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Nº 727 - 5 de febrero de 2007

Éxito de la gala de los Goya y triunfo latino en las candidaturas a los Oscar

Buenos tiempos para el cine español
 

La noche del cine español, tan esperada como denostada en anteriores ediciones, se ha renovado. El humor de José Corbacho, presentador de la gala de los XXI premios de la Academia de Cine, y el discurso de su flamante presidenta, Ángeles González-Sinde, alejado del habitual tono reivindicativo para centrarse en el concepto cinematográfico, han sido del agrado de crítica y público; la prensa aprobó con nota el nuevo formato y tres millones de espectadores, un millón más que el año pasado, se conectaron a la retransmisión de la ceremonia. La buena acogida es sinónimo del mayor interés que despiertan las producciones españolas. Aunque las películas estadounidenses siguen siendo el mayor reclamo de las salas, filmes como Alatriste y Volver, las películas que acaparaban más nominaciones, están entre las cinco más taquilleras de 2006. De la meca del cine llegó hace unos días otra buena noticia para el cine de habla hispana; la Academia de Hollywood ha anunciado que 19 aspirantes españoles y latinoamericanos optan a los Oscar. Penélope Cruz, ganadora del Goya a la mejor actriz, se encuentra entre los nominados.

Por Virginia Miranda

La todopoderosa industria estadounidense continúa arrasando en las salas españolas. Sabe vender su producto y no hay país que sea capaz de contener su efecto en taquilla y sus consecuencias sobre la producción propia. Durante años, el gremio cinematográfico español ha reclamado al Gobierno la exención cultural aplicada por ejemplo en la vecina Francia para proteger el trabajo de actores, directores y todos los profesionales que viven del cine, así como un mayor presupuesto destinado a la subvención de películas made in Spain. Sus críticos dicen en cambio que no hay mejor muro de contención que saber conectar con el gran público. La conclusión, quizá excesivamente simplista, no anda desencaminada. En 2006, dos grandes producciones españolas, Alatriste y Volver, están entre las diez películas que más caja han hecho a lo largo del año. La superproducción de Agustín Díaz Yanes, la más cara de la historia de la cinematografía española, ha recaudado más de 16.230.000 euros y ha recibido en las salas a más de 3.076.000 espectadores –es la cuarta más vista–. El último filme de Pedro Almodóvar ha sido el séptimo preferido por la audiencia –más de 1.891.000 espectadores– y ha registrado una recaudación superior a los 10.054.000 euros.

Tal vez fue la percepción de que las cosas están empezando a cambiar lo que hizo que la última gala de los Premios Goya fuera tan singular. Al margen de las protestas puntuales protagonizadas por intérpretes y cineastas en la ceremonia –por ejemplo contra la guerra de Iraq–, en los últimos años, el discurso de los sucesivos presidentes de la Academia del Cine ha tenido cierto tono de reproche hacia el que consideraban falta de compromiso político con la industria cultural cinematográfica. Sus palabras acababan siendo sin embargo lo más reseñable de una gala tediosa, pensada no tanto para entretener a los espectadores como para contentar a los premiados. Consecuencia: la audiencia ha ido descendido en caída libre. El pasado 28 de enero, sin embargo, remontó el vuelo de forma notable: más de tres millones de personas conectaron con la ceremonia, un millón más que el año pasado. La nueva presidenta de la academia, Ángeles González-Sinde, en vez de pasar el cepillo para que el Estado afloje el bolsillo y financie las producciones españolas, se limitó a hablar, sencillamente, de cine. La también directora y guionista intentó responder a cuestiones más existenciales del séptimo arte como “¿para qué sirve el cine?” o “¿qué importancia puede tener que el cine exista o deje de existir?”. Utilizando como hilo conductor un relato que situaba el primer director de cine en el paleolítico, la cineasta señaló que ya en aquella época “sabían lo imprescindible que es la imaginación, el arte de inventar preguntas y soluciones, para la supervivencia y creían, igual que nosotros, en quién sabe qué virtud liberadora del cine”. Para González-Sinde, Goya a la mejor dirección novel por La suerte dormida y al mejor guión original por Lágrimas Negras, el cine es “ante todo un instrumento del sentir y del pensar que valida nuestra experiencia cotidiana”, por eso, y adaptando las palabras del escritor italiano Gianni Rodari, propuso “todos los usos del cine para todos”, lo que significa un “cine variado con historias de todos los colores y todos los tamaños para todos los ciudadanos”. Con este lema que la directora calificó de “agradable sonido democrático” y porque “el cine es un recurso para vivir mejor”, instó a los espectadores y asistentes a la gala a que no todo el mundo se “meta a peliculeros”, pero sí a que “nadie sea esclavo de ideas ajenas”.

