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Las tendencias de Bush a la dictadura
por Santiago Carrillo
B ush ha demostrado que
el sistema presidencialista de EE UU, con sus
múltiples y poderosos servicios de espionaje blindados, so pretexto de "seguridad", pueden llegar a actuar como una dictadura. Una persona tan convencida del papel de "líder mundial" que debería ocupar Norteamérica, como el señor Brzezinski, revela en un artículo publicado hace días en El País que en el Gobierno de Bush las grandes decisiones estratégicas las ha tomado un grupo de personas tan reducido, que sus componentes podrían contarse con los dedos de una mano. "Si los EE. UU: sigue enredado en una lucha sangrienta y prolongada en Iraq es muy probable que el destino final de esta pendiente sea un choque frontal con Irán y gran parte del mundo islámico", añade el responsable de seguridad de tiempos de Carter, que cita concretamente a Iraq, Irán, Afganistán y Pakistán, como el "lozadal"en que podrían encharcarse los americanos.
Bush sigue preparando esta prolongación de la guerra, utilizando los mismos métodos provocativos y engañosos que usó en Iraq; métodos que podrían compararse a los que utilizó Hitler en su tiempo para invadir Austria, Checoslovaquia y Polonia y para desencadenar la segunda guerra mundial. Hitler creó los campos de concentración; Bush ha inventado Guantánamo y ha creado prisiones secretas, en las que se ha practicado la tortura en diversos rincones del planeta y ha abolido el habeas corpus y multiplicado los secuestros fuera de sus fronteras.
La diferencia importante es que mientras el pueblo alemán no fuecapaz de reaccionar a tiempo, los ciudadanos norteamericano en las últimas elecciones se han manifestado decididamente contra la política de Bush, que ha quedado en minoría en el Congreso y el Senado. Sin embargo el sistema presidencia-lista americano tiene recovecos que permiten a Bush seguir su política haciendo caso omiso del voto de los ciudadanos. Actúa como si se considerase investido de una misión providencial. Por lo visto ya ha formado un Comité que prepara el ataque a Irán. Y ahora está haciendo una campaña contra Pakistán, al que acusa de acoger a Bin Laden y a los talibanes. No olvidemos que esta fue la razón esgrimida para invadir Afganistán.
Como dice Brzezinski, hay un pequeño grupo de personas, entre ellos Condolezza Rice y Cheney, que forman el equipo de piñón fijo que rodea a Bush. Este grupo sigue imperturbable su política, sin importarle burlar la voluntad del pueblo americano. De ahí que el sistema presidencialista con las corrupciones establecidas por el grupo gobernante, recuerde hoy tanto a una dictadura y Bush a un dictador. Lo recuerdan hasta en la forma en que niegan sus propósitos belicistas hasta el momento mismo de ponerlos en práctica.
Es cierto que quien tiene que impedirles realizar sus fines es el pueblo americano. Pero éste ya está haciendo su papel, con el voto, con sus manifestaciones, con la actitud de algunos de los más importantes medios de comunicación y con las posiciones públicas valerosas de hombres como Brzezinski y un buen número de personalidades políticas e intelectuales y artísticas.
Pero Europa tiene también mucho que decir. Los gobernantes europeos tienen que mostrar el coraje necesario para rechazar las incitaciones de Bush que nos llevarían a una tercera guerra mundial. Bush no es Roosevelt, es el anti-Roosevelt. Y el Blair de hoy recuerda mucho más a Chamberlain, propicio a hacer concesiones al dictador de su época, que a Churchill. Y los "apaciguadores" de hoy son aquellos que se pliegan a los propósitos belicistas del Sr. Bush que actúa como un dictador al que no importaría llenar el mundo de ruinas humeantes, pobladas de cadáveres inocentes.
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