F abián
Hemeroteca Esta semana
Nº 727
5/2/2007

Ante la enfermedad de Castro


LA SALUD DE CUBA Y LATINOAMÉRICA

La salud de Cuba no coincide con la salud de Fidel Castro. No tiene por qué. Cuando los periódicos amanecieron en nuestras ciudades con la noticia de la enfermedad de Fidel Castro, se abrió la caja de las especulaciones. Cáncer irreversible, suma gravedad e, incluso, está agonizando, fueron frases repetidas. Los cubanos de Miami organizaron fiestas paseando muñecos yacentes que simulaban al presidente cubano. La derecha más recalcitrante se pronunció a favor de todos los dioses que, según ellos, habían decidido que Fidel desapareciera. Algunos comentaristas escribieron artículos en los que ponían mucho énfasis en subrayar los rasgos dictatoriales del líder cubano, olvidándose de la Revolución cubana que él puso en marcha. Pocos analizaron el relevo del gobierno a manos de Raúl Castro como una señal inequívoca de que el régimen socialista perdurará y resistirá tras la muerte de Fidel que, dada su edad avanzada, tendrá que producirse. Por eso cobraban importancia las palabras de Fidel cuando, en alguna otra ocasión, guardó silencio y ocultó su estado de salud porque era "un asunto de Estado".

Por Josu Montalbán

Coincidiendo con la Navidad, las palabras del eminente doctor español García Sabrido cayeron como un jarro de agua helada: "Hasta donde yo sé desmiento absolutamente que tenga cáncer. No tiene ningún tumor maligno". Quienes escuchaban estas sentencias pensaban del doctor que, tratándose de un profesional de tan probada solvencia, no sería capaz de debilitar su reputación haciendo afirmaciones falsas. Por otra parte, nadie hizo hincapié en ningún tipo de admiración ni simpatía del doctor hacia el régimen cubano porque él mismo se encargó de hacer sus declaraciones sin aspavientos, con la máxima discreción.

El mundo entero ha vivido pendiente de la salud de Fidel Castro. Puede ser que haya muchos ciudadanos que vean en Fidel Castro a un dictador cruel, un cercenador de las libertades y un irrespetuoso con los derechos humanos. Al fin y al cabo, en Cuba hay presos de los llamados políticos, por razón de haber expresado opiniones contrarias al Gobierno. En Cuba se ha ejecutado a personas acusadas de conspirar contra el Gobierno. Es lógico que, en un análisis superficial, se abomine de ese régimen pero caben otras interpretaciones y caben otras actitudes ante estos hechos consumados. El pensador alemán Dieterich no duda en afirmar que "los fusilamientos en Cuba hay que interpretarlos como acciones de guerra frente a una agresión no declarada de EE UU". Otros, como Saramago o Galeano, se muestran profundamente críticos con ese aspecto del régimen que utiliza la pena de muerte. Benedetti se pregunta "qué autoridad tiene Bush para pronunciarse sobre eso (las ejecuciones de tres cubanos), dado que cuando era gobernador de Texas ordenó 156 ejecuciones... Hace unos años había en un determinado momento más de dos mil condenados a muerte en EE UU. En EE UU hay ejecuciones casi todas las semanas, a veces de menores, por supuesto de hispanos y de negros, que siempre tienen la preferencia. Me parece que gobernantes que han apoyado a EE UU en su invasión asesina a Iraq, que ahora se golpeen el pecho democrático, indignados porque en Cuba se haya ejecutado a tres secuestradores, resulta de una hipocresía asquerosa".

Del régimen cubano siempre se subrayan estos aspectos mientras se ignoran u olvidan otras consecuciones sociales, por cierto, alcanzadas en condiciones muy adversas: casi cincuenta años de agresión y bloqueo económico ejercidos por su vecino imperialista, EE UU, empeñado en amenazar con invadir la isla. Pero Cuba es mucho más que la patria de un personaje de la talla de Fidel Castro. Es un símbolo de que el socialismo es posible. Y más aún, es un modelo que está calando en el continente americano. Muchos gobiernos de América Central y del Sur han devenido democráticamente, en las urnas, a ser socialistas. Ahora ejercen un socialismo fuerte que lucha contra el imperialismo económico de EE UU y de las grandes multinacionales. A nadie le debe caber ninguna duda de que Cuba llegará a ser lo mismo que todos esos países en el mismo momento que deje de ser agredido por los EE UU. Si hasta hace bien poco "el único líder que desafiaba al poder imperialista era Fidel en Cuba, ahora Latinoamérica se une en un clamor general y la amarga noche neoliberal se apaga por fin", así lo ha expresado Hugo Chávez. "Antes teníamos democracias subordinadas al Imperio, ahora tenemos democracias que van a liberar a todo el pueblo latinoamericano", ha completado Evo Morales. Es en esta bonanza de la salud de los latinoamericanos donde se fundamenta la fortaleza de Cuba y del régimen cubano.