Ni referencias políticas, ni demandas del gremio. El discurso no incomodaba a nadie. Y a esas alturas, el público desde sus casas, ya había dado un voto de confianza a una ceremonia que, desde hacía años, no dejaba de perder audiencia. Ni Rosa María Sardá, considerada un valor seguro en los Goya, había logrado remontar el share en 2006. Ha sido José Corbacho, humorista y ganador con Juan Cruz del Goya a mejor dirección novel por Tapas, quien ha logrado recuperar el tirón televisivo de la gala. Sus gags cómicos, sus parodias de las cuatro cintas nominadas a mejor película –Volver, Alatriste, Salvador y El laberinto del Fauno–, sus imitaciones y alguna que otra tomadura de pelo lograron el efecto deseado: conquistar a la audiencia empleando una fórmula similar a la de los Oscar y romper con la larga y monótona dinámica de anteriores ediciones. Eso sí, la crítica ha coincidido en plantear dos objeciones: a Corbacho se le fue la mano en alguna ocasión con su sarcasmo y el retardo de media hora para, supuestamente, recortar los agradecimientos que se fueran de tiempo, sirvió en realidad para que Televisión Española hiciera cortes publicitarios, de modo que la retransmisión, como en anteriores ocasiones, volvió a ser de tres horas de duración.

La Academia, con Almodóvar. Otra de las polémicas que han rodeado a la Academia de Cine a lo largo de los 21 años de vida de los Goya ha sido la de los plantes de alguno de sus miembros. Sonado fue el de José Luis Garci y su supuesta intervención para que sus películas fueran bien tratadas en las nominaciones y posteriores votaciones. Y también la de Pedro Almodóvar, que no ha sabido digerir que sus películas no alcanzaran en España el reconocimiento que sí ha obtenido en el resto de Europa y, cada vez más, en Estados Unidos, y se dio de baja en 2005 junto a su hermano y productor de El Deseo, Agustín, aduciendo descontento con el sistema de votaciones. Al cineasta manchego no se le ha pasado el disgusto y tampoco ha querido asistir a la última ceremonia, a pesar de que Volver contaba nada menos que con 14 nominaciones. Al final se llevó cinco Goyas, pero eran de lo mejorcito de la lista de candidaturas, incluida mejor película y mejor director. Almodóvar se justificó alegando cansancio, pero su ausencia fue otra de las anécdotas reseñables de la gala. En su lugar, Penélope Cruz subió a recibir su premio, después de haber recogido su Goya a la mejor actriz; el segundo de su carrera tras haber recibido el galardón por su papel en La niña de tus ojos. A la chica de Alcobendas se le notó que ha cogido tablas en Hollywood y desfiló por la alfombra verde –cosas de los patrocinios, en este caso de una marca de whisky– como una auténtica estrella. Con la seguridad que le da a una ser la primera española nominada al Oscar a la mejor actriz –también fue candidato Javier Bardem por su papel del cubano Reinaldo Arenas en Antes que anochezca, pero aquella película era estadounidense–, pero con la suficiente humildad como para perderse la gala de los premios del Sindicato de Actores, antesala de los que fallará la Academia de Cine en Los Ángeles el próximo 25 de febrero, donde aspiraba al galardón de la misma categoría –al final se lo llevó Hellen Mirren, fantástica en su papel de Isabel II en La Reina y favorita en los Oscar–. Por cierto, que este año, los premios de la Academia de Hollywood son más latinos que nunca. Los iberoamericanos, encabezados por los mexicanos Alejandro González Iñárritu con Babel, Guillermo del Toro por El laberinto del Fauno y Alfonso Cuarón por su guión adaptado de Children of Men, son los que más presencia tienen en las nominaciones. Pero la española no es nada despreciable; además de la candidatura a mejor actriz de Penélope Cruz, otras como mejor corto o mejor banda sonora original (ver recuadro “Oscar con acento español”).

