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Nº 727 - 6 de febrero de 2007

Fidalgo se aleja de ZP y se acerca a Rajoy

SE ENTIENDEN

Las relaciones entre el secretario general de Comisiones Obreras y el presidente del Gobierno son cada vez más frías y distantes. Por el contrario, José María Fidalgo no se oculta cuando coincide con el líder del PP, Mariano Rajoy, y hasta permite que Aznar le presente como conferenciante. Con todo, ha sido la resistencia del líder sindical a participar en la manifestación contra el último atentado de ETA, a la que no acudió el PP, la que ha provocado por primera vez críticas dentro del sindicato hacia su actitud con el primer partido de la oposición. Queda poco más de un año para las próximas generales y en Moncloa preocupa que Rajoy sume aliados. De momento, Fidalgo también se ha puesto al frente de otro de los actuales dolores de cabeza del Gobierno: las movilizaciones de la guardia civil.

Por Inmaculada Sánchez

Rajoy nos llamó al poco de producirse el atentado para saber nuestro análisis de la situación y de la respuesta que era conveniente dar desde los demócratas. En cambio, de Moncloa no nos llamó nadie. Sólo después, y para afearnos la conducta”, explica un miembro de la ejecutiva confederal de Comisiones Obreras, disgustado por cómo se ha interpretado la inicial resistencia de su sindicato a convocar la manifestación de condena al atentado de ETA del pasado 13 de enero, y reconociendo que las relaciones entre la central y Presidencia del Gobierno no son todo lo fluídas que deberían.

Según reconocen a esta revista tanto desde UGT como desde CC OO, a los pocos días de la explosión de Barajas un miembro de la ejecutiva ugetista se dirigió a su homólogo de Comisiones para proponerle la convocatoria conjunta de una manifestación de repulsa en las principales ciudades del país. En Madrid ya habían tomado la iniciativa las ejecutivas regionales de ambos sindicatos pero desde UGT se entiende que el asunto es tan grave que merece una respuesta a nivel estatal. En Comisiones, sin embargo, “somos partidarios de una convocatoria más sindical, como unos minutos de silencio en los centros de trabajo, y que las manifestaciones las convoquen otras instancias”, añaden desde Fernández de la Hoz, sede confederal del sindicato.

Las secuencias posteriores a esta conversación ya no pudieron tomarse en frío. Por un lado, el PP  y la AVT de Francisco José Alcaraz se habían desmarcado de la convocatoria acusándola de avalar la política negociadora del Gobierno. Por otro, la dirección de Comisiones de Madrid, que había tomado la iniciativa con UGT, forma parte desde hace años del minoritario sector crítico a Fidalgo liderado por Rodolfo Benito y el apoyo a la convocatoria comienza a transfigurarse en una arma de confrontación interna.

“Como no quisieron que convocásemos en toda España optamos por ser discretos y dejar libertad a nuestras uniones para que hiciesen lo que consideraran conveniente”, se quejan en UGT. Así fue, por ejemplo, por lo que, al no haber acuerdo con CC OO de Andalucía no hubo manifestación en la tierra de origen del secretario general, Cándido Méndez.

Es en este enrarecido ambiente en el que se produce la “disfunción en el tiempo y la forma”, como la llama Fernando Lezcano, secretario de Comunicación de CC OO, o el “error”, como no le importa definirlo a otro alto cargo del sindicato, afín a Fidalgo: el secretario general declara ante la prensa que “A mí no me incumbe como secretario general traducir lo que otros han hecho (...) Yo no sé cuál va a ser el lema, porque no lo conozco. No sé si está redactado ningún manifiesto y no sé quién va a ir a la manifestación, ni si iré yo, aún no tengo una decisión tomada”. A esa misma hora estaban reunidos sus compañeros de Madrid y parte de la ejecutiva confederal para consensuar un lema que incluya la palabra “libertad”, tal como pedía el PP.

