunidad de estar presente en las convocatorias de estas organizaciones afines al PP y que llamaban a la participación de todo “patriota” que abominara de la política del gobierno respecto a ETA.

Falange Española ha apoyado cada una de las convocatorias de la AVT desde el año pasado y en su web se siente orgullosa del resultado de estas movilizaciones. “Cientos de personas acuden a nuestra llamada-protesta por la visita de Zapatero al ayuntamiento de Lorca”, afirma en su página de internet.

Los falangistas, que hasta hace unos días suponían una imagen residual del pasado franquista, están tomando aire con las movilizaciones convocadas en contra de la política antiterrorista del Gobierno y, aunque ni el PP ni la AVT quieran considerarlos compañeros de viaje, sus propios portavoces se enorgullecen de haber estado codo a codo con ellos  en las citadas concentraciones.

La Falange Española sitúa en un lugar de preferencia en su web oficial la manifestación del 24 del febrero, convocada por la AVT, en la que sus militantes desplegaron una “bandera española de 300 metros”, eso sí, sin escudo alguno para evitar que las fuerzas del orden impidieran el despliegue, del mismo modo que se presentan en ella como la “organización decana del patriotismo español”.

Pero no sólo la AVT de Alcaraz está dejando hueco a los falangistas para volver a aparecer ante los españoles como una fuerza política con cierta representividad. También uno de los periodistas estrella del actual PP coquetea sin rubor con los actuales herederos del yugo y las flechas.

El recientemente fichado como presentador de lujo del “Diario Noche” de Telemadrid, la cadena de la autonomía madrileña y que mayor número de quejas reúne respecto a su manipulación informativa, Fernando Sánchez Drago, ha dado recientes muestras de no importarle que le relacionen con los falangistas.

El conocido escritor presentó el pasado 28 de junio su último libro, “Muertes paralelas”, dedicado a su padre, Fernando Sánchez Monreal, asesinado por los nacionales durante la guerra civil, en la sede de Falange Auténtica en Madrid, la escisión de Falange Española ocurrida en 2002.

Los falangistas no han perdido la oportunidad de dar publicidad a tan conocido visitante a su sede nacional y alardean de ello en su página web señalando, además, que la imagen de José Antonio, su fundador, aparece en la portada del libro.

El provocador Sánchez Dragó,  convertido recientemente en el periodista más seguido de la televisión autonómica de Esperanza Aguirre, que también estuvo presente en un homenaje al fundador de Falange el pasado mes de noviembre, ha contestado sin complejos a las críticas sobre sus coqueteos con los falangistas.

“Los que me llaman facha son fachas”, asegura en su blog personal, para añadir a continuación: “Las gentes de Falange Auténtica (nadie la confunda con la Falange franquista) con las que he mantenido esporádicos contactos a lo largo de muchos años, configuran un grupo utópico, acratón, respondón y valedor de causas como el Frente Polisario, el ecologismo y otras de similar vitola”. “ Me he topado con la figura de José Antonio al escribir mi libro y me ha parecido interesantísima”, afirma más adelante. Entre sus “webs amigas” figuran, como no podia ser de otra manera, la de Falange.

Poco más necesitan quienes hasta hace poco se sentían apartados de la realidad política del país para darse autobombo en sus mecanismos de comunicación internos y proclamarse “presentes” en el devenir de la actualidad política. Todas las convocatorias de la AVT y la última del PP cuentan con su entusiasta apoyo y de su presencia en cada una de ella hay constancia gráfica en su web.

Para las fuerzas de izquierda este renacer de los grupos de extrema derecha que la transición dejó atrás no deja de ser inquietante. El líder de Izquierda Unida, Gaspar Llamazares, ha denunciado la “desmedida” reacción del PP en sus protestas a la política del Gobierno que ha llegado a “legitimar” a la extrema derecha dotándola del apelativo de “patriótica”. Llamazares ha apelado también a la unidad de los demócratas para que la “ultraderecha no se apodere de las calles mediante la agitación”.

Hasta el momento, el PP prefiere hacer oídos sordos a las acusaciones de alimentar y dar espacio a estos grupos radicales. Quizá es porque España es el único país de la Unión Europea que no tiene un partido de extrema derecha con cierta relevancia pública al encontrarse sumergido bajo el paraguas del PP.

‘Peones negros’,  ‘rosas blancas’ y patriotas

Nada más ganar las pasadas elecciones generales el PSOE en 2004 empezaron a surgir una serie de organizaciones y “plataformas cívicas” en las que encontraron cobijo los disconformes con el resultado de las urnas.