Los premios. De regreso a los Goya, cabe decir que el triunfo de Volver acabó perjudicando al resto de favoritas al premio a la mejor película, pero no por ello se puede decir que fueran peores; sencillamente sólo una podía resultar elegida. Alatriste, de Agustín Díaz Yanes, Salvador, de Manuel Huerga, y El laberinto del Fauno, de Guillermo del Toro, han sido otros tres grandes éxitos en taquilla en 2006. Las tres han recibido buenas críticas y cualquier de ellas habría podido llevarse el galardón más deseado de la gala de no haber sido porque Volver, que se lo ha llevado todo en los festivales europeos, también se encontraba en el cuarteto de aspirantes.

La cinta del mexicano ha sido, tras la película de Almodóvar, la gran triunfadora de la gala; ha ganado nada menos que siete estatuillas, incluida la de mejor guión original para Guillermo del Toro y el de mejor actriz revelación para la jovencísima Ivana Baquero. Juan Diego, protagonista de Vete de mí, obtuvo el galardón al mejor actor masculino; Viggo Mortensen se quedó sin el galardón, que fue a parar a manos del experimentado intérprete español. El Goya a la mejor actriz de reparto fue para Carmen Maura, que quiso compartir con sus compañeras Blanca Portillo y Lola Dueñas un galardón al que aspiraban las tres actrices de Volver. El de mejor actor de reparto fue a parar a manos de Antonio de la Torre por su interpretación en la película Azuloscurocasinegro, una producción pequeña que ha tenido una gran acogida en las salas gracias al boca a boca y que también ha sido merecedora del Goya a la mejor dirección novel de Daniel Sánchez Arévalo y el de mejor actor revelación para Quim Gutiérrez.

La película argentina Las manos, del director Alejandro Doria, consiguió el Goya al mejor filme extranjero de habla hispana; el filme cuenta la historia de un cura con supuestos poderes para curar enfermedades a través de la imposición de manos. La inglesa La reina, de Stephen Frears, inspirada en la reina Isabel II y los acontecimientos posteriores a la muerte de la princesa Diana, se llevó el premio a la mejor película europea. El tema musical Tiempo pequeño, interpretado por Bebé, se llevó el galardón que fue otorgado a la mejor canción original; la cantante extremeña logró así uno de los dos Goya a los que estaba nominada, junto al de mejor actriz revelación. Alberto Iglesias, autor de la banda sonora de Volver, recogió el galardón de su categoría deseando buena suerte al español Javier Navarrete en los Oscar; su música para El laberinto del Fauno es candidata a los premios de Hollywood.

Alatriste se tuvo que conformar con premios técnicos; dirección de producción, dirección artística y diseño de vestuario. Y Salvador, la otra gran favorita, con el de guión adaptado para Lluis Ascarazo.

El único galardón que no estuvo reñido fue el de Tadeo, Tedy Villalba. El Goya de Honor ha recaído este año en uno de los grandes productores españoles, socio fundador y vicepresidente de la Academia de Cine y miembro de una numerosa familia de cineastas, que emocionado y rodeado de la presidenta y ex presidentes de la institución que le otorgaba el premio, agradeció a sus compañeros el reconocimiento a su contribución al cine español.

