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Nº 731 - 5 de marzo de 2007

El yerno real, asesor de millonarios

Los nuevos negocios de Marichalar

Al Duque de Lugo, España se le ha quedado pequeña. Atraído por el glamour de la alta sociedad de Nueva York, Londres o París, Jaime de Marichalar ha ingresado en los círculos más elitistas, encandilando con su título nobiliario y su olfato para los negocios a los dueños de las grandes fortunas. Además de ser asesor del presidente de LVMH, Bernard Arnault, el hombre más rico de Francia y el séptimo del mundo, según ha sabido El Siglo, el yerno del Rey forma parte del consejo internacional consultivo de la Louise T. Blouin Foundation, una institución cultural creada en 2005 por la millonaria canadiense Louise Blouin en la que aparece, a petición propia, como “representante de España”, compartiendo cartel con un Premio Nobel de Medicina, con Simon Peres o con una de las ex mujeres de Mick Jagger. Su vinculación con Blouin se inició en 2000, cuando le nombró consejero de Trader Classified Media N.V, grupo líder en el sector de los anuncios clasificados propietario en España de publicaciones como Segundamano.

Por Virginia Miranda y Manuel Capilla

Habitual de la maestranza de Sevilla y la semana de la moda de París, Londres o Nueva York, solícito yerno del Rey presente en los actos oficiales de la Familia Real, cuando Jaime de Marichalar no está disfrutando de sus aficiones o cumpliendo con sus obligaciones como consorte de la Infanta Elena, las que tanto eco tienen en los medios y de las que desprende una imagen de alegre cuarentón despreocupado y amante de la buena vida, el Duque de Lugo se dedica a atender la multitud de cargos de consejero que jalonan su cada vez más abultada agenda profesional. Sobre todo desde que las grandes fortunas del mundo comenzaran a disputarse a uno de los hombres del momento con más y mejores contactos dentro y fuera del país –con permiso de Alejandro Agag, otro yerno de lujo–.

Hasta que contrajo matrimonio con la primogénita de Don Juan Carlos y Doña Sofía, el joven pamplonés trabajaba en la capital francesa en la banca privada. Su biografía oficial dice que entonces ya era un experto en opciones y que, a finales de la década de los 80, jugó un importante papel de intermediación en la puesta en marcha de los mercados de derivados en España. Sin embargo, fue su noviazgo con Doña Elena el que disparó su cotización en el mundo de los negocios. En 1994, año en el que la Casa Real anunció su compromiso con la Infanta, se incorporó a Credit Suisse en París donde, como miembro de la alta dirección, desarrolló su actividad en las unidades de banca corporativa, financiaciones estructuradas y mercados de capitales. Pero su matrimonio requería de su presencia en la capital de España y la entidad financiera le nombró en 1998 director gerente y consejero de Credit Suisse First Boston en Madrid, un “banco de negocios” dedicado a la administrador de grandes fortunas.

La entidad le daba la alternativa y nacía entonces un primer espada del mundo empresarial que, en menos de diez años, ha logrado colarse y afianzarse en algunos de los carteles de mayor relumbrón. Dicen que a Marichalar le sobran méritos para suponerle la habilidad de relacionarse con las más altas esferas sin tener que echar mano de su parentela política, pero ni el Duque de Lugo ni quienes se arriman a él han pasado nunca por alto su pertenencia a la Familia Real española, una carta de presentación que le ha abierto puertas nada menos que en Canadá y el Reino Unido de la mano de una millonaria que amasó fortuna con los anuncios por palabras y que hoy en día aspira a convertirse en mecenas del arte y la cultura.

En el abril de 2000, según ha podido saber El Siglo, el yerno del Rey fue nombrado consejero supervisor de Trader Classified Media N.V, la compañía fundada por John H. MacBain en Canadá en 1987. Su entonces esposa, Louise Blouin, era accionista de la empresa y, según los estatutos, tenía potestad para nombrar a los miembros del consejo asesor. Ella, una mujer que en poco tiempo ha logrado codearse con lo más granado de la alta sociedad y que parece tener inclinación por la nobleza –ver recuadro Guapa, rica, mecenas y jefa del Duque de Lugo– fue quien designó al Duque de Lugo. La compañía editorial, que empezó con la compra-venta de coches, amplió el negocio y hoy en día es el grupo líder en el sector de las publicaciones de anuncios clasificados en medio mundo y cotiza en el Primer Mercado de la Bolsa de París. Actualmente, pone en contacto compradores con vendedores a través de 400 publicaciones y 50 webs en 19 países. Su plantilla asciende a 6.000 empleados en todo el mundo, incluyendo una red comercial formada por 3.000 profesionales.

