Hemeroteca Esta semana
 
Nº 727 - 5/2/2007

Joan Carretero lidera una corriente interna para recuperar el voto soberanista


DESCONTENTO EN ERC


El Gobierno catalán de Entesa no gusta a todos los sectores de ERC, aunque sus dos máximos dirigentes, Josep Lluís Carod-Rovira y Joan Puigcercós, lo apoyen sin reservas. La formación del primer tripartito ya provocó malestar en las filas de ERC, sobre todo en los sectores más reacios a pactar con el PSC, al que consideran una mera sucursal del PSOE en Cataluña. Pasqual Maragall, que representa una corriente marcadamente catalanista en el PSC, consiguió mantener a raya a los descontentos de ERC, hasta que acabó expulsando a los consejeros republicanos del 'Govern'. José Montilla lo tiene difícil, porque a los ojos de los más puristas del histórico partido republicano, y también de su propia formación, no deja de ser un "español del PSOE" que ni siquiera ha catalanizado su nombre, como sí lo han hecho otros dirigentes políticos. Tras meses de silencio, los descontentos de ERC han decidido volver a la ofensiva, y ya tienen a un dirigente que les representa, Joan Carretero, que fue consejero de Gobernación en el primer tripartito.

Por Paco Soto (Barcelona)

En ERC no ocurre como en CDC y en UDC, donde hay sectores radicales y moderados, soberanistas y autonomistas, porque en el partido republicano todos sus dirigentes y militantes son independentidstas. El independentismo es el elemento ideológico que aglutina a todas las corrientes de Esquerra Republicana. Poco importan que sus dirigentes y militantes procedan de la antigua extrema izquierda marxista leninista, sean socialdemocratas, moderados de centro-izquierda o republicanos radicales. Todos son independentistas, y en este sentido, sería inapropiado hablar de radicales y moderados. Ahora bien, existen diferencias tácticas y estratégicas y hay dirigentes, como el secretario general y 'hombre fuerte'del partido, Joan Puigcercós, que hacen prueba de realismo político y defienden la necesidad de estar en el Congreso y dar la batalla en el ámbito español. "Saben que ERC no logrará la independencia de Cataluña por la vía pacífica si no consigue una amplia mayoría social. Mientras, hay que ser paciente, realista y seguir trabajando", comenta un dirigente de Barcelona de ERC. Algunos analistas políticos consideran que el paso de ERC por el Gobierno y otras instituciones ha moderado su perfil político, sus formas y su lenguaje, y ha convertido a muchos de sus dirigentes en 'señores responsables' que no están dispuestos a cambiar el coche oficial por el megáfono y la octavilla y prefieren la comodidad del despacho oficial con moqueta y aire acondicionado a las manifestaciones callejeras. En cambio, algunos responsabables territoriales y militantes de base de las comarcas más nacionalistas de Cataluña siguen pensando y actuando a la vieja usanza y ven la política española como una realidad lejana e incluso ajena a sus vidas. No se sienten cómodos con el posibilismo de algunos de los máximos dirigentes de Esquerra y asumen con dificultad las críticas que reciben de sectores independentistas más radicales, que acusan a ERC de "haberse vendido al españolismo del PSC y del PSOE".

Las discrepancias suelen manifestarse a menudo en las reuniones del Consejo Nacional de ERC, pero sobre todo en las agrupaciones territoriales. No se puede hablar de rebelión interna en Esquerra, pero sí de profundo descontento en algunos.

