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Lista Apuntes
Nº 730
26/2/2007
D N
Andalucía: dos reflexiones

Por José María Benegas

E n relación con Andalucía quiero apuntar dos reflexiones: una referida a algo que creo no se resalta lo suficiente y que desde mi punto de vista es un gran logro. Hace treinta años España corría el riesgo de tener un mezzogiorno a la italiana. Un Norte rico y próspero y un Sur atrasado, pobre, fuera del circuito del crecimiento económico. Hoy afortunadamente este riesgo está conjurado. El esfuerzo de los andaluces (se puede incluir a los extremeños en este apartado), los fondos europeos, los mecanismos internos de solidaridad, el esfuerzo realizado en infraestructuras y el dinamismo que produce el Estado de las Autonomías creo que son los elementos que han contribuido a este gran éxito. Lo más importante para un pueblo es tener un futuro y Andalucía puede ser optimista al respecto.

La otra consideración es sobre el referéndum. Este es un instrumento considerado como el más democrático desde el punto de vista de la implicación de los ciudadanos en las decisiones políticas, y no seré yo quien diga lo contrario, pero sí conviene ser consciente de que es un modo de participación popular que en sí mismo tiene sus complicaciones y riesgos. Los referendos autonómicos no son de consulta, sino de ratificación de una decisión adoptada por las Cortes Generales, en el caso que nos ocupa, por unanimidad. Desde esta perspectiva, aquellos que se celebran sin controversia, es decir, sin posiciones contrapuestas, producen en general una elevada abstención porque los ciudadanos entienden que la decisión está ya adoptada. Los referendos con posiciones controvertidas, por ejemplo sobre la Constitución Europea en Francia, tienen el inconveniente de que dividen a los países por la mitad, por ejemplo en este caso mencionado, y decisiones trascendentales se adoptan por un escaso margen de votos. A mayor abundamiento en estos referendos, además de preguntar por la cuestión que se consulta, es habitual que se mezclen otros temas ajenos a aquella con la intención de desgastar al gobierno convocante (recuérdese la OTAN en España o el citado ejemplo de la Constitución Europea en Francia). Por lo tanto, la experiencia nos indica que es un instrumento muy democrático pero que tiene sus complicaciones.

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E n otro orden de cosas enEspaña la ratificación de los Estatutos o de su reforma mediante referéndum se celebra antes de que se resuelvan los posibles recursos de inconstitucionalidad, como es el caso actual del Estatuto de Cataluña. Es decir, el Tribunal Constitucional tiene que pronunciarse sobre un texto legal que no sólo ha sido aprobado por las Cortes Generales, que sería el supuesto normal, sino que además ha sido refrendado por los ciudadanos de la Comunidad Autónoma afectada, lo cual plantea una dificultad añadida: modificar, en su caso, lo que han aprobado los ciudadanos. Sería más lógico proceder a la consulta popular después de que el Tribunal Constitucional haya terminado su labor, para lo cual habría que arbitrar un procedimiento de urgencia que permitiera no dilatar en el tiempo la convocatoria de los referendos.

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H e realizado recientemente una visita parlamentaria a Turquía. Me ha impresionado favorablemente el país por varias razones. Ha crecido en términos de PIB un 8% el año pasado. El desarrollo económico es sostenido y la inversión extranjera alta. Se transmite la sensación de un país ordenado y serio en sus relaciones políticas. Llama la atención la tenaz insistencia en u deseo de formar parte de la Unión Europea y el agradecimiento a España por su posición al respecto. Forman parte de la OTAN y tienen buenas relaciones con los países de su entorno: Irak, Irán, Siria, Israel y palestinos, lo que les pudiera permitir jugar un papel de mediación de cierta relevancia en relación con los conflictos de la zona. Es el país musulmán más laico del mundo árabe, hasta el punto de que todas las mezquitas se sostienen mediante donaciones privadas sin percibir ningún tipo de ayuda del erario público. El ingreso de Turquía en la Unión Europea tiene sus dificultades pero el tema bien merece una reflexión en pro- fundidad y sin apresuramientos.

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En una reciente comparecencia, ante un Foro de debate madrileño, Juan Carlos Rodríguez Ibarra, presidente de Extremadura, señaló en su intervención inicial, entre otras cosas, que "no existe peligro de que España se rompa como dicen los conservadores". Preguntado en el coloquio sobre la fundamentación de su afirmación contestó: "Lo pienso porque en los últimos tiempos hemos hecho todo lo posible para que se rompa y no se ha roto".

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