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Nº 727 - 5 de febrero de 2007 |
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La cooperación al desarrollo
por Carlos Berzosa El martes, 30 de enero se presentó en la Universidad Complutense el libro La Cooperación al Desarrollo en las Universidades Españolas del profesor de la Universidad del País Vasco, Koldo Unceta. El profesor Unceta ha realizado un magnífico trabajo de investigación en el que pone de manifiesto los compromisos que han ido asumiendo, desde hace más de una década, las universidades españolas en materia de cooperación al desarrollo y solidaridad internacional. En los últimos años, la cooperación al desarrollo ha dejado de ser un asunto exclusivo de ONGDs o administraciones públicas. Empresas, sindicatos, ayuntamientos y todo tipo de colectivos sociales se han sumado a este reto, pero, sin duda, las universidades españolas son las instituciones que más han incrementado su dedicación a la cooperación al desarrollo, realizando múltiples proyectos gracias al compromiso de las personas que estudian y trabajan en su comunidad. Y es que las universidades son un ámbito privilegiado para la promoción del conocimiento en esta materia, para la investigación, para la difusión de los retos a los que se enfrenta el desarrollo y para promover el debate. Como bien se detalla en esta obra del profesor Unceta, las universidades se han sumado al carro de la cooperación colaborando a través de distintos ámbitos y actividades. Por un lado, fomentando la formación de grado y postgrado en esta materia a través de cursos de doctorado, practicum o proyectos de fin de carrera, así como con el constante apoyo a las acciones en el campo de la investigación. Igualmente, se han puesto en marcha distintos proyectos en países en desarrollo, especialmente para el fortalecimiento de sus sistemas universitarios. Estas iniciativas son, a mi entender, esenciales en materia de cooperación ya que la educación es la clave para el desarrollo y la lucha contra la pobreza. Y ninguna institución puede contribuir mejor que la universidad a esta tarea, por su experiencia, y por sus recursos humanos y técnicos; porque la universidad puede transmitir la crítica del conocimiento, promover intercambios de miembros de la comunidad universitaria y realizar acciones de solidaridad. Y por supuesto, la universidad se ha constituido en la principal responsable de la difusión de valores solidarios y universalistas, de alentar los debates y de iniciar campañas de sensibilización entre los jóvenes estudiantes y, en general, para toda la comunidad. En este estudio se puede apreciar cómo las universidades españolas han realizado grandes esfuerzos en los últimos años por institucionalizarla cooperación al desarrollo como una actividad totalmente integrada en sus funciones, creando unidades administrativas encargadas de esa materia, nuevos centros, fundaciones universitarias, institutos especializados o cátedras. Gracias al trabajo de investigadores como Koldo Unceta, sus análisis y reflexiones, podemos identificar las nuevas potencialidades y perspectivas de la cooperación al desarrollo y somos aún más conscientes de los retos que tendremos que asumir las universidades para continuar avanzando en materia de cooperación, y por tanto, para conseguir crear un mundo más justo. Por último, señalar que, como afirmo en la presentación 'Las Universidades contra el hambre y la pobreza: Ill Congreso Universidad y Cooperación al Desarrollo' (Madrid, 2628 de abril de 2006) "tenemos que ser conscientes de que las acciones a llevar a cabo no deben estar sólo basadas en conseguir más recursos económicos y financieros, lo que sin duda es importante, pero no suficiente, sino en realizar otras políticas económicas desde los
organismos internacionales, regular la globalización,
aplicar medidas compensatorias para paliar los efectos negativos del mercado,
y lo que es fundamental, reformar las estructuras internacionales, basadas en el poder de los ricos, y las estructuras internas de los propios países subdesarrollados, que se sustentan en muchas ocasiones en graves desigualdades". |
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