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Nº
729 - 19/2/2007
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¿Preparados para volver? AZNAR Y BONO, A LA EXPECTACTIVAPLANA SE ENROCA José María Aznar dijo que se iba para no volver. Sin embargo, la suya ha resultado ser una verdad a medias; el ex jefe del Ejecutivo nunca ha dejado de estar presente. José Bono abandonó Defensa alegando motivos personales. Pero dejó entornada la puerta de su regreso a la primera línea política y de momento está diseñando su estrategia desde la retaguardia. Tal vez sea por eso que desde sus entornos más próximos estén esperando que vuelvan. A Aznar se lo ha pedido nada menos que Pedro J. Ramírez; le ha dicho que en 2008 se acerque al despacho de Rajoy y le diga: "Mariano, aquí estoy para lo que necesites". Y el que fuera presidente de Castilla-La Mancha ha sugerido él mismo que podría ser diputado si Zapatero se lo pidiera. Pero habiendo alcanzado cada uno de ellos puestos tan altos, ¿dónde habría hueco para ellos? ¿Alguien tiene intención de mover de la silla a los actuales líderes del Partido Popular y el PSOE? ¿Se conformarían siendo diputados rasos? Por Virginia Miranda Esta premonitoria afirmación, de la que el ex jefe del Ejecutivo se siente liberado, bien podría hacerse extensiva a cuantos políticos que, estando en la cima del poder –a pesar de que González perdió las elecciones, durante mucho tiempo ha sido un referente para los socialistas–, abandonan sus cargos de responsabilidad. Le ocurrió a José María Aznar, que prometió dejar la dirección del PP y por tanto la posibilidad de mantenerse en el Gobierno tras dos legislaturas y así hizo. Y también a José Bono, que dejó el Ministerio de Defensa la pasada primavera alegando motivos personales. Porque aún está caliente la silla que abandonaron hace tres años el primero y apenas unos meses el segundo, y porque sus actos no se corresponden con sus palabras, cualquiera de los dos –tal vez ambos– podrían encarnar al político de ida y vuelta sin saberlo todavía. Aznar preside FAES, el laboratorio de ideas del Partido Popular y el estrado al que se sube cada vez que quiere dar un toque de atención a su sucesor, Mariano Rajoy, o cargar las tintas contra el presidente José Luis Rodríguez Zapatero. Además, alterna sus apariciones públicas en los actos y conferencias organizadas por la fundación con sus muchos compromisos dentro y fuera de España. Y fuera no quiere decir que sus declaraciones sean ajenas a lo que acontece en España; ya sea en Estados Unidos, donde de algo ha servido que entablara amistad con George Bush, en Latinoamérica o en Europa, la reforma territorial o la lucha antiterrorista del Gobierno son los temas recurrentes del ex presidente. A José Bono le ha ocurrido algo muy semejante. Después de permanecer en cuarentena durante algún tiempo, la agenda del ex ministro vuelve a rebosar de citas con los medios de comunicación y de actos oficiales. También él, de forma sutil, acostumbra a lanzar mensajes a "ese chico de León" que le arrebató la secretaría general del Partido Socialista en 2000. Sobre el etarra José Ignacio De Juana Chaos ha dicho que "no ser intransigentes con la ley" en su caso "puede ser peor a la larga", pero comprende las declaraciones de "gentes buenas" que mantienen posiciones contrarias porque "sienten miedo de que su muerte se instrumentalice políticamente y volvamos a tener más sangre". Porque a José Bono le requieren opinión sobre todos los temas políticos del momento, ya sea éste o el de la polémica del vino; de la ley que promueve la que fuera su compañera en el Gabinete de Ministros, Elena Salgado, ha dicho que es "un absoluto disparate". "Quien mantenga posiciones contrarias que recuerde que Noé lo primero que hizo cuando salió del arca fue plantar una viña", ha explicado. Se puede hablar por tanto de alejamiento, acaso de receso, pero la actitud de ambos dirigentes dista mucho de poder ser calificada de ruptura de su actividad y da pie a que partidarios de uno y otro les animen a volver al ruedo político. A José María Aznar le ha jaleado nada menos que Pedro J. Ramírez, director del diario El Mundo–flamante propietario del grupo Recoletos a través de Rizzoli–, cuya invitación ha llamado poderosamente la atención a la prensa española. Primero fue en la conferencia ofrecida por el ex presidente enmarcada en el ciclo Relecturas organizado por el rotativo de la calle Pradillo. Después de que Aznar afirmara tajante que "me he retirado de la actividad política" y "voy a seguir retirado", el periodista intervino para decirle: "estás en plena forma. Lo coherente es que el primer día de la próxima legislatura te presentes en el despacho de Mariano Rajoy y le digas: 'Mariano, aquí estoy para lo que necesites". Y añadió: "una democracia no puede permitirse el lujo de prescindir de la valía, del activo político de José María Aznar". Días después, en el editorial del domingo, explicó que "a nadie se le escapa, y mucho menos a él, que el hecho de que no ocupe un cargo oficial o no sea diputado no ha evitado que su figura siga siendo una referencia para muchos ciudadanos[...]. Desde su actual plataforma, la fundación FAES, Aznar ha seguido pronunciándose sobre el acontecer político de España. Es precisamente su preocupación por ese devenir [...] lo que debería motivarle a regresar –con todas las consecuencias– a la política [...]. Una vez transcurridas las próximas generales [...] debería ponerse a disposición del propio Rajoy [...]