En España, su consolidación llegó de la mano del grupo Segundamano. En 1998 adquirió la editora del periódico y hoy en día posee participaciones en Anuntis S. L., Trajín S. A., Trajín online, y Trade anunciador. Además, posee el 100% de Trueque S. L., Unimail S. A., Trader Coches.net S. L., Ecomedia del sureste y Multimedia de imagen-comunicación S. L. Todas estas sociedades se dedican a anunciar la compra-venta de los más variados artículos, ya sea pisos, oficinas, locales, barcos, automóviles, motocicletas, vehículos industriales, todoterrenos o quads, y a ofrecer tanto cursos de formación como ofertas y demandas de empleo; en 2004, la empresa denominada ahora Trader.com, adquiría Infojobs.net, la web de empleo privada líder en Europa que en España tenía ya una cuota de mercado del 77%. Tras aquella operación, Trader Segundamano se fusiona con Anuntis creando así la primera compañía de clasificados de lengua hispana en el mundo.

La vinculación de Jaime de Marichalar con el emporio de los anuncios por palabras resultó sin duda satisfactoria porque Louise Blouin ha vuelto a contar con él para su más ambicioso proyecto. La millonaria canadiense fundó en Londres en mayo de 2005 la Louise T. Blouin Foundation, cuyo objetivo, según la página web, es “promocionar la cultura y realzar la creatividad en todo el mundo”. Según ha sabido El Siglo, Jaime de Marichalar forma parte de su consejo internacional consultivo desde su fundación. Echando un vistazo a este club exclusivo se observa cómo al afán filantrópico de Blouin se suma una interesante agenda de contactos VIP. Junto al del Duque de Lugo, aparecen nombres dispares pero todos ellos de gran relevancia como el del profesor Lord John Eatwell, presidente del Queen’s College de la Universidad de Cambridge; Sir Christopher Frayling, rector del Royal College of Art de Londres; Sir Clive Guillinson, director ejecutivo y artístico del Carnegie Hall de Nueva York; Eric Kandel, Premio Nobel de Medicina en 2000; Thomas Krens, director de la Fundación Solomon R Guggenheim de Nueva York; Koichiro Matsuura, director general de la UNESCO; Simon Peres, viceprimer ministro israelí; Robert Peugeot, vicepresidente de innovación y calidad de Peugeot Citroën; Juan de Luxemburgo, llamado aquí consultor de negocios; Jeremy Irons, actor, o Bianca Jagger, embajadora de Buena Voluntad de las Naciones Unidas y conocida por su matrimonio con el vocalista de los Rolling Stones. Lo curioso del caso es que el Duque de Lugo aparece en la lista del consejo internacional consultivo como “representante de España”. Fuentes de la fundación a las que ha accedido El Siglo dicen que cada uno de sus miembros han elegido su propia denominación, de modo que ha sido Jaime de Marichalar quien ha escogido también la suya. En la Casa Real, que no acostumbra a hacer comentarios sobre las ocupaciones profesionales de los maridos de las Infantas, ahora tampoco se pronuncian, y en cualquier caso dicen no tener conocimiento de la vinculación del Duque de Lugo con esta fundación.

Los cementos de Koplowitz y el lujo de LVMH. El yerno del Rey, que parece que todo lo abarca como asesor de las grandes fortunas, no ha desatendido sus tareas en el resto de consejos a los que pertenece. En 2001 fue nombrado consejero ejecutivo de Cementos Pórtland Valderribas, empresa perteneciente a FCC, presidida por Marcelino Oreja Aguirre y propiedad de Alicia Koplowitz. En éste, como en otros casos, el don de gentes de Marichalar y su buen tino para los negocios le ha puesto en bandeja la posibilidad de formalizar un contrato; en su momento se dijo que el marido de la Infanta Elena le hizo una gestión profesional a la rica empresaria y ésta se lo agradeció sentándole en el consejo de administración de una de sus sociedades.