Las contradicciones que genera el nuevo tripartito en ERC han obligado a los críticos con la dirección a dar un paso adelante y constituirse en corriente dentro del partido. 'Reagrupament Nacional' (Reagrupamiento Nacional) es el nombre de esta plataforma, que pretende ser "una reacción de dignidad ante la desnacionalización" de Cataluña. La cara visible de 'Reagrupament' es Joan Carreretro, un dirigente que en el tripartito de Pasqual Maragall fue consejero de Gobernación. Carretero, que es miembro del Consejo Nacional y de la Federación Regional republicana en el Alto Pirineo, considera que los independentistas, dentro y fuera de ERC, tienen que "recuperar la dignidad política" y pasar a la ofensiva, frente a "las claudicaciones" y "carencias" del partido de Carod-Rovira y Puigcercós y otras formaciones nacionalistas. Carretero, que fue alcalde de Puigcerdá, acusa incluso a los máximos dirigentes de ERC de haber renunciado a su ideario independentista. Carretero no ha aclarado si el movimiento interno que lidera acabará convirtiéndose en un nuevo partido, pero parece poco probable que esto ocurra antes de las próximas elecciones municipales. Después, 'Reagrupament' podría presentar candidaturas para las generales con la intención de "recuperar el voto soberanista", que, según los críticos de ERC, optó por la abstención en las pasadas elecciones autonómicas. Carretero afirmaba en un artículo de opinión en el diario 'Avui' que la "línea de actuación de nuestro partido en los últimos tiempos ha sumido en la perplejidad a buena parte del independentismo catalán", y, "a pesar de las votaciones a la búlgara de los órganos de gobierno de ERC", se mostraba seguro de que "muchos militantes comparten conmigo, y con miles de ciudadanos (...), una visión diferente del papel que le toca jugar al independentismo catalán". Según Carretero, ERC no pueda estar "subordinada ni al regionalismo de centro-derecha ni a la izquierda estatal", y "la libertad nacional ha de ser su principal referente".

La cúpula de ERC no está dispuesta a tolerar que las discrepancias adquieren una magnitud incontrolable, porque una situación de estas características dañaría seriamente la unidad interna del partido y le restaría fuerzas de cara a los comicios municipales. Por tal razón, la Ejecutiva de ERC comunicó a Carretero hace unos días que las discrepancias tienen que manifestarse dentro del Consejo Nacional del partido y no a través de los medios de comunicación. Algo parecido dijo Artur Mas a los críticos de CDC. La Ejecutiva republicana también acusó a Carretero de "afán de protagonismo", y, aunque no negó que el ex consejero de Gobernación pueda tener "algo de razón en lo que dice", consideró que sus críticas son "precipitadas" y "excesivas". Joan Puigcercós fue aún más lejos e invitó a los militantes que no estén a gusto en ERC a abandonar el partido.

Según fuentes oficiales de ERC, "el partido está fuerte, no se nota ninguna angustia de fondo" entre la militancia y "no se ha detenido la confección de listas para las municipales". Dichas fuentes afirman que la Ejecutiva no contempla la posibilidad de una escisión en ERC. De momento, Joan Carretero no será sancionado por la dirección, porque, según la versión oficial, ERC es "un partido democrático donde se debate con normalidad y la libertad de expresión no está penalizada". Eso sí, "a las personas de ERC que puedan compartir las opiniones" de Carretero, la dirección les recuerda que "sería bueno que usaran las herramientas que el partido pone a su disposición para expresar su legítima discrepancia".

Así las cosas, ERC no está dipuesta a sufrir una escisión como la que protagonizaron a mediados de los años 90 Ángel Colom y Pilar Rahola, junto con un nutrido grupo de dirigentes y militantes significativos. Esta aventura política acabó en la nada pero dañó la imagen del partido republicano. La situación actual es muy diferente y ERC es un partido consolidado, con muchos militantes y una notable representación institucional en Cataluña y en Madrid. Aún así, los dirigentes independentistas quieren evitar que cunda el descontrol en sus filas. Admiten en público y en privado que es necesario impulsar un debate interno sobre la estrategia y el perfil de Esquerra Republicana y aprueban la celebración de una conferencia nacional el próximo 20 de octubre para "explicar a la sociedad" la actividad de la formación republicana y decirle que "además de una ideología fuerte y coherente con la línea de siempre, ERC es también una fuerzas transformadora de la realidad a través de la acción de Gobierno" y de su presencia en las Cortes Generales, según palabras del portavoz de la Ejecutiva, Jordi Portabella.

En este contexto, ERC ha iniciado una reflexión interna interesante sobre los conceptos de soberanía política e identidad en la Cataluña del siglo XXI. En dicho debate, según diversas fuentes, se van a enfrentar dos grandes visiones: la 'esencialista', es decir la defensora de la 'pureza doctrinal' y de la 'nación catalana' al margen de la historia y de los tiempos, y la 'realista', que, sin renunciar a sus objetivos, piensa que hay que seguir haciendo política en el día a día y aceptar abiertamente la pluralidad y heterogeneidad de la sociedad catalana. El propio Josep Lluís CarodRovira dijo recientemente que el "nacionalismo esencialista está condenado al fracaso". Personas sensatas dentro del nacionalismo catalán, como Josep Antoni Duran i Lleida, llevan años defendiendo esta tesis. ¿Quién ganará la batalla en ERC? De momento nadie lo sabe.


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