Oscar con acento latino

El cine iberoamericano goza de buena salud. Ha dejado de ser un producto de consumo interno para convertirse en una oferta cultural y de ocio en todo el mundo. Acaba de quedar patente en la reciente nominación de la Academia de Hollywood a los Premios Oscar, que celebrarán su 79 edición en próximo 25 de febrero.

En una jornada histórica para el cine de habla hispana, las películas del trío mexicano que revitalizó la industria azteca y varios artistas españoles sumaron el pasado 23 de enero, día en que se hizo pública la decisión de la Academia de Hollywood, sus 19 candidaturas a los premios Oscar, incluyendo a mejor cinta para Babel –en total aspira a siete nominaciones–, mejor filme extranjero para El laberinto del Fauno –aspira a otros cinco premios– y mejor actriz para Penélope Cruz; es la primera vez que una intérprete española alcanza este reconocimiento.

Babel, el drama multicultural del mexicano Alejandro González Iñárritu, recibió siete nominaciones al premio Oscar, incluyendo a mejor película, mejor director y mejor actriz de reparto, tanto para la mexicana Adriana Barraza como para la japonesa Rinko Kikuchi; mientras que El laberinto del Fauno, del también mexicano Guillermo del Toro, se alzó con seis, y Children of Men, de su compatriota Alfonso Cuarón, con tres.

Por su parte, la española Penélope Cruz fue nominada a mejor actriz por su trabajo en Volver, que al final no fue incluida en el capítulo de mejor película extranjera pese a las críticas positivas.

El musical Dreamgirls encabezó la lista de candidatas de la academia, con ocho nominaciones, aunque ninguna está entre las principales categorías.

Babel también fue nominada a mejor edición, mejor banda sonora original (del argentino ganador del Oscar Gustavo Santaolalla) y mejor guión (del mexicano Guillermo Arriaga).

Además de postularse al premio a la mejor película de lengua extranjera, El laberinto del Fauno se medirá en las categorías de dirección de arte, dirección de fotografía, maquillaje, banda sonora original (del compositor español Javier Navarrete) y guión original (de del Toro).

Children of Men figura entre las candidatas a mejor guión adaptado (de Cuarón, Timothy J. Sexton, David Arata, Mark Fergus y Hawk Ostby), dirección de fotografía y edición.

Otras candidatas a mejor película son la saga del crimen organizado Infiltrados, la versión japonesa de Clint Eastwood de la Segunda Guerra Mundial Cartas desde Iwo Jima, la comedia Pequeña Miss Sunshine y la crónica de la crisis real La reina.

En las cuatro categorías interpretativas compiten los ganadores del Globo de Oro Helen Mirren, por el premio a la mejor actriz por su interpretación de la reina Isabel II en el celebrado filme de Stephen Frears; Forest Whitaker, por el galardón al mejor actor como el dictador de Uganda Idi Amin en El último rey de Escocia; y Eddie Murphy y Jennifer Hudson como actores de reparto por su trabajo como cantantes en Dreamgirls.

Además de Cruz y Mirren figuran por el premio a la mejor actriz Meryl Streep, por El diablo se viste de Prada; Judi Dench por Notas de un escándalo, y Kate Winslet por Secretos íntimos. Y por la categoría al mejor actor, Whitaker se medirá con Leonardo DiCaprio por Diamante de Sangre, Ryan Gosling por Medio Nelson, Peter O’Toole por Venus, y Will Smith por En busca de la felicidad.

Como mejor actor de reparto también están Alan Arkin por Pequeña Miss Sunshine, Jackie Earle Haley por Secretos íntimos, Djimon Hounsou por Diamante de sangre y Mark Wahlberg por Infiltrados. Mientras que con Barraza, Kikuchi y Hudson está la coprotagonista de Babel Cate Blanchett, por Notas de un escándalo; y la niña Abigail Breslin por Pequeña Miss Sunshine.