La dirección confederal se ve obligada a sacar apresuradamente esa misma tarde un comunicado aclarando que sí participará en la manifestación, incluído su secretario general, y que propone que la palabra “libertad” se incluya en el lema. UGT, aunque reacia en un principio, acepta el cambio y el PP es el único partido que no acude a la manifestación. Finalmente, Fidalgo y Méndez aparecen el día 13 en Madrid tras la pancarta de la organización

 Aparentemente, la tormenta ha pasado. Pero en el primer sindicato del país por número de delegados algo se ha removido internamente. “Esto de la mani ha sido muy fuerte y, de una manera u otra, Fidalgo lo va a pagar”, afirma un dirigente del sindicato crítico con la actual dirección.

Rodolfo Benito, líder de un sector escindido de la mayoría confederal y que fue apartado de la dirección por el propio Fidalgo hace cinco años aunque mantiene su puesto en la ejecutiva confederal, escribía en la web de la Fundación Sindical de Estudios: “Esta cuestión (la de la manifestación) no es ‘una más’, es de gran calado. Y es, en mi opinión, de una enorme gravedad”. “Planteo esta cuestión siendo consciente de que el movimiento sindical confederal no debe caer en el pansindicalismo ni tampoco ser correa de transmisión de nadie, de ninguna fuerza política, ni de gobiernos, como tampoco de la oposición. Eso sí, en momentos tan importantes para el futuro como los que está viviendo nuestro país, lo que el movimiento sindical no puede ser es neutral, pero no aparentemente, sino con mayúsculas”, añade.

En la primera reunión de la ejecutiva tras la manifestación, el martes 16, Fidalgo y sus fieles vuelven a oír críticas por la imagen que ha dado el sindicato ante todo el país. “No se han tenido reflejos suficientes”, “se ha contribuído a la confusión”, fueron algunas de las quejas más suaves que se expusieron. “Le recordamos que cuando el asesinato de Tomás y Valiente, por ejemplo, fuimos los sindicatos los que tomamos la iniciativa porque PP y PSOE estaban muy crispados. No se puede argumentar que tienen que ser los partidos los que convoquen”, añade uno de los presentes.

La reunión se saldó, no obstante, sin estridencias. “El reparto de posiciones sigue siendo el mismo que tras el último congreso: está la mayoría que apoya a Fidalgo (obtuvo un 58 por ciento de los votos), y los dos sectores ‘críticos’, el tradicional del ala izquierda que lidera Agustín Moreno (23 por ciento de votos) y el de la escisión de Rodolfo Benito (19 por ciento de votos). No hay motivo para pensar que la posición de Fidalgo se deteriore”, explican desde la sede confederal.

Sin embargo, el significativo silencio de alguno de sus incondicionales en la citada reunión ha hecho pensar al sector crítico que la relación de Fidalgo con el Partido Popular podría dejar de salirle gratis internamente en próximas fechas. No en vano el episodio de la manifestación es uno más de una serie de “gestos inconvenientes” del secretario general, como no duda en denominarlos un cargo del sindicato de la mayoría confederal.

Entre ellos se incluiría su presencia en los cursos de verano de la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales, la FAES del PP que preside José María Aznar. En julio pasado, José María Fidalgo pronunció una conferencia en el marco del curso titulado “Libertad Económica y Globalización” organizado por FAES y en el que el líder sindical compartió cartel con destacados ex ministros y ex altos cargos populares además de expertos económicos de la órbita liberal.

FAES, además, quiso hacer ver a Fidalgo que no era un invitado cualquiera y le reservó el honor de ser presentado por su presidente, José María Aznar. El ex líder del PP lo elogió sin reparos.

“Los españoles perdimos, con toda seguridad, a un buen médico”, dijo del líder de CC OO citando su profesión, “pero ganamos a un gran representante sindical,  con una gran capacidad de visión de las necesidades y los retos del mercado laboral y de la economía española y, sobre todo, con un gran sentido de la responsabilidad y una vocación muy marcada por el diálogo y el respeto a las opiniones de todos”. Y dijo algo más: “Dado el momento político que atravesamos en nuestro país, también quiero destacar el papel que José María Fidalgo, como cabeza visible de CC OO y gracias a todas las virtudes que acabo de enunciar, tiene como elemento vertebrador y cohesionador en España”. El ex presidente aludía a las críticas vertidas en su momento por el sindicalista contra el nuevo Estatuto de Cataluña.