En condiciones adversas Cuba ha desarrollado los servicios básicos. La Educación y la Sanidad son modelos en eficacia. Resulta curioso que la expectativa media de vida en Cuba sea superior ala de EE UU. Los universitarios cubanos alcanzan ya la cifra de 600.000 estudiantes. La economía cubana está creciendo en porcentajes importantes, muy por encima de los del crecimiento USA. Este modelo se ha venido extendien-
do a toda Latinoamérica que ha sido, durante bastante tiempo, el terreno de pruebas del neoliberalismo. Como revela Osvaldo Martínez con entusiasmo, "la crisis del neoliberalismo (en Latinoamérica) es ya inocultable". Ya son casi diez los países que han elegido a líderes socialistas para que les gobiernen. El proceso no ofrece dudas porque se vienen consolidando en las urnas y no a base de intentonas golpistas como se implantaron hasta hace bien poco muchos gobiernos claramente impulsados por el imperialismo yanqui. Frente al rancio neoliberalismo puesto al servicio del Imperio, los nuevos dirigentes son aclamados por el pueblo liso y llano, sobre todo por las capas más humildes, los parias a los que no alcanzaron las promesas del neoliberalismo y fueron condenados al exilio de la miseria en fa-velas y suburbios marginales.
Estas gentes humildes han aprendido a no tener prisa y a creer sólo a quienes se atreven a caminar entre ellos sin necesidad de llevar un ejército de guardaespaldas. Y bien, ha sido Cuba la inspiradora de este movimiento que tiene su base en las ansias de justicia e igualdad de los desiguales. Se especula demasiado con la salud de Cuba ahora que está seriamente resquebrajada la salud de Fidel. En el libro que recoge las largas conversaciones entre Fidel e Ignacio Ramoneo, el presidente cubano puntualiza: "Mi relevo no supondrá ningún problema porque la revolución no se basa en ideas caudillistas". Ha habido quienes han establecido comparaciones entre Fidel y Franco. Interesadamente han ignorado que Fidel se impuso al dictador Batista, mientras que Franco derrocó por las armas al gobierno democrático de la República. Más allá de eso, hacen comparaciones gratuitas en las que propugnan que el régimen cubano administrará la muerte de Fidel del mismo modo que fue administrada la muerte de Franco. Augusto Zamora les prevenía en un artículo reciente: "Dan por supuesto que la muerte de Fidel significará el fin del sistema por él dirigido. Quieren suponer que manejarán su enfermedad como lo hizo el gobierno franquista. Pueden esperar sentados a lo primero y dar por completamente errado lo segundo. La Revolución ha construido un Estado sólido con una población instruida y profundamente patriótica, que difícilmente se entregará al enemigo histórico".

Tras el anuncio público de la enfermedad de Fidel, en dos días nada más, amplios sectores de Miami pedían ya un golpe militar con el objetivo de formar un gobierno cívico-militar de transición. La revista anticastrista Encuentro reprodujo la noticia de que "el gobernador de Florida pide prepararse para una eventual emigración masiva desde la isla". El mismo día Bush, tras mostrar sudisposición a intervenir en la política interna de Cuba, señaló que "estaremos listos y ansiosos para otorgar ayuda humanitaria, económica y de otra naturaleza al pueblo cubano". Snow, el portavoz de la Casa Blanca, reiteró en el mismo sentido: "Lo que estamos esperando es tener una Cuba libre y lista para una plena asistencia de EE UU tan pronto como sea posible". Las especulaciones han sido muchas y variadas, las elucubraciones también. Hasta tal llegaron que el The Wall StreetJournal especuló con que un gobierno encabezado por Raúl Castro podría imitar el modelo de China. "Si Raúl desea avanzar en esa dirección podría desear hacer algunos gestos conciliatorios a EE UU, dejando a un lado la retórica antiestadounidense de su hermano y ofreciendo cooperación en asuntos bilaterales", informó el diario, insinuando incluso que EE UU podría revocar la ley Helms-Burton de 1996, que constituyó una vuelta de tuerca en el brutal bloqueo.

