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Nº 729
19/2/2006

José Manuel Lorenzo, presidente de Grupo Drive


"EN TELEVISIÓN SON TIEMPOS DIFÍCILES PERO MUY EXCITANTES PARA TODOS"

Nadie podía prever que aquel joven que "llevaba la pasión del cine y la música dentro, que estudiaba dirección de cine y tocaba en un grupo" y al que le "gustaba mucho la farándula", un buen día se liase la manta a la cabeza y acabase
estudiando y terminando la ingeniería nuclear. Pero las aguas volvieron a su cauce y el ingeniero nuclear dedicó su trayectoria profesional al mundo de la televisión, en el que desempeñó puestos de alta responsabilidad en Televisión Española, Telecinco, Antena-3, Canal+ y Sogecable. Ahora es presidente ejecutivo del Grupo
Drive, que en muy poco tiempo ha alcanzado notables éxitos en cine, teatro, y musicales y cuyo horizonte de realizaciones es inagotable y, sobre todo, enormemente ambicioso.

Por Karmen Garrido

—Ahora que preside su propio grupo, ¿respira mejor sin la presión diaria de la audiencia y de los intereses políticos de las cadenas?
—Como productor estoy también sometido a todo eso. Cuando se pone un proyecto en marcha existen un montón de presiones. Los problemas siguen siendo parecidos porque por mucho que te lo pases muy bien creando y creyendo en los productos, la dificultad está en distribuirlos, en que tus frutos tengan un sitio donde exponerse, porque el fin último es que lleguen al público. La diferencia está en que aquí tomo mis propias decisiones. Trato de tener una empresa que sea muy ágil, no muy jerárquicamente estructurada, ni muy compartimentada, bastante abierta y en la qué la gente pueda participar a la vez en varios proyectos, centradísima en la creación, que es lo más divertido, y que decido más mi propia agenda y no tengo que asistir a más reuniones de las que yo quiera tener. Básicamente esas son las diferencias.

—¿Por qué motivo abandonó el grupo Drive el accionariado de la empresa Audiovisual de Medios de Producción creada para el lanzamiento de La Sexta?
—La oferta de entrar en La Sexta nos llegó cuando fundamos esta compañía. Soy muy buen amigo de casi todos los accionistas, he trabajado con todos y se nos invitó a participar en unas determinadas condiciones que, después, cambiaron. Yo he sido también broadcaster durante dieciocho años en todas las cadenas de este país y no tenía ningún interés en estar en una cadena de televisión de ser con una presencia más directa. Pretendimos jugar otro papel en La Sexta pero no se pudo concretar por diversas razones y el pa-
pel, al final, que nos quedaba, suponía una inversión demasiado fuerte con muy poca participación ejecutiva y aquello no me cuadró y como tenía que distribuir los recursos económicos de esta empresa, decidí que no debía y no quería destinar una suma tan fuerte de dinero para que otros jugasen con él y preferí hacerlo yo en el campo de la producción. Me parece que La Sexta lo está haciendo muy bien pero en aquella ocasión, no tocó.

—Drive Cine, Drive Televisión, Drive Música, Drive Sports, porciones de la tarta Drive y, como guinda, usted como presidente ejecutivo. ¿Qué dificultades entraña la gestión de esta multiempresa?
—No tiene tantas dificultades porque tengo un equipo estupendo. Mi visión del Grupo Drive era muy versátil, abierto, que abarcase diversos campos y con objetivos internacionales, no quería quedarme en algo pequeño. Y todo se va cumpliendo. Hemos producido Hoy no me puedo levantar, representado por dos compañías en España y otra en México con un total de cuatrocientas personas y con el que hemos alcanzado en España una recaudación de 44 millones de euros. Después empezaremos una gira mundial. También hemos puesto en marcha nuestro teatro, el Movistar, una experiencia fascinante e increíblemente exitosa en todos los aspectos. Es fantástico trabajar con Nacho Cano, al que me une no sólo una gran amistad, sino por quien siento un gran respeto personal y profesional y con él estamos preparando otro proyecto muchísimo más ambicioso que Hoy no puedo levantar y cuya repercusión mundial será mucho mayor. Será presentado a finales de año en Madrid sin escatimar ningún medio y, entre otros lugares, irá a Las Vegas. Este ambiciosísimo espectáculo tendrá una enorme espectacularidad, contará con música compuesta por Nacho Cano, que está en uno de los momentos más creativos de su vida. Este es un paso que nadie ha dado en España y será único en el mundo.

