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Nº 726 - 29/1/2007

El nuevo pulso entre el portavoz parlamentario y el presidente valenciano llega a Madrid


RAJOY DESAUTORIZA A ZAPLANA


Las discrepancias se dan hasta en las mejores familias, pero lo que sucede en las filas del PP valenciano excede los límites de una disputa familiar. Desde la llegada a la Generalitat de Francisco Camps, los partidarios de Eduardo Zaplana, portavoz popular en el Congreso, viven un constante enfrentamiento con la actual dirección regional, refugiados en su feudo alicantino. Las disputas por los órganos de gobierno de la Caja de Ahorros del Mediterráneo constituyen la última pública expresión de la pelea. La situación ha obligado a intervenir a la dirección nacional.

Por P. A. N.

El partido puede pactar con otros. Pero una parte de mi partido no puede pactar con otro en contra de otra parte. Mientras yo sea presidente del PP, eso no puede pasar. Este asunto se va a resolver ya". Así de tajante y de rotundo se manifestaba el pasado 23 de enero el presidente del Partido Popular, Mariano Rajoy, cuando un grupo de periodistas se interesaban por su opinión acerca de las disputas que están teniendo lugar durante los últimos días, entre dirigentes del PP en la comunidad Valenciana, por el control de la Caja de Ahorros del Mediterráneo. Pero el máximo dirigente del principal partido de la oposición no se quedaba ahí. Cuando, acto seguido, otro redactor le preguntaba directamente si daba su apoyo al candidato propuesto por el actual presidente de la Generalitat, Francisco Camps, Rajoy respondía con un nítido: "por supuesto".

El sector mayoritario del PP valenciano, controlado por Camps, lleva días acusando a los partidarios de Eduardo Zaplana y a él mismo, de estar conspirando para conseguir un pacto con el Partido Socialista que lleve a la confección de una lista que consiga la mayoría de los votos en el inminente proceso de renovación de los órganos de gobierno de la Caja de Ahorros del Mediterráneo.

Pese a los constantes desmentidos del entorno de Zaplana acerca de esta "conspiración", en el sector mayoritario de la dirección del PP levantino no creen estas excusas, argumentando que los partidarios del portavoz en el Congreso –que mantienen su mayoría en Alicante-, han dado "constantes muestras de deslealtad" a lo largo de estos años (y lo cierto, es que desde 2002 se han producido numerosos episodios de enfrentamientos más allá de los órganos internos, sobre todo en las instituciones, diputaciones provinciales y Parlamento incluidos, y que concluyeron con un multitudinario enfrentamiento físico en noviembre de 2004, durante una elección de compromisarios en Elche, en el que las urnas terminaron volando por los aires).

Agua parece llevar el río cuando el propio presidente nacional, y líder de la oposición, Mariano Rajoy, ha dado crédito a esas denuncias efectuadas por el entorno de Camps y ha decidido intervenir, al menos verbalmente, con contundencia.

Para el núcleo "zaplanista", la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM) constituye un auténtico bastión, ya que esta entidad bancaria se considera "alicantina". La actual minoría se teme que en el proyecto de Camps, buena parte de los hombres anteriormente colocados por Zaplana vayan a ser "laminados" y, por tanto, se han propuesto "resistir" a toda costa.

La renovación de los órganos de gobierno de la CAM adquiere tintes casi de "primarias" en el seno del PP valenciano, ya que esta anunciada "expulsión" de los elementos "zaplanistas" del control de esta entidad bancaria, se ve como un primer paso y un anuncio de lo que va a suceder en la confección de las listas de cara a las próximas elecciones municipales y autonómicas.

La Caja de Ahorros del Mediterráneo es la cuarta caja de ahorros española en importancia por su volumen de negocio. Cuenta con cerca de 6.000 empleados y su presencia es capital en importantes sectores de la economía valenciana, como el turístico y el energético. La CAM ha estado presente en la financiación de los grandes proyectos de la era de Zaplana como presidente de la Generalitat, como el de Terra Mítica, ahora en entredicho por su nula viabilidad y por las adjudicaciones sospechosas y facturas sin justificar que ahora están siendo investigadas por la justicia.

Cabe recordar también que la Caja de Ahorros del Mediterráneo fue la entidad crediticia que concedió un sustancioso crédito hipotecario, en ventajosas condiciones (tres años de carencia sobre los intereses incluidos) a Eduardo Zaplana para la adquisición de su lujoso piso de 500 metros cuadrados en la zona más cara de Madrid. Una entidad bancaria que contaba con cuatro de sus vicepresidentes nombrados en la época en la que Zaplana era presidente valenciano.


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