Asimismo, en la categoría de cortometraje de acción compiten dos producciones españolas: Éramos pocos, de Borja Cobeaga y Binta y la gran idea, de Javier Fesser. Una cinta de humor negro y otra de tinte solidario que dejan bien alto el pabellón del cine hecho en España junto a Penélope Cruz, el músico Javier Navarrete, la decoradora Pilar Revuelta y los maquilladores David Martí y Montse Ribé, otros posibles ganadores.

Los mejores del año

Película                        Volver            

Dirección                      Pedro Almodóvar por Volver  

Actriz protagonista       Penélope Cruz por Volver     

Actor protagonista       Juan Diego por Vete de mí

Guión original              Guillermo del Toro por El laberinto del Fauno             

Guión adaptado           Lluis Ascarazo por Salvador

Montaje                        Bernat Villaplana por El laberinto del Fauno    

Película extranjera
de habla hispana          Las manos, de Alejandro Doria (Argentina)    

Dirección novel             Daniel Sánchez Arévalo por Azuloscurocasinegro       

Fotografía                     Guillermo Navarro por El laberinto del Fauno

Efectos especiales        Martí, Ribe, Abades, Burrell, Irastorza & Ruiz, por El laberinto del Fauno       

Sonido                           Miguel Polo & Martín Hernández, por El laberinto del Fauno

Película europea           The Queen, de Stephen Frears (Reino Unido)

Música original              Alberto Iglesias por Volver

Canción original           Tiempo pequeño, de Bebe & Corby, por La educación de las hadas

Actriz de reparto          Carmen Maura por Volver

Actor de reparto          Antonio de la Torre por Azuloscurocasinegro

Película de animación   Pérez, el ratoncito de tus sueños, de Juan Pablo Buscarini 

Cortometraje
de animación                El viaje de Said, de Coke Riobóo

Cortometraje
de ficción                      A ciegas, de Salvador Gómez Cuenca

Película documental      Cinestas en acción, de Carlos Benpar

Actriz revelación            Ivana Baquero por El laberinto del Fauno       

Actor revelación            Quim Gutiérrez por Azuloscurocasinegro        

Dirección de producción        Cristina Zumárraga por Alatriste                     

Dirección artística            Benjamín Fernández por Alatriste       

Maquillaje y peluquería         José Quetglas y Blanca Sánchez por El laberinto del Fauno      

Diseño de vestuario         Francesca Sartori por Alatriste             

Cortometraje
documental                      Castañuela 70, el teatro prohibido, de M. Calvo & O. Margallo         

Goya de honor                 Tadeo Villalba

Calvo entrega las llaves de la nueva sede

La Academia de Cine ya dispone de nueva sede en Madrid. Carmen Calvo, ministra de Cultura, entregó a principios de enero a su presidenta las llaves del palacete que ocupará la institución, situado en la madrileña calle de Zurbano y con más de 2.000 metros cuadrados, distribuidos en tres plantas y con un salón de actos especialmente equipado para proyecciones y actos cinematográficos.

La entrega de esta sede culmina un proyecto largamente acariciado por la academia, que inició el entonces presidente José Luis Borau y cuya gestión la han ido desarrollando las ex presidentas y actrices Aitana Sánchez Gijón, Marisa Paredes (que ratificó con la entonces Ministra de Cultura Pilar del Castillo este proyecto, con la firma de un convenio el 21 de septiembre de 2001 entre el Ministerio de Cultura y la Academia de Cine), Mercedes Sampietro y ahora Ángeles González-Sinde.

Con esta nueva sede se ampliarán todas las actividades de la institución. Coloquios, mesas redondas, proyecciones de cine, convocatorias de prensa, celebración de actos y exposiciones contarán con un nuevo marco en el que desarrollarse, y pretenden conseguir que la academia sea punto de encuentro y de referencia de la industria cinematográfica.