—En su empresa cuatro mujeres ocupan cargos directivos cosa no demasiado normal en los organigramas del país.`
—Las mujeres en este grupo tienen muchísimo peso, son súper autónomas, estupendas profesionales y es muy fácil trabajar con ellas.

—¿Producción cinematográfica?
—La primera película que hicimos fue Hormigas en la boca, la segunda, Un Franco, 14 pesetas con Carlos Iglesias, que nos ha ido muy bien; este año hemos rodado Café solo con ellas y Santos, rodada en Chile y en Tokio con el chileno Nicolás López, un chaval muy joven que es un enfant terrible del cine muy considerado a nivel internacional y con el que tenemos tres películas firmadas. Tenemos en marcha dos proyectos con Ray Lóriga, uno de cine y otro de teatro; otro proyecto con Agustín DíazYanes, que me envió un guión tan fascinante que cuando acabé de leerlo le dije: "Es como si me hubiese enviado un guión Martin Scorsese". En ese corte estamos y nuestra intención es hacer dos o tres películas al año.

¿Está valiendo todo en televisión para conseguir audiencia?
La televisión está muy difícil, ocurre siempre en los períodos de grandes cambios. Cuando estaban sólo Televisión Española 1 y 2 y las autonómicas y aparecieron las privadas Antena 3, Telecinco y Canal +, de pago, se montó la de San Quintín porque se decía que no había sitio para todos; se creó una competencia descarnada entre los operadores privados y la televisión pública, en algunos casos desleal. Diez años después se vuelve a abrir el campo a nuevos operadores, se abre el horizonte de la Televisión Digital Terrestre y emergen los mismos problemas. La ampliación de la oferta es algo bueno y sano pero que, como todo, lleva su tiempo. En la actualidad se están viviendo los momentos de mayor dificultad porque las empresas estaban en un determinado régimen y la aparición de nuevos operadores que copan una porción del mercado y de la tarta publicitaria, obliga a una reorganización y una reorientación de los objetivos y de las actuaciones y, como todo ha cambiado, la mentalidad de los directivos y las cuentas de resultados y de gastos, también tiene que hacerlo. Son tiempos difíciles pero muy excitantes para los ejecutivos, los productores, los creadores, para todos. Después llegará la calma, la consolidación de la oferta, llegará una armonía mayor al mercado, siempre ha ocurrido así.

—En política estamos viviendo momentos de especial confrontación y acritud. ¿Falta sentido Estado? ¿Deberían los principales partidos pensar más en los intereses generales del país y menos en los partidistas?
—Esa es la carta a los Reyes Magos. Los ciudadanos elegimos representantes políticos que gobiernen para todos, con sensatez, con menos acritud, que no se ganen los gobiernos bombardeando sistemáticamente cualquier iniciativa del gobierno desde la oposición. En la historia de España siempre ha habido momentos más y menos tranquilos que se repiten constantemente. Zapatero, por ejemplo, fue una oposición bastante leal, bastante tranquila. Hubo momentos, por ejemplo, entre Felipe y Aznar, en los que Aznar fue un opositor muy duro y ahora el PP está siendo frente a Zapatero un opositor muy duro quizá porque no acaban de asumir la legitimidad de su gobierno; nos encontramos en momentos de enormes tensiones, como ya se produjeron en el pasado y que responden básicamente a una estrategia de recuperar el gobierno, más que a una estrategia encaminada al bien de los ciudadanos. Los políticos deberían escuchar cada vez más a la gente, ir acordes con el gran pensamiento de los ciudadanos y ser más moderados pero en su ejercicio no veo ahora mismo un alto grado de moderación.


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