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 Nº 725 - 22 de enero de 2007

La coyuntura de la economía mundial en el inicio del año

por Carlos Berzosa

El martes 16 de de este mes publicaba un artículo en El País el premio Nobel de Economía Stiglitz, en el que nos prevenía de los desajustes que está sufriendo la economía mundial actual y de los condicionantes que pueden suponer éstos para conseguir mantener el ritmo de crecimiento de los últimos años. A la luz de este análisis y de ser correcto en sus predicciones estaremos en un ciclo a la baja que pondría fin a un período de relativa bonanza económica. No cabe la menor duda de que los males que ahí se denuncian son reales y que de mantenerse se producirá la situación un tanto preocupante que nos anuncia.

En todo caso, hay que tener en cuenta que este análisis un tanto alarmista no es la primera vez que lo hace el economista norteamericano, pero, sin embargo, posteriormente sus pronósticos no se llegaron a cumplir, por lo que sin lugar a dudas hay que relativizar sus vaticinios. Otro tanto le ha sucedido a otro economista prestigioso como Krugman, que anunció en los años pasados una posible depresión que no llegó a darse en los términos en los que lo había planteado.

Estos ejemplos de fallos en la predicción económica de dos economistas tan reconocidos nos pone en la tesitura de tener que aceptar que, a pesar de los avances logrados en la cuantificación económica, la posibilidad de acierto de las predicciones económicas sigue siendo muy imprecisa y tiene, por tanto, muy escasa credibilidad . Tal vez lo que se pone de manifiesto es que o bien no es tanta su sabiduría, sobre todo a la hora de adentrase en el futuro, o bien que lo erróneo de sus estimacionesse produce por utilizar un análisis parcial y no contemplar otros factores fundamentales que hay que considerar en la marcha de la economía. Desde luego siempre cabe la disculpa por parte de ellos a que cómo fueron capaces de denunciar a tiempo los males, éstos pudieron ser corregidos en su momento, así como los posibles fallos, de manera que se logró que la economía no enfermara y fuera posible el mantenimiento de la salud.

Considero que ha existido un poco de todo. Las predicciones siguen siendo aún poco fiables, de manera que a veces no acontecen las recesiones que se anuncian y están por venir, y en la mayor parte de los casos no se han previsto cuando tienen lugar, y cogen por sorpresa a todos, empresas, instituciones públicas y operadores del mercado. De esto hay tantos ejemplos en el pasado más inmediato que lo que se acaba de afirmar se encuentra suficientemente contrastado. Por otra parte, los errores a la hora de predecir son consecuencia de las variables a tomar en consideración y la parcialidad de la que se parte. En concreto, los conocimientos de los mejores economistas se encuentran limitados y son prisioneros de su propio enfoque. De ahí que su sabiduría no sea tanta, aunque tengan el aval de ser reconocidos como grandes académicos.
Con estas precauciones, sin embargo, conviene señalar que las principales preocupaciones hacia el futuro más inmediato es el comportamiento de la economía de Estados Unidos con un fuerte endeudamiento del sector público y de las economías domésticas y, en consecuencia, de todo lo que se deriva de la política económica del presidente Bush.

El más que posible agotamiento del fuerte crecimiento chino, y las incertidumbres derivadas por la situación de los países productores de petróleo son los nubarrones que se otean en el horizonte.

Por el contrario, y como datos positivos, se encuentra el aceptable comportamiento de las economías emergentes, sobre todo las asiáticas y las recuperaciones de las economías japonesa y alemana. Un adecuado informe sobre la economía mundial es el elaborado anualmente por Le Centre d'Etudes Prospectives et d'Informations Internationales (CEPII), pues como dice en su propia portada es una excelente herramienta. Cortos artículos particularmente bien escritos, simples, claros y rigurosos.

En general, los indicadores más al uso sirven para analizar lo que fue la evolución de la economía en los dos últimos años y lo que puede ser el crecimiento económico en el año que empieza. A la vista de todo ello considero que seguramente se des-acelere en relación a lo que ha sido en los años anteriores, pero no tendrá lugar un desfondamiento preocupante. No obstante, planteo, una vez más, que lo fundamental no se encuentra detrás de estos datos, sino sobre qué tipo de crecimiento se debe dar para que se limiten los costes ecológicos, y la gravedad que resulta del progresivo calentamiento del planeta, y sobre todo debemos ser conscientes de que lo fundamental no es tanto el crecimiento, sino la consecución de un desarrollo social y humano que permita disponer de una vida digna para todos, y no sólo para unos cuantos. •

*Rector de la Universidad Complutense de Madrid

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