Calvo recordó que la inauguración de este sede coincide en el tiempo con la tramitación de una nueva Ley del Cine, “un trance necesario y democrático de negociación para dar un vuelco en el espacio jurídico” y en la que todos los sectores están “llamados a cooperar” porque “el cine es la mejor tarjeta de presentación de los españoles en el exterior”.

González-Sinde, por su parte, se refirió a esta nueva sede como a un “nacimiento, una nueva vida”, un proyecto que comenzó hace ahora siete años y dónde, por fin, se darán cita “el cine con los ciudadanos”. “Ha sido un loco anhelo contracorriente”, añadió la presidenta, quien agradeció “este proyecto común” de dos gobiernos.

El teatro se prepara para los Max

Antígona tiene un plan, de Javier Muñoz, con 11 candidaturas; Peer Gynt, dirigida por Calixto Bieito, con ocho; La cabra o ¿quién es Sylvia?, de Edward Albee, protagonizada por Josep Maria Pou; y el espectáculo de danza J’arrive...!, de Marta Carrasco, con seis cada una de ellas, acaparan las nominaciones a la X edición de los Premios Max de las Artes Escénicas, organizados por la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) y su Fundación Autor.

El espectáculo Antígona tiene un plan opta al premio al mejor espectáculo teatral, al mejor director de escena (Joaquín Solanas); al mejor director musical (Javier Muñoz); a la mejor actriz protagonista (Cristina Llorente); al mejor Actor protagonista (Jacobo Muñoz), al mejor empresario o productor privado y al mejor Actor de reparto (Edy Asenjo), entre otras categorías. Se trata de un musical para todo tipo de público que, a través de 17 canciones y coreografías de todos los estilos, relata una historia de aventuras basada en las antiguas leyendas griegas, poniendo en escena a 28 actores y bailarines para dar vida a 110 personajes.

Peer Gynt es un montaje del Teatro Romea dirigido por Calixto Bieito a partir del clásico del noruego Henrik Ibsen y que opta por partida doble en varias de las candidaturas: Mont Plans y Roser Cami a la mejor actriz de reparto; Boris Ruíz, Carles Canut y Mingo Ráfols, al mejor actor de reparto. Además, es candidato al Max a la mejor escenografía, al mejor figurinista y al mejor diseño de iluminación y figura, junto a La cabra o ¿quién es Silvia? y La Felicitat, en la misma candidatura al mejor empresario o productor privado.

La cabra o ¿quién es Sylvia? es una propuesta integral de Josep Maria Pou (dirige, protagoniza y produce) por la que ha obtenido el Premio Nacional de Teatro. Su historia gira en torno a la provocación y al ataque de su autor contra el status quo y pone a prueba los límites de la tolerancia de cada uno de nosotros. Las candidaturas más destacadas de la obra son la de mejor espectáculo de teatro, mejor director de escena y actor protagonista.

El espectáculo J’arrive...! luchará por ganar el premio al mejor espectáculo de danza con 13 Rosas y La Prima de Chita (de Sol Picó), y que figura también en las candidaturas a la mejor intérprete femenina de danza y masculino. Hamlet, un montaje dirigido por Lluís Pasqual que también está en la terna para el mejor espectáculo de teatro y para el mejor director de escena, competirá en cinco candidaturas.

En esta edición han entrado en liza 214 espectáculos, lo que supone un incremento respecto del año anterior, según las cifras de SGAE, que recuerda que en estos 10 años de historia han competido por los galardones 1.688 candidatos. Está previsto que la tradicional fiesta de finalistas sea el próximo 12 de marzo y que TVE retransmita en directo y de forma íntegra la gala del Palacio Euskalduna de Bilbao, que ya fue la sede de la gala de los Premios Max en 2001 y que este año se celebrará el próximo 16 de abril.

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