El presentado correspondió a su anfitrión y señaló en un momento de su intervención: “Se han hecho muchos acuerdos, pero el que funcionó fue el de 1997. Durante el Gobienro de Aznar el diálogo social tuvo una época muy brillante”.

El pasado diciembre el líder de Comisiones Obreras dio un paso más y participó en un acto del partido, su Conferencia Nacional de Economía y Política Social, subtitulada “Diseñando Nuestra Alternativa”. Entre cargos y ex cargos del PP y expertos de la órbita de los populares José María Fidalgo participó en la mesa titulada “Reformando nuestro sistema de empleo para competir en la globalización”, en la que también estaba presente el secretario general de la CEOE, Juan Jiménez Aguilar.

Tan llamativa presencia llegó, incluso, a llamar la atención dentro del mismo PP. El ex ministro de Trabajo y actual alcalde de Burgos, Juan Carlos Aparicio, que moderaba la mesa, llamó a UGT al conocer el programa para “disculparse”, según quienes conocen la conversación, por no haber cursado también invitación a Cándido Méndez, consciente de que la inclinación de su partido por CC OO podría enturbiar sus relaciones con el otro gran sindicato del país. El PP, por su parte, atribuyó a un “error logístico” haber llamado “sólo” a Fidalgo.

El dirigente sindical, sin embargo, no había llegado solo a la Conferencia: Maria Jesús Paredes, la histórica secretaria general de la federación de Banca de CC OO y uno de los más fieles apoyos de Fidalgo dentro del sindicato, también estuvo presente en la misma como participante en la Mesa dedicada a la “Unidad de Mercado y Marco Regulatorio”. Fueron los dos únicos sindicalistas entre el largo centenar de ponentes de la Conferencia, con la que el PP aspira a ir construyendo su futuro programa electoral.

La información del pasado día 17 de La Sexta que aseguraba que Fidalgo y Rajoy, tras coincidir casualmente en un restaurante de Madrid, compartieron café y charla criticando la política antiterrorista del Gobierno no sorprendió, por tanto, a quienes siguen con interés la evolución del líder de CC OO. El sindicato desmintió el contenido y la intensidad de la charla y habló tan sólo de un saludo ante un encuentro fortuito, pero la cadena mantuvo lo esencial de su exclusiva.

“Esta aparente sintonía de discursos entre nosotros y el PP es más fruto del ambiente político general que de coincidencias reales”, se explica Fernando Lezcano. “Y de actitudes preconcebidas. Hay quien no nos perdona que no seamos “coro” de nadie”, añade dolido.

Tras esa queja se halla el lento pero firme desencuentro entre Comisiones y el PSOE, sobre todo desde que Rodríguez Zapatero es su líder y ocupa la Moncloa. “Nuestra relación con el Gobierno es manifiestamente mejorable”, reconoce un alto cargo del sindicato. Además, ”hay un mal rollo personal entre Zapatero y Fidalgo”, añade otro dirigente que conoce bien cómo han transcurrido las relaciones entre ambos.

Los dos son de León, se conocen desde hace tiempo y, cuando el PSOE estaba en la oposición “han cenado juntos” en más de una ocasión, aseguran sus cercanos. Sin embargo, Zapatero, desde que llegara a la secretaría general del partido intentó reconquistar el “corazón socialista” de la UGT y poner fin al abismo que las malas relaciones entre Felipe González y Nicolás Redondo en su día habían creado entre dos organizaciones que nacieron hermanas.

Méndez y Zapatero conectaron rápidamente y la UGT se convirtió en uno de los soportes del leonés en su nada fácil recorrido hacia el liderazgo del PSOE. Por su parte, Comisiones, durante los gobiernos de Aznar trazó un camino para convertirse en el gran sindicato “pactista”, como lo definían despectivamente en aquellos años desde UGT, fiel a la estrategia diseñada por José María Fidalgo.

El punto culminante de las estrategias cada vez más divergentes aplicadas por Méndez y Fidalgo en sus respectivas centrales llegó cuando Comisiones firmó en solitario con el Gobierno de Aznar y la CEOE el Pacto de las Pensiones en abril de 2001. Aznar privilegiaba a Fidalgo como interlocutor y llegaba a invitarle a reuniones en exclusiva en La Moncloa.