. Quizá llegue la hora de demostrarla [su generosidad de irse cuando prometió] con su regreso". El posible regreso de Bono también se enmarca en el horizonte de 2008. Y esta vez ha sido el ex ministro quien ha puesto fecha a su posible regreso. En una de sus cada vez más frecuentes apariciones en los medios de comunicación –en esta caso ha sido en Telemadrid–, acaba de decir que su intención es "morir con las botas puestas" y, aunque entre sus prioridades no figura la de presentarse a unas generales, "sería distinto ser diputado" si el presidente se lo pidiera. "Estaría a su disposición porque eso no significaría la servidumbre que era pertenecer al Gobierno". Conviene recordar que, cuando Zapatero quiso nombrarle candidato a la Alcaldía de Madrid, se dijo que la intención era nombrarle después diputado en 2008 por alguna provincia castellano-manchega. Otra cosa es que ahora se replantee esta incorporación a sus listas después de haberle dejado en evidencia dándole un no por respuesta. Pero, ¿a qué viene ahora tanto interés porque Aznar y Bono ocupen un puesto orgánico en sus respectivos partidos? ¿Es que acaso se conformaría cualquiera de ellos con ocupar un escaño en la Cámara Baja como simple diputados, acaso presidiendo alguna Comisión o el Congreso en el mejor de los casos? Sea como fuere, las conjeturas que se han venido haciendo estos últimos días sobre el retorno de los dos políticos no deja en muy buen lugar a Rajoy y Zapatero. Porque en cualquiera de los dos casos, se pone en cuestión el liderazgo de los dos líderes de los principales partidos. A día de hoy, el presidente no cuenta conuna estimación de voto suficiente como para lograr la mayoría absoluta. Y Mariano Rajoy, a pesar de aproximarse al jefe del Ejecutivo, en el mejor de los casos no le valdría de mucho tener mayoría después de haberse enemistado con las minorías de la Cámara. El regreso de dos pesos pesados como Aznar y Bono no haría otra cosa más que perjudicarles. El líder del PP ha tenido que entrar en la recta final de la legislatura para desembarazarse de tutelas, pero aún no ha conseguido dejar de escuchar la lista de posibles sustitutos mejor dotados para la victoria si fracasa en 2008. Uno de ellos es, precisamente, el de Aznar, el que debería decirle a Rajoy "aquí estoy para lo que necesites" según Pedro J. Ramírez. En el caso de Rodríguez Zapatero, se habla ya del plan B de algunos socialistas descontentos con la deriva política del Ejecutivo, miembros la mayoría de ellos de una vieja guardia que se resiste a desaparecer y a permanecer de brazos cruzados. José Bono ha dicho que no se plantea "hacer nada en política al margen de Zapatero" y que él no es el "plan B" de nadie. Pero forme parte o no de esa supuesta estrategia, sin duda es observado como el candidato con más posibilidades de poder centrar al Partido Socialista, que de la mano del presidente ha adquirido un mayor perfil de izquierda con el que no todos en la formación están safisfechos. Al margen de la oportunidad de su regreso, lo que deja poco margen de dudas es su voluntad de volver. Dicen fuentes próximas al PP que Aznar estaría dispuesto a regresar si Mariano Rajoy pierde las elecciones en 2008, esta vez para elegir a un dirigente más capaz para la oposición –si designó al actual líder popular fue porque estaba convencido de que ganaría en 2004–. Y de José Bono, que ya intentó acceder a la secretaría general socialista va a hacer siete años, en su entorno más cercano dicen que está "en posición latente" [ver EL SIGLO n° 724 Bono se mueve], confirmando que no da puntada sin hilo y que, si aparece día sí, día también en los medios, por algo será.
Si bien mantienen posiciones antagónicas en muchos aspectos políticos -en otros no tanto-, en lo personal, José María Aznar y José Bono tienen muchas cosas en común. Por ejemplo, el primer nombre. O que los dos son buenos amigos de Pedro J. Ramírez, director del diario El Mundo y uno de los periodistas más influyentes de este país. La relación entre el periodista y el político socialista siempre ha causado extrañeza, siendo como ha sido Pedro J. el azote del partido en tiempos de Felipe González. Su presencia en la toma de posesión de Bono como titular de Defensa fue, durante un tiempo, la comidilla de la clase política. Por otra parte, los dos son católicos confesos y practicantes y los dos, de haberlo necesitado, podrían haberse beneficiado de las ventajas fiscales de las familias numerosas -Aznar tiene tres hijos y Bono, cuatro, la más pequeña adoptada-. Quienes guardan más semejanzas son sus mujeres. Curiosamente, las dos Anas, Botella y Rodríguez, han trabajado en el Ayuntamiento de Madrid, aunque en épocas y puestos distintos. Las dos también militan en su partido; enel Partido Popular la concejala y en el PSOE la dueña de una tienda de los joyeros bous en Toledo. Incluso en lo personal tienen aficiones compartidas, como asistir a los desfiles de moda española que cada temporada celebra la Pasarela Cibeles. Otra llamativa semejanza entre estas dos mujeres es su colaboración con las ONGs. En una de ellas ambas coinciden. Mensajeros de la Paz, fundada por el Padre Ángel, siempre se ha caracterizado por lograr el apoyo de personajes célebres, incluidos los políticos de todo signo. Pues bien, Ana Botella y Ana Rodríguez son presidentas de honor de esta asociación dedicada a ayudar a niños abandonados y ancianos. Y por supuesto, ambas son las mayores admiradoras de sus respectivos maridos. La última en defender a su esposo ha sido Ana Rodríguez, que en una reciente entrevista en la revista femenina Telva, donde ha hecho asombrosas revelaciones políticas, ha llegado a decir, preguntada por la posibilidad de que Bono llegue a ser presidente del Gobierno: "no lo descarto". |
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