Más adelante, con el desarrollo de la política antiterrorista del Gobierno Zapatero, crecieron, se asentaron a la vera de la crispada política de oposición del PP, y hoy, enmarcadas en la denominada por los populares como “rebelión cívica”, encuentran en las marchas y concentraciones en contra de las decisiones en torno a la excarcelación del etarra De Juana Chaos su principal motivo de supervivencia.

Al margen de la AVT, cuya crispada política antigubernamental ha causado, incluso, malestar en el propio PP, otras son las agrupaciones de ciudadanos que están siendo empleadas para lanzar crispados ataques contra el Gobierno.

Todas confluyen en el apoyo a las convocatorias de la AVT. Una de ellas es la conocida como “Peones Negros”, surgida tras los atentados islamistas del 11-M y cuyo leit motiv es apoyar la famosa “teoría de la conspiracion”, que involucraría a ETA en la matanza de Atocha.

Su inspirador y portavoz es un hasta el momento desconocido Luis del Pino, ingeniero de telecomunicaciones que, adoptado por Libertad Digital, la web de Federico Jiménez Losantos, y el diario El Mundo ha llegado a escribir libros  al respecto y argumenta sus teorías en artículos y tertulias a las que han dado cobijo ambos medios.

Los “Peones Negros” llevan desde entonces convocando o adheriéndose a cuantas concentraciones y marchas contra el Gobierno y su política frente a ETA se desarrollan en cualquier lugar de España, caracterizándose sus anónimos miembros por la virulencia de sus insultos y la contundencia de las acusaciones al Gobierno presentes en  sus pancartas. Otra de las “plataformas” que ha visto su nombre crecer mediáticamente al ritmo de las convocatorias de la AVT y la tensión anti-Zapatero es la denominada “Rosas Blancas por la Dignidad”, nacida como reacción a las “Rosas Blancas por la Paz” creada por un significativo grupo de actrices progresistas para apoyar el proceso de paz iniciado por el Gobierno.

Tan llamativo grupo surgió alrededor de Alejandro Campoy, su actual portavoz y único representante conocido. Campoy se dio a conocer al colocar dos rosas blancas manchadas de mercromina roja en el escaño de Zapatero en la sesión de puertas abiertas del Congreso de los Diputados. Miembro de la ultraconservadora organización Hazteoir.org, cercana al Opus Dei y animadora de campañas contra el matrimonio homosexual y otras medidas sociales del actual gobierno, el portavoz de “Rosas Blancas por la Dignidad” no ha dejado de acudir a ninguna de las convocatorias de la AVT.

Tanto ”Peones Negros” como “Rosas Blancas por la Dignidad” remiten en sus páginas webs a las de la AVT, Basta Ya, el Foro de Ermua y otras habituales adheridas a las concentraciones y marchas a las que suelen acudir dirigentes del PP sin que sus siglas aparezcan como convocantes.

Entre ellas también está una organización que en los últimos meses ha cobrado especial relieve. Se trata de la Fundación para la Defensa de la Nación Española, DENAES, en la que figuran en su patronato de honor desde los filósofos Gustavo Bueno o Jon Juaristi, cercanos a la política antinacionalista del PP, o el historiador Fernando García de Cortázar, también afín a los populares, pasando por el eurodiputado popular Alejo Vidal-Quadras, el diputado Gabriel Cisneros, el sociólogo Amando de Miguel o la periodista de la Cope Cristina López Schlinchting.

Su presidente ejecutivo es el diputado del parlamento vasco por el PP Santiago Abascal Conde y desde elprimer momento se ha adherido como “plataforma cívica” a todas las concentraciones convocadas por la AVT, o las “Rosas Blancas”.

Entre sus objetivos figuran algunos clásicos de la ultraderecha como “el cultivo del patriotismo y la afirmación de España como nación”, primero de los contenidos de su declaración de principios.

Aunque se presenta como un movimiento alejado de los partidos y la lucha política no esconde su interés en la movilización y la agitación social. “La dignidad de la nación española y su indisoluble unidad merecen ser defendidas por el conjunto de la sociedad española mediante todos los métodos legítimos entre los que lógicamente se encuentras las movilizaciones sociales y las manifestaciones populares”, asegura en su texto fundacional.

En este caldo “cívico” contra el gobierno socialista se encuentra también otros  grupúsculos, como la plataforma Alternativa Española, cuyo secretario general es Rafael López-Dieguez, yerno de Blas Piñar y que boicoteó violentamente las obras de Leo Bassi en Madrid por considerarlas blasfemas.

'Quo Vadis', Mariano? , por Enric Sopena


Hemeroteca
Lista Temas de portada
Buscador