Hemeroteca Lista sin maldad
Nº 729
19/2/2007

La difícil neutralidad del nuevo juez estrella

No es fácil evitar el estrellato  y la polémica cuando se preside el juicio del siglo, el del mayor atentado de la historia de España y de la de Europa. Por lo demás, no creo que este hombre, Salvador Francisco Javier Gómez Bermúdez, se empeñe demasiado en no brillar como una nueva estrella en el firmamento.

Ya era controvertido y contumaz objeto de reiterados recursos que no lograron estrellarlo. Accedió a la presidencia de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional el pasado 17 de enero al segundo intento, tras ser anulado su nombramiento por el Tribunal Supremo en dos ocasiones y en espera de que el alto tribunal decida sobre una tercera impugnación; un verdadero desafío del órgano de gobierno a la maxima instancia jurisdiccional. ¿Puede ser neutral un juez tan controvertido y politizado, un hombre que  llegó a la presidencia de la Sala con los exclusivos votos de la mayoría conservadora de un Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) legal pero ilegitimado por sobrepasar su fecha de caducidad ? Puede y debe por el bien de la justicia que es el bien de todos.

Mi esperanza es que predomine en este singular personaje el estrellato, y mejor la conciencia, la vergüenza torera, sobre la disciplina a la Derecha Judicial que el PP trata de encuadrar en comando de choque. Es evidente que si el CGPJ se hubiera renovado cuando tocaba, antes del 7 de noviembre del pasado año, Gómez Bermúdez no presidiría este tribunal correspondiendo semejante responsabilidad al juez Fernando García Nicolás, de politización más tenue y más refractario al estrellato. El Supremo volverá, previsiblemente, a anular su nombramiento pero no puede hacer nada hasta que no se dicte sentencia.

En la madrileña Casa de Campo no se especula sobre el Estatuto de Cataluña ni acerca del matrimonio de homosexuales, sino del atentado mas sanguinario de nuestra historia. La presencia de las víctimas, que pueden estar presentes o seguir el proceso por televisión –1.824 heridos–; el recuerdo de las que no pueden estarlo –191 personas– y de los familiares de unos y de otros es tan dolorosa que no caben actitudes partidarias ni siquiera entre los mas partidarios. Parece que hasta el propio Rajoy, que ha venido esgrimiendo las teorías conspirativas ante la  tragedia del 11-M como justificación de su derrota y deslegitimación de la victoria socialista, ha ordenado a su tropa que modere el tono. Se dirimen en este proceso muchos y muy horrorosos crímenes; es un sumario tan abultado y tremendo –140.000 folios en sangre– que no dudo que este juez que preside la Sala por carambola se conducirá con justicia, neutralidad, inteligencia  y firmeza cerrando los oídos ante  los ruidos del exterior; que perseguirá la verdad judicial o parte de la verdad en una vista oral que pudiera concluir antes del verano con sentencia para el otoño.

¿Estuvo involucrada ETA? Los jueces lo dirán, aunque hasta el momento, durante los 25 meses de instrucción, no se ha presentado prueba alguna al respecto. Lo que no puede ser es que el juicio se presente en la prensa como un partido entre oficialistas y críticos, entre derechas o izquierdas, aunque uno comprende la dificultad de la asepsia al mediar sólo tres días entre la masacre en los trenes de la muerte y las urnas.

Confío más en la rectitud del juez que en la seriedad del juicio paralelo de cierta prensa y de determinada radio; no permitirán que un tribunal por conservador que sea les arruine su campaña contra el PSOE. El proceso pasará a los libros de historia y los periódicos a las hemerotecas donde el tiempo pondrá a cada cual en su sitio. Estoy seguro de que Javier Gómez Bermúdez, que asomaba su cara poco conocida en nuestra portada la semana pasada y que ya es uno de los rostros mas conocidos, pretende ocupar un lugar digno en la memoria de todos.

El juicio acaba de iniciarse con buen pie en la Casa de Campo, la explanada de los grandes sumarios inaugurada por el caso de la colza. De momento hay que felicitarse de que tres años después de la gran masacre islamista pueda iniciarse la vista oral y que se sienten en el banquillo 29 procesados. Las víctimas que pueden contarlo y todos nosotros que lo vivimos estremecidos esperamos que se haga justicia. Eso es ahora lo único que cuenta para este digno tribunal integrado por Javier Gómez Bermúdez, Fernando García Nicolás y Félix Guevara Marcos.


  José García Abad

Hemeroteca Lista sin maldad