La salud de Cuba es buena, aunque la de Fidel Castro se complique cada día. El régimen va a soportar serenamente la falta de su más certero impulsor. El socialismo cubano se ha convertido en una ideología de manual. El pajarillo ha derrotado al águila imperial estadounidense. El régimen cubano inició su andadura hace casi 50 años, está profundamente arraigado porque ha sido edificado por cerca de cuatro generaciones de cubanos, lo que lo hace irreversible. Salim Lamrani, que es un investigador muy solvente de la Universidad Denis-Diderot de París lo apunta: "Si una eventual desaparición de Fidel Castro supondrá una fractura emocional y afectiva en la medida en que se trata de un líder político, moral y espiritual sumamente apreciado por la población, no pondrá en tela de juicio la estructura política, económica y social del país. Washington puede seguir engañándose con dulces ilusiones".

La disyuntiva cubana no tiene que ver con la salud de Fidel, sino con la propia transformación del socialismo actual en un socialismo nuevo basado en dar una mayor participación a quienes más necesitan de su acción. Ha de morir Fidel –ojalá tarde en hacerlo–, pero no morirá Cuba con él. El régimen goza aún de buena salud como para frenar la voracidad neoliberal. No son pocas las ocasiones en que se han anunciado enfermedades de Fidel Castro.

Las muertes de Fidel

El 5 de agosto de 2006 el periódico digital Folha Online publicó una noticia en que anunciaba que las autoridades cubanas habían informado a Lula de Silva de que "el estado de salud de Fidel es peor de lo que admiten públicamente". A las tres de la tarde Lula da Silva, a través de su portavoz, envió una nota desmintiendo que fuera informado por las autoridades cubanas sobre el diagnóstico referido en el diario por la mañana. Dicho diagnóstico refería que lo que tenía el líder cubano era un tumor maligno en el abdomen, es decir, un cáncer.

El auténtico azote mediático de la salud de Fidel Castro ha sido el periodista hispanolibano-americano Carlos Alerto Montaner, destacado riticastrista. El 4 de noviembre de 1985, hace 21 años, escribió: "Castro hace bien en nombrar sucesor. Ya tiene 59 años. El cáncer y el infarto pueden presentarse en cual-quier momento (...) Esas arritmias cardíacas que padece no son un buen síntoma".

El 19 de enero de 1986 escribió en relación con un posible cambio de rumbo de la política cubana: "Y esto ocurrirá con la desaparición de Fidel Castro. Da igual que el cáncer que hoy anuncian no sea cierto (...) No hay próstata que dure cien años ni aorta que lo resista".

El 19 de noviembre de 1987 escribió en el ABC: "Los problemas del señor Castro empeoran por día. Tal vez no sea cierto lo del cáncer en el recto, pero en ese caso, el extremo de su intestino debe ser casi lo único que hoy no huele mal en el inquieto manicomio antillano".

El 14 de enero de 2001 escribió en relación con la salud de Castro: "Hay dos conjeturas que se desprenden de las declaraciones de Raúl (Castro). La primera es que se agrava su estado físico. Se habla de cáncer intestinal, se sabe que ha sufrido un par de accidentes cerebro-vasculares (...) y se conoce que sufre de presión alta, divertículos y otra media docena de dolencias propias de su edad".

En mayo del año 2001 Montaner se pregunta en uno de sus artículos: "¿Para qué ese viaje agotador en un hombre tan enfermo, golpeado por el cáncer y zarandeado por dos derrames cerebrales?".

Por fin, el 24 de octubre de 2004 escribió: "La noticia de la mala salud de Castro, de quien cuentan que padece un avanzado cáncer de próstata, le preocupa a Chávez, pero parece agradarle la idea de convertirse en la cabeza visible de la izquierda latinoamericana. Va a ser un velorio interesante cuyas consecuencias se sentirán en toda la cuenca del Caribe. Ya están preparando los ritos funerarios".

Es bastante. ¡Pues sí, Carlos Alberto Montaner, siento mucho que haya vivido todo el tiempo en el sufrimiento al ver que no se han cumplido aún ni sus presagios ni sus deseos!

Por J. M.

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