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Nº
730 - 26 de febrero de 2007 |
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| Hemeroteca | Esta semana |
De Urdaci, de Sánchez Dragó, de García y de Fernández Vaya con Alfredo Urdaci. Anda por ahí haciendo de titiritero de derechas, de circo en circo y desmadrado. De Sánchez Dragó, fan de Esperanza Aguirre, que ha sustituido en el informativo nocturno de Telemadrid a Germán Yanke, despedido por tibio, Urdaci ha dicho en una página digital dedicada básicamente a los periodistas y que cuenta con la simpatía o el amparo precisamente de la presidenta de la Comunidad de Madrid: “¡Este tío es un canalla!”. Y agrega tranquilamente, en el mejor estilo de Jiménez Losantos: “¿Qué pasa, que te quieres legitimar a base de dar hostias al resto de informativos y programas? Yo no lo entiendo”. Asevera Urdaci: “Me apetece mucho hablar de Sánchez Dragó del juego que está llevando a cabo Sánchez Dragó. Lleva a amiguetes suyos del mundo literario y artístico que ponen a parir a Telemadrid y hacen la excepción y la salvedad de su programa. (…) Es decir, él dice: Telemadrid manipula, es muy mala, menos yo y mi programa”. Grave acusación la de Urdaci. ¿A qué obedece? ¿Ajuste de cuentas en el interior de la caverna mediática del PP? ¿Lucha por el poder, si es cierto que Manuel Soriano, mayordomo servil de Esperanza Aguirre, está tocado como dicen y puede haber caído en desgracia? ¿Aspira el manipulador más entusiasta de la era Aznar en TVE a sustituir a Soriano? Es ésta una hipótesis verosímil. La descripción que hace Urdaci de la situación se ciñe a una coyuntura de crisis para Telemadrid lo que, por otro lado, es cierto. La crisis abierta desde hace tiempo en la televisión autonómica madrileña, en manos de Aguirre, es enorme y supera las peores épocas de RTVE. Urdaci, naturalmente, atribuye la crisis al PSOE. “Con Telemadrid se está practicando la misma estrategia que se practicó con TVE. Además la está dirigiendo el mismo sujeto, que es el señor Sacaluga, sólo que en lugar de ser en ámbito nacional ahora es en el ámbito autonómico. Es la estrategia de decir: como está manipulada, no voy, y la prueba de que está manipulada es que no voy”. Urdaci, mártir del “señor Sacaluga”, parece ofrecerse como salvador de Telemadrid. Atención: Yo resistí en el fuerte El Álamo aznarista hasta el último minuto del acoso y no me entregué al enemigo, ni saqué bandera blanca. Puse la televisión del Estado al servicio no ya del Gobierno, sino exclusivamente de Aznar. Secundé las tesis de Acebes sobre la autoría de ETA en el 11-M hasta que se abrieron las urnas del 14 de marzo de 2004. Antes había difundido, con ocasión y sin ella, al modo paulino, las razones que avalaban la necesidad de hacer la guerra a Sadam Hussein. La invasión de Iraq me la tragué yo en el Pirulí e hice cuanto estuvo a mi alcance para contentar los caprichos del Zar de la Moncloa. Si yo hubiera dispuesto de más tiempo, volviendo al 11-M, pues todo aquello fue muy apretado, el PP habría ganado las elecciones. Toma nota, Esperanza, soy de tu cuerda, no me asustan ni el “señor Sacaluga”, ni Rubalcaba, ni Zapatero, ni mucho menos Moraleda, ni Pepiño Blanco, ni el tal Simancas. Ni siquiera este superman izquierdista llamado Fernández Bermejo, que no tiene ni media hostia, por seguir con mi lenguaje coloquial, aun a sabiendas que disgusta a los dirigentes de la Universidad de Navarra, donde estudié Periodismo. Esta universidad incluso promovió hace pocos años, mandando todavía Aznar y con el opusino Trillo salvando el islote de Perejil de los moros, una campaña de publicidad e imagen de sí misma y me otorgó el honor de participar como alumno aventajado que fui. Los sociatas convirtieron este episodio en otro escándalo. Me la tenían jurada porque mis informativos contaban la verdad y no como sucede ahora. En todo caso, lo que ha acontecido ahora, recién estrenado Luis Fernández como presidente de RTVE, consensuado su cargo, lo que es un verdadero milagro en los tiempos que corren resulta un error de la magnitud de la catedral de Burgos. ¡Menuda idiotez! Al que se le ocurrió levantar la entrevista de El loco de la colina con José María García sólo demostró que es un descerebrado. Su ofuscación debió de contagiar a Fernández, que cayó en la trampa, siendo benevolente con la versiones más obsequiosas. Arguyó TVE que García había insultado a todo dios, lo que a nadie hubiera sorprendido, ciertamente, conociendo a este personaje, que ha sido tan dañino a lo largo de décadas del periodismo español. Pero, para desgracia de los nuevos responsables de Prado del Rey, García no incurrió en ningún insulto en su conversación con Quintero. Arremetió contra las gentes del PP, según ha reiterado últimamente, una vez se repuso de una grave enfermedad. Está o estaba resentido con Aznar y su mundo, incluido Pedro J. Ramírez y Federico Jiménez Losantos, sin olvidar a Florentino. Bien está que TVE y RNE hayan mejorado sus niveles de independencia profesional. Pero si RTVE ha de convertirse en salvavidas del PP con mayoría parlamentaria de signo contrario, apaga y vámonos. Para este viaje no se necesitaban tantas alforjas. Lo hacía espléndidamente Urdaci. Y encima no se sonrojaba. Ni se sonroja tres años después. Todo lo contrario. Cualquier día de éstos, lo vemos de capitán general de Telemadrid. Luis G. del Cañuelo |
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