Tras la inesperada llegada del PSOE al poder la UGT aportó alguno de sus cuadros al banquillo de altos cargos, principalmente en el Ministerio de Trabajo que Zapatero encomendó a Jesús Caldera, mientras CC OO miraba desde fuera el proceso. “Se ha estropeado el trato de igualdad con los dos sindicatos y eso es una involución”, aseguran desde un despacho cercano al de Fidalgo.

Otro dirigente de la mayoría confederal de Comisiones es más concreto. “Lo del Patrimonio Sindical que ha hecho Zapatero ha supuesto un antes y un después. Generó un clima mayoritario de oposición al Gobierno en esta casa y torció las relaciones personales entre el presidente y nuestro secretario general y, desde entonces, no han mejorado”, asegura.

Este sindicalista se refiere a la decisión del Consejo de Ministros de devolver a UGT casi 150 millones de euros, además de varios inmuebles,  en concepto de patrimonio sindical incautado durante la dictadura. El sindicato de Méndez ha podido con ello cancelar  el millonario crédito que mantenía con el Instituto de Crédito Oficial (ICO) desde que, en tiempos de Nicolás Redondo, quebrase su cooperativa de viviendas PSV y que se cernía sobre la organización como una Espada de Damocles de la que podía hacer uso para presionarle cualquier gobierno.

En Comisiones, cuya historia no permite reclamar semejantes cantidades en concepto de devolución de patrimonio incautado –también la CNT se ha beneficiado en más de dos millones de euros de la decisión del Gobierno–, se tomó el acuerdo del Consejo de Ministros como “un intento de modificar el mapa de representación sindical del país”, según lo define uno de sus dirigentes. “Y en eso, Zapatero sabe que vamos a ser beligerantes”.

“No se trata sólo de lo del Patrimonio”, añade otro alto cargo de la Confederación. “También nos preocupa que el Gobierno no se haya implicado en el diálogo social, que la cláusula de revisión del Salario Mínimo Interprofesional, después de tener ya un día para la firma, se haya aplazado sine die...”, relata.

¿Es esta frialdad con el Gobierno la que puede llevar a CC OO a los brazos del PP?, se preguntan en algunos despachos socialistas. “¡A ver si es que no se va a poder criticar al Gobierno sin que te digan que estás con el PP!”, se defienden en el sindicato. “Además, si el PP fuera un partido como el de Le Pen, con un 15 por ciento de representación, podríamos no acudir a sus actos e invitaciones, pero el PP es un partido que puede gobernar mañana...”, añade la misma fuente.

En algunos despachos del PSOE y el Gobierno se mira con preocupación los pasos de la que sigue siendo la primera central sindical del país de cara al año que queda para las próximas generales. Y, en concreto, se señala la presencia de Fidalgo, por ejemplo, en la histórica manifestación de guardias civiles con uniforme y tricornio el pasado 20 de enero. Fue el secretario general de Comisiones quien, al dirigirse a los congregados recordó que había sido Jesús Caldera, hoy ministro, quien les prometió desde la oposición que el PSOE les desmilitarizaría si ganaba las elecciones.

En otra anterior manifestación de la misma Asociación Unificada de la Guardia Civil (AUGC), aunque sin uniformes, también había estado presente Cándido Méndez. Los dos sindicatos han “apadrinado” a la AUGC en los últimos tiempos pero “ahora que el PSOE está en el poder, UGT quiere otro sindicato de guardias civiles más afín al Gobierno”, critican desde CC OO. Mientras, el sindicato de Fidalgo ha firmado un acuerdo de colaboración con ellos y no parece desaprovechar el tirón de sus reivindicaciones.

“A pesar de estos “gestos” con el PP vamos a ganar otra vez las elecciones sindicales y seguiremos siendo los primeros. No parece que nos esté afectando mucho las fotos de Fidalgo con Rajoy, ¿No?”, remata irónico un dirigente de Comisiones Obreras.

¿A qué juega Fidalgo? por Enric Sopena


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