También con Bernard Arnault fue antes la amistad que el business. Cuando Marichalar residía en París allá por los años 80, tuvo oportunidad de conocer al multimillonario francés, a quien ya entonces causó buena impresión por su afición a la moda y su capacidad para relacionarse en los círculos sociales más exquisitos. Así, le nombró consejero en la lujosa firma española Loewe, adquirida en 1996 por su imperio LVMH (Louis Vuitton Moët Hennessy); de la mano de esta compañía integrada por las primeras marcas de lujo del mundo –Louis Vuitton, Kenzo, Givenchy, Christian Dior, Christian Lacroix, Moet & Chandón, Don Perignon o Tag Heuer, entre otras–, el empresario galo es el hombre más rico de Francia y el séptimo del mundo según la revista Forbes. Ese mismo año, en 2004, Bernard Arnault, después de haber puesto su despacho en Nueva York a disposición de su amigo el Duque de Lugo para que conociera los entresijos del negocio –Marichalar permaneció un tiempo en la gran manzana para recuperarse de su ictus cerebral en el hospital Monte Sinaí– le nombró su consejero en LVMH y presidente de su imperio del lujo en España.

Este cargo le tiene ahora atareado con la Copa América. Louis Vuitton es el principal patrocinador del evento deportivo que acogerá la ciudad de Valencia, donde el yerno del Rey se está empleando a fondo para sacar adelante un buen número de proyectos para el agrado de la alcaldesa, Rita Barberá. Por ejemplo, la edición de una guía turística de la capital del Turia editada por Louis Vuitton. Según dijeron desde el Consistorio tras su presentación”, “únicamente ha editado hasta el momento una guía exclusiva de Nueva York”. La segunda, la de Valencia.

Las relaciones de Marichalar con la Word’s Cup han llegado incluso a cruzarse con las que tuvo su cuñado, Iñaki Urdangarín. El marido de la Infanta Cristina, siendo presidente del Instituto Nóos que tantos quebraderos de cabeza le acabó dando –ver El Siglo en el número 696 El Rey frena a Urdangarín–, organizó el congreso Valencia Summit de 2005 para promocionar la Copa América. Y Louis Vuitton fue a su vez patrocinador del evento.

La actividad de Marichalar en Valencia no se acaba en sus funciones como representante de LVMH en España. Como presidente de la Fundación Winterthur, cargo al que accedió en 1998 –y por el que no percibe remuneración alguna; en el resto de consejos se estima que percibe al menos 12.000 euros al mes– ha venido firmando sucesivos acuerdos de colaboración con Rita Barberá para patrocinar la actividad cultural del Palau de la Música. Curiosamente, otra de las iniciativas de Winterthur tienen relación con una de las empresas de Trader.com; en noviembre de 2000, año en que se incorpora a la compañía canadiense, la española, en su estrategia de expansión en el mercado de seguros por Internet, llegó a acuerdos con portales como coches.net, una de las empresas controladas por los Blouin.

En 2004, Jaime de Marichalar también se incorporó a la Sociedad General Inmobiliaria. Y como le ocurrió en LVMH, fue su amistad con el presidente Robert de Balkany, a quien también conoció durante su estancia en París, la que propició su entrada en su círculo de asesores personales. El Economista publicó el pasado diciembre que la propietaria de centros comerciales como La Vaguada, Plaza Norte 2 –ambas en Madrid– o Gran Vía de Barcelona, ha duplicado sus beneficios desde que fichó al Duque de Lugo, quien por cierto acudió a la inauguración del centro de San Sebastián de los Reyes acompañado del primo de su mujer, Bruno Gómez Acebo. Curiosa historia la del cruce de caminos del yerno del Rey y el multimillonario rumano-francés; Balkany fue marido de María Gabriela de Saboya, el primer amor de Juan Carlos que se acabó quedando compuesta y sin novio porque no era del agrado de Franco.

Cemento, artículos de lujo, anuncios clasificados, seguros y vino. Jaime de Marichalar también ha probado suerte como bodeguero junto a viejos conocidos de su familia. El marido de la Infanta Elena está vinculado a la bodega Matarromera, un Ribera del Duero por el que comparte intereses con Alfonso Cortina, ex presidente de Repsol; su hermano Alberto, uno de los Albertos amigo y compañero de cacerías con el Rey; el naviero Fernando Fernández Tapias; y el comunicador Lalo Azcona, jefe del padre de la princesa Letizia, Jesús Ortiz. A la bodega, tener unos padrinos de lujo le ha servido, por ejemplo, para que el Matarromera se sirviera en las comidas ofrecidas por los Reyes en la XV Cumbre Iberoamericana celebrada en octubre de 2005 o en la cena anterior a la boda de los príncipes de Asturias.

Olfato para los negocios, don de gentes, relaciones con la élite mundial y un suegro llamado Don Juan Carlos I. Un cóctel de inmejorables cualidades a las que Jaime de Marichalar está sabiendo sacar partido.

Guapa, rica, mecenas y ‘jefa’ del Duque de Lugo

Tras divorciarse de su segundo marido, John MacBain, en 2000, la canadiense Louise T. Blouin utilizó el dinero que consiguió en el acuerdo para hacer realidad su sueño de convertirse en mecenas, algo a lo que había aspirado desde que de joven había comenzado a introducirse en el mundo del arte trabajando como voluntaria en el Museo de Bellas Artes de Montreal. Gracias a ese capital y al relajado sistema fiscal de las Islas Bahamas, consiguió levantar de la nada el Holding LTB, una editorial dedicada a la publicación de libros y catálogos de arte dirigidos a la restringida élite de galeristas y coleccionistas.

En 2005, su voluntad filantrópica le llevó a crear la Fundación LTB, cuya página web origina más dudas de las que despeja acerca de las actividades que realiza. Según se indica en su presentación, la entidad cree "en el poder singular de la creatividad y la cultura como catalizador de cambios positivos", por lo que la "fundación cuenta con dos objetivos principales", a saber: "fomentar una mejor comprensión de los asuntos internacionales y culturales interfronterizos mediante el diálogo" y "explorar el potencial creativo del cerebro humano". Por último, se define como "una organización sin ánimo de lucro" que trabaja como "inversora".

Evidentemente, ante tamaña excentricidad, no han faltado las voces que en el Reino Unido han criticado a la señora Blouin por sus delirios de grandeza, aunque no es algo que a ella le preocupe excesivamente ya que, según explica en una entrevista publicada por 'The Guardian' en octubre del año pasado, cuando la fundación inauguró su centro de exposiciones en Londres, "no voy a cambiar mis valores y mi forma de ser y lo que estoy intentando hacer porque alguien no crea en el bien. Ellos son los que tienen que ir a que les examinen. No yo".

Hija de un matrimonio de agentes de seguros que poseían su propia empresa, su padre murió cuando ella tenía quince años y, aunque estudió la carrera de comercio, no tiene ningún título universitario, ya que comenzó a trabajar desde joven como analista de mercados y agente de bolsa. A pesar de proceder de una familia de clase media desde joven ya consiguió acceder a la alta sociedad. Estuvo saliendo durante una temporada con Laurent Junot, hermano de Philipe Junot, el primer marido de Carolina de Mónaco, y, tras un breve matrimonio fallido, su boda con Jhon MacBain supuso el trampolín necesario que la puso en contacto con la élite política, económica y cultural que forma parte en el consejo asesor de la Fundación LTB.

Sin embargo, con la inauguración del centro de exposiciones de la fundación no ha sido la primera vez que su nombre ha tenido eco en los medios de comunicación británicos, ya que tras su segundo divorcio tuvo un romance con el Príncipe Andrés, ex marido de Sarah Ferguson. Una buena trayectoria para una mujer nacida en los suburbios de Montreal.

Alternando con la alta sociedad

En agosto de 2003 'The New York Magazine' se hacía eco de un suceso protagonizado por Jaime de Marichalar durante una cena benéfica en el Watermill Center de Nueva York, una institución fundada por el músico y dramaturgo Robert Wilson, causalmente uno de los galardonados con los premios de la Fundación Louise T. Blouin. Tras las palabras que unos artistas cubanos dirigieron a los invitados al acto, el duque de Lugo les reprochó con malos modos el que no hubieran criticado a Fidel Castro y, debido a que el intercambio de opiniones fue subiendo de tono, Jaime de Marichalar fue acompañado a la calle por Bianca Jagger mientras,  según la versión de la revista norteamericana recogida por Elconfidencial.com, afirmaba a gritos que Castro era un "asesino" y un "maricón". Por supuesto, todo el suceso fue posteriormente desmentido por la Casa Real.

Este tipo de saraos, generalmente más tranquilos, son frecuentes en la agenda del Duque de Lugo, del que las revistas del corazón han dejado constancia de su amistad con personajes habituales del papel couché y de la alta costura, como Carolina de Mónaco; la Princesa Beatriz de Orleáns, relaciones públicas de Christian Dior; el diseñador de Chanel Karl Lagerfeld; la profesional de la elegancia Nati Abascal; o la periodista Teresa Campos y su hija Terelu.

Varias han sido las excentricidades de Jaime de Marichalar recogidas por los medios de comunicación, algunas divertidas, como los ‘discretos’ pantalones floridos de Tommy Hilfigger que lució en sus vacaciones de 2000 en la Costa Azul o sus paseos en patinente eléctrico por el barrio de Salamanca, y otras más importantes, como los 3 millones de euros que costó el piso en el que actualmente viven los duques de Lugo, situado en la calle de Ortega y Gasset de Madrid.

El porvenir de la Monarquía, por Enric Sopena


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